Especial: El proyecto de la bruja de Blair (2) (The Blair Witch Project, Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999)

blairCAP_02B) Realidad verdadera.

La cuestión del cinema verité existe desde Dziga Vertov, y sobre todo se puso muy de moda en el cine europeo de los  60, pero El proyecto de la Bruja de Blair lo llevó a unos extremos insólitos hasta el momento: a pesar de su naturaleza de falso documental, la metodología empleada en la filmación fue la de grabar lo que les pasaba realmente a los actores metidos en sus papeles,  de forma que en un juego extraordinario de reflejos auténticos de falsos reflejos lo que se ve en la película es todo verdadero, como en esas películas de bromas con cámara oculta (To er mundo é güeno, To er mundo é mejó…) que hacía Manuel Sumers en los 80.

El guion de la película consistía en 35 páginas de notas, sobre la leyenda de la Bruja Kedward, los hechos siniestros que envuelven la historia del pueblecito de Blair, posteriormente renombrado Burkittsville, y el asesino pederasta Rustin Parr, y pautas generales y muy ambiguas sobre la secuencia de desarrollo de la película. No existía guion técnico ni una planificación como tal, todo lo que vemos en la película se registra tal cual sale y los diálogos son inventados sobre la marcha por los propios actores. Sanchez y Myrick pusieron un anuncio en la revista profesional Back Stage buscando “tres actores jóvenes con capacidad para improvisar”. De todos los que se presentaron eligieron a Heather Donahue, Michael C. Williams y Joshua Leonard porque representaban tres tipos de estudiantes (Heather es la empollona “controladora”, Josh el alternativo y Michael el “buen chico”). Los actores conocían y aceptaban desde el principio en qué tipo de película se estaban involucrando, pero los directores les hicieron creer intencionadamente que la leyenda sobre la que se basaba la película existía, algo que ninguno comprobó y que pudo llegar a tener su impacto psicológico en lo que posteriormente sucedió en el rodaje en el bosque. Solo cuando la película ya estaba terminada se les confesó que la leyenda también era parte de la invención del film.

MBDBLWI EC001

Neal Fredericks, responsable en los créditos de la fotografía, le dio un cursillo a cada uno de los actores de operación de cámaras, y lo propio se hizo respecto al registro de sonido. Además, Fredericks eligió las cámaras, una de 16mm y otra de Hi8mm, y diseñó de manera consultiva el look que debía tener la película. Con todo, la práctica totalidad del metraje fue filmado directamente por los actores, razón que explicaría por qué en muchos momentos la calidad de enfoque e iluminación no tiene la calidad esperable no ya solo en una película comercial, sino en un trabajo de unos estudiantes que se supone que han hecho prácticas audivisuales.

En octubre, el equipo se desplazó al Parque Estatal de Seneca Creek, a 40 Km de Maryland, y tras unas jornadas de entrevistas en Burkittsville, se hicieron dos grupos de acampada: por un lado los actores, y por otro los directores, el productor Gregg Hale y un pequeño equipo de soporte que iba y venía. Ambos grupos jugaron al gato y el ratón, en donde el ratón eran los tres actores y el gato, obviamente, eran los responsables de la película, que sin llegar a dirigir directamente nada controlaban, en la medida de lo posible, lo que estaba pasando.

Taco y walkie-talkies por si tenéis algún problema

La idea del rodaje de The Blair Witch Project es muy simple y a la vez muy rompedora: los actores debían meterse en sus papeles y mantenerlos las 24 horas del día (a Daniel Day-Lewis le encantaría), como en un juego de rol en vivo. Llevaban sus cámaras, y debían perseguir exactamente los objetivos de la ficción fílmica como si fueran reales y los estuvieran viviendo. A partir de la escena del cementerio de los montículos de piedra, en la ficción los personajes se perdían… y eso es algo que tampoco tardó en ocurrir en la vida real. El rodaje duró ocho jornadas en total. Los directores iban dejando notas a los actores de hacia dónde debían dirigirse. Les entregaron unos walkie-talkies, y era el único canal de comunicación que tuvieron para dirigir la película durante los ocho días, y sólo mediante llamadas muy puntuales, el resto del tiempo debía respetarse la realidad fílmica y los actores debían permanecer dentro de sus roles.

blairwitch011

Greg Hale, productor del film, había estado en el ejército, y se le ocurrió aportar tácticas militares utilizadas para el entrenamiento. Sobre todo, se trataban de tácticas para añadir estrés a los actores y llevarlos al límite, para favorecer la verosimilitud de sus actuaciones. Dicho en lenguaje llano: decidieron putear a los actores. Daniel Myrick confiesa que en un momento dado les dijeron: “garantizamos vuestra seguridad, pero no vuestra comodidad”. Por las noches no les dejaban dormir, haciendo ruidos en la oscuridad. Muchos de esos momentos están recogidos en la película, y las reacciones de los actores son reales, ya que no había constancia en ningún guion ni se les había avisado de que iba a pasar eso. En un momento de la película, alguien se arroja contra la tienda de campaña y la mueve tan violentamente que está a punto de tirarla abajo. Los chicos dentro sufren un susto de muerte. Todo sucedió así, tal cual, fue una improvisación de los directores que decidieron llegar aún más lejos y asaltar físicamente la tienda. El susto que se ve es real, no es una interpretación.

El equipo técnico se dedicaba a robarles la comida a los actores por la noche. Sin apenas dormir, y comiendo poco, el humor de los chicos era cada vez más vulnerable, lo cual supone un plus en la película, puesto que los nervios que les vemos después de perderse son reales. Aunque el equipo de acampada de los directores procuraba estar cerca en todo momento, a lo largo de los ocho días llegaron a perder el contacto con los actores hasta en tres ocasiones. La escena en la que los protagonistas se derrumban al comprobar que han estado toda una jornada andando en círculo, también es real: los directores les dieron instrucciones para que caminasen durante más de ocho horas… para hacerlos regresar al punto de partida. Hasta los dientes que encuentra Heather, y sobre los que los directores tampoco les habían avisado, eran dientes humanos reales, obtenidos en la consulta de un dentista de uno de los pueblos más cercanos.

blairwitch012

Es comprensible que en muchos momentos la moral de los actores flaqueó. Cuando alguno no podía resistirlo más, o necesitaba a abandonar el personaje, habían establecido una palabra clave: taco. Al decir taco, los tres actores podían volver a ser sus yo reales, y hablar por el walkit-talkie con los directores, que los apaciguaban y renovaban sus compromisos con el proyecto tranquilizándoles. En la película se ve cierto antagonismo entre Heather y Michael. En la vida real, sin embargo, los que acabaron sintiendo una enorme antipatía mútua fueron Heather y Josh. Los directores tuvieron que replantearse algunas ideas que tenían pensadas sobre el terreno y en función del clima que se estaba formando entre el trío de actores. Es muy difícil a día de hoy imaginarse lo duro que llegó a ser el complejo role-play en que se convirtió el rodaje de la Bruja de Blair. El célebre monólogo de Heather en la tienda de campaña, moqueando y pidiendo disculpas a sus padres, fue una improvisación más de la actriz, dejándose llevar por las emociones.

Para evitar que los actores corrieran hacia ellos cuando estaban cerca, los directores usaban gorros con luces rojas: cuando un actor veía una luz roja, sabía que tenía que correr en sentido contrario para no estropear la toma.

Solo la parte final de la película, la escalofriante recta final en la casa, fue filmada según unas directrices más convencionales (a pesar de la cámara subjetiva). Los gritos que se escuchan estaban pregrabados, y los actores sí sabían hacia dónde tenían que dirigirse y qué se iban a encontrar al llegar. A pesar de ello, Heather Donahue admite que acabó el rodaje de aquella noche hiperventilando y con un ataque de nervios por la intensidad de la combinación entre el estrés y el cansancio acumulado, la hora, el lugar, y la inmersión demasiado continuada en el realidad fílmica de la Bruja de Blair y el pederasta Parr…

BrujaBlaircintas

De las ocho jornadas en el bosque salieron muchísimas horas de metraje, la mayor parte absolutamente irrelevantes. Los directores montaron la película ellos mismos a lo largo de varios meses, y para llegar a la versión definitiva llegó a existir un montaje intermedio de dos horas y media que no se ha hecho público jamás.  En cualquier caso, el montaje definitivo, el que todos conocemos, contiene en sí mismo auténticas perlas de documentación acerca de este experimento.

¿Verdad que teniendo en mente todo esto la película cobra un sentido nuevo, inquietante incluso en sus momentos de menos acción?

Javier Ludeña

Especial: El proyecto de la bruja de Blair (1)

Especial: El proyecto de la bruja de Blair (3)

Especial: El proyecto de la bruja de Blair (4)

Especial: El proyecto de la bruja de Blair (5)

Esta entrada fue publicada en Cine Terror y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.