Los extraños: Cacería nocturna (The Strangers: Prey at Night, Johannes Roberts, 2018)

Bryan Bertino escribió y dirigió en 2008 uno de los home invasion más trascendentes de la última década. Irónico, ya que, por lo menos en lo que respecta al panorama nacional, ‘Los extraños’ pasó totalmente inadvertida. No fue, ni tampoco es a día de hoy, un film del que se hablase demasiado dentro del cine de género, por eso resulta todavía más irónico que diez años después, Bertino haya escrito el guión de su secuela y Johannes Roberts se haya puesto detrás de las cámaras para dirigirla. ‘Los extraños: Cacería nocturna’ está planteada y funciona a modo de serial antológico, es decir, no hace ver previamente el film de Bertino para poder entender y seguir el hilo argumental de ‘Cacería nocturna’. Aunque, lo cierto, es que si uno tiene la posibilidad de poder visionar antes el largometraje de 2008 que precede a la secuela de Roberts, va a disfrutar mucho más esos pequeños guiños y modus operandi del trío de asesinos misteriosos que compone la cinta.

Si bien Bertino construyó a ‘Los extraños’ como un home invasion, Roberts compone ‘Los extraños: Cacería nocturna’ como un slasher con espíritu de cine de terror de la década de los 70 y 80 teniendo, como en su predecesora, a ‘La noche de Halloween’ (1974, John Carpenter) como referente principal para posicionar sus cimientos y dar forma a su historia. A pesar de que la figura de Carpenter es un elemento fundamental en el film, no solo por sus títulos de género, sino también por su modo de concebir a los asesinos y por su banda sonora, a manos aquí de Adrian Johnston. ‘Cacería nocturna’ utiliza para su explotación comercial el concepto de ‘basado en hechos reales’ que tan bien le sirvió a James Wan en su pasado para que sus entregas de ‘Expediente Warren’ –y sus correspondientes spin-offs– funcionasen de maravilla y el público viera con otros ojos sus películas. Evitando así que una parte bastante gruesa de los espectadores prefieran fijarse exclusivamente en las maldades que los asesinos en serie van a representar en pantalla y omitiendo la valoración del conjunto del largometraje. Roberts aprovecha esa carta muy bien. Aporta a esta secuela un toque de realismo que pocas veces se ven en el cine de terror, sobre todo en lo slashers, que generalmente están protagonizados por serial killers inmortales a los que es imposible abatir y, del mismo modo, de los que es imposible escapar.

Empero, al emplear esa carta, ‘Cacería nocturna’ se convierte en el juego de gato y ratón donde cualquiera puede resultar herido. Lo que aporta ese toque de veracidad que también tenía el film de Bertino, pero consigue que aquí se pueda llegar a tener una mayor conexión empática con los personajes. Aunque los verdaderos protagonistas de la función siguen siendo los tres psicópatas enmascarados. De hecho, incluso, el propio vehículo con el que estos se mueven para ir de cacería pasa a parecer, en esta secuela, un personaje más dentro de la historia. Es un monstruo metalizado con ojos luminosos y con un rugir que anuncia que se avecinan malas noticias para los personajes que están siendo acechados por ese pequeño pero peligroso grupo de lunáticos. Unos lunáticos que, por cierto, actúan maravillosamente bien cuando estos imitan, o participan, de aquel concepto que Carpenter desarrolló con Michael Myers en la ya nombrada ‘La noche de Halloween’, y es que estos funcionen como sombras. Como entes que andan a sus anchas por el escenario, llegando a formar parte de la puesta en escena mediante su presencia silenciosa y casi fuera de campo en algún que otro encuadre para acentuar ese suspense alrededor de las futuras víctimas, y que su objetivo no es el dar miedo con su aspecto sino con sus actos.

Una idea brillante que Roberts conduce hasta un clímax que demuestra, grosso modo, que conoce al dedillo películas de género míticas como ‘La matanza de Texas’ (Tobe Hooper, 1974), ‘La quema’ (Tony Maylam, 1981) o ‘Scream’ (Wes Craven, 1996) y adapta, en la medida de lo posible, parte de sus escenas más trascendentes a su film. ‘Los extraños: Cacería nocturna’ es una perfecta secuela para la opera prima de Bryan Bertino, cambiando de subgénero y generando esa posibilidad de que despegue una franquicia de terror que funcione como un serial antológico, que comentaba anteriormente, en la gran pantalla.

Xavi Mogrovejo

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