Ranking: Las mejores películas de Ray Harryhausen (segunda parte)

Con la segunda entrega del ranking concluimos este pequeño repaso a las películas del especialista en efectos visuales y animación Ray Harryhausen. Espero que lo disfruten y como dije en la primera parte del artículo: Este ranking es algo muy personal. Para su confección he intentado equilibrar mi interés en ordenar las películas por su calidad cinematográfica con mis ganas de homenajear a quién me diera tantas horas de diversión. Ni que decir tiene que ha ganado lo segundo. Como en cualquier lista de películas el resultado final puede ser muy discutible, la objetividad se difumina y los primeros puestos se solapan. Sirva al menos este ranking como pequeño repaso a las mejores películas del maestro. Recuerden que si quieren leer la primera parte solo tienen que pinchar sobre este enlace.

6- Simbad y el ojo del tigre (Sinbad and yhe Eye of the Tiger, Sam Wanamaker, 1977)

A todas luces la más floja de las tres películas de Simbad en las que participó Harryhausen. Simbad y el ojo del tigre es pura aventura y desfile de monstruos en gran cantidad, pero algo chirría en la película y es la desganada dirección de Sam Wanamaker. Por desgracia, ni el ritmo ni los actores están demasiado bien llevados y todo el conjunto se resiente bastante por esta causa. Por todo ello, pese a cosechar un gran éxito comercial en su momento, marcó el principio del declive del mago de los efectos especiales. Digamos que corría el año 77 del siglo XX y el público –con razón– alucinaba mucho más con La Guerra de las Galaxias. Sin embargo, todavía hoy podemos ver esta película y disfrutar como enanos con el gran Minotón (un minotauro metálico), el cíclope gigante, unos curiosos “humanoides” que salen del fuego, el tigre dientes de sable y todas las maravillosas criaturas surgidas de la mente de Ray Harryhausen.


5- A 20 millones de millas de la tierra (20 Million Miles to Earth, Nathan Juran, 1957)

Rodada íntegramente en Italia, en un precioso blanco y negro, A 20 millones de millas de la tierra es una de las obras más interesantes del primerizo Harryhausen. La película es un confeso tributo de Ray Harryhausen a su venerada King Kong y pese a la espectacularidad de las escenas de acción –el clímax tiene lugar en Roma– los momentos más recordadas y entrañables suceden durante la primera parte de la cinta, cuando descubrimos al pequeño (no se alarmen, crecerá rápidamente) extraterrestre recién aterrizado en las costas de Sicilia. Tanto la criatura alienígena protagonista, una de las creaciones más curiosas y bellas del maestro, como la historia y las localizaciones se combinan de manera notable para ofrecer un entretenido espectáculo de serie B de envidiable buen tono y ritmo. Un cómodo quinto puesto.

4-Furia de titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis, 1981)

La historia de Perseo y la mitología griega sirven de plataforma de lanzamiento para este auténtico festival Harryhausen. Es en este tipo de películas donde se manifiesta en todo su esplendor la maestría del mago de la stop motion. Como se verá en estos primeros puestos del ranking, la mitología y la fantasía más desbocada, más allá de las monster movies de corte clásico, son el terreno en el cual Harryhausen muestra todo su talento. El poderoso Kraken, que surge de las profundidades del océano liberado por Poseidón para destruir y castigar la ciudad de Argos, marca la pauta a seguir desde los primeros minutos de metraje. A partir de ahí, lo que quieran: escorpiones gigantes, el caballo alado Pegaso, la terrorífica Medusa, el cancerbero de dos cabezas, un gigantesco buitre o el pequeño y simpático búho metálico “steampunk” son solamente algunas de las inolvidables criaturas que pueblan la película. Además, la propuesta posee bastantes bazas a su favor aparte del trabajo de Harryhausen. El plantel de actores es más que correcto, destacando el pequeño papel de Laurence Olivier recreando a Zeus o la despedida como actriz de Ursula Andress dando vida a la diosa Afrodita. Otro punto a destacar es la interesante visión del Olimpo y del panteón de divinidades helenas. La recreación de su fortaleza en el monte sagrado, así como su visión de la tierra y los mortales, como si fueran un simple tablero de ajedrez a merced de los caprichos divinos, posee un atractivo (pese a sus defectos y excesos estéticos) como jamás se había visto en el cine. Algunos la acusarán de ser una película desfasada temporalmente (en 1981 el público ya estaba curado de espantos), otros de tener una estética un tanto televisiva o un protagonista “sosainas” (Harry Hamlin). No les negaré que algo de todo eso hay, pero observen el conjunto. Deténganse en admirar el brillante ocaso de Harryhausen en todo su esplendor, su empeño en regalarnos la aventura por la aventura. Disfruten de un cine que no volverá jamás.


3- El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, Gordon Hessler, 1973)

Palabras mayores señores. Entramos de lleno en la recta final de este ranking con una propuesta soberbia. Una película de aventuras solida que se toma en serio a si misma, con las escenas de acción y suspense bien dosificadas y unos diálogos competentes gracias al guión de Brian Clemens y la dirección de Hessler. Aquí la cosa va de Simbad y del continente perdido de Lemuria, plagado de criaturas monstruosas y maravillosas al mismo tiempo y la excusa para tanta magia y fantasía la da el malvado de la función, el príncipe Koura, una suerte de brujo malvado capaz de crear un pequeño homúnculo espía o de dar vida a la estatua de la diosa Kali convirtiéndola en una temible guerrera. ¿Y qué decir de la bella presencia de la musa de la Hammer Caroline Munro? Jamás ha lucido con tanta intensidad como en esta película. Y como anécdota para seguidores de Harryhausen, destacar que el molde que utiliza el villano en pantalla para crear su homúnculo artificial es el mismo que utilizó Harryhausen para dar forma a la figura en su taller. El viaje fantástico de Simbad no tiene tanta calidad como su antecesora, Simbad y la princesa, pero le va a la zaga. Y se mire por donde se mire posee autentico sentido de la maravilla.


2-Simbad y la princesa (The 7th Voyage of Sinbad, Nathan Juran, 1958)

La madre de todas las películas de la época dorada de Harryhausen está situada en segundo puesto porque no puedo poner dos películas en el primero. Son intercambiables a placer del lector. Rodada en 1958 por Nathan Juran (el director que más se repite en la filmografía del animador), nos cuenta la historia más redonda de la trilogía Simbad. Con sus personajes arquetipo –la princesa, el héroe y el villano– consigue trasladar a la pantalla una auténtica aventura de fantasía capaz de sacar al niño que un día fuimos. No incluye tantas creaciones de Harryhausen como la posterior El viaje fantástico de Simbad, pero el cíclope luchando y aplastando guerreros contra un árbol o el dragón de corte clásico final son personajes difíciles de olvidar para el espectador. El guión es sencillo pero correcto, las interpretaciones no son el fuerte de la película pero se hace la vista gorda. Aquí lo poderoso es la intensidad con la cual se traslada a la pantalla un verdadero cuento de hadas y otra vez, el magnífico y minucioso trabajo de Harryhausen. La grandilocuente música de Bernard Herrman termina de redondear una propuesta que encandilará a niños y mayores a partes iguales.


1- Jason y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963)

Esta es la película de mitología griega de Harryhausen con mayúsculas –no en vano trató de repetir el experimento con Lucha de titanes casi veinte años más tarde–. Uno de los mayores éxitos de su carrera y la que posee el trabajo más redondo en cuanto a animación se refiere. Imposible no hablar de la lucha de Jason y sus hombres contra el ejército de esqueletos, resuelta y coreografiada de una forma excelente, las furibundas arpías y toda la lucha aérea en el templo griego, la Hydra de siete cabezas, la gigantesca estatua de Talos… Jason y los argonautas es por derecho propio una obra cumbre en el género de aventuras. Posee un ritmo brillante, un plantel de monstruos espectacular, es casi imposible aburrirse con su visionado y nos sumerge de lleno en la aventura y la fantasía sin cortapisas. ¿Que más se puede pedir señores?

Dani Morell

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