Reflejos (Mirrors, Alexandre Ajá, 2008)

reflejos01¿Cuántas veces al día nos encontramos ante nuestro propio reflejo? Contemplar esa mirada de tu otro que te observa. Desde el otro lado del espectro. Desde tu otro lado. ¿Cuántas veces hemos mirado a nuestro reflejo con una intensidad y una fijación más allá de lo normal, como si se intentara analizar con detalle aquel individuo que nos observa desde el otro lado? Es ahí donde se empieza a tejer la temática de Reflejos de Alexandre Ajá, remake del no muy brillante film coreano de terror Into the mirrors (Sung-Lo Kim, 2003), y que su protagonista Ben (Kiefer Sutherland) la resume muy bien en un momento de la película: “siento que no soy yo quien mira los espejos, son ellos quienes me miran a mí”. Un protagonista que se ve adentrado en una terrorífica aventura donde los reflejos que lo rodean lo asedian obligándole a ayudarles a lograr un terrible objetivo. Configurándose así la trama, nace un film entretenido y fácil de digerir, pero que se conforma con ser un producto simplemente aceptable cuando en su concepto fundamental tendría seguro calidades latentes, que podrían haberle hecho lograr un nivel cinematográfico más notable.

reflejos02Reflejos ya despierta un cierto interés por su director, el francés Alexandre Ajá, autor de la nueva versión de Las colinas tienen ojos (2006), pero sobre todo de la entretenídisma Alta tensión (2003), una película que cautivó en su momento logrando un nivel muy alto sobre todo por el gran trabajo visual que consiguió Ajá, creando con coherencia y equilibrio una brillante atmósfera de suspense y terror. Desgraciadamente en Reflejos el cineasta se aleja mucho de este estilo personal con el que se definió en su anterior film y acaba creando un producto demasiado estándar, desposeído de cualquier tipo de personalidad. Y esto viene causado por las dos cuestiones que precisamente deberían ayudar a fundamentar la película: el personaje de Kiefer Sutherland y la estructura in crescendo de sustos con la que se configura el film.

El personaje de Ben (Sutherland) es la clave de Reflejos, puesto que la trama se construye y avanza en referencia a él, siguiendo sus pasos; como espectadores adoptamos su punto de vista y vivimos todos los horrores que sufre, por lo cual obviamente es importante poder empatizar bien con él. Sutherland intentó en este film alejarse de su mítico y legendario Jack Bauer de 24, pero su correcta interpretación –intentando crear un personaje creíble y empático– no termina por llenar suficientemente la pantalla, dejando una sensación vacua e inerte. Y asimismo Alexandre Ajá centra la cámara tan únicamente en este personaje que olvida trabajar más intensamente la atmósfera de la película, la cual acaba resultando demasiado pobre, átona y desposeída de fuerza dramática.

reflejos03La estructura del film es la clásica del género de terror, la de una sucesión in crescendo de instantes de susto que buscan provocar el grito en el espectador. En este sentido está muy poco aprovechado el concepto del espejo como enemigo generador del terror, y en torno a él la película se intenta mover en el juego del suspense, manteniendo la tensión y dilatándola intensamente hasta el instante del susto. Pero Alexandre Ajá no cumple este objetivo con solvencia, y en esta consecución de sustos el cineasta pierde la ocasión de impregnar a Reflejos de un tipo de terror más psicológico que pudiera asemejarse quizás al de Alta tensión. Es esta cuestión la que en definitiva termina componiendo la sensación que nos deja esta película: la de ver un producto que habría podido ser notable y que acaba siendo meramente pasable.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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