Mejor que la ficción (II)- 5 crónicas reales que merecerían una adaptación al cine (o la TV)

kanye-west-jensen-karp

Como muchas cosas en esta vida, cuando algo se hace en más de un año consecutivo, ya estamos hablando de tradición, guste o no. Así que, a poco más de un año de distancia de los dos anteriores especiales en los que traté varias biografías o libros de no ficción que creo merecedores de tratamiento audiovisual, he aquí cinco obras más que he ido leyendo durante este 2016. El año que viene, más. O menos. Aunque viendo al ritmo con el que devoro estos libros, quizá sea objeto de una futura biografía sobre mi obsesión, nunca se sabe. ¿Sepultado bajo una estantería os parece un buen título? Lo iré hablando con mi agente.

5- Las aventuras del hombre que vendió a los Wham! a China

featured_355645_ft-wham-china

El libro: I’m Coming to Take You to Lunch: A Fantastic Tale of Boys, Booze and How Wham! Were Sold to China (Simon Napier-Bell, Werner Books, 2005)

La historia: Simon Napier-Bell tiene muchas historias para explicar. Haber sido manager de The Yardbirds, Júnior (si si, el de Juan y Júnior) y Ultravox entre otros y ser el responsable del descubrimiento de Marc Bolan da para montones de libros. De hecho, I’m Coming to… es su tercera obra dedicada al mundo de la música y narra uno de los altos profesionales de su carrera; los intensos dos años que él y su socio Jazz Summers fueron los responsables del éxito mundial de Wham!, el  dúo compuesto por George Michael y Andrew Ridgeley. Aunque en el libro hay tiempo para hablar de los dos popstars (y para meterles caña, sobretodo a George Michael, que aunque se nota que el autor lo tiene en estima acabó harto de sus inseguridades y conductas narcisistas) esta es más bien la historia de Napier-Bell y sus maquinaciones para conseguir una actuación en la por entonces aislacionista China.

Napier-Bell nos lleva de la mano por un viaje extraño e hilarante en el que se encuentra con figuras de autoridad cuyo trabajo es poco claro (¿exportar carbón, vender ropa?), montones de policías secretos y por encima de todos ellos al enigmático Rolf Neuber, un vividor alemán-japonés-británico que tenía un novio en cada casa y pinta de ser muy peligroso, pero que acabó fascinando al mánager, que a su vez siempre ha sido un hedonista al que el trabajo de la música le parecía una excusa para viajar, comer en sitios molones y conocer a chicos guapos. Lo que sale de todo este embrollo es una mezcla entre película de espías, crónica de mánager y sitcom gay de la que no puedes apartar la vista. Es la historia de alguien que propuso un plan loco, lo llevó a cabo con éxito… pero acabó con la disolución de Wham! y con mucho menos dinero en su bolsillo del que había imaginado.

La adaptación: Vale, estoy haciendo un poco de trampa ya que toda esta historia es la que hay detrás del documental Foreign Skies: Wham! In China (1985), pero también hubo muchas puyas, envidias y mala hostia tanto con el grupo como con el equipo técnico que obviamente no vimos. Lo que daría yo por una película con un Eddie Izzard o Ricky Gervais haciendo de Simon Napier-Bell….

4- La fugaz fama del rapero blanco (y judío) que casi lo petó.

maxresdefault

El libro: Kanye West owes me $300 and other true stories from a white rapper who ALMOST made it big (Jensen Karp, Crown Archetype, 2016)

La historia: ¿Os suena el nombre de Jensen Karp? ¿Y el de su alter-ego, Hot Karl? Muchos de los que escuchábamos rap a principios de la década pasada ni siquiera tenemos ni la más remota idea de quién es. Pero estuvo ahí, a escasos centímetros del éxito mainstream. Nacido y criado en el suburbio angelino de Calabasas (parece de broma, pero existe), Karp pasó de rapear en los Bar Mitzvah de sus compis de clase a convertirse en un fenómeno local junto a su amigo Rickye creando el grupo juvenil X-tra Large y teloneando a Tone Loc y a Ice-T. Años después, ya haciéndose llamar Hot Karl, aumentó su fama a nivel estatal permaneciendo imbatido en montones de batallas de rap en una emisora local y es en ese momento en el que la cada vez más monolítica Interscope Records lo ficha por una morterada de pasta. Esquivando sus primeros temores sobre el porqué de su contratación (¿para que Interscope necesita a otro rapero blanco si ya tienen a Eminem?) Karl vivirá tres años (1999-2001) de intenso trabajo en la creación de su álbum y acumulará multitud de anécdotas y encuentros con celebridades que conforman el grueso de estas memorias. Desde sus relaciones de amistad con unos primerizos Kanye West -que en aquella época recordaba más a Urkel que a una súper estrella, aunque Karl reconoce que los mimbres egomaníacos ya estaban allí- y Will.I.Am a sus encuentros con gente del mundillo como RZA, Redman o Busta Rhymes -del que explica una hilarante historia en la que los organizadores de un evento empezaron a retirar como locos todo el jamón de los platos de canapés antes de que entrara en la sala sin explicación alguna- y sus relaciones con actores y actrices de la farándula. Especialmente con un ligue con una actriz de “Serie A” de la que no dice nombre pero que resultó ser tan poco higiénica que pasar una noche con ella (además, al final sin sexo) le provocó una infección de ojos.

Al final, las razones que más teme Karl son las que lo llevan a concluir tempranamente su carrera. Interscope empieza a retirar sus prioridades con él, ya que por lo visto “entran en conflicto” con la línea artística de algunos de sus otros artistas. Vamos, que era verdad que la discográfica fichaba a raperos blancos para eliminar la competencia para Eminem. Esto, unido a una época muy mala en la vida de Jensen -su trastorno de pensamientos obsesivos aumenta en intensidad, sus padres se divorcian y su padre padece cáncer de garganta- acaban destruyendo una prometedora carrera con un solo disco y en un patético meltdown personal en una serie de actuaciones en Jamaica. Por suerte, Jensen pudo dejar atrás estos años y su alter-ego rapero y se reinventó como marchante de arte, productor y guionista. Su historia es un recordatorio de las víctimas que la industria de la música de finales de los noventa y principios de los dosmiles dejó a su paso. Una época de fichar a lo loco, gastar a lo bruto y negar la relevancia de cosas como Napster, que al final no podría destruir la industria. ¿Verdad que no, Lars Ulrich?

La adaptación: Es una verdadera lástima que Jason Biggs jamás se convirtiera en la estrella del cine que le hubiera gustado a Woody Allen, porque él sería perfecto para un biopic sobre Jensen Karp. Y seguro que si Kanye se entera de que se va a filmar algo, querrá hacer de él mismo. Aunque conociéndolo probablemente niegue que en aquella época fuera con aparatos en los dientes y ropa tres tallas más grande que la suya, poniéndose ya como el mesías que es en la actualidad.

3- La vida y obra del hombre detrás de los juegos de rol

gygax

El libro: Empire of Imagination- Gary Gygax and the Birth of Dungeons & Dragons (Michael Witwer, Bloomsbury, 2015)

La historia: Witwer expone una teoría muy acertada en este libro: pese a su condición de juego conocido por muchos pero sin una presencia mainstream absoluta, D&D ha tenido una influencia brutal en el entretenimiento de finales del siglo XX y principios del XXI. Cosas como los puntos de experiencia, los niveles y las coñas sobre enanos, magos y elfos se dan por sentadas en esta época. Gran parte de la culpa la tuvo el nativo de Chicago y residente más ilustre de Lake Geneva, Wisconsin: Ernest Gary Gygax (1938-2008). Era un tipo complejo; rebotado del instituto pero con una gran inteligencia, que comulgaba con los hippies y las drogas pese a ser un patriota enamorado del ejército y Testigo de Jehová co-creador de un juego lleno de monstruos y demonios. Durante sus años como trabajador de seguros, Gygax se enamoró de los juegos de guerra y dedicaba gran parte de su tiempo libre a jugar y a escribir sobre ellos, para disgusto de su primera mujer. Siendo un amante de la espada y brujería literaria (y no de Tolkien, ojo, que le parecía aburrido) Gygax fue gravitando cada vez más hacia la implantación de monstruos mitológicos y magia en los batallas que jugaba junto a sus amigos. Fue entonces, después de la fundación de la IFW (International Federation of Wargamers) y de la creación de su juego de batallas medievales Chainmail en 1971, cuando Gygax conoció a Dave Arneson, un genio desordenado pero brillante junto al cual desarrolló un nuevo tipo de juego de fantasía. Arneson empezó a dejar de lado las batallas y se centró en las acciones que realizaban los personajes individuales, no en forma de unidades de soldados como era habitual, y todo ello dirigiendo de manera individual las partidas, casi como una mezcla entre árbitro y narrador. Tras un tiempo ordenando el caos de los métodos de las notas de Arneson, Gygax obtuvo como resultado algo nunca visto antes: un juego de rol.

Después vino el éxito pero con él los desplantes y las crisis; Arneson nunca estuvo contento con el resultado final y pese a que Gygax obtuvo un notable éxito con D&D que se tradujo en la creación de su propia compañía, TSR, su ex compañero no tuvo reparo alguno en demandar a la empresa por lo que consideraba que era su idea. Con los 80 llegaron los éxitos sin fin, el divorcio, los viajes a Hollywood para hacer una película (que al final se convirtió en la conocida serie de animación), la cocaína, la competencia con otros juegos y finalmente Gygax fue expulsado de su propìa compañía por gente que no le importaban tanto los juegos como vender mucho. Los 90 y los dosmiles serán sus años de redención con juegos no tan famosos pero con una enorme presencia en internet y en las convenciones que él mismo ayudó a crear. Empire of Imagination parece estar escrita para ser inmediatamente comprada y adaptada al cine; es una biografía con espíritu de novela, con unos saltos temporales a momentos clave que parecen gritar “¡biopic ya, Hollywood! pero eso la hace muy amena. Obviamente presenta los clásicos defectos de los libros de este estilo; aunque nuestro “protagonista” tiene sus defectos se tiende siempre a hablar bien de él y desdeñar o simplificar a sus antagonistas (como los hermanos Blume, los dos artífices de su expulsión de TSR) así como a dejar poco tiempo a los “secundarios” (Dave Arneson es tratado con algo de condescendencia pese a su importancia clave para D&D) y a minimizar su impacto en la historia. Pero entretiene, y mucho. Es un libro cien por cien “palomitero”.

La adaptación: ¡Esto se hace solo! Es La red social o el Steve Jobs de los juegos de mesa -de hecho, Arneson siempre fue un poco el Wozniak del Jobs que fue Gygax- y me extraña que no hayan salido aún noticias sobre su adaptación. ¿Será que pese a tanto mencionar D&D en The Big Bang Theory o Stranger Things a la gente supuestamente geek le importa una mierda D&D y solo lo mencionan “de boquilla”? Muy probablemente sea esto. Esperemos que Seth Rogen  pueda hacer de Gygax antes de que se le pase el arroz. O mejor aún, Jonah Hill.

2- Las aventuras del investigador de la montaña maldita de Cataluña

palanca

El libro: Tor- Tretze cases i tres morts (Carles Porta, La Campana, 2005)

La historia: En 1997 el periodista Carles Porta y su equipo se vieron con el reto de realizar un documental sobre el pueblo de Tor, un pequeño lugar del pirineo catalán en donde los odios y las rencillas familiares habían llevado a la muerte a tres personas durante quince años. El último de estos, el cacique Josep Montané “Sansa” fue asesinado solo cinco meses después de que la audiencia de Lleida le concediera la propiedad total de las aproximadamente 48.000 hectáreas de la montaña. En 1896 se creó una sociedad de condueños de la montaña, que daba la propiedad a los trece miembros de las casas de Tor, pero con una condición: debían vivir todo el año en el pueblo para ser considerados dueños de pleno. Con la llegada del siglo XX, la guerra civil y las penurias posteriores Tor fue perdiendo a su población en invierno, que se iba a municipios colindantes a vivir con comodidades como el agua corriente y la electricidad. Las rencillas y los “yo he vivido más tiempo aquí que tu” no tardaron en llegar y si a esto añadimos las peleas entre los dos caciques más importantes, Josep Montané (de la casa de Sansa) y Jordi Riba (de la casa de Palanca), diversos mangoneos con empresarios dudosos para construir futuribles pistas de esquí y la siempre sórdida presencia de los contrabandistas de tabaco transitando desde la vecina Andorra, es comprensible que Tor pasara de ser el pueblo más rico y autosuficiente del pirineo catalán a un polvorín en pocos años.

A medida que Porta se fue adentrando en la vida de las personas que habían vivido en Tor descubrió todo un mundo rural lleno de personajes estrambóticos, marginales y violentos, pero también extrañamente entrañables: los dos caciques se dedicaban a contratar con promesas de tierras a todos los pirados que pasaban por el pueblo para que les hicieran de mozos de los recados o directamente matones (cosa que llevó al asesinato de los guardaespaldas de “Palanca” en 1980) y los pocos habitantes del lugar iban armados por miedo a estos. Desde tragicómicos empresarios andorranos de ultraderecha como Rubén Castaño pasando por supuestos “hippies” agrestes que hacían trabajos para Sansa y se amenazaban de muerte con él cada día (difícil saber quién fue el o los asesinos del viejo, todos le tenían ganas) a peligrosos contrabandistas a los que Porta solo fue capaz de sacar amenazas violentas. De todos los implicados en los asuntos del pueblo brilla con luz propia (es un decir) Jordi Riba “Palanca”, un hombre agreste, malcarado y violento que ve enemigos en todos sitios y que se comporta como el sheriff del lugar, comprobando que todos los que pasan por “sus tierras” (¡una puñetera montaña entera!) le rinden pleitesía y que ve enemigos en todos lados, desde en Lleida hasta en las altas esferas del gobierno catalán. La narración de la investigación de Porta es a la vez cómica y terrorífica, pero siempre interesante, mostrando un mundo de gente aislada de la civilización y en donde la justicia llega tarde y mal. Todo un foco de leyenda negra sin resolver que sigue molestando en la Cataluña de hoy en día, tan empeñada en mostrar civilización y progreso a toda costa.

La adaptación: Óscar Aibar ya demostró en El bosc (2012) que domina el ambiente de terror rural; ¿quién mejor para retratar los horrores demasiado humanos de Tor que él?

1- Auge y caída del inventor del bestseller sexy

harold_robbins2_david_steen1-1

El libro: Harold Robbins: The Man Who Invented Sex (Andrew Wilson, Bloomsbury, 2007)

La historia: En la eterna lucha entre el talento artístico y las ganancias económicas, Robbins se decantó por el segundo bando casi a los inicios de su carrera como escritor. Lo suyo fue el paradigma del estar en el tiempo y lugar adecuados, ya que aquellas titánicas novelas de poder, riqueza, sexo y drogas que facturaba con gran rapidez se convirtieron en el referente de dos momentos clave en los Estados Unidos; el inicio de la liberación sexual de los 60 y el desmadre generalizado que fueron los 70. Pero Robbins no se contentó con escribir sobre todo aquello; se dedicó a vivir su propia ficción hasta las últimas consecuencias. En esta biografía vemos a un personaje totalmente volcado en la creación de su propio imperio del bestseller, codeándose con grandes nombres del cine -no en vano, Robbins trabajó para varias productoras y su estilo de diálogos rápidos y descripciones escasas era muy cercano al de un guión cinematográfico- y quemando el dinero en yates, casas alrededor del mundo y cocaína a velocidades pasmosas. Total, sólo tenía que volver al despacho, cerrar sus cortinas y meter caña a la máquina de escribir- de la que se decía casi echaba humo de las treinta páginas al día que era capaz de parir- para tener nuevos ingresos en forma de novela.

La de Robbins es una historia clásica de rags-to-riches– de chico pobre del Bronx a novelista consagrado por el público pero machacado por los críticos- pero también es la crónica de una caída aparatosa y larga; divorcios, problemas con hacienda, deudas y finalmente, una salud de mierda por tanto exceso. Pese a todo, Andrew Wilson nos deja ver en muchos testimonios recogidos en esta biografía a un Robbins cercano y que transmite ese aire de nuevo rico contradictorio, capaz de ser enormemente generoso pero también rencoroso y agresivo. La suya es una de las pocas historias clásicas del sueño americano que aún no se han adaptado a la gran -o pequeña- pantalla. Un crimen tan grande como cualquiera de sus ladrillos de tapa dura.

La adaptación: Tenemos dos vías de enfocar esto; como una serie dramática de época al estilo de Mad Men narrando la vida de un escritor muy parecido a Robbins -algo que seguramente le hubiera encantado al propio autor, muy dado a escribir sobre personajes inspirados en personas famosas- o que Scorsese se deje de tonterías, le ponga una calva falsa a DiCaprio y se haga un épico biopic como Dios manda. Hollywood, como siempre digo, ahí dejo el guante.

Víctor Castillo

Esta entrada fue publicada en Especiales y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.