El universo DC de Alan Moore (ECC Ediciones, 2012)

Se ha hablado largo y tendido sobre esa leyenda viva que es Alan Moore. No hace falta que nos extendamos demasiado en explicar como durante los primeros ochenta sobresalió su talento en el mundo del cómic británico (entre una generación ya de por sí sobresaliente) o como en poco tiempo revolucionó el mundo de los cómics para siempre. Sin embargo lo hizo, y hay que repasarlo brevemente. Lo hizo con sus ingeniosos relatos de ciencia ficción, a veces cargados de ironía y crítica social, para la editorial underground 2000 AD (1), lo hizo con V de Vendetta en plena era Thatcher, en su Inglaterra natal, y lo hizo al desembarcar en Estados Unidos con su brillante y recordada etapa en La Cosa del Pantano (2). Pero el cómic que sin duda lo cambió todo, para bien y para mal, fue Watchmen. Años más tarde vendrían cosas tan maravillosas como La liga de los caballeros extraordinarios o From Hell, pero para hablar del volumen que nos ocupa debemos centrarnos momentáneamente en este rompedor trabajo.

En el mundillo de los superhéroes hacía ya tiempo que se venían dando muestras de una nueva manera de ver las cosas, El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller dejó a todo el mundo con la boca abierta y empezó a transitar por la senda adulta por la cual se moverían a partir de aquel momento los superhéroes. Pero cuando Watchmen hizo su aparición ya nada volvió a ser igual: ¿Quienes eran realmente los superheroes?, ¿Quién les otorgaba el derecho a hacer lo que hacian? o ya más directamente: ¿estábamos ante una panda de fascistas?. Watchmen influyó en el comic independiente y en el comic mainstream de superhéroes a diferentes niveles, se convirtió en un totem y una referencia ineludible que todavía hoy es invocada en reseñas y artículos de todo tipo cuando se habla de este género. Es evidente que una obra de tal magnitud solo la podía acometer y llevar a buen puerto alguien con un bagaje cultural tremendo y un conocimiento casi quirúrgico del universo de los superhéroes. Y por si faltaran pruebas sobre esta afirmación, sobre el vasto conocimiento y sobre el amor al género del autor inglés, por fin tenemos la oportunidad de leer de una tacada y en un solo volumen todas sus colaboraciones para la editorial DC (exceptuando La Cosa del pantanoV de Vendetta y la propia Watchmen) (3). El tortuoso matrimonio entre el escritor y la editorial que nos ocupa hace años que se rompió sin remisión, pero no nos lamentemos, pues tal idilio existió y gracias a ECC ediciones se puede leer, releer y atesorar por los siglos de los siglos. Adentrémonos pues por unos instantes en el Universo DC de Alan Moore.

PARA EL HOMBRE QUE LO TIENE TODO (SUPERMAN ANUAL)

Moore ha guionizado a Superman en tres ocasiones memorables. En esta primera descubrimos a un Superman parasitado por una planta del espacio exterior capaz de sumir a sus huéspedes en una suerte de estado de vigilia que les induce a perderse en sus sueños y anhelos más profundos mientras se alimenta de su energía vital. La planta, llamada “Piedad Negra” y enviada por Mongul se adhiere fuertemente al pecho de su víctima y la envuelve con unos apéndices bulbosos. Superman se encuentra, de esta guisa, en la fortaleza de la soledad, cuando es descubierto por sus amigos Wonder Woman, Batman y Robin (Jason Todd). Los tres personajes llegan al refugio, desconocedores de la situación y dispuestos a celebrar el cumpleaños del hombre de acero. Moore aprovecha lo que sucede en el interior de la cabeza de nuestro protagonista para mostrarnos sus anhelo más profundos: una vida apacible y familiar en un planeta Krypton que jamás fue destruido. Una vida en un planeta que no es del todo perfecto y que atraviesa tiempos convulsos políticamente hablando (como sucedía en esos momentos en la Inglaterra natal del autor) pero que puede ayudar a cambiar si se esfuerza. Vemos por lo tanto que Superman anhela una vida familiar en su planeta pero a la vez mantiene arraigado su espíritu de lucha. Fuera de estas ensoñaciones el Hombre de Acero se encuentra en un estado catatónico completamente vulnerable y por eso va a necesitar toda la ayuda de sus sorprendidos amigos. Esta historia es muy interesante por diferentes motivos. El primero ya lo he apuntado y es la posibilidad de contemplar la vida mundana de Kal-El o de Batman, que también caerá momentáneamente presa de la dichosa planta. El segundo es el escenario: esa Fortaleza de la Soledad que tanto nos gusta visitar una y otra vez y que prácticamente se convierte en un personaje más de la historia. Pero el tercero y más importante es la situación de vulnerabilidad en la que vemos a Superman, algo que interesa mucho a Moore como constataremos más adelante al repasar las otras dos historias sobre el personaje que escribió el guionista de Northampton. La situación de indefensión es absoluta, algo a lo que no estamos acostumbrados normalmente. No solo se ataca a Superman con la planta simbiotica sino que se invade directamente el corazón de su fortaleza, de su refugio y lugar de retiro temporal. Mongul, el villano de la función, logra tocar esos puntos débiles con su maquiavélico plan. Por último cabe apuntar el sentido del humor del escritor, que aquí se ejemplifica en la secuencia en la cual Robin se queda mirando a Wonder Woman embobado mientras Batman asevera: “Ten pensamientos limpios, niño” siempre con una media sonrisa. ¿Y que decir del dibujo de Gibbons? Faltaba escasamente un año para que ambos autores (Moore y Gibbons) dieran el pistoletazo de salida a Watchmen y el engranaje funcionaba ya a la perfección. Para el recuerdo queda esa mirada perdida de un Superman poseído e indefenso magníficamente retratado por el dibujante inglés.

OLIMPIADAS NOCTURNAS (GREEN ARROW)

Esta pequeña historia dividida en dos partes contiene una aventura nocturna un tanto intrascendente de Green Arrow que sin embargo se convierte en un agradable divertimento gracias a la originalidad de su narración y la fuerza de su voz en of. En ella se establece un paralelismo entre la delincuencia que Green Arrow debe combatir y un torneo olímpico en el cual el arco y las flechas de Oliver Queen y de su enemigo Pete Lomax, que se define a si mismo como “una persona corriente”, se llevan gran parte del protagonismo. Uno de los puntos fuertes de esta historia, como no podía ser de otro modo, es la participación de Canario Negro en la aventura. “¡Eh! El alto y rubio con conciencia social!” le grita en una ocasión la heroína en clara referencia a la idiosincrasia del héroe y a la definitoria etapa de Neal Adams y Dennis O’Neil. Como toque de humor socarrón, en un momento dado, Canario Negro es confundida con Wonder Woman por un par de hampones de segunda provocando la indignación de esta.

MOGO NO TIENE VIDA SOCIAL (RELATOS DE LOS GREEN LANTERN CORPS)

Moore acomete los relatos de los Green Lantern Corps como si de historias cortas de la editorial 2000 AD se trataran. Con una capacidad de síntesis espectacular y un humor muy negro el escritor inglés nos explica quién es Mogo y por qué no tiene vida social. No vamos a destapar aquí tales cuestiones para no destruir la sorpresa, pero baste decir que podemos describir este micro-relato como histórico ya es la presentación en sociedad de este curioso personaje que ha ido apareciendo de manera más o menos constante en el universo de los Green Lanterns. Una pieza magistral, dibujada también por Gibbons.

EL DÍA DEL PADRE (VIGILANTE)

Queda claro que a Moore no le interesaba tanto el personaje del Vigilante como la historia dura y urbana que se podía contar con él. Esa especie de copia de culto del Castigador de Marvel que era el Vigilante, con tintes claramente reaccionarios, es ridiculizado una y otra vez por el guionista sin que por ello se resienta la historia que nos está contando. El día del padre es un relato duro, violento, realista y brutal sobre los abusos sexuales, la marginalidad y la solidaridad que se puede encontrar en situaciones de derrumbe social. Moore se interesa por las protagonistas femeninas del relato y no se queda en la superficie, se aleja del victimismo y las convierte en verdadero motor de la historia mientras Adrian Chase, el Vigilante, se queda en un descarado segundo plano o avanza dando bandazos mientras intenta transmitir sus valores morales ante unos personajes que lo superan. El humor casi no aparece en esta ocasión, excepto la confusión del Vigilante con un miembro de la JLA obligando a este a deshacer el entuerto, y el cómic tiene las suficientes dosis de violencia y sensacionalismo que se esperan de este tipo de productos. El dibujo de Jim Baikie, que ya había colaborado con Moore en esa parodia british de ET que era Skizz (para 2000 AD), tiene un toque setentero que le va que ni pintado a la narración.

VIDAS BREVES – UN MUNDO DE HOMBRES (VEGA)

Moore vuelve a ahondar en el microrrelato de ciencia-ficción con estas dos historias cortas situadas en los planetas remotos del sistema Vega. En la primera somos testigos de la invasión de un planeta por parte de una raza microscópica de extraterrestres que se ve incapaz de comunicar la susodicha invasión a los habitantes del lugar, unos gigantes que se mueven a una velocidad extremadamente lenta desde el punto de vista de los insectos invasores. La segunda historia nos habla sobre el curioso proceso de reproducción de los habitantes de un extraño planeta y las confusiones que genera al chocar con otra cultura. Ambas narraciones están construidas con gran despliegue de humor (el humor negro tiñe la segunda de una manera especial) pese a hablar sobre la incomprensión entre culturas. Nos encontramos casi ante pequeños chistes de ciencia-ficción, cosa que nos remite de nuevo a los relatos creados por Moore para 2000 AD, y en especial a Future Shocks.

LOS CONFINES DE LA JUNGLA (SUPERMAN Y LA COSA DEL PANTANO)

“El hombre del mañana se dirige al sur para morir” Moore nos sitúa –y nos atrapa– con esta frase casi al final de un relato que nos será desvelado mediante flashbacks a medida que avance. Un Clark Kent moribundo, incapaz de volar, busca un lugar para morir tras haber sido expuesto a un meteorito cubierto de musgo procedente del espacio exterior. Con tal fin, conduce hacia algún lugar apartado de los meta-humanos para poder traspasar en solitario. El guionista nos muestra de nuevo a un Superman débil como en la primera historia. Lo vemos coger el metro para ir a su apartamento, observamos su cara macilenta y su barba de tres días, en definitiva, se muestra vulnerable. En su decisión final, resulta especialmente significativa la viñeta en la cual nuestro protagonista consulta un mapa en el que vemos algunas de las ciudades más representativas del Universo DC con sus respectivos héroes superpuestos en el. Pero creo que no hago ningún spoiler al afirmar que el hombre de acero no llegará a su destino y que la Cosa del pantano se encargará de ayudarlo a superar el trance. Moore hace una declaración de amor al monstruo vegetal con esta historia, ensalzando su altruismo (Superman jamás sabrá como se ha curado por culpa de la enfermedad y los delirios que conlleva) y mostrando a una Cosa del pantano tan monstruosa como tierna. No estamos ante la mejor historia de Superman del autor británico, pero se trata de una buena historia, sobretodo para los fans (me incluyo) del amigo Swampy.

TIGRES (RELATOS DE LOS GREEN LANTERN CORPS)

Otro de los relatos de complemento de Green Lantern. En este se nos plantea un pulso intelectual entre Abin Sur, el legendario Green Lantern que cedió su anillo de poder a Hal Jordan, y algunos de los monstruos malvados aprisionados décadas atrás por los guardianes en un lejano planeta llamado Ysmault. Este relato gira completamente alrededor de la historia mil veces contada del accidente de Abin Sur y el origen del Green Lantern Hal Jordan, pero como suele suceder con Moore, se trata de una narración completamente original y nueva. Según la premisa del autor inglés, por culpa de esta aventura y tras haber entrado en contacto con los torturados prisioneros del planeta Ysmault, Abin Sur caerá en una paranoia persecutoria que le llevará a protagonizar los hechos que todos conocemos. Asimismo esta historia sentó las bases de La guerra de los Siniestro Corps, el popular crossover de once números guionizado por Geoff Johns y Dave Gibbons, y dibujado por Ivan Reis y Ethan van Sciver.

PISADAS (EL FANTASMA ERRANTE)

En el número 10 de Secret Origins cuatro autores creaban otros tantos orígenes diferentes para este misterioso personaje de la DC. En el relato escrito por Moore se nos muestra el origen del Fantasma Errante a través del paralelismo que se establece con este y un joven pandillero caído en desgracia y expulsado por los miembros de su tribu urbana. A ambos les cuesta encontrar su lugar por culpa de un acto de neutralidad y cobardía. Poco más puedo desvelar de este relato sin caer en el temido spoiler. Tan solo queda destacar el tono bíblico y poético que consigue el autor durante las diez páginas que ocupa esta historia y recordar una de las bonitas frases que unen al Fantasma Errante con el pandillero “A solas dentro de nuestra piel, no podemos conocer el dolor de otros y debemos soportar el nuestro en soledad”.

EN LA NOCHE MÁS OSCURA (RELATOS DE LOS GREEN LANTERN CORPS)

El titulo de esta historia juega con la frase del juramento de los Green Lanterns y nos traslada, a través de la Lantern Katma Tui, a un mundo en el cual no llega ni una partícula de luz. En tales circunstancias, la protagonista, enviada a ese sector para buscar un Green Lantern digno de protegerlo, se ve incapaz de hacer comprender al elegido su misión. El habitante de ese planeta reúne todas las cualidades para entrar a la liga de protectores del universo pero es incapaz de comprender conceptos como el color y la luz, en los cuales se basa todo el poder de los Green Lantern Corps. Moore encara esta historia con humor, en ocasiones un tanto facilón (el juramento Lantern adaptado) y hace que unos de los guardianes de Oa, fríos líderes de los Lantern, haga un pequeño chiste al final, sorprendiendo a la protagonista y al lector.

BARRO MORTAL (BATMAN ANUAL)

En esta impagable aventura de Batman, Moore se centra en Clayface y su demente historia de amor con un maniquí. Los intentos de Clayface por recrear una “vida normal” convirtiendo unos grandes almacenes en su hogar y un maniquí de plástico en su compañera sentimental empiezan pareciendo ridículos pero poco a poco logran conmover al lector. Batman, acostumbrado a lidiar con personajes de frenopático y sin duda conmovido también, intenta buscar una solución a tan bizarro panorama. El autor que nos ocupa nos desconcierta con esta pequeña pieza alejándose con elegancia de los derroteros por los que transita habitualmente Batman y construyendo una historia memorable a partir de la esquizofrenia de uno de sus villanos más emblemáticos y mortales.

¿QUÉ FUE DEL HOMBRE DEL MAÑANA? (SUPERMAN Nº 423)

Si hasta aquí prácticamente todas las historias que se recopilan en este volumen nos habían parecido brillantes esta es ya directamente genial. Alan Moore juega con los rasgos y los hechos más característicos del personaje con una maestría absoluta y de una forma muy controlada. La historia, en principio imaginaria y fuera de continuidad, empieza diez años después de la muerte de Superman. La introducción nos presenta a un periodista que entrevista a una Lois Lane madura, casada y con hijos, acerca de los últimos días del hombre de acero. Mediante un largo flashback asistiremos a una épica aventura en la cual la identidad de Superman es desvelada públicamente obligando a este a proteger a sus seres queridos de las iras de sus más acérrimos enemigos. Gran parte de la narración sucede en la Fortaleza de la Soledad (curiosamente dos de las tres aventuras guionizadas por Moore tienen lugar en el mismo escenario) que sirve como refugio para el entorno de Superman. El relato funciona casi en clave de Western, con un largo asedio y asalto de villanos míticos, movidos por un plan superior que no vamos a desvelar aquí, a la fortaleza en la cual se han hecho fuertes nuestros protagonistas. Superman debe proteger a los más débiles, a todo su entorno de personajes sin poderes, pero Moore no podía contarnos todo esto olvidando a los amigos meta-humanos del hombre del mañana. Para que estos aparezcan sin interferir demasiado en la historia envuelve la fortaleza en una cúpula indestructible, situando a los meta-humanos más allá de la misma. En esta aventura el guionista vuelve a explotar un tema que, a juzgar por las otras dos del personaje, parece interesarle mucho, a saber: el lado más humano del personaje. Superman se vuelve a mostrar vulnerable e incluso lo llegamos a visualizar llorando por el futuro de sus allegados en una historica viñeta a toda página. También puede resultar sorprendente en este aspecto que Superman casi no pase al ataque, dedicándose más bien a realizar los preparativos para resistir la ofensiva combinada, como la escena en la que funde la gigantesca llave de la fortaleza con su visión superpoderosa. Y es que no faltan las escenas para el recuerdo en esta imprescindible aventura, como la legión de superheroes despidiéndose disimuladamente del Super al conocer su futuro, las decisiones amorosas de Kent para con Lana Lang y Lois Lane, expresadas más claramente que nunca o algunas muertes antológicas que no citaremos aquí. Pero entre tanta reflexión también hay lugar para el humor. Baste recordar la escena en la que se mencionan las gafas de Kent como un pobre disfraz para esconder a Superman. En definitiva, nos encontramos ante un cómic especial, trabajado a conciencia por el autor, en el cual aparecen todos los personajes importantes en la vida de Superman y que marcaría al personaje a partir de aquél momento. No en vano ha sido interpretada en varias ocasiones como “La última historia del Superman pre-Crisis”. El sólido dibujo de Curt Swan y George Pérez redondean el recomendable conjunto.

LA BROMA ASESINA (BATMAN)

Esta fue una de las últimas colaboraciones oficiales de Moore con la DC y tal vez el título más popular que contiene este tomo. La publicidad que se hizo en el momento de su lanzamiento, con el nombre del autor plenamente encumbrado y reconocido, ayudaron a convertirlo en el éxito que fue y todavía es este título. Dejando de lado el polémico final, que jamás aceptarán los más acérrimos seguidores del murciélago, el cómic es un ejercicio de estilo muy sólido y hay que prestar mucha atención a los detalles. El cuidado dibujo de Brian Bolland, el estupendo trabajo con el color en tonos grises y oscuros y las cinematográficas transiciones visuales entre flashbacks dejan constancia de ello. La historia que nos narra, plagada de truculencias como todo lector espera, se convierte en una lectura ágil y amena pese a no ser uno de los trabajos más personales del autor. Sin embargo el cómic se puede calificar de histórico por varios motivos, sobretodo por los sucesos relacionados con Barbara, la hija del comisario Gordon, que marcarán toda la trayectoria posterior de Batman. Evidentemente, la estrella de la función es el Joker, también el más popular de toda la galería de villanos de nuestro protagonista. El Joker que crea Moore en este trabajo, incluyendo el origen del mismo, se podría calificar como el Joker definitivo. Un megavillano que personifica el mal absoluto, amoral y falto de sentimientos, un Joker que al intentar explicar sus motivaciones al público tanto le cuenta una cosa como le cuenta la otra; es también el Joker del que bebe directamente Cristopher Nolan en su estupenda película El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008).

En resumen y para ir finalizando, si repasamos una por una todas las colaboraciones de Alan Moore con la DC (incluyendo La Cosa del pantano y Watchmen) veremos que pese a tratarse de una relación más bien breve y tortuosa, sus historias marcaron y todavía marcan a sus predecesores. Por más años que pasan, el Universo DC sigue bebiendo de las ideas y los planteamientos del mago inglés y algunos de los personajes que creó han adquirido colección o personalidad propia y todavía se mantienen. Se puede rebatir que Moore sea o no un genio, que sus historias sean tan brillantes como se afirma y sus comics pueden gustar más o menos, pero lo que es indudable es que su paso por la DC dejó una huella monumental que todavía resuena a día de hoy. Amén.

Notas:

(1) 2000 AD es una revista de cómic inglesa que empezó su andadura el año 1977. De ella han salido primeras figuras del mundo del cómic como Neil Gaiman, Grant Morrison, Brian Bolland, Mike McMahon y el mismo Alan Moore. De sus páginas saldrían personajes y cómics tan interesantes como La balada de Halo Jones (Alan Moore e Ian Gibson), Zenith (Grant Morrison y Steve Yeowell) o el más conocido Judge Dredd (John Wagner y Carlos Ezquerra).

(2) Pese a que se la considere, se la presente o se merezca el estatus de obra independiente, La Cosa del Pantano de Moore estuvo plenamente ligada a la continuidad DC en su momento.

(3) El caso de V de Vendetta también es peliagudo pues se empezó a publicar en la editorial británica Warrior para ser terminada en la DC al quebrar la primera. En todo caso, se trata de una obra totalmente independiente del Universo DC.

Daniel Morell Cortés

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2 respuestas a El universo DC de Alan Moore (ECC Ediciones, 2012)

  1. Pantocrátor dijo:

    Tiene muy buena pinta (y muy buen precio: 25 euros). Y las tres historias que escribió Moore para cómics de “Superman” ya fueron recogidas para otro recopilatorio por parte de “Planeta DeAgostini”, pero no es óbice para hacerse con este nuevo.

  2. Mike Lee dijo:

    Buena reseña.
    No he leído todos los cómics comprendidos en este tomo, así que será una buena oportunidad para no dejarlos escapar, además de que ¿Qué fue del hombre del mañana? y La broma asesina me encantan.

    ¡Saludos!

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