Mr. Dentonn (Iván Villamel, 2014)

Iván Villamel se ha convertido en parte de la historia del cine de género, ya no nacional, sino internacional gracias a su cortometraje, Mr. Dentonn, que con un presupuesto modesto –para ser una producción tan ambiciosa-y en menos de diez minutos, logra sumergir al espectador en una atmosfera similar a la que John Carpenter empleó en The Fog o La noche de Halloween. El proyecto ha alcanzado más de quinientas selecciones en festivales y más de cien galardones. Unas cifras inusuales y dignas de elogio.

Villamel rescata las leyendas del hombre del saco y da vida y forma a su propio monstruo a partir de un cuento que habla sobre una extraña criatura que roba la inocencia de los niños. El metraje empieza sin tapujos, sin perder el tiempo con introducciones y dando a conocer desde el minuto uno a su misteriosa criatura para meter de lleno, y sin cuartel, al espectador en su relato fantasmagórico con aires del estilo gótico de la Hammer Films.

He querido hacer un modesto análisis destacando los elementos que creo son los más importantes en el cortometraje y los que, grosso modo, marcan las pautas de Mr. Dentonn y lo hacen distinto a los demás proyectos de género.

La historia

Bien es cierto que el argumento de Mr. Dentonn no es nada que no hayamos visto varias veces en formato de largometraje –de hecho, el mismo año que se lanzó el cortometraje se estrenó The Babadook (2014, Jennifer Kent), con el que comparte varios paralelismos- pero Villamel logra darle a su historia un encanto fuera de lo común. Te da la impresión de que conoces todo lo que te están narrando pero, al mismo tiempo, te sientes atrapado en su atmosfera terrorífica con el fin de averiguar qué aspecto tiene realmente la sombra que va acechando a la pequeña familia –al más puro estilo de Michael Myers en La noche de Halloween (1978, John Carpenter)-a través de los reflejos generados por los espejos y fotografías de la casa y cómo es su modus operandi. Genera una sensación de enamoramiento hacia Mr. Dentonn aún a sabiendas de que no es más que un cúmulo de referencias –con la figura de Lon Chaney en la maldita London After Midnight (1927, Tod Browning) como cabecera- unidas bajo un nuevo sello. Y, en parte, eso se debe a la capacidad que Villamel demuestra para unir dos espacios tan distintos bajo una misma puesta en escena; fusiona una casa contemporánea normal y corriente con una atmosfera gótica que proviene del monstruo, vestido totalmente al más puro estilo de la Inglaterra Victoriana y siendo capaz de arrastrar consigo una densa neblina que parece servirle de conducto para entrar y salir de nuestro mundo –o realidad- y llevarse consigo los gritos y llantos de todos los niños a los que ha apresado. No son demasiadas las ocasiones en las que se puede respirar la pura esencia del cine gótico mezclado con el cine de género de nuestra década.

El espacio

Es uno de los puntos más fuertes del cortometraje. La sencillez y la simpleza como leitmotiv del terror es lo que hace que Mr.Dentonn sea un proyecto tan acertado. Villamel no se arriesga en construir su historia en diversas localizaciones para nutrir a su obra de un rico conjunto de escenarios. En ese sentido, apuesta más por lo clásico –rozando lo teatral- y establece la casa donde reside la familia como punto de partida, desarrollo y conclusión del conflicto. La trata como si fuera un personaje más dentro del argumento, ya que funciona como lugar de acogida para Mr. Dentonn. Como si la casa fuera un elemento que la criatura utiliza a su antojo sin que esta pueda servir, como suele ser habitual, como refugio para los personajes que están siendo acosados por el ente maligno. Está preparada y armada para que el ser se pasee a su antojo –esos espejos colocados en fila como si se tratase de la escalera personal de Dentonn para llegar a los protagonistas- y la familia que habita en ella no pueda hacer absolutamente nada para impedir que él llegue hasta ellos.

El monstruo

Como ya he comentado, el diseño de Mr. Dentonn está claramente inspirado en la figura de Lon Chaney y en la perdida London After Midnight. Y digo perdida porque, por desgracia, la película quedó destruida en un incendio en 1960 y ha sido imposible recuperarla por completo para restaurarla. Por lo que, en ese sentido, puede que el personaje antagonista que Villamel nos ha ofrecido en su exitoso cortometraje sea la más cercana aproximación a lo que fue el monstruo vampírico de Lon Chaney en ese film maldito -no estaría de más que le diésemos las gracias por recuperar a ese genio del terror y mantener vivo su trabajo-. Si bien uno, al tratarse de un ser vampírico, debía alimentarse al chupar la sangre de sus víctimas, Dentonn se alimenta de la inocencia de los niños. Casi de su alma, prácticamente. Por lo que ambos reciben su vitalidad a partir de la extracción de una parte vital y fundamental de otras persona. Chaney, de algo más material y físico, y Dentonn de algo etéreo, lo que plantea la posibilidad de que su existencia es igualmente espiritual debido a que se sustenta con algo que también lo es. Por lo que Chaney, por su parte, sí que residiría en nuestro mundo y podría llegar a morir –puesto que bebe algo palpable-. Eso explicaría la razón por la que, en el cortometraje, no recibe los impactos de los libros que le lanza la protagonista mientras absorbe la inocencia del pequeño. ¿Es entonces un ser inmortal?

La pesadilla como idea general

En conjunto, Mr. Dentonn funciona como una pesadilla y no como un miedo real. De hecho, el propio monstruo se presenta una vez el personaje del niño pequeño se va a dormir y este entra en la dimensión onírica de la mente. Como si de Freddy Krueger –Pesadilla en Elm Street (1984, Wes Craven)- se tratase, Dentonn solo parece dejarse ver una vez ha podido colarse a través de las pesadillas generadas por la lectura del cuento oscuro que relata su historia. Lo que inevitablemente plantea lo siguiente: ¿solo pueden ver a Mr. Dentonn aquellos que leen el cuento? ¿O es un ser que, una vez hace acto de presencia, puede ser visto por cualquiera? En cualquier caso, Villamel, muy hábilmente, no se moja en ese sentido y deja abierta la puerta de la sugestión para que el mismo espectador pueda montarse su historia terrorífica a partir de lo que él ofrece con su metraje. Haciendo que, efectivamente, y respondiendo a la pregunta del apartado anterior, Mr. Dentonn sea un ser inmortal.

Ilustración: Guillermo de la Peña (http://www.guillermopl.com/)

Mr. Dentonn debería formar parte de la cabecera de todo aquel que quiera realizar cortometrajes de género con un mínimo de trascendencia. Villamel reúne un buen puñado de referencias clásicas del cine fantástico y de terror y, con el máximo respeto posible a ellas,construye su propio relato. Y, lo más importante, a su monstruo y su mitología, puesto que al fin y al cabo son el núcleo de las franquicias de género.

Aquí podéis echarle un vistazo al proyecto:

https://player.vimeo.com/static/proxy.html

Xavi Mogrovejo

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