REGRESO AL FUTURO QUE NUNCA OCURRIÓ – La ciencia ficción de los 80 en 50 películas, 3ª parte: Luces y sombras en el mundo del mañana

Los 80 fueron también una época de excesos. El auge de los yuppies y el capitalismo desbordado, el éxito de la cocaína como símbolo de triunfo, los new romantics, la camisa cara pero arrugada, los soap opera de belleza y poder… era fácil desorientarse entre tanta luz de neón y tanto sonido de sintetizador. Tanto flash de luz y música de estilo abigarrado verían como de forma casi natural nacía un concepto, el cyberpunk, principalmente gracias a William Gibson y su novela Neuromante, que logró sintetizar en un solo libro esa visión de la sociedad del mañana que se estaba proyectando. Pero antes de ese “día D”, y posteriormente (y bajo su influencia) hubo películas que ya se anunciaban tiempos difíciles para el hombre del mañana, en función al zeitgeist. Y mientras algunas han conseguido en convertirse en clásicos indiscutibles en la historia del cine, otras merecerían emerger del profundo abismo del olvido…

SATURNO 3 (Saturn 3, 1980) EEUU

D: Stanley Donen  I: Farrah Fawcett, Kirk Douglas, Harvey Keitel, Ed Bishop

Pensada inicialmente para que la dirigiera el compositor John Barry y se convirtiera su debut en el campo de la dirección, los problemas en la pre-producción acabaron llevando el proyecto a las manos –maestras para muchos campos, pero no precisamente de la ciencia ficción- del veterano Stanley Donen (historia viva del cine). Alex (Una Fawcett en aquellos tiempos tan popular que su nombre iba por encima de los del propio Douglas en los créditos) y Adam viven plácidamente aislados en una estación espacial intentando desarrollar nuevas formas de alimentar a los habitantes de una Tierra que se muere de hambre y reciben la visita de un piloto psicópata (Keitel) cuya locura queda proyectada en un robot que empezará a desarrollar tendencias autoritarias y asesinas, amén de desarrollar una inquietante obsesión por Alex (en 1981, totalmente comprensible). En su día Saturno 3 fue un fiasco de tomo y lomo y hazmerreir de Hollywood durante una buena temporada, pero si es capaz de pasar por alto los tres Razzies que se llevó y su fracaso en taquilla podrá descubrir que es hasta simpática. JJV

PATLABOR: LA PELÍCULA (Kido keisatsu patoreba: Gekijo-ban, 1989) Japón

D: Mamoru Oshii  I: ANIMACIÓN

En el pulcro y ordenado Tokio de 1999 los robots gigantes, llamados labors, son una realidad cotidiana. Usados principalmente en la construcción, estos son los responsables de la enorme reestructuración de la urbe nipona. Para prevenir su uso ilegal se crea la sección 2, un grupo de policías con sus propios labors. Después de decenas de incidentes en pocos días relacionados con labors descontrolados, la sección 2 empieza a investigar un fallo en los nuevos sistemas operativos de los robots, que sospechan han sido pirateados por un terrorista que se suicidó hace poco; un asunto que levantará un gran revuelo en el cuerpo y en las más altas esferas políticas y empresariales. Patlabor: la película cuenta con una sólida historia que mezcla el thriller policíaco con algunos tintes de buddy movie pero su historia tiende a perderse en interminables diatribas políticas, sociales y burocráticas que aunque tienen su interés hacen que el metraje parezca más largo de lo que es. Además, hay demasiados personajes y no todos son desarrollados igual de bien, aunque esto suele ser un defecto muy habitual en las adaptaciones de manga de larga duración. Eso sí, sus contadas secuencias de acción son excelentes y Oshii se permite incluso alguna de sus animaciones histriónicas de caras con las que nos acostumbraría más tarde. Sólida ciencia ficción japonesa para oficinistas. VCR 

ATMÓSFERA CERO (Outland, 1980). Estados Unidos

D: Peter Hyams  I: Sean Connery, Frances Sternhagen, Peter Boyle

Cuando Peter Hyams escribió el guión de Atmósfera Cero lo que quería era rodar un western. Un western de verdad. Un remake de la rotunda Solo ante el peligro (una de las obras cumbre de Fred Zinnemann). Pero en ese momento lo que que se llevaba era Blade Runner y Alien. En el espacio nadie puede oír tus gritos. Así que, ni corto ni perezoso, trasladó su guión a una de las lunas de Júpiter. Sean Connery es el Marshall de una colonia minera espacial en la que los trabajadores están cayendo como moscas por culpa de una droga que les hace rendir más. Cuando nuestro Gary Cooper del espacio decide enfrentarse al entramado de poder y corrupción que mueve el negocio de la droga de la colonia descubre que han enviado a un grupo de asesinos a por él y que absolutamente nadie le va a ayudar. Está solo, en el espacio y enfrentado a la amenaza exterior. Atmósfera cero no es un prodigio de originalidad, pero es una cinta muy sólida. Un auténtico western espacial con una trama policial muy bien llevada, un trabajo de fotografía y maquetas excelente y una música atmosférica –¡Oh, sorpresa! Jerry Goldsmith dos años después de componer la banda sonora de Alien– que acompaña perfectamente al conjunto. DM

MAX HEADROOM: UN VIAJE AL FUTURO (Max Headroom, 1985) Reino Unido

D: Annabelle Janckel, Rocky Morton I: Matt Frewer, Amanda Pays, William M. Shepard

Matt Frewer es uno de esos actores muy queridos por el fandom de la ciencia ficción gracias a este proyecto (una especie de, salvando las distancias, Bruce Campbell ci-fi)… pero curiosamente la imagen del actor que primero viene a la cabeza del fan no es la de su verdadero rostro, también el del heroico periodista Edison Carter, a quién interpretaba en carne y hueso… si no la de su contrapartida virtual, Max Headroom, una especie de disparatada “proyección” de si mismo que se convertía en su principal colaborador a la hora de resolver misterios y destapar conspiraciones y que fue la que le llevó a la fama. Situada en un futuro muy, muy cercano (tanto, que sucedía 20 minutos en el futuro), presentaba a una sociedad dominada por grandes corporaciones obsesionadas por la manipulación de los telespectadores y los índices de audiencia, fuertemente influenciada por la novela Neuromante de William Gibson y por la estética de la entonces joven cadena MTV: no obstante, el proyecto nació como un encargo de la discográfica Chrysalis, que quería un nuevo modelo de promoción para vender discos. El personaje virtual tuvo un éxito que le llevaría a protagonizar su propio show de entrevistas y una serie de televisión estadounidense con prácticamente el mismo equipo de la TV movie británica y cuyo piloto era un remake de este telefilme. Como muestra de su auge, indirectamente también protagonizó el muy inquietante “Incidente de Max Headroom”, que sucedió en Illinois en 1987 cuando un sujeto ataviado con la careta del personaje pirateó durante tres horas la cadena local Canal 9 provocando (cuentan las teorías más conspiranoicas) “náuseas, mareos y sensación de confusión” a los televidentes que contemplaban anonadados al bromista. El arte imita a la vida, la vida se empeña en seguirle el juego… JJV

PERSEGUIDO (The Running Man, 1987) EUA

D: Paul Michael Glaser I: Arnold Schwarzenegger, Maria Conchita Alonso, Yaphet Kotto

1987 fue sin duda el año dorado para Arnie. Las dos películas en las que participó fueron sendos exitazos de ciencia ficción. A Depredador se le da más bola, pero este Perseguido no le anda a la zaga. Costó más que la primera, pero aquella recaudó más por lo que muchas veces se la suele considerar la hermana pobre. Pero tiene buen pedigrí; dirigida por Starsky de Starsky y Hutch (vale, también dirigió Kazaam, con Shaquille O’Neal) y adaptada de una novela de Stephen King (bajo el seudónimo de Richard Bachman) Perseguido nos lleva al futuro del 2019, donde las masas descontentas son calmadas con violentos concursos y la manipulación de los medios está a la orden del día. El policía Ben Richards es acusado injustamente de ordenar la muerte de cientos de manifestantes y da con sus huesos en la cárcel. Tras montar una fuga con varios presos, Richards secuestra a Amber Mendez, una empleada de la cadena de televisión más famosa de todo Estados Unidos. Cuando Richards es capturado por la policía, Damon Killian, el presentador del sangriento concurso “Perseguido”, ve potencial para que este participe en una nueva edición. Para convencerle, Killian mete a dos de sus amigos de la cárcel y a Amber en la arena en donde varios y estrambóticos ex convictos tratarán de darles caza mientras que fuera de las ondas se va gestando una rebelión contra el estado. Aún con todos esos elementos de crítica a los medios y al gobierno, Perseguido sigue siendo una película de acción de Schwarzenegger de manual; porrazos, muertes imaginativas, one-liners a porrillo y un montón de villanos peculiares encabezados por el desagradable Killian interpretado por Richard Dawson, que también fue presentador de Family Feud en Estados Unidos. ¿Se imaginan lo mismo pero con Jordi Hurtado? Espectacular. VCR

LA MUERTE EN DIRECTO (La mort en direct, 1980) Francia / Alemania

D: Bertrand Tavernier   I: Romy Schneider, Harvey Keitel, Harry Dean Stanton, Thérèse Liotard

En un futuro cercano, el show más popular de la televisión es Death Watch, un programa que filma los últimos meses de vida de sus participantes. Vincent Ferriman (Stanton), el cerebro detrás del programa, no acepta un no por respuesta y persigue a la escritora Katherine Mortenhoe (Schenider), a la cual le han diagnosticado una enfermedad terminal en un mundo donde parecen haber sido erradicadas para que firme el contrato que la convierta en la estrella de su programa, anticipándose incluso a su intento de escapar: pondrá tras sus pasos al seductor Roddy (Keitel), el cual sin que ella lo sepa se ha implantado una cámara en su cerebro que graba todo lo que captan sus retinas. Basándose en la novela de David G. Compton The Continous Katherine Mortenhoe, Tavernier filma con clásica elegancia y con una total ausencia de ironía una durísima crítica a la manipulación del entorno –en todos y cada uno de sus aspectos, ya que las artimañas de Ferriman parten desde la raíz misma del concepto del programa- por parte de los mass media y se anticipó a nuestro presente de un modo que llega a poner los pelos de punta (véanse casos recientes, como la polémica en torno a el cáncer de Jane Goody, la concursante del Gran Hermano británico y su deseo de ser filmada en sus últimos días, o el debate que se montó en el programa holandés El gran show del donante sobre el uso de la mentira como reclamo). En su momento la película recibió bastantes palos (un importante sector de la crítica parecía tenerle ganas al director francés) recibiendo acusaciones de tediosa, excesivamente larga y pedante: se permite efectuar comparaciones de los espectadores televisivos con los depredadores de la Sabana africana y citas a legendarios compositores ficticios, sin embargo la lógica de la misma narración escogida por Tavernier, no centrándose en el programa y en los efectos sociales del mismo como ejemplos más lúdicos del mismo sub-género como Das Millionenspiel o The Running Man, si no en el viaje interno de sus personajes principales, es una opción muy sólida, perfectamente válida y tan interesante –si no más- que las otras. JJV

BRAZIL (1985). Estados Unidos

D: Terry Gilliam  I: Jonathan Pryce, Kim Greist, Robert De Niro

Partiendo del clásico de Orwell, 1984, Terry Gilliam nos ofrece una de las pesadillas más excesivas –y redondas– de toda su filmografía. Un futuro inconcreto, totalmente ahogado en burocracia y con toques estéticos de los años 50 del siglo XX, le sirve de marco para esta historia de búsqueda personal. Jonathan Pryce, en uno de sus mejores trabajos,  se transforma en Sam Lowry, el funcionario mediocre y retraído que intentará arreglar un entuerto burocrático sin ser demasiado consciente del jardín en el que se mete. Su subconsciente sí sabe lo que hace, y ahí tenemos el elemento de la búsqueda. La búsqueda de una felicidad, un amor y una libertad que no parecen tener cabida en el mundo fascista, tecnológico y bizarro que le ha tocado vivir. La mente de Sam Lowry se evade –en unas excelentes escenas oníricas en las que se cree un caballero alado de brillante armadura– a la par que su persona entra en contacto con aspectos de la sociedad desconocidos para él hasta ese momento. Repleta de aciertos visuales y cameos sorprendentes (grandes escenas nos regala Robert de Niro), barroca, excesiva, incluso cargante en algunas secuencias; de Brazil hay que degustar con fruición y reflexión cada segundo. DM

ROBOCOP (1987). Estados Unidos

D: Paul Verhoeven  I: Peter Weller, Nancy Allen, Dan O’Herlihy, Kurtwood Smith

Robocop es un robot policía creado por una empresa privada llamada OCP. Está pensado para combatir el crimen pero sobre todo para ganar dinero. Detrás del robot hay un señor policía muerto en cumplimiento del deber, con sus sentimientos y su corazoncito encerrado en media tonelada de metal. Es cuestión de tiempo que eso aflore a la superficie en forma de mala leche. Robocop es un resucitado, un Jesucristo post-punk e industrial. Y la acción sucede en Detroit, nada menos. Todo está podrido en el Detroit del futuro. Menudo asco da todo. La OCP sabe lo que la gente necesita: soluciones fascistas para una sociedad fascista. Robocop es un peliculón como la copa de un pino. Nos habla del capitalismo salvaje y descarnado, de la sociedad que se va a la mierda y de la gente que todavía quiere luchar por ella. Y todo eso lo hace a bocajarro, con un ritmo salvaje, con mucha sangre –vean la versión sin censurar–, y salpicado de humor negro (esos anuncios intercalados durante gran parte de la película que ya son marca de la casa del mejor Verhoeven). En Hollywood se hacen películas con muy mala leche, pero ya no se hacen con esta clase de mala leche. La mala leche de los 80. La mala leche de Paul Verhoeven. DM

AKIRA (1988) Japón

D: Katsuhiro Ohtomo I: Nozomu Sasaki, Mami Koyama, Mitsuo Iwata (voces)

En 1988 Tokio es destruida por una misteriosa explosión. 30 años después, pese a su reconstrucción y a albergar los futuros Juegos Olímpicos de 2019, Neo-Tokio es un hervidero de corrupción política y agitación social. Un miembro de una banda de motoristas, Tetsuo, se ve involucrado en un accidente con un extraño niño psíquico fugado de una instalación secreta del gobierno. Tras mostrar capacidades psíquicas, Tetsuo huye de sus captores e inicia un camino de destrucción mientras su amigo Kaneda y un grupo de revolucionarios intentan descubrir que hay detrás del primer sujeto del experimento psíquico, el misterioso Akira. Considerada como una de las cumbres de la animación tanto japonesa como internacional, Akira sufrió algunos baches en su guion debido a que su autor la adaptó de su versión en manga antes de que esta hubiera finalizado. Pese a eso, el trabajo  puesto en la obra es monumental; la atípica banda sonora del colectivo Geino Yamashirogumi, la enorme paleta de colores o el detalle de que las bocas de los personajes están animadas para reflejar exactamente lo que hablan da la impresión de que se consideró un producto superior a la media de la animación japonesa de la época, siempre constreñida por los tiempos de entrega y los presupuestos ajustados. Más de 25 años después sigue poniendo la piel de gallina. VCR.

BLADE RUNNER (1982) EEUU / Reino Unido 

D: Ridley Scott  I: Harrison Ford, Sean Young, Rutger Hauer, Daryl Hannah

Supongo que no se puede decir nada original sobre Blade Runner a estas alturas. No soy el fan número uno de esta película, ni mucho menos. Es más, quería restarle un poco de miticismo, pues al menos para mí, tiene problemas de ritmo y no me emocionan especialmente su relato y su narrativa. Ahora bien, la forma me provoca prácticamente síndrome de Stendhal. El diseño de producción y la dirección artística, hacen creíble esta complicadísima adaptción de la novela de Phillip K. Dick, que junto la fotografía de Jordan Cronenweth -que carrera más pobre tuvo luego este hombre, cuesta de entender-, y la música de Vangelis, justifican que al cine se llame también el séptimo arte. Si a esto añadimos una pàtina de filosofía y existencialismo, voilà, un clásico de ciencia ficción imprescindible. OS

VCR: Victor Castillo
DM: Dani Morell
OS: Oscar Sueiro
JJV: Javier J. Valencia

Y también en EPB: Neuromante, Videodrome

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Y mañana Más allá del fin del mundo

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