VI Edición Festival Americana – Crónica

Seis ediciones cuenta ya el Festival Americana, dedicado al cine independiente estadounidense, y seis son las ocasiones que hemos cubierto en una de las citas ya total y absolutamente imprescindibles para los aficionados al séptimo arte en la ciudad condal. Un Festival que cada año va creciendo un poco más tanto en duración (este año ha cubierto seis días, el doble de los tres que contó en su primera edición en 2014), como en títulos proyectados, como en salas disponibles; se ha sumando en esta edición al cine Zumzeig a las tres salas habituales de los cines Girona y a la Filmoteca de Catalunya, que dedicó una retrospectiva a la obra de los hermanos Zellner dentro del marco del certamen.

Como en la pasada edición, nuestra crónica se dividirá en el repaso de los títulos más destacados vistos en las secciones Americana Next (dedicada a los nuevos valores del cine indie americano) y Americana Docs (centrada en documentales) y una segunda entrega dedicada a repasar la sección Americana Tops (centrada en directores consagrados).

 

AMERICANA NEXT / AMERICANA DOCS

“Minding the Gap”, los colegas del barrio.

Minding the Gap es un documental desgarrador sobre raza, género y clase en la Norteamérica de los más desfavorecidos. A partir de las vivencias de un grupo de amigos de barrio que usa la práctica del skate como válvula de escape, se nos muestran las frustraciones generadas por una espiral de violencia familiar compartida que nadie les ha enseñado a combatir ni gestionar. Bing Liu, hábil camarógrafo en películas más comerciales como Divergente o El destino de Júpiter, se lanza a la dirección con este documental que se dedica a “desnudar” a su círculo de amigos (y a él mismo) con gran sensibilidad. Subrayando que cuenta con la aprobación de sus colegas y total libertad de movimientos –sobre todo con el caso más delicado de todos– nos ofrece un ejercicio imperioso para intentar comprender o cuanto menos profundizar en las causas del bucle generacional de violencia y rabia contenida que afecta a todo el grupo en mayor o menor medida. El skate, pasión que une a los protagonistas y al mismo director, es un excelente vehículo para mostrar la decadencia de una ciudad muy castigada por la crisis (Rockford, Illinois), así como los anhelos y frustraciones de sus habitantes. Los sosegados y bien rodados intervalos de patinaje urbano por las calles y plazas prácticamente vacías parecen ejercer una función terapéutica para con los protagonistas y son igualmente muy de agradecer como elemento de distensión por parte del espectador. Un documental duro, emotivo y necesario. (DM)

“The Bill Murray Stories: Life Lessons Learned from a Mythical Man”, o el arte de improvisar la vida

Una de las figuras de Hollywood sobre la cual existen más leyendas acerca de su particular modo de entender la vida y el humor es el simpar actor Bill Murray. En el documental The Bill Murray Stories: Life Lessons Learned from a Mythical Man su responsable, el director Tommy Avallone, entrevista a aquellos que han vivido un momento con el protagonista de Los cazafantasmas  (1984) ya fuera en situaciones tan inverosímiles como encontrárselo en una fiesta universitaria fregando los platos o ver como se ponía a servir copas detrás de la barra en un bar de improvisto. Paralelamente intenta dibujar un retrato del actor intentando llegar a una conclusión sobre los motivos que le empujan a comportarse de un modo tan alejado a lo habitual o esperable por parte de las estrellas de Hollywood, en el que se recalca la importancia que tuvo en su vida su mentor Del Close, gurú del teatro de la improvisación. Y también -en la parte menos interesante de la obra- se desarrolla una pequeña trama en la que el director intenta dar con el actor llamando a ese número de teléfono que tiene a su disposición para todos aquellos que quieren dar con él (una de las famosas excentricidades de Murray es carecer de agente o de manager como todo hijo de vecino VIP en la ciudad de los sueños). No termina de ir mucho más lejos de ser una colección de anécdotas -divertidísimas todas ellas, eso sí-, pero indudablemente será disfrutado por los numerosos fans del intérprete. (JJV)

“Relaxer”,¿el ‘survival’ más extravagante de la historia?

Hace unas cuantas ediciones descubrí en este mismo Festival el cine de Joel Potrykus con Buzzard: no congenié entonces con su espíritu misántropo y un tanto radical, pero tras ver su nueva propuesta, Relaxer, protagonizada de nuevo por su actor fetiche Joshua Burger, empiezo a valorar la valentía de un autor que hace un cine único que no deja prisioneros. El protagonista de la cinta es Abbie, un chaval acobardado por la figura de su hermano Cam (David Dastmalchian, pronto en el Dune de Denis Villeneuve) el cual siempre le está planteando retos que ha de superar. El último es pasarse todas las fases del videojuego PacMan, desafío imposible dado las propias características de su programación. Pero ha de hacerlo sin moverse del sofá. Así que nos encontraremos durante los 91 minutos de metraje contemplando al sufrido protagonista intentando subsistir sin separarse de los mandos en una extrañísima comedia que cada vez va enloqueciendo más y más, llegando a límites imprevisibles. Como si de una especie de poder especial de un videojuego se tratara, cada vez que Abbie se ponga unas gafas 3D y usando el poder de su mente, podrá alterar la realidad a su voluntad. Resaltar en una película así que no sea redonda es bastante absurdo: si que tiene una colección de momentos con mucha fuerza, como si de un enfebrecido sueño de los últimos días de los años 90 se tratara, de los que recuerda también toda su mugre y suciedad. Recomendable solo para degustadores de rarezas o comedias con un sentido del humor muy poco común. O incluso de los survival, de la cual sea la muestra más extravagante que nunca haya tenido. Una entre un millón. (JJV)

“Madeline’s Madeline” fue una de las mejores películas de la presente edición.

Madeline’s Madeline, de Josephine Decker, resultó ser una de las mejores propuestas de la sección Americana Next. Narra la historia de una joven con problemas mentales que se somete a una especie de “terapia artística” en un grupo de teatro cuya directora (a la que da vida la siempre solvente Molly Parker) queda fascinada por el talento (y la locura) de la chica, a la cual poco a poco va convirtiendo en el centro de la nueva obra en la que trabaja. La protagonista verá primero en ella todo el apoyo y el refuerzo que su sufrida pero agobiante madre (Miranda July) no puede darle, pero poco a poco  se formará un triángulo de manipulación y posesión. Fantásticas las tres actrices principales (la debutante Helena Howard está sencillamente soberbia). La película brilla en los momentos en los que la cámara se convierte en el punto de vista de la joven y percibimos la realidad tal y como ella lo hace cuando sufre uno de sus episodios, envuelta en una onírica pátina de sueño e irrealidad. (JJV)

“Friday’s Child”, Crimen y castigo en Texas.

Avalada por Gus Van Sant como productor ejecutivo, Friday’s Child, de A.J. Edwards, es una revisión particular y muy interesante de Crimen y castigo de Dostoievsky. El director no es desconocido para el festival que nos ocupa pues en la segunda edición del Americana ya pudimos ver su prometedora opera prima, The Better Angels. Con Friday’s Child se supera y afianza plenamente como realizador a seguir a partir de ya. Edwards destaca por cuidar mucho la forma y el aspecto visual, no deja nada al azar, y en la era del formato panorámico y los televisores widescreen se atreve a presentarnos una película rodada a 4:3 (pantalla cuadrada). Además utiliza constantemente grandes angulares que deforman la imagen. Todo esto se hace para que la cinta resulte todavía más opresiva y malsana ante los ojos del espectador y a fe de Dios que se consigue. La elección de los actores es otro de los grandes aciertos de la película, destacando al rudo Tye Sheridan como huérfano de clase obrera que nadie sabe de donde ha salido y a Imogen Poots como frágil víctima involuntaria de la clase media-alta. Ambos son huérfanos, están solos y en muchos aspectos completamente perdidos en la inmensidad de Texas y del mundo. El contrapunto bizarro y misterioso –un alter ego descontrolado y salvaje del protagonista– lo pone Caleb Landry Jones con su acostumbrado perfil de grunge colgado y un tanto grimoso. Si a las agobiantes peripecias de estos protagonistas les añadimos las localizaciones más desoladoras que he visto en años –nadie le gana a Texas en eso– obtenemos una obra muy interesante y personal que difícilmente dejará indiferente a nadie. Mucha atención a la escena del asalto al motel. (DM)

 

AMERICANA TOPS

“Wildlife”, el prometedor debut de Paul Dano como director.

Me temo que con esta película voy a ir un poco a la contra del sentir general que percibí al salir de la proyección. Seria inútil negar el impresionante trabajo actoral que nos regala Wildlife de Paul Dano. Ed Oxenbould, Bill Camp, Carey Mulligan y Jake Gyllenhaal están más que estupendos durante toda la película –sobre todo estos dos últimos–; sin embargo, el salto a la dirección del siempre interesante actor me deja con sentimientos encontrados. La narrativa alrededor de la sencilla historia de desintegración familiar en la que se sustenta la trama me parece interesante pero un tanto vacía –un poco como el paralelismo que se establece con el colosal incendio que combate Gyllenhaal para huir de su núcleo familiar–. Desconozco la novela de Richard Ford en la cual se basa y por consiguiente no puedo saber si se trata de una adaptación fiel, pero debo reconocer que esperaba algo más de garra en esta película. El debut como realizador de Dano es muy prometedor y sincero –este es exactamente el estilo de cine que confiaba encontrar viniendo de un tipo como él–, pero detecto una grieta entre el sobresaliente trabajo de los actores y la insípida historia sobre personajes anónimos perdidos en el sueño americano que se nos está contando. (DM)

“Support the Girls”, sonrisas y lágrimas desde un bar de carretera de Texas.

Support the Girls, de Andrew Bujalski, es una de aquellas comedias dramáticas (aunque quizá su definición más perfecta sería decir que no es exactamente ni una comedia ni un drama) realizadas con gracia y desparpajo. Cuenta las vivencias de Lisa (Regina Hall), una encargada de un bar de carretera tipo Hooters Twin Peaks (el bar, no la serie) de aquellos donde las camareras deben atender a los clientes ligeras de ropa, teniendo que soportar torpes intentos de robo, ayudar a una de las empleadas que está teniendo problemas con la ley y además esquivar al cenizo de su jefe, interpretado por James LeGros. Por suerte contará con el apoyo de sus dos mejores compañeras y amigas, la despierta y deslenguada Danyelle (Shayna McHayle, más conocida como Junglepussy en el mundo del rap) y la luminosa y divertida Maci (Haley Lu Richardson). Programada con mucho tino en 8 de marzo, Support the Girls es una sencilla y sincera obra que retrata muy bien lo que significa ser mujer en ciertos rincones del planeta. (JJV)

“Leave No Trace” o la vida en los bosques.

Un hombre roto por el estrés postraumático (Ben Foster) y su hija adolescente (Thomasin McKenzie) luchan por sobrevivir completamente aislados de la sociedad. En la mejor tradición americana del individualismo y la comunión con la naturaleza, Leave No Trace se alza con el honor de ser una gran y digna representante de dicha temática en esta edición del festival. Su directora, Debra Granik, a quién seguimos religiosamente desde que nos regaló la impresionante Winters Bone (2010), tiene la capacidad de dibujar personajes muy poderosos con cuatro pinceladas y mucha atención por el detalle. El simple sonido de un helicóptero resonando en la cabeza de Foster tras despertar de una pesadilla nos cuenta el origen de su aislamiento y su condición de veterano de guerra; el interés de su hija Tom por un colgante de plata encontrado en el bosque (o por la vida social que les proporciona el estado tras ser descubiertos) nos cuenta el normal despertar de una chica que se debate entre la lealtad a su padre y las ganas de conocer el mundo. La película es trágica y a la vez bonita, sin buenos ni malos, con personajes entrañables y altas dosis de optimismo y esperanza en la humanidad. A todo eso hay que añadirle la excelente fotografía de paisajes, naturaleza y recónditas carreteras secundarias que nos ofrece la obra. No puedo ni quiero esconder que Leave No Trace es una de mis favoritas de esta edición. (DM)

Nathan y David Zellner, presentando “Damsel”.

Hace tres años Mia Wasikowska y Robert Pattison estuvieron cerca de protagonizar un western: este iba a ser Brimstone, de Martin Koolhoven. Pero problemas de financiación retrasaron aquella producción hasta llegar al punto que ambos abandonaron el proyecto, siendo sustituidos por Dakota Fanning y Kit Harington. Por fin el dúo ha podido desquitarse y han podido viajar al lejano Oeste, aunque eso sí, en la versión pero que muy particular que los hermanos Zellner tienen del mismo. Damsel es una comedia donde dan rienda suelta a su pintoresco sentido del humor, dividida en dos partes: una protagonizada por el personaje de Pattison, en busca de su amada Penelope (Wasikowska), en la que enreda a un confundido sacerdote (el propio David Zellner) en su misión de rescate, y otra con ella de protagonista acompañada también del cura, en un viaje para rehacer su vida tras el impacto que supone la presencia del protagonista de Cosmopolis en ella. El dominio de los tiempos y el apartado plástico de la obra es impecable -que los Zellner están dotados para la narración cinematográfica ya nos había quedado claro en Kumiko: The Treasure Hunter), pero en lo que a gags respecta el resultado es un tanto desigual y ahí quizá les hubiera hecho falta un poco más de brío. (JJV)

“The Miseducation of Cameron Post”, una de las grandes del festival.

The Miseducation of Cameron Post nos mete de lleno en un campamento evangelista dedicado a la “cura de la homosexualidad”. El cine de Desiree Akhavan es claramente militante pero no pretende dirigir ni sermonear al espectador sino más bien dejar que las cosas caigan por su propio peso. Hay bastante comedia –de esa de risa nerviosa– y también hay dura tragedia. El personal que trabaja en el campamento, encabezado por la Dra. Lydia Marsh (Jennifer Ehle) y su hermano, el reverendo Rick (John Gallagher Jr.), parecen creer sinceramente y sin maldad en lo que predican y eso lo hace todo todavía más triste y difícil de combatir. Las evidentes contradicciones del reverendo y el sadismo encubierto de la doctora son dos caras de la misma moneda de un caso basado en la novela de Emily M. Danforth de mismo título, a su vez inspirada en casos reales sucedidos a principios de los 90 en centros paracientíficos de esta índole (de ahí que la película esté ambientada en esa época). En cuanto a la actuación de Chloë Grace Moretz baste decir que es una de las mejores de su carrera y que eclipsa al resto de sus compañeros de reparto, que incluyen una chica curiosamente llamada Jane Fonda y educada en una comuna hippie (Sasha Lane) y un rebelde pero tranquilo indio lakota (Forrest Goodluck), entre muchos otros personajes de gran interés. La propuesta es mordaz y muy notable y viene avalada por sus múltiples menciones, nominaciones y premios en festivales independientes como el Tribeca Film Festival, el Toronto LGBT Film Festival o el San Francisco Indie Film Festival. Sin duda, una de las grandes de esta edición. (DM)

Elizabeth Moss, hasta las cejas de talento.

Her Smell, de Alex Ross Perry (uno de los mayores exponentes actuales del cine independiente USA cuyos filmes son casi obligatorios en este festival) resulta original en cuanto escoge obviar el clásico relato de auge y caída de la estrella de la música (en este caso del punk-rock) y lo que hace es dividir en cuatro actos lo que sería su parte final: decadencia-hundimiento-penitencia y resurrección. Elizabeth Moss da vida con su energía habitual y talento a raudales a Becky Something, ególatra diva, insoportable superstar adicta a todo, sufrida madre en recuperación, arrepentida pecadora, y si uno se toma la obra como un show al servicio de la actriz disfrutará del conjunto. Pero el interés de los capítulos es desigual y funcionan mucho mejor aquellos en los que Becky es una arrolladora presencia destructora que un alma en pena. Tampoco parece que la música que canta el grupo encaje muy bien con la imagen que se pretende dar de Something y sus dos compañeras (actitud dura por fuera, rock blandito por dentro), llegando a tener un cierto peso dramático en el film incluso el Heaven de Bryan Adams. Her Smell parece seguir los pasos del anterior trabajo conjunto de Moss y Ross Perry, Queen of Earth, pero sin lograr del todo los notables resultados de aquella. En cualquier caso, interesante, y la protagonista de El cuento de la criada además está respaldada por un reparto de lujo: Cara Delevingne, Dan Stevens, Amber Heard, Eric Stoltz, Virginia Madsen… (JJV)

“Blaze”, Big Cheese Burgers and Good French Fries.

Blaze Foley fue el más outsider entre los outsiders. El movimiento del Outlaw Country tuvo su máximo apogeo en los años 60 y 70 teniendo algunos de sus más dignos representantes en figuras ya clásicas como Townes Van Zandt, Waylon Jennings, Willie Nelson o Guy Clark. Algunos de estos, como el enorme Van Zandt, fueron figuras torturadas y autodestructivas que lo sacrificaron absolutamente todo por su música. Blaze Foley fue un poco más allá. Un personaje tan radical en cuanto a actitud tenía los días contados dentro de la industria. El tiempo y los pocos coetáneos que le sobrevivieron se han encargado de convertir en leyenda a un músico que jamás alcanzó la fama en vida y que no pasó de grabar un par de discos y algún directo. Gente de la escena de Nashville como Merle Haggard, John Prine o la brillante Lucinda Williams rescataron o se inspiraron en algunos de sus temas para conseguir importantes éxitos. Blaze es un biopic irregular y abusa un tanto del metraje pero no podemos hablar cada día de una película como esta, su mera existencia es motivo de celebración para los amantes de la música sureña. La obra se detiene en demasía en contar el romance de Blaze (Ben Dickey) con Sybil (Alia Shawkat) –una historia con poco interés– pero en cambio sale con buena nota en su empeño por trazar el insólito perfil del cantante y su filosofía de vida. El conocido actor y director Ethan Hawke tiene las suficientes tablas como para buscar un personaje de apoyo que ayude a narrar la historia de un músico tan complicado (aunque le quite protagonismo al mismo). Elige precisamente a Townes Van Zandt (magníficamente interpretado por Charlie Sexton), uno de los que más le conoció hacia el final de su corta y abrupta carrera. No deja de ser significativo –y acaso triste como la vida del propio cantautor– que los mejores temas (y momentos) de la película sean los de Van Zandt. Blaze se nos presenta muy bien empaquetada y se redondea con una excelente fotografía de tonos cálidos, una buena ambientación de finales de los 70 y principios de los 80 y unas actuaciones más que competentes. No obstante, tengo serias dudas de que consiga llegar a los que no estén ya un poco metidos en este tipo de música. (DM)

Palmarès 6a edición
Premio del Jurat Jove: Never Goin’ Back
Premio de la crítica: We the Animals, con menciones especiales para Blaze i Wildlife
Premio del públic Shorts: Souls of Totality
Premio del públic: Free Solo

JJV: Javier J. Valencia
DM: Dani Morell

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