Entrevista imposible… con Howard Hawks (tercera parte)

Río Bravo

Tal como lo dice, entiendo que le gustó la película…

Enormemente, es una de mis favoritas.

Bueno, creo que en ella confluyeron muchas cosas positivas. Por un lado, yo llevaba un tiempo sin hacer películas, había descansado y venía con ideas nuevas. Tuve que convencer a Jack Warner porque él me decía que no me convenía hacer un western en ese momento. Yo le respondí: “Sí que me conviene”. Y en ese momento terminó la discusión.

Ha tenido usted un poder tremendo ante los jefes de estudio…

Sí, así ha sido desde 1931. Me lo gané tras años de dar éxito tras éxito a los estudios en que trabajé. Por otra parte. nunca he creído en los contratos. Nunca he trabajado por contrato. Por eso puedo elegir mis proyectos. En la Metro no aceptaron mis condiciones y por eso no he trabajado para ellos en los últimos treinta años. ¿ Pero no estábamos hablando de Rio Bravo ?

Sí claro… tal como decía usted antes, volvió a la silla de dirección con mucho ímpetu, con fuerzas renovadas… la primera escena de la película, donde no hay diálogo pero entendemos rápidamente las motivaciones de los personajes, me parece sensacional.

Es que John Wayne es sensacional y Dean Martin también es un gran intérprete. Definimos muy bien a los personajes, sabíamos que Duke era un sheriff de un pueblo muy duro donde había gente rica y malvada. Y Dean Martin era un alcohólico muy tirado, pero amigo del sheriff. Y aun así, el amigo era capaz de darse la vuelta y pegarle un puñetazo al sheriff porque le habían pillado. Todo eso está ahí, sin palabras, pero llega al espectador por la calidad de los actores que lo interpretan.

Se explican anécdotas sobre la forma en que surgió la interpretación de Martin en la película. Y también se habla de las improvisaciones…

Iré por partes. Dean afrontó el papel con la idea de interpretarlo como un borracho de discoteca, demasiado contemporáneo. Yo le propuse otra idea. Le dije que actuara como si tuviera calambres en las piernas, lo que daría la impresión de estar a punto de caerse continuamente. Él lo interiorizó y salió fantásticamente bien. Creo que hasta entonces Dean creía que no era buen actor. Rodando Rio Bravo se dio cuenta de lo contrario. Trabajó mucho y practicó con el manejo del arma hasta conseguir hacerlo bien. Hay una máxima en este negocio, los que son buenos trabajan.

¿ Y las improvisaciones ?

Cuando tienes a gente de tanto talento en un set de rodaje, lo mejor es aprovecharse del torrente de ideas que van surgiendo y aprovechar las mejores para mejorar las escenas. En Rio Bravo hay dos situaciones claras. La primera se debe a la creatividad de Dean. Sugirió que, para mostrar mejor las dificultades por las que atravesaba su personaje al no beber alcohol, le costara enormemente liar un cigarrillo. En la escena vemos como cada vez que lo intenta es Wayne el que le pasa un cigarrillo detrás de otro. Eso nos sirvió para explicitar, con un pequeño signo, lo amigos que son en la película.
Y la segunda se debe a Walter Brennan, gran actor y mejor persona. Como su personaje tenía el carácter más irónico de todos, se le ocurrió burlarse del personaje de Wayne imitándolo. Me pareció fantástico y lo incluimos en la película.

Así se vengaba por tener que estar encerrado en la comisaría vigilando a Joe Burdette…

Así es. Al viejo Stumpy se le niega la acción hasta el final.

¿Qué puede decirme sobre la película que está rodando ahora en estos magníficos estudios?

El Dorado es un western en la línea de Rio Bravo, con puntos en común en la relación entre personajes.

¿No le preocupa repetirse?

No lo veo así. Yo lo enfoco de otra forma. Cuando ves que una cosa funciona… ¿por qué no repetir ?. Además, en esta película vamos a tratar el tema del alcoholismo en clave de comedia. Ya hemos hecho algunas escenas en las que Bob Mitchum está consiguiendo lo que queríamos cuando creamos al personaje.

¿Cómo le llegó el proyecto?

El estudio me envió la novela en la que se basa y me gustó. Llamé a Leigh Brackett y le encargué que escribiera el guión. Ella sabe lo que me interesa y cómo quiero expresarlo así que preparó un guión con muchos cambios pero que preserva la esencia de la relación entre los personajes que interpretan Wayne, Mitchum, y Jim Caan.

Me atrevo a decir que usted y John Ford son los forjadores del icono cinematográfico que es John Wayne…

Yo no diría tanto aunque es cierto que los dos hemos trabajado mucho con él en grandes películas. Por mi parte, lo que puedo decir sobre Duke es que es la persona con la que mejor y más fácil he trabajado durante toda mi carrera. Nunca se queja, lo afronta todo y siempre lo hace bien. Además es una guía constante para el resto de actores en el rodaje. Es un intérprete fantástico, con una personalidad arrolladora. Mantiene a todo el equipo unido, y se gana a la gente con su honestidad y solidez. Y en pantalla, es capaz de hacer creíble cualquier cosa.

Esperaba poder conocerle en este viaje pero me temo que no será posible.

Quédese unos días, seguro que su editor lo comprenderá. Además, tiene que darme tiempo para que pueda leer su guión.

¿Quiere leerlo? Pensaba que no le interesaría…

No se haga ilusiones, es usted muy joven y seguro que su guión ya no concuerda con mis gustos. Pero le echaré un vistazo y después haré que mi agente se lo pase a algún ejecutivo de la nueva generación. Hay un tipo nuevo en Paramount, un tal Robert Evans, que está subiendo como la espuma. Pronto será jefe de producción. Ese es el tipo de persona que debe leer su libreto.

Estoy muy agradecido, señor Hawks, no sé que decirle…

No tiene que decirme nada más. Siempre he creído que hay que ayudar a la gente joven con talento. A mí también me echaron una mano en mis inicios. En esta industria hay que empezar con algún apoyo porque de otra forma no pasará usted de joven promesa.

Trabajando en esa revista me estoy consumiendo…

Lo entiendo. Tal como le decía antes, quédese un par de días, conozca a los actores, el lunes estarán todos aquí. Y, dentro de un tiempo, venga a verme otra vez, charlaremos. Ahora, si me disculpa, mi hijo necesita de mis servicios… creo que su moto ha vuelto a fallarle. Déjele a Bill una copia de su guión. Él me lo hará llegar.

Y con la misma sencillez con la que apareció en escena, Howard Hawks se marcha caminando, con su aire distinguido, hacia las dunas donde su hijo acaba de sufrir una leve caída. Se me han quedado muchos temas pendientes pero eso es bueno. Los seres humanos siempre nos dejamos cosas en el tintero. Es la forma que tenemos de volver a hacer aquello que nos gusta. Además, salgo con una posibilidad de futuro para mi guión. Pienso en mi pobre editor al que tanto he descalificado. Al final resultó que me apreciaba…

Néstor Company

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