Crónicas Beefeater In-Edit 2013

Un año más, el festival In-Edit Beefeater de Barcelona se convierte en ese rinconcito que tengo para una de mis obsesiones particulares: los documentales. Aunque suela ir acompañado a algún pase, es una experiencia que tiene algo de especial en ir solo, a ver tal o cual documental sobre un estilo musical, una época o un movimiento que te interesan particularmente. En este 2013, el festival ha crecido hasta ofrecer sesiones en otras ciudades (Madrid, Bilbao, Pamplona) y crear un espacio alternativo de presentación de proyectos y feedback como es In-Edit Fast Forward, a parte de homenajes al recientemente fallecido Les Blank y a Dick Fontaine, realizador de decenas de obras sobre música afroamericana. Cabe decir que el festival sigue estrenando casi el 50% de su programación simultáneamente en streaming en su plataforma In-Edit TV, por lo que a parte de las proyecciones propiamente dichas si nos hemos perdido algo siempre podemos verlo en la web. En ese sentido hay que felicitar a la organización por el gesto de ofrecernos más créditos de streaming gratuitos a los usuarios de ese servicio, ya que en mi caso me han permitido ver documentales que no pude ver por falta de tiempo. Vamos con los visionados:

FINDING THE FUNK (Nelson George, 2013) EEUU 

Para el que escribe es casi una tradición anual ver cualquiera de los documentales de la serie Rock Docs del canal de televisión VH1. Finding The Funk abarca un tema extenso con la habitual didáctica entretenida de este formato; es evidente que condensar toda la historia de la música funk en setenta minutos es casi imposible, pero el documental sabe resolver muy bien la papeleta.

Guiados por la voz y la presencia del DJ y productor musical Questlove, se nos explica quienes fueron los pioneros de los sonidos primigenios como el hard bop y el funk-jazz o la manera en como el soul empieza a diversificarse y convertirse en funk, cambiando el enfoque de la melodía al ritmo. Questlove demuestra en todo momento esos cambios tocando su batería, por lo que aunque no seamos unos entendidos enseguida comprendemos la transición de un género al otro o por qué ciertas cosas se consideraron innovaciones en su momento.

Dejando las cosas técnicas a parte, Finding The Funk está lleno de anécdotas y personajes tan peculiares como el sonido que trata. Desde el omnipresente James Brown y su obsesión con la cadencia del “Uno” (una forma de sincopar el ritmo que para Brown era importantísima pero que no todos comprendían) a los hippies freaks del posterior movimiento P-Funk como Bootsy Collins y George Clinton, que hablan del término funk como algo “que en origen denotaba suciedad, cuando alguien no se lavaba se le llamaba funky” e incluso un físicamente malogrado Sly Stone que da una mezcla entre miedo y lástima. El documental no solo se queda en esas épocas de origen  explosión, sino que tiende el puente hacia la cultura del hip-hop, la heredera directa del funk. Como todos los documentales de este formato, es una gran Master Class para adentrarse en un estilo musical.

DOWNLOADED (Alex Winter, 2012) EEUU 

Otra producción de VH1, Downloaded trata sobre el auge y caída de la red de descargas Napster, pero realmente va más allá; es más bien una crónica del inicio del mundo contemporáneo en cuanto al negocio de la música se refiere, ya que después de aquello, nada fue igual para ninguno de nosotros. Sin olvidar a ninguno de los artífices (Shawn Fanning, Sean Parker y todos sus colaboradores) el documental nos muestra los inicios de la empresa, la euforia del peer-to-peer y el subsiguiente litigio por el tema de los derechos de autor.

Como todas las crónicas de historia reciente, Downloaded tiene esa gran ventaja de lo fácil que es contraponer el antes y el después; gente que en su momento estuvo en contra del compartir música por internet, como por ejemplo Trent Reznor, han replanteado sus ideas con el paso del tiempo. Otros siguen en sus trece o su visión del asunto fue tan limitada entonces como ahora (hay un momento memorable con las Spice Girls en el que Victoria Beckam roza el autismo absoluto) o directamente quedaron retratados como unos dinosaurios que no supieron reaccionar ante el progreso, como en el sonado caso de Lars Ulrich de Metallica, que visto ahora no provoca más que mucha vergüenza ajena.

El mensaje con el que nos quedamos tras toda esta crónica es que la industria no supo reaccionar de buena manera ni quiso encontrar un modelo nuevo de negocio musical, sino que se limitaron a atacar a lo nuevo por miedo de perder su monopolio. Pero los propios responsables de Napster no están exentos de culpa, ya que vemos que eran conscientes de que podían meterse en un buen fregado con su aplicación, pero les pudo la euforia del podemos hacer esto, ¿cómo no vamos a aprovecharlo? que sucede siempre que se descubre una nueva manera de utilizar la tecnología. Es, en definitiva, la historia del progreso de la humanidad repetida una y otra vez.

NARCO CULTURA (Shaul Schwarz, 2012) Mexico, EEUU 

Ver como un fenómeno cultural se genera y se trasvasa de una sociedad a otra es algo fascinante, aunque a veces también puede llegar a ser terrorífico. Narco Cultura provoca las dos reacciones al mismo tiempo. Rodado a caballo entre El Paso y Ciudad Juárez, Schwarz sigue a dos personas culturalmente afines pero que no podrían ser más dispares; uno es un perito criminalista de la policía de Ciudad Juárez, el otro el líder de los BuKnas de Culiacán, una banda de narco corridos de El Paso.

La aceptación de la figura del narcotraficante y su glorificación no es algo de ahora; cientos de películas y discos han cantado las alabanzas de criminales que pese a estar en el lado equivocado de la ley tenían características que los redimían. Pero en el momento en que pasamos de la ficción a la realidad, la cosa alcanza tintes de dudosa moralidad.

Mientras que en Ciudad Juárez vemos como mueren miles de personas al año por culpa del narcotráfico y la extorsión está a la orden del día, en El Paso las bandas musicales que loan a los artífices de estas muertes como Robin Hoods modernos se “documentan” directamente de boca de estos criminales. Grupos como los BuKnas o músicos como Komando convierten toda esa sordidez en oropel hortera de chalecos antibalas remachados con pedrería y armas de reproducción llevadas a cuestas a los conciertos, algo culturalmente muy afín al gangsta rap de los primeros noventa, pero mucho más masivo. En las discotecas en las que hacen conciertos, vienen incluso blancos “a sentirse narcos por un día” Cuando los BuKnas visitan Culiacán  (“para buscar inspiración, así no dirán que los BuKnas nunca estuvieron en Culiacán pese a su nombre”, dicen mientras se ponen bien de yeyo y pegan tiros al aire) vemos cosas surrealistas como un monolítico cementerio narco en donde hay gente enterrada junto a sus armas y sus vehículos en criptas recubiertas con cristal antibalas.

Narco Cultura es un documental muy interesante y sobre todo, sumamente explícito, no solo en su muestra de la violencia, sino en el tratamiento de los personajes que retrata y con un mensaje algo pesimista. Una periodista de Ciudad Juárez lo sintetiza muy bien casi al final: “todo este fenómeno del narcotráfico y la cultura que ha generado demuestra que los mejicanos hemos sido derrotados como sociedad”. Qué miedo.

 

TEENAGE (Matt Wolf, 2013) Alemania, EEUU 

El adolescente no estuvo ahí siempre. Como se nos dice al inicio de este documental “antes, el niño era un niño hasta que, de repente, se convertía en adulto”. Basado en el libro homónimo de Jon Savage, Teenage recoge el período de la “prehistoria del adolescente”, aunque el documental se inicia en 1904 a diferencia del libro, que lo hace en 1875. Es comprensible, ya que 1904 marca la abolición del trabajo infantil en muchos lugares y con ello la escolarización y creación de asociaciones y grupos dedicados a la juventud. Wolf nos lleva en un recorrido de testimonios de jóvenes representativos de cada época, leídos por varias voces en off y a veces filmados en recreaciones con actores. Pese a la pretensión artística algo videoclipera de algunos de estos fragmentos y una edición musical que tiene a superponer composiciones actuales sobre la música de la época que nos estén mostrando, la manera de narrar del documental es muy amena y mantiene siempre el interés en lo que está pasando.

Wolf contrapone siempre las visiones de uno y otro lado del atlántico, mostrando por igual casos de jóvenes estadounidenses, alemanes e ingleses. Teenage habla de gran cantidad de fenómenos sociales y culturales; las pandillas de delincuentes hooligan  juveniles de inicios del siglo XX y la alarma social que generaron, el advenimiento de la música jazz y las jóvenes flappers de los años veinte, con sus fiestas temáticas de sexualidad ambigua, la creación de grupos de exploradores como los Boy Scouts y los Wandervogel alemanes y, claro está, como éstos fueron sustituidos por las Juventudes Hitlerianas. El film nos deja con la bomba de Hiroshima y los primeros pasos de la denominación de teenager, un término creado por la guerra, para necesidad de catalogar a ese grupo tan variopinto de jóvenes y darles una cierta libertad controlada (los primeros “bares light” llamados teen canteens) para contentarlos a ellos y a sus padres. Y luego llegaría el rock’n’roll y como se suele decir, el resto es historia. No sé ustedes, pero yo ya he salido corriendo a comprarme el libro. 

http://www.youtube.com/watch?v=E2B-Jgupg_o 

BASICALLY, JOHNNY MOPED (Fred Burns, 2013) Gran Bretaña 

La explosión del punk británico de 1977 suele ser conocida por su intensidad y brevedad. En cuanto la cosa había pasado, los grupos supervivientes empezaron a mutar su estilo, llegaron cosas como la New Wave y los New Romantics… pero pocos grupos hay que representen más esa inmediatez y esa euforia inmediata que los Johnny Moped.

Basically, Johnny Moped nos narra de manera minuciosa e informativa, hasta con esquemas temporales al estilo de árboles genealógicos, la historia de la banda desde su creación en la ciudad industrial de Croydon con el nombre de “Johnny Moped And the 5 Arrogant Superstars” en 1974 hasta su disolución en 1978. Por ella pasó gente tan significativa como Captain Sensible (The Damned) y Chrissie Hynde (The Pretenders), y aunque aparecen hablando de sus experiencias, el enfoque del film no se desvía de los otros miembros y en especial de Paul Halford, el propio Johnny Moped. Halford es desde luego todo un personaje; casado con una mujer veinte años mayor que él a la que el punk se la traía al pairo, disminuido según él en un 82%  y con unas vestimentas muy poco punks (se comenta que le vestía su madre), se convirtió en un fenómeno de la prensa musical underground de la época.

El grupo recibió siempre muy buenas críticas, sobre todo con su primer disco Cycledelic, pero no estuvo exento de muchos problemas; al propio Halford no le gustaba grabar, llegando al extremo de ser raptado por el resto del grupo para acabar las sesiones en el estudio. Con ese panorama, fue una suerte que tuvieran suficientes actuaciones en directo, ya que muchas veces los desplantes del propio Halford le llevaron a situaciones surrealistas como no poder entrar en su propio concierto, ya que los de seguridad no creían que fuera el cantante del grupo. Johnny Moped volvieron a juntarse esporádicamente en los noventa y el documental nos los presenta en la actualidad como entrañables abuelos punk dando todavía conciertos. Un film muy recomendable.

 

THE SOUND OF BELGIUM (Jozef Déville, 2012) Bélgica 

Si nos guiamos por lo que nos cuenta este documental, los belgas han llegado a convertir el salir a bailar y a beber en todo un modo de vida. Al inicio de éste el narrador nos dice que “los belgas trabajan duro y fiestean aún más duramente”. The Sound of Belgium nos lleva desde los inicios de la automatización en las salas de fiestas, con los órganos automáticos accionados por partituras en cartón perforado, hasta los grandes macro clubs como el Bocaccio que se convirtieron en centros de expansión de toda una escena de música de baile underground, el denominado New Beat. 

Los cimientos de este estilo de música bailable se pueden rastrear a partir del EBM  o Electronic Body Music, término ya usado por pioneros como Kraftwerk y DAF y popularizado por los belgas Front 242 y del Acid House. Pero en lo que casi todo el mundo está de acuerdo es en que su característico sonido es más bien consecuencia de la casualidad, cuando el DJ Dikke Ronny pinchó el tema Flesh de los A-Split Second a 33 rpm y con el control de tono en +8. El resultado fue ese sonido más lento, sincopado, duro y machacón que se asocia con la electrónica europea de la época. El New Beat vino, llegó y venció para caer poco después cuando ya había sido totalmente asimilado por el mainstream. Prueba de ello son éxitos como This Is the Sound of C de Confetti’s, creados inicialmente como promoción para el club del mismo nombre. Pero el sonido supo mutar con facilidad y de él surgieron otros muchos estilos como por ejemplo el eurobeat con grupos tan significativos como Technotronic.

The Sound of Belgium es, en definitiva, un exhaustivo y ameno repaso a toda aquella  música de más allá de los Pirineos que nos llegaba en los primeros recopilatorios de Máquina Total y que acabaría influenciado a todo el universo valenciano de la ruta destroy patria. 

Victor Castillo

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