IV Edición Festival Americana 2017– Crónica

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Vimos nacer hacer cuatro años al Festival Americana y hemos podido vivir cada uno de sus pasos hasta contemplar cómo se ha asentado con éxito en la competitiva escena cinematográfica barcelonesa: y en gran parte esto es debido a la calidad de la propuesta. La muestra de cine independiente norteamericano, en todas y cada una de sus ediciones, es incapaz de mostrar películas o documentales carentes de interés. Ya no es casualidad, se nota que afinan a la hora de seleccionar. También es cierto que poco a poco ciertos nombres están convirtiéndose en habituales y no resulta sorprendente saber que será en el Americana donde uno podrá disfrutar (y quién sabe de forma única en todo el país) de las nuevas obras de Kelly Reichardt o Todd Solondz, reencontrarse con “viejos colegas” como Alex Ross Perry o Joe Swanberg (aunque éste año no como directores sino como intérpretes) o saludar con un guiño cómplice al cameo de un Jake Johnson o un James Franco es lo que ocurre, supongo, cuando este tipo de actividades crean una identidad propia.

Como en la pasada edición, nuestra crónica se dividirá en el repaso de los títulos más destacados vistos en la sección Americana Next (dedicada a los nuevos valores del cine indie americano) y una segunda entrega dedicada a repasar la sección Americana Tops (centrada en directores consagrados).

Americana Next

La película inaugural fue la simpática Donald Cried, dirigida por Kristopher Avedisian, el cual da vida también al Donald del título. No, no se trata de una comedia a costa del presidente de Estados Unidos, sino de la historia de Peter, un hombre que debe volver a su deprimente pueblo natal para enterrar a su abuela y allí se reencuentra con su mejor amigo durante su infancia y adolescencia, al que lleva muchos años sin ver. Pero para Donald apenas ha pasado el tiempo y a pesar de la reluctancia inicial de Peter, poco a poco irá reencontrándose con el heavy fumador de hierba que fue en el pasado en un lugar donde poco más se puede hacer aparte de morirse de asco. El caramelo esconde  un cierto regusto amargo y un tanto triste, y mientras uno no deja de entender los motivos que llevaron al protagonista para largarse sin mirar atrás no puede dejar de sentir cierta lástima por el personaje de Avedisian. Para el recuerdo, el primer diálogo-monólogo de Donald -una de aquellas presentaciones de personaje para enmarcar-, y todo el episodio del geriátrico.

"Kicks", de Justin Tipping

“Kicks”, de Justin Tipping

Kicks, de Justin Tipping, pudo verse en primicia en España. Narra la odisea de Brandon, un joven un tanto acomplejado por su estatura que vive en un duro barrio californiano y que se apoya en sus dos mejores amigos para superar el día a día. Pero al comprarse unas Air Jordan de estraperlo su autoestima mejorará sobremanera, hasta que se las roba un peligroso pandillero al que llaman “Flaco”. En compañía de sus colegas viajará a los barrios más duros a Oakland para recuperarlas, intentando conseguir la ayuda de su primo exconvicto (interpretado por Mahershala Ali) y embarcándose en una cada vez más peligrosa odisea. Radiografía de un modo de vida no por ya visto en otras películas y series pero no por ello menos impactante, donde unas zapatillas deportivas pueden marcar un status social  y por lo tanto puede llegar a valer la pena jugarse la vida por recuperarlas. Todo ello a golpe de hip hop y con las reflexiones internas del joven Brandon, quién sueña con rapear, expresarse y poder sobrevolar como el astronauta que le acompaña en sus ensoñaciones de su agobiante entorno. Durante gran parte de su último tercio coquetea con ponerse dura de verdad, pero finalmente decide dejar entrar algo de luz. Por extraño (y triste) que suene, casi pareció poco realista.

Un cierto aroma a Black Mirror destila la interesante Creative Control, dirigida y protagonizada por Benjamin Dickinson y apoyado en el reparto por Nora Zehetner y Dan Gill. En un futuro muy cercano, a un ejecutivo publicitario le dan una gafas experimentales con las que podrá experimentar la realidad de forma aumentada. Sintiéndose atraído por la prometida de su mejor amigo, usará las gafas para crear un duplicado virtual de ella, llegando a un punto donde empezará a confundir la realidad con la ilusión y complicando su relación con su pareja, una instructora de yoga que sueña con evadirse del tumulto de la gran ciudad. Su forma es cuidada y su relato correcto, pero dos puntos la hacen destacar un poco por encima de la media: una, al no casarse únicamente con una visión contraria a los avances científicos -más bien a su mal uso; los personajes que protagonizan la trama de su novia y el yoga, aparentemente más conectados al “realidad”, tampoco es que ofrezcan una visión del mundo mucho mejor que la del protagonista con sus estresantes ambiciones laborales-. La segunda, barnizarlo todo con un sentido del humor que plantea, de manera más o menos obvia, el ridículo en casi todas las situaciones. Más que una descarnada crítica a las nuevas tecnologías resulta más bien el efecto que tienen las mismas entre unos personajes que, de cualquier modo, iban a sufrir debido a sus graves problemas de comunicación y el poco conocimiento de sí mismos que tienen. Vale la pena darle una oportunidad.

Americana Tops

El caso de Christine Chubbuck todavía sigue siendo a día de hoy uno de los más impactantes y tristemente célebres de la historia de la televisión norteamericana. Christine, la historia de la periodista que se suicidó ante la cámara que estaba grabando en ese momento como presentaba las noticias nos la muestra a una mujer a la que poco a poco la depresión se la va comiendo por dentro, destruyendo todos sus intentos de mejorar en su trabajo o en establecer cualquier tipo de relación con otra persona que no sea su madre (J. Smith-Cameron, también la sufrida progenitora de Daniel Holden en Rectify). La película no es perfecta, la actriz que da vida a la protagonista, la habitualmente soberbia Rebecca Hall está un poco over-the-top en algunas escenas (aunque realmente magnífica en otras, véase cuando su compañero presentador en las noticias -Michael C-Hall- la lleva, en la que ella cree que será una velada romántica, a una terapia de grupo) y no encuentra el tono, en ocasiones situándose en el drama duro y puro y en otras tímidamente, con la punta de los dedos, impregnando de un tono irónico al relato sin atreverse a hacerlo a cara descubierta. De todas formas interesante, cuya demoledora escena final resulta casi tan dura o más que el suicidio en directo.

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Swiss Army Man

Swiss Army Man, dirigida por “los” Daniels, repitió el éxito de su paso por Sitges y se terminó alzando con el Premio del Público. Un joven solitario al borde del suicidio entabla amistad con un cadáver revivido y con su ayuda encontrará un nuevo sentido al vació de su existencia. Viaje interior narrado de manera exageradamente diferente, buscando a cada momento la originalidad y funcionando cada vez mejor a medida que avanza debido a su habilidad para ir congeniando con el público, que una vez pasado el asombro ante la rareza fácilmente cae cautivo ante su sensible ternura. Incluye una de las escenas de amor más bizarras jamás filmadas. Magníficos los interpretes principales, Paul Dano y Daniel Radcliffe.

Goat, de Andrew Neel, parece algo así como la hermana siniestra y oscura del Todos queremos algo de Richard Linklater, al mostrar el reverso tenebroso de esas fraternidades de universidad norteamericana donde todo el mundo parece rebuznar mucho y jurar lealtad eterna a sus compañeros pero para entrar son capaces de hacer pasar por un pequeño o gran infierno a sus aspirantes a miembros. Es lo que le ocurre a Brad (Nick Jonas), el cual desea entrar en la fraternidad de la que es miembro su hermano Brett, pero que tiene reciente un trauma provocado por un robo con paliza que todavía hace mella en su amor propio. Mientras que inicialmente acepta las pruebas a las que es sometido, poco a poco se irá dando cuenta de lo estúpido del asunto y del nivel de stress que exige: otros compañeros suyos no se quitarán la venda de los ojos y los resultados serán trágicos. Inspirada en hechos reales, cuenta con un cameo de James Franco, también productor; otra presencia que empieza a ser habitual en el Americana dado su trabajo como mecenas de diversas propuestas independientes. Podría haberse mojado un poco más, pero es correcta, quizá un pelín recargada de moralina pero con buenas intenciones. Triste que a estas alturas tengan que existir cuentos cargados de ética como éste, peor que es probablemente nunca lo verán aquellos a los que está dirigido.

Una de las cintas más esperadas era Certain Women, de Kelly Reichardt, una de las directoras más interesantes de la actualidad a la que cuesta horrores ver en pantalla grande en nuestro país, y esperamos que iniciativas como Americana sirvan para empezar a revertir la situación: los dos pases de la película fueron sold out, un completo éxito. Basándose en relatos de Maile Meloy, cuenta tres historias: la de una abogada (Laura Dern) que intenta aconsejar a un cliente (Jared Harris) que ha sido víctima de un accidente laboral y por una trampa legal se ha quedado sin posibilidad de recibir indemnización, la de un matrimonio (Michelle Williams y James LeGros) que muestra sus fisuras cuando intenten hacerse con la arenisca sobrante de la casa de un anciano (Rene Auberjonois) para usarla en un terreno que han comprado, y la de una cuidadora de caballos (Lily Gladstone) que se enamora de una profesora de derecho (Kirsten Stewart) que ha acudido a su pequeña localidad a dar clases y aporta por un breve tiempo algo de oxígeno a su solitaria existencia. Las dos primeras historias mostrarán a dos mujeres que intentan comunicarse con hombres que son como paredes para ellas, aunque mientras Dern parece representar el sentido común y la lógica, al personaje de Williams parece impulsarle más la exigencia y el nervio. La tercera, hermosa en su sencillez, resulta condenadamente triste al mostrar una existencia repetitiva y atrapada carente de luz y alegría que solo saborea la calidez por un breve tiempo; lo interesante es que desde el punto de vista del personaje de Stewart probablemente el juicio del espectador a éste personaje sería diametralmente opuesto. Soberbio cuidado en la planificación y en la dirección de intérpretes, en los tiempos y en los silencios.

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Laura Dern en “Certain Women”

La otra película más esperada, y que también registró dos pases llenos hasta la bandera, fue Wiener-Dog, de Todd Solondz, otra cinta antológica cuyos cuatro episodios refieren a los diferentes dueños que va teniendo un perro salchicha: un niño recuperado de una enfermedad y sus padres, una ayudante de veterinaria que se enamora de un antiguo compañero de clase, un drogadicto con la que viaja hacia el sur al reencuentro con sus hermanos; un profesor de guión de cine a punto de ser despedido y que es incapaz de conectar tanto con sus alumnos como con su profesión y una anciana enferma y amargada que recibe la visita de su nieta. Vidas de perro incapaces de cuidar de un perro. Por desgracia los personajes no revisten el mayor interés y el tipo de intento de comedia negra parece querer rememorar un estilo pretendidamente ácido muy en boga en los 90. Aunque admito que jamás le he encontrado el punto ni la gracia a Solondz, el cual siempre me ha dado la sensación que confunde lo amargo con lo directamente agrio. Bienvenidas apariciones de Julie Delpy, Danny DeVito y Ellen Burstyn, de todos modos no decepcionó a sus seguidores, así que si se cuentan entre ellos, adelante.

Mi debilidad personal del Festival fue Joshy, de Jeff Baena, ésta sí, comedia amarga sobre un grupo de amigos que se reúne para celebrar una fiesta que sustituya a una despedida de soltero que no va a poder celebrarse por motivos que prefiero no desvelar -aunque quede claro a los tres minutos de película- por si acaso deciden verla. Durante la fiesta, surgirán roces entre colegas, verdades ocultas y viajes personales: también habrá mucho alcohol y bastante droga. Una especie de reinterpretación del Reencuentro de Lawrence Kasdan en versión mumblecore con un montón de intérpretes habituales en la escena indie: Nick Kroll, Jenny Slate, Adam Pally, los más conocidos como directores Joe Swanberg y Alex Ross Perry (bordando un personaje que parece un pariente cercano del que dio vida en la cinta que le puso en el punto de mira, The Colour Wheel) y cameos de Aubrey Plaza, Lauren Graham, Lisa Edelstein o Alison Brie. En los momentos cómicos -en los cuales algunos de sus intérpretes parecen directamente improvisar- es francamente divertida, en los breves momentos que se pone dramática resulta realmente conmovedora. Mucho talento y pocos medios. Lo que el mumblecore siempre aspira a ser.

Palmarés IV Edición

Premio del Jurado Joven La casa del cine: My Entire High School Sinking into the Sea, la película de animación del novelista gráfico Dash Shaw.

Resultados de las votaciones por el Premio del Público:

Swiss Army Man – 4,41 Life Animated – 4,40 Christine – 3,89 James White – 3,88 Closet Monster – 3,85 Author: The JT Leroy Story – 3,81 LoveTrue – 3,79 Kicks – 3,72 Creative Control – 3,64 My Entire High School Sinking into the Sea – 3,59 Donald Cried – 3,59 Wiener-Dog – 3,57 Joshy – 3,55 Kate Plays Christine – 3,40 Certain Women – 3,31 Goat – 3,27 The 4th – 3,25 Another Evil – 3,23

Javier J. Valencia

Ediciones anteriores del Festival Americana en EPB:

Festival Americana 2014, Festival de cine independiente norteamericano
II Edición Festival Americana (1º parte): Americana Next
II Edición Festival Americana (2º parte): Americana Tops
III Edición Festival Americana 2016
IV Edición Festival Americana – Presentación

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