Dragon Ball Z: Battle of Gods (Masahiro Hosoda, 2013)

Goku y compañía han vuelto señores. Este año se ha estrenado en Japón una nueva película de Dragon Ball Z, dirigida por Masahiro Hosoda (director de algunos capítulos de aquella gran serie Los caballeros del zodíaco) y escrita por Akira Toriyama, el creador de la serie original que vuelve a meterse en el ajo tras la muy débil, irrisoria y criticada saga de Dragon Ball GT. El film aún no acaba de confirmar su estreno en España (eso sí, se podrá ver en un pase especial en el próximo Festival de cine Fantástico de Sitges), pero ya desde que fue vista en Japón, pasando por todos los países por donde se ha estrenado, la fiebre de Dragon Ball ha estallado de forma increíble. De hecho el éxito de taquilla en Japón fue inmenso. Y es que hay ganas de que este manga con el que hemos crecido vuelva con nosotros nuevamente. Es más, con todo el éxito que ha despertado esta nueva película, han comenzado a surgir rumores bastantes fiables de que Akira Toriyama estaría planteándose seriamente volver a hacer una nueva temporada de Dragon Ball. Ésta se situaría justo después de los acontecimientos de este film y, por lo que parece, sustituiría la criticada saga GT en la línea temporal dándole un nuevo sentido a la historia de los personajes. Si la película ya ha despertado la locura, imaginaos lo que han provocado estos rumores. Ya veremos en qué acaba todo.

Dragon Ball Z: Battle of Gods es un film de hora y media que se sitúa justo tras la muerte del malvado Buu, exactamente entre los episodios 517 y 518 del manga original. Es decir, que no se trata de una historia paralela o un spin-off, sino una continuación de las aventuras de los personajes. La trama se centra en el llamado Dios Bills, el Dios de la destrucción, que cada tantísimos años despierta de su letargo en la profundidades del espacio y acomete a destruir uno o más planetas. No es que sea un ser pérfido o malvado, simplemente ése es su cometido, su razón de vivir. Pues bien, al despertar de su último sueñecito, Bills descubre que Freezer fue destruido por Son Goku, motivo por el cual piensa que quizás Goku sea el legendario Super Guerrero Dios (o Super Saiyajin God) con el que él ha soñado que se iba enfrentar en algún momento. Tras esto, Bills decide visitar a Goku y la Tierra. Ya en el primer enfrentamiento, Goku descubre cómo de poderoso es este Dios de la destrucción, no hay nada que él o Vegeta o el resto puedan hacer para derrotarle. O eso parece, porque ¿qué debe ser eso llamado el “Super Guerrero Dios”?

Cabe decir que han pasado muchos años desde la saga de Dragon Ball Z, motivo por el cual, en primer lugar, la tecnología de la animación ya no es la misma. Así que, todo y que hay un esfuerzo por dibujar a todos los personajes con sus rasgos y características tal y como los recordamos, al mismo tiempo se ha introducido una modernización en los modelos, en el 3D, en los escenarios, texturas y movimientos. ¿Es eso algo negativo? Ya os digo que no, en absoluto. Preparaos para ver el mundo de Dragon Ball con una calidad impresionante, con una potencia visual nunca antes lograda, pero respetando el manga original con sumo cuidado. Por algo está Toriyama por ahí controlando. Unido a esto, uno de los mejores elementos del film son las batallas: el diseño de golpes, peleas, ataques y transformaciones es un poderío técnico de órdago; y con razón, esto es un film que buscaba reventar la taquilla en cines en Japón, y vaya si lo logró.

En cuanto a la trama y personajes, es donde la película decae, principalmente por un bajón de ritmo tremendo a mitad de metraje. Eso no hace que nos aburramos, en absoluto, pero sí hace que la emoción y tensión con la que habíamos comenzado el visionado decaiga un poco. Aunque eso sí, los últimos veinte minutos son bastante potentes. El otro elemento negativo es un humor que intenta homenajear constantemente la comedia e ironía de la saga original, pero que en muchos momentos se convierte en algo muy ridículo, demasiado bajo, demasiado tonto. Véase sino por ejemplo la escena en la que Vegeta (para distraer al Dios de la destrucción y evitar que decida destruir la Tierra) se marca un baile cantando una canción ante todo el mundo. Innecesario completamente. La película se mueve constantemente entre el homenaje correcto y la parodia más vulgar. Sin embargo, el motivo por el que Dragon Ball Z: Battle of Gods llega a funcionar (y por el que ha tenido tanto éxito) es porque Son Goku vuelve a ser Son Goku: pícaro, inocente, bondadoso, ingenuo, valiente y luchador hasta la muerte. Nos divertimos con él, nos reímos (aquí sí muy bien) con todo lo que dice y hace. Un goce volverle a disfrutar. Vegeta, aún y teniendo un rol muy pequeño, también vuelve a ser el que siempre recordamos y amamos. Y el otro punto a favor es el malvado de la trama: Bills el Dios de la destrucción es seguramente uno de los malvados más originales que Toriyama podía inventar para estos nuevos tiempos. Poderoso y divertidísimo a partes iguales.

Por último, y sin querer dar muchos spoilers, aunque si os metéis en google os va a salir todo allí, hay que hacer mención especial a la transformación en ese misterioso Super Guerrero Dios. Como esta trama ocurre justo después de la muerte de Buu, la transformación máxima a la que ha llegado Goku sólo es la de Super Guerrero de tercer nivel (la famosa transformación de cuarto nivel ocurría en la saga GT). Por ese motivo había mucha intriga en la red por ver qué aspecto iba a tener Goku al convertirse en ese Super Guerrero Dios. De hecho, y como siempre ocurre en estos casos, corrían ya por internet innumerables fakes hechos por fans donde veíamos a un Goku inmensamente musculado, con pelaje rubio y unos cabellos dorados de enormes proporciones. Pues nada de eso señores: la transformación en esta especie de Dios hace que Goku sea menos musculado, con el cabello en su forma normal pero eso sí, de color rojo. Claro, debido a la simpleza de la transformación ha habido quejas de algunos fans en la red, pues esperaban muchísimo más. Pero si lo pensáis, parece toda una declaración de intenciones de Akira Toriyama en cuanto a la saga GT y a las transformaciones que en ella acontecían; tal y como si quisiera dejar claro su intención de alejarse de ese estilo y volver al origen, a la esencia de lo que es Son Goku. Por mi parte me parece muy notable esa decisión, y si el rumor de una nueva temporada que sustituya GT se cumple, solamente puedo decir que puedo emocionarme como el niño que una vez fui. De momento tenemos esta película que no llega ni por asomo al nivel del manga original, pero que nos permite divertirnos nuevamente con esta saga.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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