Emociones baratas #15- Cowboys y Ninjas: Nuevas aventuras de Jorge R. del Río

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Dentro de poco esta sección cumplirá un año de vida y una de las cosas más satisfactorias que he sacado de ella ha sido el descubrimiento de toda una pequeña pero excitante industria del pulp en español en internet. Plataformas de auto edición como Ronin Literario apuestan por historias llenas de nazis, superpoderes, artes marciales o espada y brujería de toda la vida, ya sea en formato novela o serie literaria por entregas. Hace unos meses hablé precisamente de una de esas series, Muñecas para matar, del escritor y artista marcial argentino Jorge R. del Río y de cómo conseguía emular perfectamente una película de kickboxers de finales de los 80. Me ha alegrado saber que a Jorge también le gusta el spaghetti western y las películas de ninjas occidentales, por lo que sus derivados en formato serial no se han hecho esperar este 2016. Un doble programa literario digno del mejor cine de sesión contínua.

Largo camino a Redención (Ronin Literario, 2016)

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El joven pistolero Jim Cooper es salvado por los pelos de acabar colgado de un árbol por sus antiguos socios gracias a la intervención de un misterioso benefactor, Smokey, y su socio Hosco, un enorme indio mudo. Pero nada de esto es gratuito ya que Smokey tiene un trabajo para él: debe infiltrarse en la banda de un peligroso bandido mexicano, el Chumbo, que lleva tiempo amenazando a los habitantes del pequeño pueblo de Redención. Pero detrás del Chumbo hay gente con intereses ocultos relacionados con un botín perdido de la guerra de secesión y los pasados de Smokey y el propio Jim, que convergirán en Redención en una violenta batalla a muchas bandas.

El estilo de del Río en esta serie consigue emular perfectamente el de los bolsilibros clásicos del oeste pero también va un poco más allá con construcciones de personaje, giros argumentales, pinceladas de sexo, brochazos gordos de violencia y un interesante giro final que le otorgan a la historia una personalidad propia. Largo camino a Redención es una lectura no ya satisfactoria, sino de las que si os gusta -como a un servidor- el eurowestern os hará sentir en casa y disfrutar más que un gorrino revolcándose en el barro. Es más, diría que aquí se ve al autor mucho más “suelto” y hábil que en Muñecas para matar; sus personajes tienen más enjundia -y en sus descripciones y actitudes no podemos dejar de ver caras clásicas del género como Eli Wallach o Tomás Millián- y no tiene los “tiempos muertos” de la anterior; todo parece encajar de manera más natural y orgánica dentro de su género. ¡Bien jugado, pardner!

Ninja (Ronin Literario, 2016)

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Si la serie anterior se podría definir como un eurowestern para mayores de dieciocho años, Ninja es la película que hubiera protagonizado un Michael Dudikoff de un universo alternativo -en donde sí controla de artes marciales- y en el que Cannon Films fuera aún más propensa al sexo y la violencia. Y aunque a veces os -y nos- ciegue la nostalgia sobre esa época, debo deciros que Ninja se come con patatas a cualquier película del citado caracartón californiano. Estamos en 1985; el veterano de Vietnam Joe Hunter vuelve a California tras años de viaje por Asia para conocer a la familia de su hermano Matt, un empresario naval metido en asuntos turbios y con la mierda hasta el cuello por su relación con un sindicato mafioso. Y encima da la puñetera casualidad de que esta familia, los Caifano, tenían negocios con un traidor a la yakuza, por lo que un contingente de mafiosos japoneses -liderados por la sádica Keiko, hija del oyabun de la familia- no tarda en hacer acto de presencia en California para poner orden. Y entre ellos se encuentra Yamada, un temible ninja que fue compañero de entrenamiento de Joe, que como ya habréis inferido, también es un guerrero de las sombras. 

Como en la anterior serie, del Río abraza un género cinematográfico con todos sus elementos, clichés y consecuencias pero se atreve a ir siempre un paso más allá, ya sea con sus escenas de acción fluidas, gráficas y detalladas; se le nota obviamente “en casa” cuando describe combates de artes marciales -que ni de coña eran tan apasionantes en aquellas cintas – o con los pequeños detalles de algunos personajes como la violenta relación pasional entre Keiko y Yamada. Estando ambientada en el año en el que está y aunque del Río se permite ciertos guiños tanto en la música como en localizaciones y nombres (Matt Hunter es el nombre del personaje de Dudikoff en La fuerza de la venganza y la frase “sólo un ninja puede derrotar a otro ninja” hace una aparición estelar) Ninja no se convierte en un juego infinito de referencias cómplices que acaban por sepultar la historia y eso se agradece.

Jorge R. del Río se está convirtiendo, al menos para mí, en una referencia del pulp en español por su especialización en revisitar y dar lustre a conceptos que muchos teníamos sobadísimos. No creo que haya alguien mejor que él para cerrar el primer año de “Emociones baratas”, ya que representa todo lo que quiero hacer aquí; una revisitación del pasado pero siempre con un pie en el presente.

Víctor Castillo

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