No dormirás (Gustavo Hernández, 2018)

‘No dormirás’ es de esas películas de terror que pasan por cartelera sin hacer demasiado ruido, más allá de tener a Belén Rueda en su reparto, y que se olvidan al poco tiempo después de su visionado. Gustavo Hernández ha optado en su nuevo largometraje por plantear una apuesta fantástica que gira en torno a los sueños, los sacrificios que hay que hacer para poder llegar a ser una estrella de la interpretación y las enfermedades mentales hereditarias. Enfrentar a sus personajes, sus meras marionetas, a sus peores pesadillas y torturarlos, es uno de los estilemas de Hernández. Seguramente ese sea uno de los puntos que más tiene a su favor ‘No dormirás’. El modo en el que Hernández, encarnado en escena mediante el personaje de Belén Rueda, presiona a sus actores para llevarlos al límite y que ofrezcan así una actuación realista sacando lo mejor de ellos. La excusa que emplea en el film como detonante de esa explotación interpretativa es la creación de una obra de teatro a partir del insomnio. Hernández viaja a lo más profundo de nuestra mente, a cada recoveco oscuro que la construye, para dar forma a un relato onírico en el que bien podría haber aparecido Freddy Krueger para rematar el espectáculo macabro que va in crescendo en ese psiquiátrico abandonado en el que suceden los hechos.

Pero aunque a priori parezca que ‘Pesadilla en Elm Street’ (Wes Craven, 1984) es uno de los principales referentes del film de Hernández, lo cierto es que este deriva por caminos similares a los de ‘Psicosis’ (Alfred Hitchcock, 1960), en lo que relación de bipolaridad se refiere con los fantasmas –y por la cantidad de planos que imita-, y por las sendas del más allá por las que divagaba ‘Insidious’ (James Wan, 2010) en esos viajes astrales a través de los sueños que realizan diversos personajes de la historia. Por lo que ‘No dormirás’ se aproxima más al terror psicológico que al terrenal –monstruos, asesinos, etc- para contar ese relato más bien intimista sobre la locura y las obsesiones, que pueden consumirnos a un ritmo dinamitado si no se aprende a dejarlas de lado o controlarlas mínimamente. Eva de Dominici se embarca en la aventura de protagonizar esta montaña rusa de emociones descontroladas en las que, Hernández, desata su ira para exprimir al máximo el talento de sus actores. Y que Belén Rueda forme parte de la función no supone ningún obstáculo para Dominici, puesto que esta sale sin duda mejor parada que la actriz española. Rueda, aún a pesar de ser la antagonista del circo de los horrores de Hernández, no consigue llegar al descontrol –controlado- al que Dominici se sumerge. Rueda queda absolutamente eclipsada por el talento de esta jovencísima actriz argentina que es de las cosas más salvables de ‘No dormirás’.

Hernández no aprovecha al máximo el potencial que tiene el psiquiátrico donde filma. Las mejores secuencias son las que, precisamente, sumergen a la protagonista en sus peores pesadillas y se encuentra cara a cara con los lunáticos que habitan ese extraño lugar. Esos momentos fantasmagóricos son los que ponen los pelos de punta o, por lo menos, despiertan el interés. ‘No dormirás’ desaprovecha su puesta en escena al centrarse, quizá, demasiado en los arcos dramáticos personales de diversos personajes. Al tocar tantos palos, el film se pierde y no sabe recuperar las riendas en su apoteósico final con plot twist prefabricado y marca de la casa.

El prólogo, presentando la baza del insomnio como leitmotiv de ‘No dormirás’, es uno de sus puntos más fuertes. Donde, cierto es, se recrea mucho en el warrenverse y el modus operandi de James Wan para poner en situación al espectador y marcarle las pautas por las que se regirá el largometraje. Lástima que, esas pautas tan prometedoras, no se repitan más que en determinadas ocasiones que hacen que se queden como una bella anécdota dentro del cómputo global del film.

Xavi Mogrovejo

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