IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (5)

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5ª parte: La última generación

Y llegamos al final del recorrido en el cual hemos intentando mostrar una visión general de la historia de la música popular del siglo XX -en especial de su segunda mitad- a través de 50 películas. En este “episodio final” ya nos acercaremos a la segunda mitad de los 80 y a los 90, conoceremos las angustias de la Generación X,las tendencias finales del periodo -en ocasiones a través de la parodia-, contemplaremos las existencia de sellos y tiendas, vislumbraremos actitudes que hubieran sido como mínimo insólitas en los viejos tiempos del rock y que se volvieron el pan nuestro de cada día (¿reuniones de bandas? ¿sustituciones de solistas en grupos legendarios?) y también, a modo de despedida, diremos adiós a diferentes tipos de leyendas musicales. Esperamos, como siempre, que hayan disfrutado del especial tanto como nosotros escribiéndolo y hayan descubierto o revisionado alguna que otra película de las mencionadas.

Por última vez, Let It Roll!

24 HOUR PARTY PEOPLE (2002) Reino Unido

D: Michael Winterbottom I: Steve Coogan, Lennie James, John Thomson

“Yo solo soy un personaje secundario en toda esta historia, la verdadera protagonista de esta película es la música” afirma Steve Coogan rompiendo la cuarta pared en la piel del presentador televisivo y productor musical Tony Wilson. Esta es la tónica general de 24 Hour Party People; una caótica mezcla de metraje real y ficcionado e historias reales y inventadas que narra la evolución de la escena musical de Manchester de 1976 a 1992 centrándose en la discográfica de Wilson, Factory Records y su club, el Hacienda. Joy Division, New Order, A Certain Ratio y Durruti Column abarcan la primera mitad del film mientras que la segunda está dedicada enteramente a Happy Mondays, y no es de extrañar, porque las anécdotas con ellos son especialmente locas. Ni la cantidad de moderneces de Winterbottom como los cameos intencionados, los montajes surrealistas o la pretenciosidad postmoderna de Coogan y su personaje logra restarle un ápice de diversión a este frenético viaje del punk a la cultura rave y todos los cadáveres (tanto financieros como reales) que dejó a su paso. VCR

THIS IS SPINAL TAP (1984) EEUU

D: Rob Reiner I: Rob Reiner, Christopher Guest, Michael McKean, Tony Hendra, Harry Shearer

Una de las mejores películas que un servidor ha visto en su vida, y desde luego una película que debe ser recordada siempre a lo largo de la historia del cine. Rodada como un falso documental, This is Spinal Tap nos presenta la ficticia banda de rock Spinal Tap, y está protagonizada por Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer y Rob Reiner (que actúa y la dirige). Es una parodia, una auténtica comedia sobre todos los tópicos, absurdeces, despropósitos y ridiculeces del mundo del rock. El falso documental sigue la gira de este grupo que poco a poco va siendo cada vez más desastrosa, por culpa de, por un lado, las continuas y demenciales excentricidades de los miembros de la banda, y por otro, las disputas internas entre las dos estrellas principales (Guest y McKean). El film es una gozada, se deja llevar por la exageración, la sorna llevada al extremo y la despreocupada crítica a ese mundo de las estrellas del rock que viven y actúan como si fueran divinidades; pero es que lo que la hace aún mejor película es precisamente que dicha exageración no acaba tan alejada de la realidad, por lo que la sensación final al acabar de ver la película –aparte de haber derramado inevitables lágrimas de risa a lo largo del metraje– es que el absurdo que rige las vidas de esos personajes no queda tan alejado de la realidad de muchas estrellas de la música. Una cuestión que, por mucho que pasen los años, no queda nunca caduca. Lo mejor de todo: la película tuvo tanto éxito en su día que la banda ficticia Spinal Tap compuesta por los actores llegó a sacar discos y a hacer numerosas giras. Eso sí que es un buen final de chiste. XTV

ROCK STAR (2001) EEUU

D: Stephen Herek I: Mark Wahlberg, Jennifer Aniston, Dominic West

Cuando Chris Cole, cantante de una banda tributo a los famosísimos Steel Dragon, es fichado por el grupo para sustituir a su cantante, le parece estar viviendo por fin su sueño de convertirse en un ídolo del metal. Pero su vida personal se resentirá seriamente cuando vea que no todo en el heavy metal es de color de rosa (¿o mejor negro?). ¿Os suena esta historia? Rock Star cuenta en clave ficticia el viaje de Tim “Ripper” Owens, el tipo que sustituyó a Rob Halford al frente de los Judas Priest en 1996. Pero como la banda quería cierto grado de control creativo sobre el guión, la productora les dio la patada e hizo lo que quiso con la historia, situándola en 1985, el año del auge del hair metal en la MTV y de bandas como Whitesnake o Poison. Pese a ser una película bastante genérica y llena de tópicos jevis a más no poder de esos que enfadan a los talifanes, es un divertimento competente y los actores están bastante bien. E incluso llegamos a reconocer a gente que no nos esperábamos (¿Timothy Olyphant de metalero?) y a pasarlo bien con las canciones compuestas para la ocasión por gente de Dokken o Black Label Society. No obstante, y pese a los esfuerzos de Marky Mark y Rachel de Friends, la cosa queda algo descafeinada y muy comedida. Parafraseando a los Manowar, esto no es metal verdadero, es más bien un sucedáneo. ¿Heavy Aluminium, quizá? VCR

CAMARÓN (2005) España

D: Jaime Chávarri I: Óscar Jaenada, Verónica Sánchez, Jacobo Dicenta, Mercé Llorens

El flamenco siempre es un pena, el amor es un pena también. En el fondo, todo es una pena y una alegría”. José Monge Cruz nació el 5 de Diciembre de 1950 en San Fernando (Cádiz) en el seno de una familia gitana en el barrio conocido popularmente como “Las Callejuelas”. Pero no sería hasta pasados varios años en que daría comienzo el nacimiento del mito de Camarón de la Isla, uno de los cantaores de flamenco más importantes de la historia, y uno de los que más llegó a renovar el arte del cante. Jaime Chávarri dirigió en 2005 un biopic concienzudamente trabajado en el aspecto dramático, con un esfuerzo continuo de evitar caer en el melodrama fácil y lacrimógeno, logrando hallar un equilibrio notable entre una emocionalidad visceral del legendario artista y una austeridad a la hora de planear una toma, de alargar más tiempo o menos un plano y de llevar a cabo el montaje dosificando correctamente los puntos de dramatismo más intenso. Óscar Jaenada hace una interpretación fantástica de Camarón, introduciéndose brillantemente en la psique del personaje y reflejando todos los claroscuros de su complicada personalidad dentro de un baile de luces y sombras, en el que vemos la gran sensibilidad de este artista y a la vez su lado más débil en cuanto a sus adicciones. Verónica Sánchez también cumple con creces en su interpretación de La Chispa, el gran amor de Camarón, y construye un puente muy importante para con el espectador, de tal forma que en muchos momentos caminamos más de la mano de ella que del propio protagonista. Huyendo de tópicos y evitando caer en el drama fácil, Camarón alcanza su máximo nivel en la media hora final, cuando se le muestra al espectador el inicio del fin, con el diagnóstico del cáncer de pulmón que acabaría con la vida del cantaor el 2 de julio de 1992, y en esta austeridad dramática la película logra emocionar muchísimo más que habiendo escogido el camino más melodramático. El retrato de una época, de una generación de artistas y de unos años que cambiaron para siempre la historia del flamenco está realizado en este film de una forma tan notable que solamente podemos sentarnos y disfrutar. XTV  

ALREDEDOR DE LA MEDIANOCHE (Round Midnight, 1986) Francia / EEUU

I: Bertrand Tavernier I: Dexter Gordon, François Cluzet, Gabrielle Haker, Herbie Hancock

Una de las mejores películas de toda la década de los 80 es la monumentalmente hermosa Alrededor de la medianoche, adaptación “sui generis” de La danza de los infieles de Francis Paudras y por lo tanto una suerte de pastiche de las biografías de los músicos de jazz Bud Powell y Lester Young: El personaje que suma experiencias de ambos es el pianista Dale Turner (inconmensurable Dexter Gordon, nominado al Oscar a la primera que pisó un plató), maravilloso ser humano que malvive en París enfrentado a su adicción al alcohol hasta que se hace amigo de Francis (Cluzet), un inseguro padre de una niña, divorciado y fanático del jazz. La amistad entre ambos iluminará la vida de uno y otro, el primero encontrará un rayo de luz en los últimos años de su vida y volverá a tener la oportunidad de regresar a Estados Unidos y grabar un último álbum, el segundo logrará canalizar la inspiración que le produce vivir con un genio para mejorar la mayor parte de los aspectos de su hasta entonces desastrosa vida. Por desgracia el escorpión que persigue a la leyenda de los músicos de jazz volverá a perseguir a Dale. Tavernier centra toda la luz y la oscuridad del jazz en el inmenso personaje de Gordon, y el de Cluzet a su vez será el receptor de la música, de sus luces y sus sombras. Es un drama, pero sin sobresaltos, respetuoso y fluido como las ondas que provoca lanzar una piedra en un lago. Tal genialidad también vino acompañada de una magistral banda sonora que ganó el Oscar de 1987. JJV

  

FRÍO COMO EL HIELO (Cool As Ice, 1991) EEUU

D: David Kelogg  I: Vanilla Ice, Kristin Minter, Naomi Campbell

En el panorama musical hay artistas que se mantienen década tras década. Otros tienen carreras cortas pero intensas. Y luego está Robert Van Winkle, AKA Vanilla Ice. De 1990 a 1993 Vanilla fue lo más en el mainstream estadounidense hasta que alguien se dio cuenta del ridículo de todo aquello y dejó de comprar sus discos. Miles de personas hicieron lo mismo y el mundo siguió su curso sin hacerle mucho caso a The Iceman, que se reconvirtió en reformador de casas y agente inmobiliario. Pero Frío como el hielo pasó, y todos lo permitimos. En esta epopeya fílmica dirigida por un habitual del Canal Playboy (y se nota, menudos montajes musicales) Ice es Johnny, el jefe de una banda de moteros multicolor que se queda tirado en un surrealista barrio residencial rico en medio de la nada. Ahí intentará ganarse el corazón de la estirada Cathy, una pija preppie que tiene un novio insoportable y cuyo padre está en el programa de protección de testigos por haberse metido en líos con una mafia. Se supone que esto es un remake en clave New Jack Swing de Salvaje (Laslo Benedek, 1953), con Ice haciendo de Marlon Brando. Claro que sí. Esta película es el equivalente fílmico a encontrar aquella chaqueta de tactel rosa y negra que te ponías con doce años apolillada al fondo de un armario, una mezcla entre vergüenza ajena y terror. A no ser que sea para descojonaros, no os acerquéis a ella ni con un palo. VCR

CB4 (1993) EEUU

D: Tamra Davis I: Chris Rock, Allen Payne, Deezer D, Phil Hartman

Los Cell Block Four son considerados el grupo de rap más violento y chungo de la historia. Los padres blancos temen que sus hijos los escuchen y gente del calibre de Ice Cube, Ice-T y Eazy E (apareciendo en cameos como ellos mismos) les tienen miedo. Sólo Flavor Flav parece conocer la verdad sobre MC Gusto, Dead Mike y Stab Master Arson: en realidad son unos farsantes llamados Albert, Eurípides y Otis, tres chavales negros normales de clase media que han aprovechado la fama de un gangsta local llamado Gusto (Charlie Murphy, el hermano cutre de Eddie) al que accidentalmente mandan a la cárcel. Mientras él está en la sombra, los tres utilizan sus historias para sus violentas letras mientras que un documentalista fascinado con ellos (el siempre genial Chris Elliott) narra su verdadera historia. Escrita y protagonizada por Chris Rock, CB4 tiene gags muy divertidos y funciona como una certera parodia de la escena del hip hop de finales de los ochenta y principios de los noventa, con toda su violencia explícita, y todo aquel black power post-Spike Lee. Y eso es lo que es, una sucesión de chistes más o menos graciosos, pero con poca cohesión narrativa y con actores desaprovechados como el propio Elliot o el enorme Phil Hartmann como un político virtuoso que odia la influencia del gangsta rap. Se abren muchas tramas pero pocas se cierran satisfactoriamente. Eso sí, nos quedamos con grandes temas paródicos como Straight Outta LoCash y Sweat From My Balls. En los USA fue un fracaso y catapultó de nuevo a Rock a hacer monólogos, con lo que creo que todos salimos ganando. Entretenida si os va el tema, pero poco más. VCR

EMPIRE RECORDS (1995) EEUU

D: Allan Moyle  I: Liv Tyler, Anthony LaPaglia, Rory Cochrane, Renee Zellweger

Tiene todas las carencias que puede tener una película cuyos personajes no están desarrollados más allá de cuatro trazos justos para dar como resultado una muestra justita de las angustias de la Generación X, y probablemente cualquier persona que haya trabajado de cara al público la encontrará muy alejada de la realidad, pero resulta imposible para el que suscribe no sentir simpatía por una inofensiva y amable comedia juvenil que además a día de hoy tiene un valor histórico que poder contar a nuestros futuros incrédulos nietos: hubo un periodo de tiempo en el que trabajar en una tienda de discos era el sueño húmedo de cualquier chaval adicto a la música. Y Empire Records, tomada de ese modo, como una fantasía teen donde la adolescente rebelde con fantasías suicidas, la aparentemente perfecta empollona, el estudiante de arte enamorado o el Ferris Bueller (o Parker Lewis si lo prefieren) de turno conviven juntos bajo el mecenazgo de ese “gran padre” que es el dueño de la tienda y que pese a su seria apariencia esconde un corazón de oro, y el terror es pensar que la tienda pueda ser vendida a una cadena tipo Music World fría y distante como símbolo de pérdida del hogar, funciona más que bien e inevitablemente trae muchos recuerdos y fantasías de juventud. Luego lees que la tienda en la que se basaron las experiencias de la peli (un Tower Records) cerró en el 2005, y supone como un cubo de agua helada en la cara que te recuerda en que mundo vives y te saca de tu ensoñación. JJV

SIEMPRE LOCOS (Still Crazy, 1998). Reino Unido

D: Brian Gibson I: Stephen Rea, Billy Connolly, Jimmy Nail, Bill Nighy

Han pasado más de 20 años desde su último concierto y los Strange Fruits planean su retorno. La iniciativa proviene de su antiguo teclista, Tony Costello (Stephen Rea), que encontrará a la mayoría bien predispuesta, exceptuando a Ray (enorme Bill Nighy), que terminará por embarcarse en el proyecto tras hacerse de rogar un rato. Como habrán adivinado, los Strange Fruits son un grupo ficticio y fue creado ex-profeso para la película. Sin embargo podrían representar a cualquiera de los muchos grupos de rock que acariciaron momentáneamente la fama para luego ser barridos por la historia (vendrían a ser un compendio de los perfiles y situaciones más habituales en el mundo del rock). Para más inri, la mayoría de los temas son muy potentes, de los mejores que he escuchado en un grupo ficticio (si no me creen escuchen All Over the World o The Flame Still Burns). Músicos como Glen Ballard, Mick Jones, Marti Frederiksen, Jeff Lynne o Chris Difford fueron los responsables de componer los acertados temas originales que nos trasladarán al Hard Rock de los 70. La cuidada ambientación de la película –en equilibrio entre los 70 y los 90– redondea la propuesta. Siempre locos nos invita el acercamiento a uno de los fenómenos más habituales del rock –el retorno de las viejas glorias– y lo hace con respeto, con la intensidad debida y en clave de comedia amable y emotiva. Las viejas rencillas, las envidias, las ínfulas de grandeza, los duelos de egos, las inseguridades y hasta la trama del antiguo miembro de la banda fallecido se integran en un guión ejemplar, capaz de atrapar al espectador aun a sabiendas de lo manido de muchas situaciones. No sería justo terminar esta breve reseña sin destacar las diferentes escenas de conciertos: ya sean en pequeños antros o en grandes escenarios saben transmitir la fuerza del viejo rock –ese que nunca muere– como pocas veces he visto en una película. Pura nostalgia bien llevada.  DM

 

LAST DAYS (2005) EEUU

D: Gus Van Sant I: Michael Pitt, Lukas Haas, Asia Argento, Scott Green, Nicole Vicius

Seguramente muchos de los que se acercan a esta película son fans de Nirvana y están interesados en ver un film sobre el desenlace de la vida de Kurt Cobain, líder de dicha banda que revolucionó la música entre finales de los 80 y principios de los 90, con el nuevo género Grunge y la llamada ‘Generación X’, y que acabó convirtiéndose en leyenda con el suicidio del mismo Cobain tras unos últimos años que vivió entre la depresión y la adicción a la heroína. Asimismo, también es seguro que muchos de esos fans se llevan una más que desagradable sorpresa a los pocos minutos de empezar a ver el film, y es que el director Gus Van Sant compone Last Days con una forma casi idéntica a la de su anterior película, Elephant: una cámara que sigue al personaje protagonista mientras éste camina a través de distintos espacios, en ocasiones simplemente enfocándolo en una sala con un plano fijo que dura numerosos minutos, dilatando considerablemente el tiempo cinematográfico, sin casi ningún diálogo, en un montaje en el que predomina el silencio, y envolviéndolo todo con planos secuencia alejándose y/o acercándose desde un punto muy lejano hasta llegar a otro. Está claro: Last Days es un film difícil de ver, de ritmo muy lento, con una densidad que casi se puede masticar, y una espesura de tonalidad muchísimo más extrema que la de Elephant (la cual ya lo es bastante). El film sigue a Blake (alter ego de Kurt Cobain) interpretado por un Michael Pitt que entiende perfectamente la atmósfera que busca crear el director, y se adapta a ella con una interpretación vaciada de actuación, convirtiéndose en una especie de zombi, de muerto viviente, o de viviente casi muerto, de hombre condenado que va muriendo poco a poco a cada minuto que avanza el metraje. El visionado es difícil, exigente e incómodo, y aún así sucede algo asombroso con Last Days y es que Gus Van Sant logra que, si conseguimos superar la dificultad inicial de los primeros minutos, al rato nos vemos arrojados dentro de esa especie de sueño, dentro de esa alucinación onírica en la que se mueve el personaje, y lo acompañamos hasta sus últimos momentos de vida. Es un monólogo interior tal y como si lo escucháramos desde el interior de la mente del protagonista, llevándonos a entender que el bosque, la cabaña y las habitaciones por donde se mueve Michael Pitt son partes de su torturada psique, que a cada minuto que pasa se abandona más y más al hastío, a la desesperanza, a la futilidad de querer seguir viviendo. Last Days es una experiencia única e irrepetible, aunque hay que reconocer también que tras el visionado es necesario tomarse un par de copas. XTV

 

Y como bonus track, añadimos a todo este repaso una lista de reproducción de Spotify configurada con temas relacionados con las 50 películas. Sigan rocanroleando!

DM: Dani Morell
VCR: Victor Castillo
JJV: Javier J. Valencia
XTV: Xavier Torrents Valdeiglesias

Entregas previas:
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (1) (JJV, VCR, DM)
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (2) (JJV, VCR, DM)
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (3) (JJV, VCR, DM)
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (4) (JJV, VCR, DM)

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