Superman Legado (Mark Waid y Leinil Francis Yu)

A día de hoy nos encontramos ante un nuevo universo DC en el que todos sus héroes están viviendo una redefinición de sus orígenes, de sus aventuras e incluso de sus personalidades. Obviamente en este blog van a ir cayendo en breve textos y artículos acerca de todo ello, acerca de estos nuevos 52, sin embargo me interesaba recuperar una saga de Superman que ya hace años que pudimos leer: Superman Legado. Esta serie que constaba de 12 números, creada por el guionista Mark Waid y el dibujante Leinil Francis Yu, se publicó en Estados Unidos entre 2003 y 2004 y básicamente fue una actualización y reinvención del origen del hombre de acero. En su momento tuvo tal impacto que incluso se decidió incluir algunos elementos de su trama en la continuidad oficial de DC, aunque obviamente todo ello dejó de importar tras el cómic Superman: Secret Origin. ¿Por qué traer ahora de nuevo a colación esta saga, aparte de por su mayor o menor calidad como novela gráfica? Pues principalmente porque muchos de los elementos que aparecen en ella parece que podrían constituir parte del fundamento de la nueva esperada película de Superman que se estrenará en 2013, Man of Steel.

Superman Legado esencialmente podríamos definirlo como un compendio de varias de las características que han ido conformando y modificando al personaje a lo largo de las décadas a través de cómics, cine y televisión, todas ellas reunidas en una nueva historia original que tiene la clara intención de, seguramente emulando a lo que hizo la saga Ultimate en Marvel, actualizar al último hijo de Krypton situándolo en el siglo XXI. Estas características se engloban en tres puntos principales: en primer lugar, la relación de Lex Luthor y Superman. En las novelas de Elliot S. Maggin (El último hijo de Krypton, El lunes de los milagros) se llevó a cabo una interpretación de la relación de los dos antagonistas que más tarde se perdió en la época de Byrne y que en los últimos años hemos podido ver en la serie de televisión Smallville. Básicamente ello trata de que Lex y Superman son amigos en su juventud en Smallville, es decir, antes de que nuestro héroe se convierta en el hombre de la capa roja, cuando simplemente es Clark Kent, un chico adoptado por unos granjeros que, desconociendo de dónde proviene, tiene que vivir sabiendo los poderes que tiene y que debe ocultárselos a los demás. Este elemento es magnífico y emotivamente épico –algo que convirtió a Smallville en sus primeras temporadas en algo interesante por cómo exploraba dicha relación de amistad, antes de que la serie se convirtiera en un despropósito de guiones y en un “cómo a Superman le suceden todas las innumerables aventuras y desgracias antes de convertirse en Superman”– y convierte una simple enemistad entre el héroe y el villano en una némesis de proporciones míticas. De esta forma, Superman Legado explora el origen de la bondad y la maldad, el cómo dos chicos idénticos en su adolescente situación de sentirse solos en el mundo, marginados por todos los demás, acaban encontrándose años después en posiciones absolutamente opuestas, enfrentados el uno al otro. No hace falta decir que Lex Luthor, si ya de por sí resulta un villano soberbio, con ello pasa a encarnar una antítesis emotivamente tenebrosa.

En segundo lugar, otro punto principal es el hecho importante de establecer que Clark Kent no sabe quién es hasta el final de la saga, es decir, desconoce su origen, su nombre real, su por qué en este mundo. Si de algo trata esta historia de Superman Legado es de cómo Superman encuentra su lugar en el mundo. Por un lado, la primera parte de la trama nos muestra a un Clark viajando por el planeta, experimentando sus poderes y conociendo a toda clase de personas, contextos y experiencias. Cuestiones y vivencias que le harán reflexionar y tomar conciencia de algunas cosas. Por otro lado, el guión del cómic nos acaba mostrando un marginamiento paralelo que sufren al mismo tiempo Superman y Clark Kent: el superhéroe acaba siendo rechazado por la ciudadanía de Metrópolis, principalmente a causa de una estratagema de Luthor, pero ante todo por su condición de inmigrante, de elemento foráneo alienígena; para el ciudadano medio Superman no es más que un elemento extraño que no entiende, y que por tanto rechaza y teme. Asimismo, Clark Kent, en su voluntad de ocultar su identidad de Superman, se esconde tras una personalidad tímida, torpe y ridícula, lo que le conduce a la misma situación de no tener un lugar en ese mundo de la gran ciudad, del Daily Planet: es un bicho raro al que la gente ni siquiera atiende. Ya no es el Clark que nos hacía reír en aquella brillante encarnación de Christopher Reeve, se trata de un personaje que nos infunde mucha lástima, la misma que paralelamente nos transmite su alter ego. ¿Cómo encuentra su sitio en el mundo Superman? ¿Cómo saber quién es? ¿Cómo conseguir que los demás lo acepten? Esta cuestión es una de las que seguramente puede fundamentar la trama de la próxima película Man of Steel. Lo más maravilloso del guión de Superman Legado es que cuando finalmente el personaje descubre sus orígenes él verdaderamente ya ha descubierto quién es y quién debe ser para Metrópolis; algo ya muy trillado y repetido pero que no por eso deja de ser cierto: lo que importa no es lo que hallas al final del viaje, sino el viaje en sí.

Y en tercer lugar, un último punto importante es que el tono visual de toda la serie está conformado por una combinación de muchos elementos de la ciencia ficción más blockbusteriana de Hollywood (la invasión alienígena en Metrópolis por parte de robots gigantescos) y la clara influencia del Superman de Richard Donner (el mismo Mark Waid reconoció ser un fan absoluto del film). Muchas escenas o secuencias de la historia, todo y mostrar elementos que nada tienen que ver con el argumento de la película de Donner, evocan muchos de los momentos del film que ya son clásicos en el imaginario colectivo, como la recordada primera aparición de Superman salvando el helicóptero en el que está Lois Lane, el rápido encandilamiento de la atractiva periodista por el nuevo héroe, y el perfil honrado, decente y responsablemente honorable del héroe en cada una de sus apariciones.

En definitiva, Superman Legado es una serie que junta elementos de lo viejo y lo nuevo del último hijo de Krypton para conformar un personaje con el que podamos conectar rápidamente, por el que nos preocupemos y del que queramos descubrir más cosas. Y es esto principalmente lo que parece que podría ser la carta de presentación del nuevo Superman en cine. El año que viene se estrena en verano Man of Steel, dirigida por Zack Snyder, apadrinada por Christopher Nolan y escrita por David S. Goyer (en cuya historia también ha participado Nolan). Lo poco que se sabe del film es que parece mostrar muchos elementos vistos en este Superman Legado, principalmente ante todo ese viaje interior del personaje para saber quién es y qué debe hacer. Asimismo en las pocas imágenes que se han podido ver (teaser y tráiler de la Comic-Con) hemos visto a un Clark viajando por el mundo, trabajando aquí y allá, sin rumbo fijo (¿quizás una inicial introducción al personaje parecida a la de Batman Begins?), pero lo que sí parece estar claro es que en esta nueva versión del hombre de acero se va a hacer mucho hincapié en Clark Kent, en quién es de joven y cómo crece hasta convertirse en un tío con capa que salva a la humanidad. No se tratará de dejar que Clark acabe siendo un simple disfraz de Superman, sino que será el corazón de la película, aquello por lo que el espectador se emocionará (o no) por la historia y sus acontecimientos. Porque sí, puede que durante mucho tiempo se viera a Clark Kent como sencillamente eso: el disfraz que Superman utiliza para pasar desapercibido entre nosotros. Pero eso no es así en absoluto, pues ¿qué nos deja claro este cómic de Superman Legado? Que Clark Kent no es ningún disfraz, sino el alma de Superman, su corazón, lo que le convierte en quién es, lo que le convierte en humano y lo que le lleva a dedicar sus poderes a pelear incondicionalmente por un mundo que quizás no tendría por qué importarle en absoluto.

Xavier Torrents Valdeiglesias 

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