Venganza: Conexión Estambul (Olivier Megaton, 2012)

A Luc Besson le gustan las persecuciones de coches. Le chiflan la acción, las chicas guerreras y las ciudades europeas. Lleva años levantando una marca de la casa muy reconocible en todas sus producciones, estoy hablando de Transporter, Colombiana, Taxi Express, Danny the Dog, Distrito 13, Desde París con amor o Wasabi… y suma y sigue. Se caracteriza además por contar con un plantel de directores afines -en este caso Olivier Megaton- que no suelen decepcionar.

Pero vayámonos por un momento atrás en el tiempo y centrémonos en la primera parte de la secuela que nos ocupa. Venganza (Taken, Pierre Morel 2008), también protagonizada por Liam Neeson, era una película de acción sencilla y sin pretensiones pero con una innegable solidez que se convirtió de ipso-facto (al menos para el que esto suscribe) en una propuesta a tener muy en cuenta. Un agente especial del gobierno de Estados Unidos un tanto paranoico, divorciado y en plena madurez de la vida, era testigo impotente del secuestro de su hija en París y emprendía un rescate desesperado con aires de venganza aprovechando los recursos formativos y técnicos de su entorno laboral. Trama sencilla y frescura se combinaban a la perfección con la acción trepidante que uno espera en este tipo de producciones. Nada que objetar.

Y es que Venganza: Conexión Estambul no decepciona pero tampoco ofrece nada nuevo. Forma parte de la marca Besson y aplica la fórmula sin fisuras. Algo, por otra parte, totalmente esperable en una franquicia de éxito. De nuevo nos encontramos a un Liam Neeson convertido en héroe de acción (algo a lo que ya nos tiene acostumbrados tras las más que destacables Sin Identidad o Infierno Blanco) y de nuevo nos encontramos a la hija (Maggie Grace) y a la madre (Famke Janssen) metidas en un embrollo colosal, aunque en esta ocasión tomando parte en la aventura como sujetos activos. Sorprende por su sencillez el planteamiento inicial de la película: nos muestran un entierro múltiple en las montañas de Albania y el patriarca del clan jura venganza ante las tumbas de los fallecidos. Una de ellas es la de su hijo. Neeson por lo tanto, tendrá que enfrentarse esta vez a la venganza de la familia de los mafiosos que liquidó en la primera parte (que no eran pocos) y todo ello en el marco espectacular de Estambul.

No nos engañemos, la película da lo que promete desde un primer momento y tiene ese aire a coproducción europea de los setenta en la cual prima la acción –en países más o menos exóticos– por encima de todo (por momentos me parecía entrever a Belmondo o a Omar Shariff al volante de uno de los supermirafioris que utiliza la policía de Estambul para perseguir a nuestro protagonista). A esta digna secuela se le puede achacar una cierta pérdida de frescura respecto a la primera parte y una clara tendencia a realizar un montaje demasiado picado en las escenas de acción. También se nota la propensión –habitual en segundas partes–, a ofrecer “más cantidad de todo” al espectador, olvidando aquello de que todo lo que no suma resta. La cinta es más inverosímil si cabe que su predecesora, pero tampoco nos vamos a poner quisquillosos en esto. Si obviamos estos aspectos, un tanto chirriantes, la película resulta muy entretenida, dificilmente decepcionará a los que disfrutaron con la primera entrega y es especialmente recomendable para los fans de Liam Neeson –me incluyo–, la acción europea y los seguidores de la marca Luc Besson.

Dani Morell

Esta entrada fue publicada en Cine Thriller. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Venganza: Conexión Estambul (Olivier Megaton, 2012)

  1. DaniPierra dijo:

    Me gustó mas la primera, pero como dices..quien va a verla sabe que se encontrará, y en ese sentido no decepciona, Liam Neeson lo borda siempre! chapeau!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.