Lobezno y la Patrulla X #1-12 (2011-2013)

Para los que, como un servidor, llevamos bastantes años apartados de la franquicia mutante de Marvel, el título de esta nueva colección aparecida a finales de 2011 en los EUA y verano de 2012 en España nos provocaba una soberana pereza. Para empezar; ¿otra cabecera más para Lobezno? ¿Es que no aparece ya en suficientes series mensuales? A esto tampoco ayuda el talante sombrío y de “mala hostia” que exhiben las series con la X en los últimos años, con una sucesión de cabreos internos, cismas, rencores y Apocalipsis mesiánicos casi siempre relacionados con la posible extinción de la raza mutante.

Vamos, que necesité de dos factores externos para decidirme a leer la serie; la de mi tienda de tebeos habitual y sobretodo la de mi pareja, una lectora incondicional de los mutantes desde la adolescencia. Desde aquí mando mis agradecimientos a ambos, porque me he topado con una serie excelente y lo más importante, divertidísima.

Lobezno y la Patrulla X está escrita por Jason Aaron, autor de una de las series más aclamadas de la línea Vertigo de DC Comics , Scalped, un comic noir ambientado en una reserva india. Nada más diferente que esta cabecera, en donde prima el humor, los diálogos rápidos e ingeniosos y las aventuras clásicas.

La serie surge como consecuencia del arco argumental “Cisma”, en donde la Patrulla X se divide en dos grupos debido a sus diferencias filosóficas en lo referente a la supervivencia mutante: Mientras que Cíclope y sus seguidores abrazan una ideología activista y militante cercana al terrorismo para defenderse, Lobezno sorprende a todos volviendo a la vieja mansión de Salem Center, en Westchester y reabriendo la escuela de Xavier, con el nombre de Instituto Jean Grey de Enseñanza Superior.

Tras esto, y como suelen decir los americanos, hilarity ensues (la hilaridad se desata, en cristiano) y Aaron nos regala unos primeros números que tratan de los intentos de Lobezno de parecer civilizado ante unos inspectores de educación mientras, como siempre, el Instituto es atacado y casi destruido por completo. Acompañando a Logan en la dirección está su inseparable Kitty Pride y un cuerpo de profesores compuestos por muchos miembros de la Patrulla y otros grupos como Rachel Grey, Bestia, Gambito, Pícara, el Hombre de Hielo, Cámara, Bala de Cañón, Vaina, Karma o Doop.

Incluso hay algunas incorporaciones de personajes menos esperados como Ave de Guerra, la guerrera del Imperio Shi’ar o una nueva versión del cyborg futurista Deathlok.

Pero en el cuerpo estudiantil es donde están los mejores hallazgos; Aaron ha sabido combinar a los nuevos personajes que han surgido en los últimos años con los creados en la etapa de Grant Morrison para crear un elenco de adolescentes problemáticos y que no paran de meterse en líos. Junto a viejos conocidos como Chico Omega, el súper telépata renegado que siempre está bajo vigilancia o el monstruoso Glob Herman nos encontramos al díscolo Kid Gladiador, hijo del general extraterrestre Gladiador y ahora convertido en emperador de los extraterrestres Shi’Ar o al entrañable Nydo, el único extraterrestre de la cruel raza de mismo nombre capaz de sentir compasión y que además es un empollón de cuidado. E incluso idea un nuevo personaje, el descendiente de la isla-mutante Krakoa, primero enfrentado a la Patrulla X pero que luego se integrará como uno más en la escuela.

Los villanos principales de estas primeras historias son un reformado Club Fuego Infernal, liderado por el genio adolescente Kade Kilgore y sus secuaces, ninguno de los cuales mayor de quince años, una muy divertida reformulación de unos enemigos clásicos de la Patrulla y capaces de infligir igual o mayor daño que sus predecesores.

Aaron ha tenido que salvar los trastos bien pronto ya que la serie entra rápidamente en el evento Vengadores Vs X-Men durante cinco números (nueve en EUA) y cabe decir que aunque evidentemente tiene que incluir tramas relacionadas con la confrontación de este las historias principales no se han resentido mucho. Lo más interesante de este título es su capacidad de divertir con historias en la mejor tradición de un Keith Giffen en su etapa de La Liga de la Justicia Internacional. Historias como una en la que Lobezno se ve obligado a llevarse a Chico Omega a intentar reventar la banca de un casino espacial para solucionar los problemas de dinero de la escuela o una en la que Kitty tiene una tensa cita con un Coloso poseído por la Fuerza Fénix y totalmente endiosado.

Eso no quiere decir que la serie esté exenta de drama; Aaron usa muy bien sus recursos truculentos para dar una de cal y otra de arena en las tramas: posesiones alienígenas, traiciones y dolorosos flashbacks traumáticos se alternan con bailes de fin de curso e historias dignas de los años 60 como una que involucra a una malvada troupe circense que lava el cerebro a los profesores del instituto.

La serie va alternando entre dos dibujantes; un siempre excelente Chris Bachalo que se desvía un poco de su abigarrado estilo oscuro para hacer personajes más cartoon se da la alternativa con el estilo más limpio de Nick Bradshaw; los dos casan a la perfección con el estilo del título. Como curiosidad, el número dedicado a Doop está dibujado por su co-creador, el genial Mike Allred.

En conclusión, y pese a ese paso por el crossover de turno, Lobezno y la Patrulla X es para el que esto escribe la sorpresa de la temporada. Nada me ha sorprendido tanto desde el Factor X del citado Allred y Peter Milligan a principios de los dosmiles. Quizá esta serie no sea tan novedosa y rompedora como aquella, pero es un perfecto oasis de diversión entre toda la maraña de drama en los títulos X.

Victor Castillo

Esta entrada fue publicada en Comics Marvel y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.