Emociones baratas # 1- Justicia para mí

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De todos los conceptos que hemos importado con los años del mundo anglosajón, el del guilty pleasure, es decir, el placer culpable, es el que me produce más mala leche. ¿A santo de qué algo placentero para nosotros debe de ser una cosa de la que avergonzarse? Si algo te gusta y con ello no haces daño a los demás, adelante con ello. Hala, ya he puesto las cartas sobre la mesa; vamos ahora con el meollo de la cuestión. Emociones baratas va a tratar de lo que generalmente se considera (o en algunos casos, ha sido considerado, que los tiempos cambian) literatura popular de evasión. En definitiva, libros de fácil acceso que garantizaban escapismo rápido a su público y que contaban con montones de temáticas para todos los gustos (western, terror, acción, espionaje, romance) adaptándose a las modas siempre que hiciera falta. No hace falta que sean solo de esos subgéneros, en Emociones baratas escribiré sobre cualquier tipo de novela que crea que “pase el corte” ya sea por sus temáticas o por la forma de exponerlas, ya que la línea que separa el bestseller  de la carnaza es muchas veces casi invisible. En nuestro país estos libros han tenido varios nombres como bolsilibros o novelas de a duro, mientras que fuera de éste fueron conocidos como pulps y más tarde dieron lugar a hijos bastardos como las novelas de acción para hombres, el terror de casquería o las novelas de romance ultra específicas. Esta sección va a tener un enfoque global y a veces hasta actual, ya que las aventuras de consumo rápido no han desaparecido; es más, gracias a la autoedición por internet montones de subgéneros continúan en boga, al menos en los cada vez más segmentados y especializados gustos “de nicho”que han llevado a la aparición del llamado Pulp 2.0, pero para éste primer “doble programa” he elegido analizar una de las obras claves de la violencia masculina y después una de sus parodias más extrañas. And Now for our Feature Presentation…

War Against the Mafia  (The Executioner # 1, Don Pendleton, 1969, Pinnacle Books)

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Levantad la mano si habéis leído esto antes: Mack Bolan es un francotirador veterano en Vietnam pero se ve obligado a volver a los Estados Unidos por una desgracia familiar. Su padre, incapaz de asumir una deuda contraída con un prestamista de la mafia, descubre que su propia hija se ha prostituído para pagarla. En un arranque de sentido común, Bolan Sr. se carga a su hija, a su mujer y luego se pega un tiro, dejando al hermano pequeño de Mack como único testigo de la masacre. Mack, que en Vietnam era conocido como “el asesino del deber” debido a su capacidad de matar aislando sus sentimientos para no verse afectado, vuelve a suelo americano con un solo objetivo; vengarse de los malnacidos que destruyeron a su familia.

Don Pendleton (1927-1995), un autor con muchos tiros pegados (y no solo figurativos, fue marine en la 2ª Guerra Mundial y en la de Corea) en novelas baratas de thriller sexual y ciencia ficción, creó su gallina de los huevos de oro con Mack Bolan. Originalmente planeada como una novela única llamada The Duty Killer (de ahí el mote del protagonista en la guerra), el editor vio tanto potencial en ella que creó una línea expresamente para las aventuras de Bolan, Pinnacle Books. Y claro, lo petó de tal manera que a día de hoy Mack Bolan sigue su guerra contra el crimen tras cientos de novelas, e incluso el propio Gerry Conway admite que su creación para Marvel Comics, Punisher, le debe bastante a este justiciero. War Against the Mafia es considerado el “kilómetro cero” del modelo de vigilante vengador de los últimos cuarenta años, y con razón. Bolan aún no ha desarrollado del todo su mitología propia (llegará a conducir una “camioneta de guerra” llena de dispositivos y a llevar un diario de sus “hazañas”) pero su importancia ya resuena en el momento en que Pendleton, después de una búsqueda que acaba con la muerte de los responsables del préstamo a su padre, no le da descanso alguno. De su posición de “asesino del deber” sin sentimientos, Bolan admite que dentro de él tiene el fuego de la venganza y que no es suficiente; no va a parar hasta ver a toda la mafia erradicada. Es capaz incluso de infiltrarse entre sus filas y colaborar con Leo Turrin, el mafioso de baja estofa responsable de prostituir a su hermana, para llevar a cabo su objetivo.

Finalmente descubriremos que Turrin es también un poli infiltrado, y éste le ayudará en su misión, pero Bolan no es aún invencible ni capaz de matar a cientos de personas. Pendleton le permite un interludio de humanidad cuando, gravemente herido, se esconde en la casa de Val, una chica que le sanará y (obviamente, siendo la novela que es ésta) se rendirá a sus encantos de tío duro. Tras la confrontación final con la obligatoria aparición de un bazooka y en la que Bolan derriba un helicóptero el solito -cosas que a estas alturas ya damos por sentadas en el género- nuestro protagonista se da cuenta de que ama a Val y que le gustaría empezar una nueva vida con ella… pero a Pendleton le dijeron que la novela iba a convertirse en serie y por eso Bolan le coloca su hermano a la chica y se larga a seguir pegando tiros. La verdad es que hay que darle al César lo que es del César; Pendleton sabía escribir de manera eficiente y entretenida y las 170 páginas de esta aventura se pasan en un suspiro. Ahora puede sonaros todo a trillado, pero sigue siendo un clásico a descubrir.

TNT (TNT # 1, Doug Masters, 1985, Charter Books, 1978, Edición francesa)

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Unos años después de la aparición de Bolan, la figura del héroe machote que destruye cientos de enemigos mientras es capaz de beneficiarse a toda hembra viviente estaba ya en mente de todos los consumidores de pulp. Y como suele pasar cuando un género está en alza, las parodias no tardan en llegar. La más conocida de ellas fue la pergeñada por Warren Murphy y Richard Sapir, Remo Williams -sí, el de Remo, desarmado y peligroso (1985)- pero en cuanto uno se pone a hurgar en tiendas online encuentra cosas tan raras y desconcertantes como esta serie de nueve novelas francesas, de las cuales siete fueron traducidas para el mercado americano.

¿Por dónde empiezo? TNT es una extraña síntesis de conceptos de las novelas de acción para hombres muy reconocibles -súper protagonista enfrentado a villano bondiano, bastante sexo explícito, situaciones retorcidas y violentas- con elementos mucho más europeos de la época. ¿Recordáis cuando los tebeos  de la Métal Hurlant de antaño nos parecían lo más de lo surrealista y peligroso? Pues ese tufillo es el que se respira en esta novela que inicia la saga. Su autor, Doug Masters, no es más que un seudónimo americanizado del original, Michael Borgia, que a su vez es el usado por los responsables de tal locura, los novelistas franceses Loup Durand y Pierre Rey, uno de los maestros del bestseller del país vecino. No se vosotros, pero yo ya me estoy mareando.

TNT son las convenientes siglas del nombre de nuestro protagonista, el periodista irlandés freelance Tony Nicholas Twin, que en una investigación en una isla tropical se ve atrapado en la zona cero de una detonación atómica. Como esto no es la vida real, Twin sobrevive y adquiere unos extraños poderes sensoriales en sus ojos, recubiertos de una película parecida a la de los gatos y con un intenso fulgor rojo. Ah, sí, y uno de los efectos secundarios de estos son una capacidad sexual sobrehumana; Twin puede mantener una erección forever and ever y eso parece poner muy cachondas a las enfermeras de la instalación secreta del gobierno en la cual le retienen, además de al jefe de ésta, el escrupuloso y absolutamente gay Arnold Benedict. Éste decide poner a prueba a Twin enviándole a una misión para robar la fórmula de un científico italiano, Michelangelo Piran, que ha conseguido sintetizar petróleo a base de agua. Para obligarlo secuestra a la hija retrasada de Twin, October, y le promete que le pagará un tratamiento para mejorar su vida. Piran vive recluido en una mega mazmorra llamada “los siete círculos”, cuyo diseñador se suicidó a lo egipcio para evitar que nadie escapara de ella.

Por lo visto, lo de las trampas y mazmorras es algo que será recurrente en la serie, y es que Rey y Durand parecen obsesionados por meter a Twin en aparatos tan cafres que podrían estar en cualquier película de Saw: pozos con escorpiones, puertas aplastadoras intermitentes con muy pocos segundos de demora y lindezas por el estilo irán acabando con todos los compañeros de Twin hasta que el solo llegue a la prueba final, una partida a las damas en un tablero gigante en el que el perdedor debe “beneficiarse” a las piezas femeninas, compuestas por las esclavas sexuales de Piran. Obviamente, TNT se lleva la palma en esa parte.

Podría estar decenas de párrafos comentando detalles locos de esta primera aventura de TNT pero jamás le haría justicia. Los aficionados a las locuras franco-belgas ya sabéis por dónde van los tiros. Como todo lo excesivo en esta vida, TNT es un gusto adquirido y tengo la suerte de que me encanta, pero su nivel de parodia cruel y extraña no tiene pinta de ser plato de gusto de todo el mundo, por lo que en Estados Unidos tuvo poco éxito, por lo que allí quedaron dos novelas inéditas. Por lo visto, en Francia hasta la adaptaron en cómic, aunque este parece más imposible aún de conseguir que las novelas, mucho más fáciles de encontrar en tiendas de libros de segunda mano.

Y si habéis llegado hasta aquí, enhorabuena, sois de los míos, no os sentís culpables por gustaros estas mierdas. El mes que viene regreso con más pulpa de la buena.

Víctor Castillo

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