Terrormolins 2015 – Crónica de la 34ª edición del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei

terrormolins01Otro año más, ya como tradición, El pájaro burlón se acerca a Molins de Rei, a uno de los festivales de cine de género que se hace con más cariño. Al menos eso percibimos en cada nota de prensa que escriben, cada actividad paralela que organizan y cada película que programan.

Como no vivimos de esto, no podemos ir a todo lo que quisiéramos, pero siempre nos vamos con un buen puñado de títulos en la saca. Mejores o peores, pero siempre de género puro, muy disfrutables para el fandom. Siempre resulta una grata experiencia. Estoy seguro de que si se celebrase en Barcelona ciudad, la asistencia sería masiva, pero la verdad es que egoístamente lo prefiero en Molins, así esa pequeña traba logística sirve de filtro y solo van los verdaderos aficionados.

En esta edición pude asistir a siete proyecciones. Siete films que comento a continuación:

somekindSome Kind of Hate, de Adam Egypt Mortimer empieza como una peli indie sobre el bullying en los institutos y muy bien. Luego va de reformatorio para chicos problemáticos, y bien. Después va de venganza con ayuda fantástica -y aquí ya vale todo-, y regular. Y por último ya la lía parda en un desfase total, que ojo, visto con humor, funciona divinamente. Así que en este caso, mejor que vayáis avisados y que a media peli no os enfadéis. Queredla como a una hija tonta, amadla tal y como es. Nuestra amiga cerveza os ayudará en este cometido. Y si por algún motivo insondable, os la tomáis en serio y también os gusta, enhorabuena. Yo me quedo con la lectura humorística. Cada diez minutos de metraje, un libro de guión arde en algún lugar del mundo –cosa que no es necesariamente mala-.

blackmountainside

Black Mountain Side, de Nick Szostakiwskyj está directamente emparentada, quiera o no, y salvando las distancias, con La Cosa, de John Carpenter. Aunque solo sea porque los protagonistas son un grupo de investigación que está aislado en la nieve y una amenaza externa quebrará el grupo y su confianza. En este caso, la amenaza no es tan física y tangible, es más mística y psicológica, pero los resultados son parecidos; desasosiego, histeria y violencia resuelta con un gore clásico, seco y directo que agradecí mucho. Cosa seria. Las intenciones son buenas y el relato funciona, pero le falta un poco de garra en la forma. Quizás por limitaciones de producción se nota una economía de planos o una falta de atrevimiento al plantear la cámara que deja al descubierto su lado más amateur. A esto no ayuda que los actores están correctos, pero no emocionan, y que para mantener ese tempo narrativo hace falta un poco más de profundidad. En todo caso, consigue tener cierta personalidad y sus virtudes prevalecen sobre sus defectos.

bite

Bite, de Chad Archibald es la película purulenta –en el buen sentido- del año. Si bien las cotas de asquerosidad alcanzadas por Tanatomorphose, de Éric Falardeau y vista en 2012 también en Terrormolins, son casi inalcanzables, Bite, no se queda atrás, y con todos los aspectos formales con una calidad superior a la media en esta especie de subgénero del gore, ese en que los cuerpos mutan y se descomponen –me acaba de venir a la cabeza La mosca, de David Cronenberg, por no citar ultra-gore japonés como Mermaid in a Manhole, de Hideshi Hino para la saga Guinea Pig-. Pero no me quiero desviar. Bite es una película de terror bastante convencional que únicamente se sale de los márgenes al no censurarse para enseñarnos llagas, pústulas, infecciones varias y líquidos viscosos de diversa índole que nos tienen media peli con la cara de asco. Una experiencia muy divertida para ver acompañados.

turbokid

Turbo Kid, de François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell resultó entrañable. Esperaba varias cosas de esta pieza, pero no que fuera tan bonita, con ese punto naif. A grandes rasgos es una gamberrada, una peli de amigos para amigos, un producto totalmente nostálgico y referencial hasta límites inabarcables. Y lo curioso es que no por ello está exenta de personalidad. Turbo Kid tiene las ideas muy claras y sale victoriosa de algo que podría haber terminado siendo un videoclip, un guiño, o un intento de película.
Cine post-apocalíptico con aire retro, comedia indie romántica, acción, violencia, humor y bastante gore. Todo aderezado con la música de Le Matos, uno de los productores actuales más importantes del retro-wave, como lo es también Mitch Murder, que puso música a la ya de culto Kung Fury, de David Sandberg. Podríamos decir que ambas películas juegan en la misma liga. Seguramente vayan saliendo más y dentro de poco habrá que bautizar el género. Solo espero que lo sigan haciendo igual de bien, con el mismo cariño y mismo humor.

elmstreet1984

Pesadilla en Elm Street, del recientemente difunto Wes Craven –el Festival no podía dejar escapar la oportunidad de homenajearle. Ni podía ni debía-, es un clásico indiscutible del cine de terror, y en contra de lo que podía pensar previamente, no envejece tanto como creía y como había leído por ahí. Esta proyección fue la confirmación de que el hecho de que marcase una época y un punto de inflexión en el cine de género, sea absolutamente merecido. Lo cierto es que la mayoría de sus secuelas le hicieron más mal que bien y el conjunto de la saga es irregular, pero por otro lado, también la hacen brillar más. Aunque la tercera y la quinta parte no estaban nada mal, ninguna consiguió afinar tanto al retratar esa atmósfera de pesadilla. Aquí Freddie da miedo y sufrimos por la protagonista. Todo está bien medido y además nos deja set pieces para la historia del cine de terror –pienso en la bañera, en la cama que expulsa sangre a borbotones…-. Desde luego, Wes Craven puede descansar en paz.

deathgasm

Deathgasm, de Jason Lei Howden es seguramente, junto de The Final Girls, de Todd Strauss-Schulson, la peli festiva del año. Films que interiorizan los clichés de los géneros y subgéneros para luego jugar con ellos a su antojo. En el caso de The Final Girls ese uso es más inteligente pero en Deathgasm es más loco y descarado, pero ambas se disfrutan por igual. Para la producción neozelandesa era vital que funcionase el elenco. Tenían que ser losers con gracia y lo consiguen. Una banda de metaleros de medio pelo que invocan el mal por error y se meten en un embolado que tendrán que solucionar a golpe de polla. Bueno, no todo, pero literalmente sí en algún caso –cuando veáis la película lo entenderéis-. Metal, humor, acción, amor, gore y ritmo endiablado. Estos son los elementos que Jason Lei Howden mete en la coctelera y agita –quizás- demasiado fuerte. Diversión sin complejos, un film muy conscientemente festivalero que se está haciendo con varios palmarés, entre ellos Mejor película y mejor actor aquí en Terrormolins.

wearestillhere

We Are Still Here, de Ted Geoghegan, es un elegante y sobrio film de terror que juega el casting como baza clave. No tanto en los protagonistas, que están muy bien, como en todo el elenco de ambiguos secundarios. Todo el mundo sabe algo que ni los protagonistas ni el espectador sabe, hay una atmósfera fría, un halo amenazante envuelve la casa, que es en realidad, un personaje más. We Are Still Here es psicológica, de pequeños clímax actorales, de tejer la trama pausadamente. Pero cuando los misterios se van desvelando, se torna física y un tanto salvaje. Aunque no llega a apasionar, es algo serio, un golpe seco. Alarga un poco lo inevitable y recorre lugares comunes del género, pero la sensación es haber visto una buena película de terror, quizás más para un público maduro.

Oscar Sueiro

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