Guardianes de la Galaxia (Panini Comics, Brian Michael Bendis, 2013-2014)

Guardianes de la Galaxia no ha sido nunca un cómic de referencia dentro de la compañía Marvel. A nivel comercial ha tenido sus más y sus menos, pero jamás ha ocupado una posición destacada dentro de la casa de las ideas. Para rastrear su origen debemos remontarnos a la revista Marvel Super-Heroes #18 publicada en enero de 1969 en los Estados Unidos. El guión de esta primera aventura corrió a cargo del veterano de la DC Arnold Drake y del dibujo se encargó el mítico Gene Colan. Los Guardianes nacieron como una especie de Doce del patíbulo del espacio y se fueron prodigando con algunas apariciones más o menos esporádicas (una de las más celebradas dentro de la saga de Korvac de Los Vengadores) hasta los años 90 del siglo pasado, cuando gracias a Jim Valentino consiguieron una serie regular que se alargó durante casi 5 años. Años más tarde –nos tenemos que trasladar al relativamente reciente 2008– encontramos la siguiente serie regular de Guardianes de la galaxia. Fue iniciada por Dan Abnett y Andy Lanning, contó con una formación más parecida a la actual –exceptuando a Warlock y a Quasar– y permaneció durante 24 entregas. Pese a todo, no nos engañemos, hasta hace muy poco los personajes que nos ocupan eran unos completos desconocidos para el público en general.

Por lo tanto, la serie regular actual de los Guardianes de la Galaxia, de la cual en España se han publicado hasta hoy 15 números, es sobre todo una operación comercial del entramado Marvel. Pese a ser el origen de el actual boom cinematográfico y contar con el respeto de las productoras, los cómics hace años que están en un lejano segundo plano dentro de estos grandes movimientos financieros. Los que cortan el bacalao dentro de la casa de las ideas necesitan ampliar continuamente el universo fílmico de la compañía y a sabiendas que los X-Men, Spiderman y los 4 Fantásticos siguen en manos de productoras rivales, los Guardianes resultan un material de primera para este cometido. Sin embargo, y gracias a un Brian Michael Bendis en total estado de gracia (responsable también de la celebrada etapa actual de La imposible Patrulla-X y de la fresca y sorprendente Nueva Patrulla-X) el experimento ha ido un poco más allá de la pura operación comercial, para convertirse en un competente cómic de entretenimiento y en un soplo de aire fresco dentro del –a menudo– anquilosado mundo superheroico de papel. Con toques gamberros, a caballo entre el tebeo de superhéroes de toda la vida, La guerra de las galaxias y la siempre reivindicable serie de televisión Firefly, nos llega un cómic fresco y fácil de leer, pensado para una generación que busca la interactuación real entre película y cómic.

La formación actual es la de la etapa de Dan Abnett y Andy Lanning con pequeñas variaciones. Encontramos al desconcertante Groot, una monstruosa planta extraterrestre similar a un árbol andante y con el intelecto de un genio. Pese a todo, no habla ningún idioma y solo es capaz de decir “Yo soy Groot”. Apareció por primera vez en 1960, como un villano creado por los míticos Jack Kirby y Stan Lee, para evolucionar con los años hasta su perfil actual. Su mejor amigo es el belicoso Rocket Raccoon, un mapache parlanchín y antropomorfo manipulado genéticamente que –hablando en plata– es simpático pero bastante cabrón. Pese a su apariencia amable se trata de un personaje muy alejado de los animales parlantes a los que nos tiene acostumbrados la Disney o Warner Bros. El equipo cuenta también con el campeón Drax, conocido como Drax el Destructor que vio la luz gracias a Jim Starlin en la serie regular de Iron Man en 1973. Drax es un coloso creado a partir de un humano cuya familia fue asesinada por el conocido supervillano de la Marvel Thanos. Es vengativo y violento y a veces parece estar un poco perdido. Un auténtico guerrero del espacio. La chica del grupo es también una buena pieza. Se trata de Gamora, la hija de Thanos que reniega de su progenitor pese a haber sido entrenada como experta asesina por este. Apareció por primera vez en 1975 en Strange Tales, también obra de Jim Starlin. Por último, Peter Quill, más conocido como Star Lord, uno de los más importantes y alma máter del equipo. Empezó siendo un policia del espacio, creado por Steve Englehart y Steve Gan en 1976, aunque ha evolucionado hacia una especie de aventurero sin mucho aprecio por la ley, estilo Han Solo. Es hijo de un extraterrestre y una humana y al igual que Gamora, también tiene severos problemas con su progenitor. Algunos otros miembros han tenido apariciones esporádicas, es el caso de Mantis (miembro del grupo durante la etapa anterior) o del mismísimo Tony Stark, que comparten puntuales aventuras espaciales con los Guardianes durante este primer año. Mención aparte se merece Angela (personaje maldito, creado por Neil Gaiman para Spawn) que pese a estar metida con calzador en el grupo, se sigue con interés gracias a la habilidad de Bendis.

Este cómic es aventura a lo grande. Space Opera clásica pero liviana y con mucha comedia. Es imposible leer sus páginas sin pensar continuamente en la taberna espacial de Mos Eisley o en las peleas macarras de Firefly. La mezcla de razas alienigenas y planetas que conocen nuestros protagonistas nos deja sin aliento. La sensación de “ya visto” que planea sobre cualquier cómic de superhéroes actual es combatida por Bendis con altas dosis de comedia irreverente y un afán por sorprender al lector aprovechando muy bien el arsenal de personajes con que cuenta la compañía. No olvidemos que este guionista es actualmente consultor de Marvel y acumula un gran bagaje a sus espaldas. Las bromas se repiten una y otra vez pero la formula se mantiene. Hay grandes escenas para el recuerdo –me viene a la cabeza el reencuentro de Star Lord con su padre–, y todos los personajes tienen grandes diálogos y momentos. Tras un numero cero y un primer numero de presentación interesantes, pero que tampoco son nada del otro jueves, llega el primer arco argumental y la cosa se pone interesante. Hay un tratado intergaláctico para no interactuar con la Tierra de ninguna manera, pero eso deja en pelotas a nuestro planeta ante los ataques de las civilizaciones que se han quedado fuera de tal alianza, por ejemplo: los temibles Badoon (una de las mas renombradas razas alienígenas del Universo Marvel). Está claro que Star Lord y su panda de amiguetes no dejarán que eso suceda y ya la tenemos liada, tanto con los Badoon como con los firmantes del tratado –padre de Star Lord incluido–. Y en medio de todo esto pongamos a Tony Stark, único totalmente humano que es participe y conocedor de este desaguisado en la galaxia. Se nota a leguas la operación comercial, pero de nuevo está bien llevada por Bendis y no atosiga en ningún momento, dejando que el grueso de la trama la lleven los Guardianes.

El cómic pone especial atención en el desarrollo de personajes. Gracias a historias autoconclusivas y números de transición descubrimos el origen de algunos de los miembros del equipo a la vez que otros quedan velados con especial cuidado. Especialmente destacado es el numero en que se nos explica como recluta Peter Quill a los miembros de los Guardianes. En las historias que se nos narran descubrimos detalles importantes y se nos anticipan algunos acontecimientos clave de lo que va a suceder. Todo eso está muy molón por el momento, pero ejerciendo de abogado del diablo –que también toca buscar algunos peros–, me hace sospechar en un alargamiento de la situación en espera de la o las películas. Integrar cómics y películas en una misma operación puede acarrear no pocos problemas de continuidad. Y eso nos lleva directamente a uno de los puntos álgidos de este primer año de Guardianes de la Galaxia: el crossover con La Patrulla-X.

El juicio de Jean Grey, que así se llama el crossover de marras, se vehicula en torno al pasado y pone en contacto a La Patrulla con los Guardianes a causa de la detención-secuestro y posterior juicio a Jean Grey por parte de los Shi’ar (otra de las afamadas razas extraterrestres que pueblan el Universo Marvel). Aquí Bendis saca a relucir de nuevo su bagaje en la casa de las ideas y nos regala escenas de homenaje a John Byrne y Chris Claremont y a la mítica saga de Fénix Oscura, origen de todo el percal. Otra vez un arco muy bien llevado, y otra vez la sombra de una duda: Guardianes se ralentiza de nuevo, ya que intervienen mas bien poco en esta aventura, casi como meros comparsas de La Patrulla, que sí sale del trance con nuevas y sorprendentes revelaciones que influirán en sus personajes –sobretodo en Cíclope–.

El dibujo, con los diseños de los uniformes, los planetas y las naves es otro de los grandes apoyos de Guardianes y eso es de agradecer. Artistas como Sara Pichelli o Steve McNiven, entre otros, se encargan del apartado gráfico manteniendo en general un tono limpio y estilizado, con colores vivos y composiciones espectaculares. El sentido de la maravilla y la aventura que uno espera ver en este tipo de historia está bien logrado y, como no podía ser de otro modo, se advierte una especial atención en las escenas de acción.

En definitiva, los principales problemas a los que se enfrenta esta serie son los números de relleno (me vienen a la cabeza los dos cruces con Infinito), la repetición de esquemas y esa puntual sensación de producto en permanente construcción. Pese a todo es un cómic entretenido, que ya ha tenido grandes escenas y tramas y que –a priori– tiene todos los ingredientes para alcanzar altos vuelos. Quien quiera acercarse a este cómic de aventuras espaciales se encontrará con una propuesta fresca y dinámica que, sin ser lo mejor del Bendis actual, consigue el interés del lector y presenta a unos personajes desconocidos para el público en general y con los cuales es muy fácil encariñarse. A raíz del espectacular éxito que esta teniendo la película, queda claro que Marvel seguirá haciendo ruido con los Guardianes. Sin ir más lejos, ya han anunciado una serie de animación para la televisión y una nueva cabecera de cómic llamada Guardians 3000, una serie regular con los Guardianes originales que estará a cargo de quienes revitalizaron al grupo en 2008 (Dan Abnett y Andy Lanning). Tenemos Guardianes para rato.

Dani Morell

 

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