TOP 20 – Las mejores películas de monstruos gigantes – 1ª parte

Películas de monstruos gigantes las hay de todos los colores y para todos los gustos. No es un género en sí mismo, pero si consideramos el filme alemán El Golem (Der Golem Henrik Galeen, Paul Wegener, 1915) como una de las primeras películas que involucran a un monstruo tirando a grande –todavía no gigante– o la posterior El mundo perdido (The Lost World, Harry O. Hoyt, 1925) –esta ya directamente con bestias enormes– veremos que el cine de monstruos gigantes casi cuenta ya con un siglo de existencia. Algunas de estas películas son alegóricas y contemplan al monstruo como metáfora antibelicista, ecologista o lo que se tercie. Otras –la mayoría– centran su eje en la criatura y sencillamente pretenden entretener o aterrorizar al personal con una propuesta más o menos espectacular. 

Así que, entre hoy y mañana aparecerá el ranking publicado en formato “cuenta atrás”, del 20 al 1, como en las radiofórmulas. De “menos” a “más” en cuanto a orden de preferencia personal y calidad cinematográfica. No pretendo ser objetivo, aquí hablo de películas que me gustan a mi. Sin embargo he intentado que sea un ranking un poco representativo y equilibrado, incluyendo diferentes nacionalidades y repasando diferentes épocas y sensibilidades –aunque ya verán que mayormente la cosa está fifty fifty entre anglosajones y asiáticos–.

Sin más dilación vayamos a por la primera parte de este TOP 20 de pelis de monstruos gigantes…

20- PULGASARI (1985). Corea del Norte

D: Shin Sang-ok  I: Chang Son Hui, Ham Gi Sop, Jong-uk Ri

Dicen que la realidad supera la ficción y gracias a películas como esta no solo la supera sino que la sobrepasa hasta límites absurdos. Vayamos por partes. La producción de esta película es Norcoreana, hasta aquí todo va bien. El productor ejecutivo de Pulgasari es Kim Jong-il, ya saben: el Querido Líder Kim Jong-il, hijo del Gran Líder Kim Il-sung, de la dinastía comunista que gobierna Corea del Norte desde 1948. La cosa se empieza a poner rara, pero esperen, que esto no es nada. El director de esta monster movie es Shin Sang-ok, un señor surcoreano secuestrado por el gobierno del norte en 1978 para dirigir películas a mayor gloria de la República Popular Democrática de Corea del Norte. Cuatro años en un campo de re-educación y ¡hala, a dirigir! Una historia sencillamente demencial. ¿Y la película? Se trata de una proclama propagandística camuflada de Kaiju Eiga. El guión es sencillo y sucede durante la época medieval. Un grupo de campesinos vilmente explotados por la monarquía feudal resiste como buenamente puede el expolio y la represión. Entre ellos se esconden algunos rebeldes revolucionarios que no se andan con chiquitas. Un buen día son detenidos y el herrero del pueblo, agonizando por las torturas infligidas, fabrica un pequeño muñeco con arroz. El tío tiene talento y la figura le queda bastante chula; además es mágica, cobra vida y crece mucho. Se llama Pulgasari, se alimenta de acero y destruye a los temibles capitalistas. Es una alegoría del tamaño de Godzilla, al mejor estilo Norcoreano. Grandes decorados, centenares de extras, multitud de batallas y un monstruo directamente sacado de las fábulas del país que recuerda poderosamente al Minotauro de Creta. Al final lo más curioso de todo es que sin ser nada del otro jueves –y situándola en su debido contexto– la película está bastante bien hecha y se deja ver. ¿Y el director? Como si de una mala peli de espías se tratara, unos años más tarde logró huir descolgándose con sabanas por la ventana del hotel de Viena donde se alojaba durante una gira promocional. La vida te da sorpresas.

19- EL TERROR NO TIENE FORMA (The Blob, 1988). EEUU

D: Chuck Russell  I: Shawnee Smith, Donovan Leitch, Kevin Dillon

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Juvenil, ochentera y desprejuiciada. Un remake muy superior a la original La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth, 1958), con su protagonista rebelde motorizado y enfundado en chupa de cuero, con todas las convenciones del género y unos efectos especiales que todavía a día de hoy resultan sorprendentes. Una película de entretenimiento puro y duro, autoconsciente de su condición de serie B, con un sólido guión del siempre interesante Frank Darabont (aparecerá más de una vez en este ranking). Extraterrestres, conspiración gubernamental y un poco de terror a la vieja usanza. Entretenimiento de videoclub, pero del bueno y con un ritmo redondo. Las muertes son creativas y bastante sanguinolentas. ¿Y el monstruo gigante? Pues al principio no es muy grande pero a medida que absorbe cuerpos va creciendo, es viscoso y desagradable y en verdad no tiene forma.

18- GODZILLA: FINAL WARS (Gojira: Fainaru uôzu, 2004). Japón

D: Ryuhei Kitamura  I: Masahiro Matsuoka, Rei Kikukawa, Don Frye

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Godzilla: Final Wars es la película número 28 de la franquicia y se estrenó coincidiendo con el 50 aniversario de la saga. A día de hoy marca también el final de la época Millenium, iniciada con la interesante Godzilla 2000 (Gojira Nisen: Mireniamu, Takao Okawara, 1999). Dicha saga es un intento bastante logrado por parte de la productora Toho de acercar este tipo de películas a un público más adulto. Los guiones continúan tan locos como siempre –exceptuando Godzilla vs. Mothra, King Ghidorah, con diferencia la más seria y adulta de la etapa– pero el nivel de entretenimiento se aleja de la infantilización bobalicona en la cual había caído la serie. Godzilla Final Wars es un buen cierre de época y está dirigida por Ryuhei Kitamura (Versus, Azumi, No One Lives), alguien ajeno al género hasta ese momento. Es prima lejana de Destroy all Monsters –la siguiente en este top– ya que entre muchísimas otras cosas narra la invasión a la tierra por parte de unos extraterrestres capaces de controlar a los monstruos más peligrosos de la tierra. El festival está servido: las peleas de artes marciales entre humanos se solapan con los combates de lucha libre entre las criaturas gigantes. El plantel de monstruos en esta ocasión es de órdago. Casi todas las bestias que han pasado por la franquicia se pueden ver en acción (aunque sea unos pocos segundos) a lo largo de las dos horas que dura la película. Incluso hay un pequeño cameo del odiado Godzilla norteamericano de Roland Emmerich (rodada justo un año antes). Los efectos especiales están cuidados y pese a preponderar la suitmotion (tipos disfrazados con trajes de goma) los CGI son utilizados sin cortapisas y se combinan de forma muy correcta con las maquetas y los disfraces. Kitamura imprime un tono de cómic hiperbólico al conjunto gracias a sus alocados movimientos de cámara y un montaje muy picado. El resultado final es una película de puro entretenimiento, consciente de su lugar en la historia de la longeva serie; repleta de acción, destrucción apocalíptica y fantasía hortera.  

17- DESTROY ALL MONSTERS (Kaijû sôshingeki, 1968). Japón

D: Ishiro Honda  I: Akira Kubo, Jun Tazaki, Yukiko Kobayashi

Las autoridades niponas han logrado contener a todos los monstruos gigantes en Monsterland, una de las Islas Ogasawara. Fuertes medidas de seguridad mantienen el confinamiento hasta que hacen su aparición las Kilaaks, una raza alienígena femenina en vías de extinción que pretende invadir la tierra dominando a los monstruos por control remoto. El plan es tan sencillo como absurdo: cada monstruo atacará una capital importante. Por suerte corre por ahí un piloto espacial llamado Yamabe que junto a su tripulación pondrá todo su empeño en intentar arreglar un poco tamaño desaguisado. Para celebrar el 20 aniversario de las películas Kaiju, la mítica productora Toho quiso juntar en un solo filme a todos los monstruos que habían aparecido hasta el momento en la saga Godzilla. Ishiro Honda, responsable de gran parte de la franquicia desde su inicio en 1954, se encargó también de dirigir esta novena entrega. Al igual que las películas reunión de monstruos de la Universal, que pese a evidenciar la decadencia del filón cuentan con obras de calidad muy remarcable, Destroy all Monsters tiene bastantes puntos de interés; siendo uno de los más importantes el mismo festival de monstruos que desfilan ante nuestros ojos. El guión no deja de ser un refrito de las películas niponas de ciencia ficción colorista del propio Honda, hilvanado con más o menos gracia –con los momentos ridículos y desconcertantes a los que nos tiene acostumbrados la saga-. En lineas generales la película da lo que promete y es difícil no verla con simpatía por todo lo que significa. Muchos monstruos destruyendo ciudades y una gigantesca batalla de wrestling al final.  

16- PACIFIC RIM (2013). EEUU

D: Guillermo del Toro  I: Idris Elba, Charlie Hunnam, Rinko Kikuchi

En un futuro próximo (2022) la tierra es atacada periódicamente por Kaijus, monstruos gigantes salidos de una enorme grieta situada en el fondo del Océano pacífico. Para combatir tal amenaza los gobiernos se han unido para crear a los Jaeger, robots gigantescos que necesitan dos pilotos enlazados neuronalmente para funcionar y eliminar a los monstruos. El mexicano Guillermo del Toro, fan declarado de las películas de monstruos y robots gigantes, dirige con buen pulso una entretenida cinta con profusión de escenas de catástrofe y destrucción y espectaculares combates entre monstruos y robots de diseño apabullante. Y poco más. Las situaciones son manidas y los personajes ya los hemos visto mil veces. Pese al intento de buscar profundidad en algunos planteamientos, la propuesta no pasa de ser un juguete de lujo del propio director. Una aventura juvenil que puede gustar a todo el mundo. De hecho, a mi devolvió el gusanillo por las películas Kaiju y me inspiró este artículo.

15- EL MONSTRUO DE LOS TIEMPOS REMOTOS (The Beast from 20.000 Fathoms, 1953). EEUU

D: Eugène Lourié  I: Paul Hubschmid, Paula Raymond, Cecil Kellaway

A raíz de unas pruebas nucleares un monstruo prehistórico es liberado del hielo que lo mantenía aletargado sembrando el pánico y la destrucción allá por donde pasa. Pese a estar basada en un relato corto del escritor Ray Bradbury esta película no se caracteriza precisamente por la brillantez de su guión, sin embargo explora por encima el tema del monstruo inocente, desubicado y asustado por culpa de la acción humana. Solo por encima. Aquí lo importante es ver al monstruo y ver un poco de destrucción. Dicen que esta es la película que inspiró el primer Godzilla ya que el planteamiento y la resolución son calcados. Sin embargo, queda bastante claro que el filme es fruto directo del enorme éxito cosechado en los cincuenta por el reestreno de King Kong (Merian C. Cooper, 1933). Aparte de la cuidada fotografía en blanco y negro, lo mejor de la propuesta es sin duda el espectacular y minucioso trabajo del maestro de la animación por stop-motion, Ray Harryhausen –gran amigo de Ray Bradbury–, así como el diseño del dinosaurio: una gran bestia prehistórica inventada específicamente para la película y bautizada por sus responsables como Redosaurio.

14- TEMBLORES (Tremors, 1990). EEUU

D: Ron Underwood  I: Kevin Bacon, Fred Ward, Finn Carter

Kevin Bacon y Fred Ward se enfrentan a unos desagradables y veloces gusanos gigantes que se mueven por el subsuelo del desierto en los alrededores de un pueblo llamado Perfection. Monstruos gigantes y rednecks en un escenario de western moderno ¿Se puede pedir más? Pese a estar rodada en 1990 la película todavía mantiene un agradable tono ochentero de serie B que hará las delicias del aficionado al género. Los gusanos, sospechosamente parecidos a los de Dune, son ciegos y se guían mediante las vibraciones producidas por los sonidos; evidentemente esta peculiaridad dará lugar a los momentos más trepidantes del filme. Una película de entretenimiento de bajo presupuesto que no esconde las fuentes de las que bebe. Cayó muy simpática en su día y todavía hoy se mantiene fresquísima. Ha generado dos secuelas y una precuela estrenadas directamente en vídeo, a cada cual menos interesante que la anterior, pero todas bastante dignas. Mi VHS de Temblores se rompió de tanto verlo.

13- TROLLHUNTER (Trolljegeren, 2010). Noruega

D: André Øvredal  I: Otto Jespersen, Robert Stoltenberg, Knut Nærum

Una de las cosas que más me gusta de esta película –aparte de los excelentes diseños de los trolls gigantes– es el empeño que ponen sus creadores en intentar convencernos de que estamos viendo un documental auténtico. No se que pretendían con esa insistencia pero a mi me entretuvieron un buen rato. Si a eso le añadimos un puñado de ideas buenas (me viene a la cabeza la utilización de sangre de cristiano para atraer a los trolls), los espectaculares bosques nórdicos, un sutil sentido del humor y muchas y variadas escenas de ataques monstruosos, ya tenemos una buena cinta de entretenimiento. Además, como la peli es noruega, nos escapamos un poco de la supremacía japonesa y estadounidense en lo que a monstruos gigantes se refiere (los estadounidenses ya han anunciado un remake). Otra de found footage sin demasiadas pretensiones. Se agradece.

12- BIG MAN JAPAN (Dai-Nihonjin, 2007). Japón 

D: Hitoshi Matsumoto  I: Hitoshi Matsumoto, Riki Takeuchi, Ua

Otra vez los japoneses, y no me extraña. Si alguien sabe de monstruos gigantes son ellos. Matsumoto es un director a reivindicar sin descanso, una rara avis incluso dentro del peculiar mundo cinematográfico nipón. Responsable de la genial Symbol (Shinboru, 2009) y de la más que interesante Scabbard Samurai (Saya-zamurai, 2010), Matsumoto hace un cine basado en la contemplación del absurdo que en ocasiones puede resultar un tanto desconcertante pero que nunca pierde el interés. Big Man Japan, sin ser su mejor película, mantiene –y de qué manera– las premisas generales de su cine. Se recrea en las miradas perdidas de sus personajes y nos deja tan atónitos como a ellos mientras asistimos a una serie de combates entre el protagonista y varios monstruos gigantes, a cuál más absurdo y extraño. Cine de monstruos diferente y raruno, como su director, pero sorprendente, interesante y muy muy potente. Difícil de clasificar.

11- EL MUNDO PERDIDO (The Lost World, 1925). EEUU

D: Harry O. Hoyt  I: Wallace Beery, Bessie Love, Lloyd Hughes

Esta película conserva el mérito de ser considerada –todavía hoy– la mejor de las múltiples adaptaciones que se han hecho de la novela original de Arthur Conan Doyle. Rodada a lo largo de 1924 y estrenada el 1925, este filme es una pequeña joya de la ciencia-ficción y la aventura clásica, cargada de sentido de la maravilla. El mundo perdido fue protagonizada por dos de los actores norteamericanos de más renombre en aquellos tiempos, Bessie Lowe y Lewis Stone, y tuvo la participación de un más que acertado Wallace Beery (Long John Silver en La isla del tesoro de Victor Fleming) para el papel de Challenger. Beery supo construir su personaje con el toque exacto de exaltación y arrojo del profesor, esa especie de obcecación ilógica por lograr una meta, no desprovista de cierto encanto romántico y capaz de inspirar posturas contradictorias en el espectador. Pero es imposible hablar de esta película sin aludir a los verdaderos protagonistas de la función: los dinosaurios (por algo se incluye en este ranking), por lo tanto es imposible repasar esta adaptación sin dedicar unas líneas a Willis O’Brien –el que posteriormente fuera maestro de Ray Harryhausen–, creador de los magníficos dinosaurios animados utilizando la técnica de stop motion (animación fotograma a fotograma). Con posterioridad utilizó esta técnica en el clásico imperecedero King Kong. La adaptación, pese a resultar bastante fiel incluye variaciones supeditadas a la comercialidad, como la escena final, en la cual los dinosaurios (concretamente un brontosaurio) asolan la ciudad (en este caso Londres) en aras de la espectacularidad. Un pequeño clásico que abriría el camino a las monster movies definitivas que llegarían pocos años más tarde.

Dani Morell

Continúa con la segunda parte del TOP 20

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