TOP 20 – Las mejores películas de monstruos gigantes – 2ª parte

Con esta segunda entrega de nuestro TOP 20 – Las mejores películas de monstruos gigantes de la historia, concluye este ranking de monstermovies. Pasen y vean que filmes lideran esta carrera monstruosa por lo más representativo del subgénero. Espero que se lo hayan pasado tan bien leyéndolo como yo escribiéndolo y si he podido descubrirles o refrescarles alguna que otra joyita pues mejor que mejor. Recuerden que si quieren leer la primera parte de este top solo tienen que pinchar aquí. Vayamos ya al meollo:

10- GAMERA 3: LA VENGANZA DE IRIS (Gamera 3: Iris Kakusei, 1999). Japón

D: Shûsuke Kaneko  I: Shinobu Nakayama, Ai Maeda, Yukijirô Hotaru

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Gamera es una tortuga gigante que puede volar propulsada a chorro. Tiene unos grandes y amenazantes colmillos inferiores y sin embargo tiene pinta de simpática. Lanza rayos por la boca y a veces nada por el mar protegida por su caparazón como si de un atolón gigantesco a la deriva se tratara. Gamera es a Godzilla lo que la DC es a la Marvel, no genera tanto dinero pero en ocasiones puede tener mucha calidad. La primera película de Gamera, El mundo bajo el terror (Daikaijû Gamera, Noriaki Yuasa, 1965), nació a remolque del gran éxito de la saga Godzilla de la productora Toho y de todos sus derivados Kaiju. Fue la respuesta de la productora rival Daiei y consiguió cierta repercusión en taquilla, aunque ni por asomo tanta calidad ni cantidad de secuelas como obtuvieron los originales. La infantilización de las cintas de Gamera no se hizo esperar y se convirtieron rápidamente en productos bobalicones destinados casi exclusivamente a los más pequeños de la familia –cosa que con los años también le sucedería al papá Godzilla de la Toho–. Pero todo eso cambió con el desembarco del realizador Shusuke Kaneko a la franquicia de la Daiei. La trilogía de Kaneko es todavía a día de hoy uno de los momentos más dulces del Kaiju Eiga (películas japonesas de monstruos) en general. Una solida muestra de lo que puede llegar a dar de si este subgénero dentro de sus limitaciones. Me he decidido por la tercera parte al ser la más redonda y espectacular de las tres, pero digamos que este lugar en el top lo ostenta la trilogía al completo (me permito esta pequeña trampa). Las tres películas de Kaneko forman una interesante unidad especialmente cuidadosa en reformular la saga y darle cierta continuidad a la misma. El director se olvida de todas las entregas anteriores y le da un nuevo origen a Gamera. Las escenas de destrucción son mucho más explícitas que las de la saga Godzilla y en ocasiones sorprenden por su crudeza. Aquí los edificios no están vacíos y vemos a la gente morir aplastada por casas, vagones de metro o lo que las criaturas tengan a mano. Eso si, Gamera es la buena de la función y la mayoría de estas desgracias son provocadas por sus enormes y malvados enemigos. Kaneko dota a las tres películas –sobretodo a la primera– de una construcción más formal y menos precipitada que la mayoría de kaijus, deteniéndose en crear una atmósfera y un suspense adecuados antes de presentarnos a la propia Gamera o a los monstruosos adversarios de turno. La trilogía de Kaneko está compuesta por Gamera: El guardián del universo (Gamera daikaijû kuchu kessen, 1995), Gamera 2: Attack of the Legion (Gamera 2: Region shurai, 1996) y Gamera 3: la venganza de Iris (Gamera 3: Iris kakusei, 1999). Todas muy interesantes y cada una de ellas un poco mejor que la anterior.

9- THE HOST (Gwoemul, 2006). Corea del Sur

D: Bong Joon-ho  I: Kang-ho Song, Hie-bong Byeon, Hae-il Park

En Corea del Sur también hay monstruos gigantes, vaya que sí. El siempre interesante Bong Joon-Ho sorprendió a propios y extraños con esta cinta de monstruo gigante justo después de rodar la inconmensurable y multipremiada Memoirs of a Murder (Salinui chueok, 2003). Viniendo de quién viene la propuesta no podía tratarse de una cinta de monstruos al uso. El director surcoreano imprime a voluntad un ritmo pausado y extraño al conjunto, deteniéndose para retratar los sentimientos de la familia protagonista y punteándolo todo de un cierto mensaje ecologista. Quien espere ver solo una peli de acción con criatura asesina lo tiene crudo, y sin embargo hay monstruo gigante (con un diseño estupendo), hay aventura, hay humor y hay un poco de horror. Una propuesta diferente y arriesgada, a caballo entre la comedia, el drama y el cine de acción.

8- LOS CAZAFANTASMAS (Ghostbusters, 1984). EEUU

D: Ivan Reitman  I: Bill Murray, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver

El clásico ochentero de la comedia fantástica no es una película de monstruos gigantes pero tiene un monstruo gigante delicioso –nunca mejor dicho–. El colosal muñeco de los Marshmallows, que ataca Nueva York durante el último tercio del filme, justifica plenamente la inclusión de este título en el top. Conjurado por la mente de Ray Stantz (Dan Aykroyd), el muñeco de marras es la forma que toma la maléfica deidad Gozer el gozeriano para atacar a los protagonistas y sembrar un poco de caos y destrucción. Aunque se trata de un chiste malo, el muñeco de los Marshmallows está filmado como si fuera King Kong o el mismísimo Godzilla destruyendo la ciudad ante la asustada mirada de los cazafantasmas. Es casi ya un icono de la historia del cine por derecho propio. Cultura pop y posmodernidad a tope. Una escena –y una película– para disfrutar como enanos. ¡Benditos ochenta!

7- MONSTERS (2010). Reino Unido

D: Gareth Edwards  I: Scoot McNairy, Whitney Able, Mario Zuniga Benavides

MONSTERS Scoot McNairy, Whitney Able, Mario Zuniga Benavides

Monsters es una película de monstruos gigantes en la cual los monstruos gigantes están de fondo, como de pasada. Es una cinta de bajo presupuesto que no está reñida para nada con la calidad. Representa que las enormes y viscosas criaturas (parecidas a pulpos o calamares gigantes) llevan unos cuantos años sobre la tierra y no parecen hacer nada realmente especial. Deambulan por la zona en la que cayeron –son extraterrestres– y en general parecen ignorar a los humanos. Eso no quita que si te cruzas en su camino puedas salir perjudicado, pero más como un daño colateral que por algún tipo de ansia destructora de la bestia. Monsters es una bonita historia de amor con el ruido de fondo de los monstruos gigantes. Una aventura pausada en la que la incipiente pareja protagonista deberá cruzar la frontera de México para llegar sanos y salvos a los EEUU. Y ese es precisamente el lugar en el cual se hallan los monstruos pastando a sus anchas, en una tierra de nadie, una zona prohibida, semi controlados por el gobierno mediante grandes muros. Coincidencia más que sospechosa lo de la frontera mexicana… les diría que estamos de nuevo ante una alegoría camuflada de ciencia ficción, pero como he dicho antes, aquí lo importante es la historia de amor. La película tiene un final precioso, y es que a este director le van los monstruos. Solo hay que fijarse la película que acaba de rodar y que ya tengo muchas ganas de ver: la nueva versión estadounidense de Godzilla, producida por la Warner y con guión de Frank Darabont, el que dirigió La niebla (The Mist, 2007). Por cierto, La niebla es otra película de monstruos que me ha sabido realmente mal no incluir en este ranking. Queda mencionada.

6- DAIMAJIN (1966). Japón

D: Kimiyoshi Yasuda  I: Miwa Takada, Yoshihiko Aoyama, Jun Fujimaki  

Daimajin es otra rara avis dentro del singular universo kaiju japonés. Es una película de monstruo gigante pero también es una épica película de samurais ya que el monstruo gigante de turno no es otro que un antiguo dios guerrero llamado Majin. Ataviado cual samurai y convocado por los más desfavorecidos siembra el terror y el castigo en el Japón feudal (parece como si los responsables de Pulgasari, la película número 20 de este ranking, se hubieran inspirado descaradamente en este filme). La neblinosa fotografía, el excelente color, los sorprendentes efectos especiales y el tono trascendental de la propuesta hacen de Daimajin un Kaiju de calidad. Una película muy solida en la que el monstruo no es una mera excusa. El guión funciona por si mismo y todo el conjunto es bastante superior a la media de la época. Tuvo dos solventes continuaciones, El regreso de Daimajin y La furia de Daimajin, conformando una compacta y aislada trilogía que todavía hoy permanece como una rareza dentro de la historia de este tipo de cine.

5- MONSTRUOSO (Cloverfield, 2008). EEUU

D: Matt Reeves  I: Mike Vogel, Jessica Lucas, Lizzy Caplan

Un monstruo gigante asola Nueva York mientras seis jóvenes que se encuentran en una fiesta cuando empieza el ataque deben cruzar la ciudad para encontrarse con la novia de uno de ellos. Para mi, esta es una de las mejores películas de monstruos gigantes de los últimos años. Una película rodada al estilo found footage (metraje encontrado) que se centra en la supervivencia y las peripecias de un grupo de personajes sin preocuparse en absoluto de dar una explicación al monstruo. Aprovechando las convenciones del género Matt Reeves (director) y Drew Goddard (guionista) nos regalan una redonda cinta de aventuras y monstruo gigante con bastante destrucción y suspense; todo ello camuflado de cinema verité. Esto es lo que puede hacer alguien con talento cuando las convenciones de género ya están completamente asentadas en el imaginario colectivo. Parece que habrá secuela en breve.

4- LA HUMANIDAD EN PELIGRO (Them!, 1954). EEUU

D: Gordon Douglas   I: James Whitmore, Edmund Gwenn, Joan Weldon

Otra monster movie de calidad muy superior a la media. Excelente representante de la ciencia ficción de los años 50, de todos sus miedos y todas sus grandezas. Dirigida por un Gordon Douglas en estado de gracia, ya acostumbrado a este tipo de producciones. La historia está muy bien planteada y los momentos de impacto dosificados con maestría. Pese a tratarse de una cinta de serie B, la fotografía en blanco y negro y los efectos especiales son una delicia. Otro de los platos fuertes de la propuesta es el magnífico trabajo de los actores. Se nota que se tomaron la película en serio y eso es de agradecer en unos filmes –la explosión de los 50– que a veces descuidan algunos de estos aspectos en pro de un sensacionalismo vacío. Aunque James Cameron diga lo contrario, Aliens el regreso, es hija indiscutible de esta pequeña joya ¡Que grandes películas nos dejó el miedo nuclear!

3- EL GIGANTE DE HIERRO (The Iron Giant, 1999). EEUU

D: Brad Bird  I: Eli Marienthal, Harry Connick Jr., Jennifer Aniston

Una película de animación que pasó sin pena ni gloria en su momento y sin embargo se merece un atento visionado reivindicativo. Proyecto personal del director Brad Bird, responsable de dos auténticas joyas de la animación como son Los Increíbles y Ratatouille, El gigante de hierro nos habla de la adolescencia, la amistad, el crecimiento personal y la incomprensión mediante poco más de hora y cuarto de metraje. Combinando técnicas de animación tradicional con digital (sobretodo para las escenas del robot) asistimos a una pequeña pieza de relojería capaz de conmover al más aguerrido espectador, con un guión sencillamente soberbio gracias a su sencillez y efectividad, plagado de referencias a las revistas pulp, a los cómics de la época y al cine de ciencia ficción de los 50 (década en la cual se sitúa la acción). Pero no nos olvidemos de porqué está aquí una película como esta: El gigante de hierro a parte de ser puro cine clásico, aparte de ser muy bonita y aparte de contar tan bien una historia, también es una peli de monstruo gigante, con sus dosis de acción y de destrucción y con un trepidante y emotivo final. Cine de animación con mayúsculas.

2- JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO (Gojira, 1954). Japón

D: Ishiro Honda  I: Takashi Shimura, Akihiko Hirata, Akira Takarada

El monstruo de monstruos, el temible primer Godzilla, nacido en el país del sol naciente. No es de extrañar que este maligno hijo de la radiación nuclear venga de donde viene: cuando se rodó Gojira no había transcurrido ni siquiera una década desde los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. Este primer Godzilla, que ha generado hasta 28 secuelas y remakes hasta el momento, tiene poco que ver con sus sucesoras. Aquí no encontraremos las habituales peleas de Pressing Catch contra absurdos oponentes, ni las características invasiones de extraterrestres naif. Ni la infantilización general en la cual cayó posteriormente la saga. Aquí se habla de cosas serias, Godzilla es realmente maligno y ha venido para castigar a toda una nación. Japón bajo el terror del monstruo es desasosegante y dramática, muy oscura, rodada en un contrastado blanco y negro y con unas secuencias nocturnas –aquí el monstruo siempre ataca de noche– realmente apabullantes. La machacona y grandilocuente banda sonora, compuesta por Akira Ifukube, es otro de los platos fuertes que se ha ido repitiendo a lo largo de la saga con diferentes variaciones. Los efectos especiales, que combinan maquetas y señores enfundados en trajes de goma, han envejecido de aquella manera pero ya se han convertido en un rasgo fundamental de este tipo de cine. En definitiva, el pistoletazo de salida de la saga se trata de una muy buena película de monstruo gigante, pero también se trata de mucho más: el verdadero protagonismo recae sobre la gente y el monstruo es solo una excusa para hablarnos de ella. Una excusa que crearía escuela pero que con los años se iría transformando en toda otra cosa, casi en el símbolo nacional nipón. La metáfora de la propuesta es evidente y no por ello menos tremenda. Una película apasionante.  

1- KING KONG (1933). EEUU

D: Merian C. Cooper  I: Fay Wray, Robert Armstrong, Bruce Cabot

El clásico de las monstermovies por excelencia, una de las primeras películas en popularizar el subgénero de los filmes de monstruos gigantes y una de las que más continuaciones, remakes y revisiones ha generado. Un acercamiento serio al mito de la bella y la bestia con un poco de todo: aventura selvática, romance, épicas batallas entre criaturas prehistóricas y –como no– un poco de destrucción urbana. Una película que bebe directamente de la antes reseñada The Lost World (El mundo perdido, 1925), de cuando el mundo era más grande y todavía se podía fantasear con los lejanos, misteriosos y exóticos lugares que quedaban por explorar. King Kong es también cine dentro del cine, un juego de metalenguaje que va más allá de la simple anécdota para transformarse en una reivindicación de la aventura de rodar películas. Una pieza fundamental en la historia del cine, con un final tremendo. ¿Quien no se emociona viendo a ese Kong enamorado y desconcertado resistiendo en la cima del Empire State? Una imagen simbólica que ya ha pasado a la categoría de icono universal.

Dani Morell

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