IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (3)

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3ª parte: El camino del exceso

Desde finales de los años 50 y ya durante todo el resto de la década siguiente en adelante hasta nuestros días (aunque en mucha menor medida, no nos engañemos), las estrellas de la música popular se volvieron, en algunos casos, portavoces de las inquietudes y motivaciones de su generación, y en otros, en ejemplos a evitar por parte de padres temerosos que contemplaron como nuevos estilos musicales cada vez más atronadores venían acompañados de looks imposibles. O las dos cosas, en una imposible mezcla de amor libre y liberación sexual, alcohol y drogas, compromiso y política, y a veces puro y duro nihilismo. El tiempo ha tratado a algunas figuras como verdaderos poetas de su tiempo y otros han quedado enterrados con el paso del tiempo, o convertidos en meros ejemplos de historias que nunca se deben volver a repetir. Pero se convirtieron en pioneros del mito, en tótems, en reflejos imperfectos y necesarios de una juventud necesitada de dar un atronador grito ante el espejo…

PERFOMANCE (1970) Reino Unido

D: Nicholas Roeg / Donald Cammell  I: James Fox, Mick Jagger, Anita Pallenberg

Si la extraordinaria Asesino implacable (Get Carter) se hubiera rodado bajo los efectos del ácido y hacia el primer tercio de su metraje se hubiera reconvertido de película de gangsters profundamente sixties a una propuesta que roza lo experimental, probablemente hubiera dado como resultado algo muy semejante a Perfomance, la cual propone con alucinada audacia el choque entre lo viejo y lo nuevo (o algo menos nuevo en 1970), los valores conservadores representados en un violento matón perseguido por su antigua banda interpretado (francamente bien) por James Fox y el “nuevo ser”, bohemio, ambiguo y de ética extravagante al que da vida Mick Jagger, por una vez (y quizá la única) perfectamente adecuado para el papel que interpreta. Puro zeitgeist, ahora bastante envejecida (si bien poseedora de un estilo coherente y adecuado con su propuesta, no será lo habitual en el cine de Roeg) pero interesantísima, fue una pionera en presentar a la estrella del rock como el “espíritu” representativo de la nueva generación -más el arquetipo que el personaje propiamente dicho-, aunque la cinta llevará por unos derroteros ambivalentes quién de los dos personajes maneja la supremacía (su desenlace puede tanto indicar una condena común como un ¿acaso importa?). Como curiosidad, añadir que Alan Moore aprovecharía maravillosamente la referencia a la pérdida del “demonio” que se hace en el film del cantante de la Turner Purple Orchestra en su cómic The League of Extraordinary Gentlemen: Century 1969 .JJV

THE DOORS (1991) EEUU

D: Oliver Stone I: Val Kilmer, Meg Ryan, Kevin Dillon, Kyle MacLachlan

El 3 de Julio de 1971 Jim Morrison fue hallado muerto en la bañera de su apartamento en París. Paro cardíaco. Nació entonces la leyenda del poeta maldito, el mito del Rey Lagarto. Pero la leyenda de la banda de rock que había formado junto a Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore ya era una realidad mucho antes de su muerte: The Doors. Val Kilmer fue el escogido por Oliver Stone para encarnar al excéntrico personaje en una magnífica película que se fundamenta correctamente en el baile entre momentos históricos y leyenda del rock, entre mito y realidad, y que acaba componiendo un viaje único e inolvidable para el espectador; el viaje de una revolución sensorial, de una liberación poética y musical, la caída en el abismo de la creación artística hasta llegar a los confines de la construcción, deconstrucción y autodestrucción de la genialidad. En ese sentido, Stone sabe recorrer notablemente todos los momentos originarios de la banda, mientras que al mismo tiempo se recrea brillantemente en los instantes históricos más polémicos, críticos y recordados (el mítico concierto en New Haven, por ejemplo, en el que Morrison fue arrestado en el mismo escenario por la policía local); aquellos momentos que mitificaron al grupo durante finales de los años sesenta. La interpretación de Kilmer es maravillosa –una de las mejores en la carrera del actor–, sabiendo introducirse perfectamente en la excéntrica y autodestructiva psique de Morrison, construyendo la personalidad de quien fue un ser humano imposible. De todos los grandes momentos de la película, sin duda los mejores y más recordados son, por un lado, el increíble viaje alucinógeno de Morrison a través del desierto –y el peyote–, buscando lo que él llamaba “conocimiento chamánico”; y por otro, el mítico concierto en el local ‘Whisky a Go Go’ de Los Angeles en el que, tras varios días tocando el tema The End, del que el cantante iba modificando constantemente a placer los versos en cada actuación, Morrison, habiendo consumido grandes cantidades de alcohol y LSD, llevó a cabo una improvisación que cambiaría para siempre la historia de la banda al culminarla con estos versos:          “Father?                                                                                                                                                                     Yes, son?                                                                                                                                                                      I want to kill you…                                                                                                                                                                       Mother?                                                                                                                                                                       I want to… fuck you!!!”

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LA ROSA (The Rose, 1979) EEUU

D: Mark Rydell  I: Bette Midler, Frederic Forrest, Alan Bates, Harry Dean Stanton

La vida de la cantante Mary Rose Foster, “The Rose”, es un torbellino de desesperanza del que intenta escapar con la eterna promesa de tomarse un año sabático, a lo cual siempre le pone impedimentos su manager Rudge (Bates). Cuando conozca a un soldado desertor del ejército (Forrest) encontrará el amor y una vía de escape a su crispada depresión, pero la promesa de un concierto en la localidad que la vio nacer pondrá su frágil sistema nervioso patas arriba. Cualquier parecido con la vida de Janis Joplin, “The Pearl”, no es pura coincidencia, ya que escarba en su biografía sin disimulo para lograr una de esas historias “inspiradas en”, que no “basadas”. El exceso de dramatismo histriónico en la mayor parte de las escenas clave del film y una cierta colección de tópicos en este tipo de historias a los que parece que le hayan puesto un amplificador cerca para que suenen mucho más alto dañan un poco el visionado de la película; demasiada dificultad para empatizar con unos personajes a los que ya conocemos en un periodo de su vida en el cual son difícilmente soportables para el mero de los mortales. En cualquier caso, muy buena banda sonora e interpretación de Bette Midler, que consiguió una merecida nominación al Oscar. JJV

DREAMGIRLS (2006) EEUU

D: Bill Condon  I: Jamie Foxx, Beyonce Knowles, Eddie Murphy, Jennifer Hudson

Desde que en 1981 se estrenó en Broadway el musical Dreamgirls, de Tom Eyen y Henry Krieger, que se basaba un tanto de manera sui generis en la vida de The Supremes en concreto y de otros artistas de la Motown de manera más genérica, muchos fueron los intentos de llevarlo al cine en un proyecto que fue pasando por las manos de Spike Lee, Joel Schumacher o incluso reconvertida en un proyecto al servicio de Whitney Houston a finales de los 80. Pero fue Bill Condon quien convenció a David Geffen, capataz de DreamWorks, de la viabilidad de su proyecto debido al reciente éxito de su libreto de Chicago. Convertida en la película más cara de la historia con un reparto negro , resulta demasiado edulcarada a la hora de presentar los conflictos en el seno del grupo, santificando en exceso a Deanna Jones (evidentemente inspirada en Diana Ross), convirtiendo a Effie White (Jennifer Hudson dando vida a una trasunta de Florence Ballard, recién salida del éxito del programa de TV American Idol y ganadora de un Oscar a mejor actriz secundaria, bastante discutible, todo sea dicho) en una pelmaza insoportable y a Curtis Taylor Jr. (Jamie Foxx reconvertido en Berry Gordy Jr., productor de la mítica discográfica, aquí llamada “Rainbow”) en poco menos que un gangster obsesionado por el control y que cabreó al mismísimo Smokey Robinson por la versión que daban de su antiguo jefe, que terminó con una disculpa por parte de Paramount y DreamWorks. El look de la película y el tono, que en ocasiones parece dirigido a los espectadores televisivos de programas musicales, resulta demasiado simplón y el resultado, que cosechó un gran éxito en su momento, resulta demasiado artificioso y convencional 10 años después. Pero, como siempre en este tipo de filmes, hay buenos números musicales, Eddie Murphy brilla particularmente con su personaje (mix de Marvin Gaye, James Brown y Jackie Wilson) y Beyonce cumplió con nota el requisito de ser la estrella de la película, y no solo debido a sus canciones y bailes si no también a un correctísimo registro. JJV

VELVET GOLDMINE (1998) Reino Unido, EEUU

D: Todd Haynes I: Ewan McGregor, Jonathan Rhys Meyer, Christian Bale

En el universo paralelo en el que le hubiera gustado vivir a Todd Haynes, el glam rock fue una moda global e impactó a toda la sociedad británica. Y todos sus contemporáneos (David Bowie, Marc Bolan, Iggy Pop) eran maricas, aunque ellos no lo supieran aún. Velvet Goldmine echa un vistazo a esta “Tierra-2” del rollo glitter en la forma de la investigación conducida en un distópico 1984 por el periodista Arthur Stuart (Christian Bale). Doce años atrás, Stuart fue un fan a ultranza de los rockeros glam Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers canalizando a Bowie y Bolan) y Curt Wyld (Ewan McGregor fusionando a Iggy Pop y Lou Reed) y gracias a ellos descubrió su orientación sexual. Slade y Wyld tuvieron una tormentosa relación amor-odio y el primero fue asesinado en el escenario. ¿O fue todo un truco publicitario para hacer desaparecer a su alter ego Maxwell Demon y convertirse en otra persona? Si aguantamos navegar por su narración deliberadamente surrealista y sus momentos de pedantismo artificial e impostado, de Velvet Goldmine se pueden sacar buenas interpretaciones y un puñado de muy buenas canciones realizadas expresamente para la ocasión imitando el estilo Bowie. Digo imitando porque a su señoría The Dame no le salió de ahí el dejar usar sus temas, ya fuera porque el guión no le gustó o debido a que se estaba trabajando en un proyecto cinematográfico de Ziggy Stardust. Se puede ver, pero más bien acabas tarareándola. VCR

TINA  (What’s Love Got to Do With It?, 1993) EEUU

D: Brian Gibson I: Angela Bassett, Laurence Fishburne, Rae’Ven Larrymore Kelly

A diferencia de muchos de los biopics que se han rodado sobre figuras relevantes de la música popular, Tina sí que entra al trapo en uno de los aspectos más oscuros de la relación entre Ike y Anna Mae Bullock (Tina Turner). La cantante sufrió constantes malos tratos por parte de su descubridor, el músico y compositor Ike Turner y el consiguiente ciclo de abusos y el síndrome de Estocolmo que suele derivarse de tales situaciones se muestran claramente y sin tapujos –sin embargo se pasa de trasquilón por el apartado de las drogas–. La película nos narra las primeras décadas de la futura reina del rock sin olvidarse de sus raíces en Tennesse y de los momentos clave en su carrera: asistiremos a la grabación con el mítico Phil Spector o a su actuación como telonera de los Rolling Stones en el Londres de 1968 –las ambientaciones y vestimentas de la época también salen con buena nota–. Angela Basset, que se llevó el globo de oro por este trabajo, construye una Tina Turner primeriza y bastante creíble en todos los aspectos –incluida la precisión de sus conocidos gestos– llegando también a transmitir angustia en las duras escenas de las palizas. Por su parte Laurence Fishburne encarna a un Ike ciertamente infantil y rabioso –diría que patético– incapaz de aceptar que su mujer le eclipse en todos los aspectos de su vida. Por suerte, el despertar de la protagonista y la victoria judicial que logró al conservar el nombre artístico es casi terapéutico también para el espectador. Tampoco hago un gran spoiler si comento que gracias a la transformación de la actriz, al final de la película veremos en todo su esplendor a la Tina que todos conocemos, con su poderosa actitud en el escenario. Una propuesta que puede interesar más o menos y que se permite muchas libertades dramáticas pero que está rodada con respeto y valentía y que sin duda satisfará a los fans de la cantante. DM

CAIGA QUIEN CAIGA (The Harder They Come, 1972) Jamaica

D: Perry Henzell  I: Jimmy Cliff, Janet Bartley, Cark Bradshaw, Basil Keane

Inspirándose en la vida del bandolero jamaicano Rhyging (vagamente, ya que ni cantaba ni traficaba con drogas y además aquél vivió en los 40 y la película sucede claramente en los 70), Caiga quien caiga sigue las andanzas de Ivanhoe Martin (Cliff), un aspirante a cantante de reggae con un hit en ciernes (el legendario The Harder They Come, que suena en diferentes versiones durante el metraje) que abandona el campo para triunfar en la gran ciudad pero sus primeros pasos no podrían ser más desalentadores: le roban, pierde los derechos de su canción por 20 miserables dólares y es azotado a latigazo limpio por la policía. Pero pronto se meterá en el negocio del tráfico de maría y su ansía por hacer dinero fácil le enfrentará con el capo local, convirtiéndose poco a poco en un mítico bandolero y convirtiendo su tema en un símbolo. Se trata de una película legendaria de la filmografía jamaicana, llegándose a estrenar en EEUU y consiguiendo cierta relevancia en pases nocturnos (siendo distribuida, como no, por Roger Corman) entre un público que empezaba a amar cada vez más la blaxplotaition. En la película hay pocos recursos, el reparto es mediocre (incluso Cliff, que al menos compensaba sus carencias con su fantástica voz) y la narración bastante primitiva; sin embargo resulta bastante visceral y poderosamente auténtica. Pero lo que todavía perdura en la memoria colectiva es su legendaria banda sonora, de la cual se dice que llevó el reggae a todos los rincones del mundo y a convertir en iniciados de futuros rude boys a una legión de seguidores de Cliff, Tools & The Maytals o a Desmond Dekker . JJV

LA VIDA SIGUE IGUAL (1969) España

D: Eugenio Martín I: Julio Iglesias, Jean Harrington, Andrés Pajares

Este desangelado biopic de nuestro internacional Julito no consigue salvarse ni con el personaje de Andrés Pajares (el amigo gorrón y gracioso de la súper estrella) ni con las numerosas canciones, filmadas en formato protovideoclip para mayor gloria de la localidad malagueña en donde se rueda todo el asunto. La película nos cuenta la historia de un joven Julio que ve truncadas sus aspiraciones de guardameta del Madrid cuando se pega una buena hostia con el coche (haciendo el cabra y sonriendo mientras va aceleradísimo, vamos, que la culpa es suya) y se lesiona la columna. Deprimido por todo, se larga a la costa dejando atrás a su novia y allí conoce a la guapa telefonista de un hotel que le devolverá la alegría de vivir. O algo así, porque Julio está de un parado y pazguato actoral que asusta. Naturalmente, lo doblan cuando habla para nuestra mejor comprensión, pero cuando canta la cosa no mejora mucho. Temas como “chiquilla” o “tenía una guitarra” no provocan más que el sopor absoluto. Uno acaba rezando para que Pajares reaparezca, pero cuando lo hace ya es demasiado tarde. La culpa es mía, por pensar que de esto se podía sacar algo. Esto es cine servilista y baboso a cuenta de un Julio primerizo, el de los festivales europeos, no el fucker internacional en el que se convertiría años después. Esto pide a gritos un remake en formato miniserie por telecinco o antena 3. Y lo sabes. VCR

CASI FAMOSOS (Almost Famous, 2000) Estados Unidos

D: Cameron Crowe I: Billy Crudup, Patrick Fugit, Kate Hudson

Basada parcialmente en las aventuras adolescentes de Crowe como periodista de Rolling Stone junto a los Allman Brothers, The Who y Led Zeppelin entre otros, Casi famosos fue un batacazo en taquilla pero contó con un beneplácito casi unánime de la crítica, llegándole a caer un Oscar al mejor guión. A quince años vista, la verdad es que para el que esto escribe no es ni tanto ni tan calvo; la historia del quinceañero William Miller y su seguimiento de la banda ficticia Stillwater mientras que su sobreprotectora madre (una genial Frances McDormand) va dando el coñazo por teléfono tiene grandes momentos y un elenco actoral acertado y competente, pero tiende a arrastrar demasiado algunas tramas en favor de un abultado metraje. El personaje de Billy Crudup llega a cargar por su bordería y estupidez vital en general, aunque ahora que lo pienso, muchos músicos de los primeros setenta eran así de capullos. El contrapunto lo pone una muy guapa e intensa Kate Hudson como Penny Lane, la prototípica groupie soñadora de la época que va revoloteando por ahí con sus amigas -según ella-“inspirando” al grupo en general. Pese a una gran construcción de personajes y situaciones, creo que le falta algo de chispa, de vidilla. Posiblemente el haber leído sobre las barrabasadas causadas por los contemporáneos de Stillwater hace que vea este intento del consabido “sex-drogas-y-rocanrol” como excesivamente buenrollista y amable, aunque no por ello deje de ser totalmente disfrutable. VCR

I’M NOT THERE (2007) EEUU

D: Todd Haynes I: Cate Blanchett, Heath Ledger, Christian Bale, Richard Gere, Ben Wishaw,

I’m not there es la imposibilidad de representar la multiplicidad de personalidades que siempre parece haber tenido Bob Dylan y que harían que el dios Jano se sintiera tan diminuto como una miga de pan. La complejidad del mítico músico ya empieza solamente con la intención de definirlo: ¿Cantante? ¿Poeta? ¿Artista? ¿Músico popular? ¿Ídolo del folk? ¿Estrella del rock? ¿Evangelista? Si algo parece haber buscado Dylan a lo largo de su vida es huir y reírse de las etiquetas, de la objetivación y definición como parte necesaria del comportamiento humano. Por ese motivo, ¿qué hace Todd Haynes? Construye un biopic a partir de la deconstrucción: seis álter egos, seis manifestaciones de Dylan, seis personalidades contradictorias. Tenemos a Woody (Marcus Carl Franklin), el joven niño negro que vagabundea por tierras sureñas con su guitarra cantando temas populares de antaño; conocemos a Jack (Christian Bale), el ídolo folk de toda una generación de jóvenes americanos; contemplamos a Robbie (Heath Ledger), el artista rebelde, hipócrita y mujeriego; descubrimos a Arthur (Ben Whishaw), el poeta que responde a interrogatorios; también tenemos a Jude (Cate Blanchett), la estrella del rock, el andrógino personaje eléctrico envuelto en polémicas, alcohol y drogas; y por último disfrutamos de Billy (Richard Gere), una versión envejecida de Billy el Niño, retirado en una cabaña en las montañas, escondiéndose del mundo y de todos aquellos que le persiguieron o le amaron. La poética cinematografía de I’m not there se basa, por un lado, en las increíbles interpretaciones de los seis actores; es cierto que la que más llama la atención por su sorprendente transformación física es Cate Blanchett, que encarna a las mil maravillas al Dylan-dios de la electricidad, sin embargo también el resto de actores llevan a cabo interpretaciones verdaderamente poderosas, incluso un Richard Gere en uno de los mejores trabajos de su carrera. Por otro lado, el elemento también a destacar es el del baile de filtros y tonalidades en la fotografía del film: saltando del blanco y negro al color más vivo y luminoso del sur, pasando por la frialdad hipócrita del personaje de Ledger, bailando con la tosquedad y rudeza del folk de Bale, hasta llegar a la atmósfera de canción popular y cuento de la extraña burbuja en la que se ha confinado el álter ego de Gere. I’m not there es una película única e inolvidable, que no nos habla solamente de Bob Dylan, sino de la complejidad y excentricidad que cualquier ser humano puede albergar en su interior. XTV

DM: Dani Morell
VCR: Victor Castillo
JJV: Javier J. Valencia
XTV: Xavier Torrents Valdeiglesias

Y mañana la cuarta entrega: SONIDO Y VISIÓN
Previo: IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (1)
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (2)
IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (3)

 

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