IT’S SHOWTIME, FOLKS!: La historia de la música popular del siglo XX en 50 películas. (1)

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1ª parte: Obertura

Nuestro nuevo especial supone un cambio de tercio a los que habíamos realizado hasta la fecha, centrados en el cine fantástico (en especial la ciencia ficción) o a las rarezas de culto (como nuestros especiales dedicados a las Weird Movies que esperamos tenga una nueva entrega durante este 2015). Pero los miembros de EPB tenemos, al margen de nuestras montañas de DVD’s, cómics y libros, bastantes estanterías dedicadas a nuestras colecciones de discos y CD’s. Y sin embargo nuestra eterna cuenta pendiente es tener una sección dedicada a la música, algo que se solía comentar durante nuestros primeros días pero que al final hemos ido descartando por falta de tiempo. El futuro, en todo caso, no está escrito…

Encontramos la manera de compensar esta carencia con un especial de cine y música que (modestamente) celebrará la  armónica diversidad del siglo XX. Este especial, ya lo verán a partir de mañana, está especialmente centrado en la segunda mitad del siglo XX, momento en el que hicieron su entrada esos jóvenes e insolentes rebeldes con sus melenas o sus tupés y le dieron la vuelta a la manera de entender la cultura popular, que de todos modos no había hecho más que girar y girar durante esa primera mitad del siglo que hoy repasaremos.

itsshowtimep102La muestra está diseñada para que, en global, permita al lector hacerse una idea de la identidad musical del siglo XX en su vertiente popular en cinco entregas, representadas por diferentes películas que no necesariamente corresponderán al género musical. Algunas películas son biografías de músicos célebres, aunque en muchas ocasiones ese biopic tendrá más de fantasía que de realidad. Por el contrario, dejaremos que nos cuenten las historias de artistas ficticios que sin embargo tienen mucho en común con más de una o dos personalidades vivas. Otras películas nos hablarán de una escena concreta, o plasmarán un estilo visual correspondiente a una época determinada, o serán la parodia de un movimiento que nos hará más fácil entender sus particularidades casi que si nos la contara un documental. Por cierto, documentales hemos dejado de lado (mockumentaries no, puesto que en el especial entran obras de ficción en todas sus formas) con vistas a otro especial de otro estilo. Al tratarse de una muestra limitada a 50 títulos, obviamente no están todas las que son y es posible que se haya quedado fuera su película preferida: no se preocupe, así se hacen las secuelas. Cada bloque corresponderá a una temática concreta, y estarán ordenados en modo temático (no se trata de un ranking ni de nada por el estilo).

itsshowtimep1Nuestra primera entrega de hoy está dedicada a los días previos al nacimiento del rock –o en algunos casos parejos a éste- que nos muestran los diferentes estilos musicales y por lo tanto intereses del público de entonces: de los días de gloria del music hall y de los vodeviles hasta la irrupción del disco de vinilo como objeto al alcance de casi todas las clases sociales –y de los más jóvenes especialmente- y que cambiarían para siempre el concepto de música popular (recuerden que en su momento el swing o el jazz también resultaban escandalosos para generaciones anteriores) y de su industria, que por muy moralista que haya pretendido ser, a la larga siempre ha acabado asumiendo cualquier cambio si tal cosa traía consigo hermosos fajos de verdes billetes. Los días dorados de crooners, de la chanson, de la música de orquesta y del country…

RAPSODIA EN AZUL (Rhapsody in Blue, 1945) EEUU

D: Irving Rapper  I: Robert Alda, Joan Leslie, Alexis Smith, Oscar Levant, Albert Bassermann

Aunque de entrada pueda dar esa impresión debido a su subtítulo (The George Gershwin Story), Rapsodia en azul no es estrictamente un biopic de la figura del artista neoyorkino –aunque tenga bastantes partes de ello-, sino más bien un homenaje a su figura y a su música a la vez que trataron desde Warner de construir una suerte de cinta al estilo de su éxito de aquel entonces Yankee Dandy (Michael Curtiz, 1942), usando a dos de sus actrices principales (Joan Leslie como interés romántico del protagonista y Rosemary DeCamp como su madre) en roles semejantes. Así, la biografía del genial compositor está llena de errores históricos y tramas cien por cien inventadas, como el triángulo amoroso que mantiene con la cantante Julie Adams y la dama de alta sociedad Christine Gilbert (de la pobre Kay Swift, con la que mantuvo una relación durante su última década de vida, no hay la más mínima referencia), que es la que mantiene el peso de la parte dramática de la película. Pero en este caso, que la obra se sustente en una biografía pseudo-inventada llega a dar prácticamente lo mismo: de los 142 minutos que dura el film, más de una hora de reloj está protagonizada por números musicales de Gerswhin, con versiones casi al completo de la propia Rhapsody in Blue o de Un americano en Paris, y es en esta parcela donde se sustenta la verdadera fuerza del film. JJV

DE-LOVELY (2004) EEUU / Reino Unido

D: Irvin Winkler  I: Kevin Kline, Ashley Judd, Jonathan Pryce, Kevin McKidd

Si he soportado esto, podré soportar cualquier cosa, le espeta Cole Porter (Kline) a su esposa Linda (Judd) después de ver Noche y día (1946), la versión musical sobre la relación entre ambos que dirigió Michael Curtiz y que protagonizaron Cary Grant y Alexis Smith. El retrato de la vida de Porter ofrecido en De-Lovely intenta ser un acercamiento sin la condescendencia ni el deseo de mostrar una imagen pastoral de un artista como se solía hacer en el antiguo Hollywood, lo cual le permite hablar sin tapujos de la homosexualidad de Porter y de las particularidades de su matrimonio con Linda Lee Porter. Pero su casi inmediata adhesión al drama aleja la parcela de investigación musical del compositor de Begin the Beguine, siendo más cercano a un drama con música que a uno sobre música, e incluso la aparición de algún número espontáneo –como Kline interpretando Be a Clown en Hollywood ante Louis B.Mayer- resulta un tanto impuesto y forzado. Entre capítulo y capítulo de la narración se sucede, eso sí, un tema de Porter interpretado por alguna estrella de la música de la década pasada, como por ejemplo Robbie Williams, Elvis Costello, Diana Krall, Sheryl Crow o Alanis Morrisette, que amenizan el conjunto y ayudan a convertirla en un prescindible pero distinguido souvenir. JJV

MÚSICA Y LÁGRIMAS (The Glenn Miller Story, 1954) EEUU

D: Anthony Mann  I: James Stewart, June Allyson, Harry Morgan, George Tobias

El biopic sobre la vida de Glenn Miller se hizo inmensamente popular en su día y no es de extrañar: Una major (Universal) detrás de un proyecto dirigido por un director renombrado, protagonizado por una de las mayores estrellas (y mejores intérpretes) de todos los tiempos dando vida a una leyenda de la música. Aunque se trata de uno de aquellos recorridos modositos sobre la vida de un artista (con intereses más cercanos al homenaje puro y duro que a la biografía per se, dejando de lado sus miserias y todo aquello que pudiera oscurecer la imagen de Miller ni que fuera un poco), está estructurado en cierta forma de una manera insólita al funcionar en ocasiones como una película de “inventor” que lucha por dar con una idea genial que le ronda por la cabeza (en este caso, el sonido y los arreglos adecuados, concepto que persigue de manera obsesiva al joven Miller) más que como un espectáculo musical, pero cuando éste llega es enormemente disfrutable y además la cinta se rodea de muy bienvenidas apariciones de Louis Amstrong, Gene Krupa, Frances Langford, The Modernaires o Ray Conniff. JJV

BIRD (1988) EEUU

D: Clint Eastwood  I: Forest Whitaker, Diane Venora, Michael Zelniker, Samuel R. Wright

De magnífica atmósfera –inolvidables secuencias de oscuridad iluminada por la luz de la luna-, impresionante banda sonora y brillante reparto –Whitaker y Venora están absolutamente sensacionales-, Bird fue la película que logró que Clint Eastwood fuera por fin tomado en cuenta como director por parte de la crítica seria. Recorre la vida de Charlie “Bird” Parker, uno de los músicos de jazz más influyentes de la historia, sin detenerse ante sus problemas con el alcohol, la depresión –la película da inicio con su intento de suicidio-, la drogadicción y con su problemático matrimonio con Chan Richardson, y también retratando su amistad –complicada, pero amistad al fin y al cabo- con otros músicos como Dizzie Gillespie o Red Rodney (precisamente unos de los mejores momentos de la película suceden durante la gira de la banda de Parker en la que debuta Rodney por el sur de los Estados Unidos, un episodio luminoso entre tanta opacidad). Al resultado final del filme le daña un poco su confusa estructura, con largos flashbacks que parecen buscar que el espectador no tenga nada a lo que aferrarse cuando se vuelve al tiempo presente y provoca una cierta pérdida de la línea temporal: quizá buscando, quién sabe, el estado de desorientación perpetua en el que parecía vivir el genial saxofonista, que moriría con 34 años aparentando más de sesenta. Resulta única en ser un viaje de autodestrucción descrito con tanta clase y admiración. JJV

EL BENNY (2006) Cuba

D: Jorge Luis Sánchez  I: Rakel Adriana, Ulyk Anello, Renny Arozarena

El cine cubano siempre se ha esforzado en presentar obras de calidad con un notable interés cultural. Desde su época dorada en la década de los 60, hasta hoy en día, han sido capaces de estrenar una media de diez películas al año, entre las cuales se incluyen varios títulos aclamados por la prensa especializada y el público (La primera carga al machete, Las 12 sillas, La muerte de un burócrata, Vampiros en la Habana o Fresa y chocolate). Por la lógica interna del país, su cine navega siempre entre la crítica constructiva a la revolución –casi siempre en clave de comedia– y el relato histórico marcado por una cierta épica a lo David contra Goliat. Podríamos englobar El Benny en esta segunda categoría, recalcando no obstante que es una obra un tanto aislada del resto, ya que se trata de un biopic al uso –cosa nada habitual en la cinematografía cubana hasta ese momento–. El Benny se encarga –con un sorprendente despliegue de medios– de retratar la vida del gran cantante y compositor cubano Benny Moré –también llamado El Bárbaro del Ritmo o El Sonero Mayor de Cuba–, considerado como uno de los padres de la importante generación posterior de músicos del país caribeño. La cinta, con algunos altibajos, es bastante entretenida pese a resultar excesivamente formal y nos permite disfrutar de algunos de los boleros y mambos más conocidos del cantante gracias al trabajo de músicos actuales como Juan Manuel Villi, los Van Van o Los Orishas, que reinterpretaron los temas para la película. Podremos también ver los momentos de máximo esplendor que alcanzó con la popular Banda Gigante a nivel internacional –el grupo de Moré estaba formado por unos 40 músicos que tocaron en multitud de países, llegando a actuar en la ceremonia de entrega de los Oscar–. Tampoco se olvida de resaltar las simpatías del artista con los primeros años de la revolución, sin meterse de lleno en el tema ni resultar pesada. En ningún momento se esconden los claroscuros del personaje, su relación con el alcoholismo y los habituales ciclos de auge y caída que caracterizan a este tipo de producciones. DM

LA VIDA EN ROSA (La môme, 2007) Francia

D: Olivier Dahan  I: Marion Cotillard, Sylvie Testud, Gerard Depardieu, Emmanuelle Seigner

A lo largo de este especial conoceremos algunas vidas reales de estrellas de la música que fueron particularmente sufridas y dolorosas: a Edith Piaf hay que darle de comer aparte, con ella rompieron el molde. La película narra una biografía utilizando la cuestionable forma de usar constantes saltos temporales -pongo en duda que sea la mejor manera para este tipo de películas, pero al menos en este caso tampoco provoca la confusión que por ejemplo sí tenía Bird-, y de tal forma la película está constituida por fragmentos de la vida de la célebre cantante, episodios eso sí en su mayoría magníficamente filmados por un Dahan que brilla especialmente cuando el mundo interior de Piaf se fusione con la vida real (como el momento en el que espera el retorno de su amante, el boxeador Marcel Cerdan, y cree hablar con él, o el estratégicamente calculado tramo final en el cual al borde de la muerte rememora antiguos traumas, como la muerte de su hija a causa de la meningitis). En ocasiones la música suele ser tan importante para el disfrute de estas películas que a veces destaca por encima del resto (lógico, por otra parte), pero el trabajo de Cotillard es tan soberbio que casi se sitúa por encima, uno de esos Oscars indiscutibles. A veces la calidad del sufrimiento de una artista es tan poderoso que se traduce en una intensa energía sobre un escenario de la cual nos aprovechamos nosotros: que una actriz sea capaz de capturar ese calvario es algo formidable. JJV

EL CLAN SINATRA (The Rat Pack, 1998) EEUU

D: Rob Cohen  I: Ray Liotta, Joe Mantegna, Don Cheadle, William Petersen

Una advertencia; los que se esperen una narración pormenorizada de las aventuras del grupo de bebedores más ilustres de la industria del show business de Las Vegas no van a encontrarla en este estilizado y elegante telefilme de HBO. Esto es más la historia de cómo Frank Sinatra (Ray Liotta) y sus amigos de la mafia dieron su apoyo a la candidatura de JFK para que luego Bobby Kennedy se liara a cazar a dichos mafiosos, salpicando al entertainer y a todo su entorno. Hay tiempo también para los conflictos raciales con la boda de Sammy Davis Jr. (Don Cheadle “clavándolo” tanto en baile como en manierismos) con May Britt (Megan Dodds) y para las chanzas de un Dean Martin casi en tercer plano (un estupendo Joe Mantegna), así como para unos escasos pero bien resueltos números musicales. El peso del drama se lo llevan Frank y el único miembro inglés del clan, Peter Lawford (Angus Macfadyen), el cuñadísimo de los Kennedy que tiene la mala suerte de ser elegido como mediador en toda esta tormenta política. Dos horas de chulería, swing, chistes racistas, adulterio y conjuras políticas que se pasan volando. VCR

JERSEY BOYS (2014) EEUU

D:  Clint Eastwood  I: John Lloyd Young, Erich Bergen, Michael Lomenda

Frankie Valli and The Four Seasons se colaron en el sueño americano poco antes que los Beatles estuvieran a punto de hacer saltar por los aires todas las listas de éxitos en el viejo continente. El cuarteto de New Jersey encandiló a millones de jóvenes con temazos como “Sherry”, “Big Girls Don’t Cry”, “Who Loves You” entre muchos otros. La aguda voz de Frankie Valli, que llama la atención desde el primer segundo, la elegancia edulcorada propia de las bandas de la época y el ruido de fondo de “malos chicos” que les acompañaba son temas sobre los cuales pivota este biopic basado en un exitoso musical de Broadway. Cabe recordar que estamos ante una película producida por el propio Frankie Valli que nos cuenta la clásica historia de “auge y caída” pero que pretende en todo momento dejar bien a la banda. No profundiza demasiado en los conflictos del grupo –básicamente surgidos entre Valli y Tommy DeVito– pero tampoco los esconde. Tampoco obvia las relaciones del grupo con la mafia –espléndido Christopher Walken encarnando al capo genovés Angelo DeCarlo–. Hay algunos puntos flacos: que los actores se dirijan a cámara en mitad de una escena, como hacen en varias ocasiones, me saca de la película y es algo que me chirría. Tampoco salen bien parados los irrisorios maquillajes de envejecimiento de los actores. Detalles menores. Cuando Eastwood habla de Charlie Parker en Bird lo hace con maestría porque admira su figura, la ha estudiado a fondo y sabe muy bien de lo que habla. Jersey Boys carece de esa magia. Es un producto muy bien facturado –exceptuando la anécdota de los maquillajes– pero le falta cariño. Sin embargo es muy correcta y clasica en su forma –a estas alturas no cabe esperar otra cosa de Clint– y gracias a su buen hacer y a la generosa cantidad de temas que aparecen durante el metraje no deja de ser una buena plataforma para introducirse en los años dorados de Frankie Valli and The Four Seasons. DM

DULCES SUEÑOS (Sweet Dreams, 1985) EEUU

D: Karel Reisz  I: Jessica Lange, Ed Harris, Ann Wedgeworth, David Clennon, John Goodman

Si alguien puede discutirle el título de “mejor actriz de su generación” a Sissy Spacek o a Meryl Streep, esa es Jessica Lange, y si la primera se ganó el Oscar por su papel de Loretta Lynn en Quiero ser libre, la segunda estuvo a punto de conseguirlo por dar vida a la inspiradora de toda una generación de cantantes de country femenina: Patsy Cline. La película es un biopic muy formalito narrativamente hablando que da inicio con la relación entre el que acabaría siendo su segundo marido, el problemático bebedor y mujeriego Charlie Dick (Harris), y hace especial hincapié en lo tormentoso de su relación. Al clasicismo de Reisz le viene como un guante la soberbia interpretación del reparto, desde una magnífica Ann Wedgeworth como la madre de la cantante hasta un Ed Harris tan solvente como de costumbre. Pero el peso de la película recae en una extraordinaria Jessica Lange, que logra meterse en la piel de la cantante a niveles emocionales aunque físicamente no tenga el parecido que si tenía Beverly D’Angelo cuando la interpretó en la susodicha Quiero ser libre. Mucho más allá del mero trabajo mimético que por otro lado, también es excepcional -le clava hasta la risa-. JJV

QUIERO SER LIBRE (Coal Miner’s Daughter, 1980) EEUU

D: Michael Apted  I: Sissy Spacek, Tommy Lee Jones, Beverly D’ Angelo

“Cuando tenía 14 años hacía las cosas de una mujer de 30. Y cuando cumplí los 30 vivía como una adolescente”. La vida de Loretta Lynn es tan pintoresca como lo fue el camino que llevó su historia a la pantalla grande: Coal Miner’s Daughter nació en 1970, cuando Lynn ya era la primera dama del country, como un disco autobiográfico, y la convirtió en 1975 en un best-seller de aquellos 100% yanqui cuando esas mismas canciones dieron molde a su autobiografía. El paso a la gran pantalla era solo cuestión de tiempo y ésta llegó de la mano del eficiente Michael Apted, que ya demostró en El ídolo (“Stardust”que llevar las historias de estrellas de la música a la gran pantalla se le daba más que bien. Y aunque el proyecto estaba pensando para la mayor estrella de Hollywood en aquellos tiempos -Meryl Streep-, fue la propia Lynn la que quiso que Sissy Spacek interpretara su papel… tras haberla visto en foto y sin conocer su carrera. Spacek en aquellos tiempos no veía muy claro meterse en el proyecto y una de las condiciones que puso –y que reconoció años después que lo hizo con la vista puesta en que le dieran el “no” y poderse ir a rodar un proyecto con Nicholas Roeg- es que ella cantara todas las canciones: le dieron el ok, y el resto es historia. Loretta Lynn contrajo matrimonio con Doolittle Lynn (un convincente Tommy Lee Jones) con 13 años y con 19 ya tenía 4 hijos. Pero Doolittle creyó en su talento y la estimuló para cantar e ir presentándose a audiciones; Loretta, que se auto-cataloga durante el metraje como ignorante pero nada estúpida resultará tener talento innato no sólo para el canto sino como letrista, y su ascenso será fulgurante, llegando a tocar 17 veces consecutivas en el Gran Ole Opry, legendaria cuna del country. A partir de ahí, la película no tiene ya la dinámica habitual de las historias de rise and fall: el auge de Lynn no se detiene jamás (y perdura a día de hoy), pero conocemos detalles de su conflictivo matrimonio (idas y venidas de una pareja destinada a estar juntos para siempre), de su legendaria amistad con Patsy Cline (Beverly D’Angelo) y de las presiones que sufren las estrellas de la música, pero siempre desde un punto de vista refrescante y en ocasiones hasta desdramatizador: Lynn, la hija del minero, tiene preocupaciones en su vida mucho más mundanas que las de las estrellas del rock. Una película equilibrada y compacta, en la que destaca el asombroso talento de Sissy Spacek, para el que suscribe la mejor actriz de Hollywood de su generación (y una de las mejores de todos los tiempos), nunca suficientemente valorada, y que por su papel de la cantante ganó un aluvión de premios, entre ellos el Oscar y el Globo de Oro. Y sí, ella cantó todas las canciones y logró un hecho insólito en el mundo de las soundtracks: un disco sobre la vida de una cantante donde no se incluye ni un solo tema interpretado por dicha cantante. JJV

Continúa en la segunda parte: LLEGA UN SONIDO LIBRE Y SALVAJE

Resto de entregas:
EL CAMINO DEL EXCESO
SONIDO Y VISIÓN
LA ÚLTIMA GENERACIÓN
DM: Dani Morell
VCR: Victor Castillo
JJV: Javier J. Valencia

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