Grupos musicales ficticios en el cine – TOP 10

Pocas cosas proporcionan más material para el cine que las trayectorias de algunos grupos musicales. Las rivalidades, el sexo, las drogas, el dinero y la muerte son elementos que dan para un buen drama y a veces hasta para comedias. En otras ocasiones no hace ni falta hablar de una banda real en una película, basta con utilizar unos músicos ficticios y atribuirles las anécdotas de grupos reales de manera más o menos velada o fantástica. O simplemente crear un conjunto ficticio de la nada y mostrarnos sus aventuras y desventuras. Lo que suele ser habitual es que tras esa música haya intérpretes bien conocidos, cosa que añade más gracia al tema de identificar influencias y anécdotas que se da casi siempre con este subgénero. He aquí las diez bandas ficticias que más diversión me han proporcionado:

10- STEEL DRAGON- Rock Star (Stephen Herek, 2001) 

Que puede ser mejor que convertirte en miembro del grupo al que idolatras? Chris “Izzy” Cole (Mark Wahlberg) ha conseguido su sueño al unirse a los Steel Dragon después de que su anterior cantante se largue tras salir del armario ante sus compañeros. Aunque tiene lo que siempre ha deseado, la fama irá convirtiendo a Chris en alguien diferente, y no para bien, poniendo en peligro su relación con su novia Emily (Jennifer Aniston) y mostrándole la cara más amarga del estrellato. Inspirada por la historia del fan de Judas Priest Tim “Ripper” Owens, que llegó a convertirse en cantante del grupo, Rock Star tiene una premisa interesante y actuaciones competentes, pero se queda en un entretenimiento justito, soso y demasiado políticamente correcto. Al menos nos queda este “We All die Young”, tema original de la banda Steelheart, cuyo cantante,  Miljenko Matijevic también pone la voz a Wahlberg. Steel Dragon redondeó su “formación” con gente como Zakk Wylde (Black Label Society) y Jeff Pilson (Dokken) 

9- THE LONE RANGERS- Cabezas huecas (Airheads, Michael Lehmann, 1994) 

Chazz (Brendan Fraser) Rex (Steve Buscemi) y Pip (Adam Sandler) solo quieren que alguien dé a su música una oportunidad. Después de que su maqueta sea rechazada en varias emisoras, estos metaleros con pocas luces urden un plan para simular un secuestro del personal de una radio local. Con pistolas de agua de réplica llenas de salsa picante, se dirigen a exigir al DJ Ian “The Shark” (Joe Mantegna) que ponga su música en antena. La situación lleva a intervenir a la policía y cuando el DJ se entera que el jefe de la emisora piensa reorientar su programación y despedir a todo su personal, se unen a sus inútiles secuestradores. Cabezas huecas es una comedia insustancial y divertida con un humor igual de tonto que sus protagonistas. El tema que The Lone Rangers interpretan al final es “Degenerated”, originalmente creado por el grupo punk Reagan Youth pero aquí versionado por Jay Yuenger y Sean Yseult del grupo original de Rob Zombie, White Zombie, y con el propio Brendan Fraser al micro.

8- AUTOBAHN- El gran Lebowski (The Big Lebowski, Joel Coen, 1998) 

Aunque la faceta musical de Autobahn es solo un guiño que aparece muy poco en la famosísima película de los hermanos Coen, tenía que incluirlos por simpatía personal. Estos alemanes solo sacaron un disco, Nagelbett (“cama de clavos” en alemán) y para ganar dinero acabaron recurriendo al crimen a baja estofa o en el caso de uno de ellos, Karl Hungus (Peter Stormare), al cine porno. Además, uno de ellos es músico en la vida real: Flea, de los Red Hot Chilli Peppers. Autobahn, nombre que referencia al conocido álbum de los alemanes Kraftwerk, así como a su vestimenta habitual en su portada, cuentan con una canción en la banda sonora de la película, “Technopop” (“Wie Glauben”). Creada por el compositor habitual de los Coen, Carter Buwell, en su letra se repite continuamente la frase “we believe in nothing”. Efectivamente, son unos nihilistas, Nota, no creen en nada.

    

7- THE WONDERS- The Wonders (That Thing You Do!, Tom Hanks, 1996) 

Este film fue creado para mayor gloria de un Tom Hanks totalmente “a tope” en los noventa; lo dirige y escribe, a parte de tener un importante papel en el. Es una película amable, sin muchas estridencias y bastante entretenida. Narra la historia de un éxito fugaz, un grupo que creó un one-hit wonder en 1964 y de su controlador manager Mr. White (Tom Hanks), y nos muestra los entresijos del funcionamiento de las discográficas de la época. Pese a su relativo éxito de crítica, ninguno de sus protagonistas ha tenido una carrera estelar (excepto quizás Liv Tyler), pero su tema principal sobre el que se articula toda la trama sonó hasta la saciedad en las radio fórmulas de la época. Y como no quererlo, ya que detrás de el está el compositor Adam Schlesinger, del grupo de power-pop Fountains of Wayne.

6- THE DREAMETTES- Dreamgirls (Bill Condon, 2006) 

Estamos ante la épica adaptación del musical de Broadway de 1981 que narra, tras una pátina de ficción, la historia de las Supremes, la discográfica Motown y su jefe, Berry Gordy Jr. Aunque ya sabéis como va esto: ninguno de los aludidos usa ninguno de esos nombres y muchos de los personajes son síntesis de varios artistas clásicos del R&B estadounidense. Estas Dreamettes compuestas por las cantantes Beyoncé Knowles, Jennifer Hudson y Anika Noni Rose condensan en su historia en dos actos (uno en los 60, otro en los 70) todo el juego de envidias, triángulos amorosos, auge y caída de las estrellas a las que representan. Jamie Foxx, Danny Glover y un merecidamente nominado al Oscar Eddie Murphy (y lo dice alguien que no soporta sus últimas comedias) redondean el elenco. En el caso de Beyoncé, jamás se ha hecho un símil más acertado con su propia carrera; favorita de su productor (en la ficción su amante, en la realidad su padre) y superviviente de otro trío de cantantes de R&B. Puro egotrip negro.

5- VENUS IN FURS- Velvet Goldmine (Todd Haynes, 1998) 

Agárrense que vienen curvas. El festival de referencias musicales en Velvet Goldmine es de órdago. El film nos narra la historia de amor entre dos músicos de Glam rock, Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers) y Curt Wild (Ewan McGregor). El primero es un David Bowie con unas gotas de Marc Bolan y el otro una fusión entre Iggy Pop y Lou Reed. Un reportero que de joven era un asiduo a sus conciertos (Christian Bale) se empeña en desentrañar el misterio de la aparente muerte de Slade en el escenario, interpretando a su personaje Maxwell Demon, un émulo, como no, de Ziggy Stardust. Mientras tenemos momentos lisérgicos a tope, alusiones a Oscar Wilde y las habituales temáticas gays de Haynes, mezcladas con una banda sonora llena de temas de glam y de grupos influenciados por este estilo. Y no, a Bowie no le moló nada el asunto. No hay ni un tema suyo en todo el film. Se dice que no le gustó nada el guión y vetó el uso de su música. Aunque también se comenta que quería guardar sus temas para un proyecto cinematográfico sobre Ziggy que no salió adelante. Con todo, tras la banda de Slade, los Venus In Furs (y venga referencias a cholón!!!) estaban grandes nombres como Thom Yorke y Jonny Greenwood de Radiohead, Bernard Butler de los Suede y Andy Mackay de Roxy Music. Así que mal no suena la cosa.

4- JOSIE Y LAS MELÓDICAS- (Josie and The Pussycats, Deborah Kaplan y Harry Elfont, 2001) 

Esta adaptación de los personajes de la editorial Archie Comics no tuvo tanta suerte como Sabrina: The Teenage Witch en la televisión. De hecho, se dio un buen batacazo en taquilla. Pero es inevitable no sentir simpatía por las tres gatitas que componen el trío protagonista, reconvertido en grupo de pop-punk porque claro, estamos en el resurgir de las teen movies en los primeros dosmiles, leñe!  La decidida Josie (una emergente Rachael Leigh Cook, ahora en la televisión en Perception) y sus dos amigas, la rubia tontita Melody (Tara Reid, antes de que el bisturí la desgraciase) y la responsable Valerie (Rosario Dawson, que para el que esto escribe es uno de los seres más bellos sobre la faz terrestre) son contratadas por el sibilino manager Wyatt Frame (un Alan Cumming totalmente loca) y su tiránica jefa Fiona (Parker Posey) después de que su grupo anterior, la boy band DuJour descubra su plan de manipular la mente de los adolescentes con su música. Y todo lo demás es humor tonto, una inofensiva sátira del consumismo y muy buenas canciones. Una película ligera y descerebrada que no se merecía tal maltrato. Y más cuando detrás de las Pussycats está gente de Letters to Cleo, Fountains of Wayne, Counting Crows y muchos más clásicos del alternativismo noventero.

3- THE CLASH AT DEMONHEAD- Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. The World, Edgar Wright, 2010) 

En esta adaptación homónima del  famoso cómic del canadiense Brian Lee O’Malley, los grupos musicales de los que los protagonistas forman parte adquieren una dimensión épica. Chico encuentra a chica y el infierno se desata cuando Scott, bajista de los Sex Bob-Omb, conoce a Ramona, una enigmática repartidora de Amazon con pelo multicolor y siete ex novios malignos a los que nuestro héroe deberá derrotar a hostia limpia. Con referencias musicales y de videojuegos para parar un tren, la película cuenta con varios temas en los que estuvo envuelta gente como Beck, Broken Social Scene y sobre todo Metric, cuya canción Black Sheep dio forma a la banda Clash at Demonhead. Como no poner en esta posición al grupo más molón de Toronto compuesto por la ex novia malvada de Scott, Envy Adams (Brie Larson, que versiona ella misma el tema con su voz), la batería cyborg Lynette Guycott (Tenessee Thomas, batería de The Like en la vida real) y Brandon Routh como Todd Ingram, el bajista vegano con poderes psíquicos ex novio de Ramona. Demasiado molón todo, pero el film no consiguió la taquilla que se esperaba, aunque su realizador Edgar Wright siga sin, en mi modesta opinión, hacer una película mala.

2- ESCUELA DE ROCK- (School of Rock, Richard Linklater, 2003) 

Dejando de lado la espantosa maniobra de doblaje con Dani Martín en nuestro país, Escuela de Rock es una de las mejores comedias de Jack Black, un tío que como más o menos está tan gordo como el promedio de sus seguidores (entre los que me incluyo) siempre cae bien. Las aventuras del rockero fracasado Dewey Finn haciéndose pasar por profesor de música en una prestigiosa escuela privada tienen ese deje de buenrollismo y superación que solo este tipo de comedias consigue. Añadid a esto que el director Richard Linklater estuvo buscando por todo Estados Unidos a músicos jóvenes para interpretar a  los alumnos de Finn y entre ellos dio con una joven Miranda Cosgrove, cuyo papel aquí la llevaría unos años después a protagonizar iCarly para el canal Disney y a que le saliera el dinero por las orejas. Una fórmula ganadora para una película que es una sincera declaración de amor al rock and roll en general. 

 

1- SPINAL TAP- This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984) 

Eddie Van Halen no se rió con ella, todo lo visto ahí se parecía demasiado a su vida. A Steven Tyler tampoco le hizo puñetera gracia. Lars Ulrich ha reconocido que algunas giras de Metallica han sido iguales o peores en nivel de bochorno que las de la película. Y así podríamos seguir. This Is Spinal Tap tiene como protagonistas al grupo ficticio definitivo. David St.Hubbins (Michael McKean), Nigel Tufner (Christopher Guest, con el título de duque en la vida real!) y Derek Smalls (Harry Shearer, voz del Director Skinner y el Señor Burns en Los Simpson) nos narran su historia en este falso documental realizado por Mary DiBergi (Rob Reiner). Una aventura llena de machismo, egos subidísimos, baterías muertos, amplificadores a nivel 11 y todos las tonterías atribuibles a los grandes grupos de rock de estadio de los 70-80. Y como todos los actores cantan y tocan sus instrumentos, el grupo pasó a ser semi-ficticio durante un tiempo, sacando algunos discos y participando en recopilaciones como Hear ‘n Aid, el Band Aid de heavy metal. De visión obligatoria si todo lo expuesto en este top os ha picado el gusanillo y más cuando lleva un tiempo disponible en DVD en nuestro país. 

Victor Castillo

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