Especial Joe Dante – 3ª parte: Aullidos (The Howling, 1980)

Tras el éxito obtenido con Piraña (Piranha, 1978), el terror subacuático perseguía a Joe Dante. Una vez rechazada Humanoides del abismo (Humanoids from the Deep, 1980) (1) el director se alejó de la New World para dedicarse a acometer proyectos más interesantes que los que le ofrecía el empresario de la serie B Roger Corman. Tras persuadir al productor Dino De Laurentis para que no rodara Orca 2 aprovechando el filón de Piraña y Tiburón (Jaws, 1975) optó por aceptar lo siguiente que le cayó en las manos: Aullidos (The Howling, 1980), un proyecto que parecía hecho a su medida. Sobre la anécdota con De Laurentis, el propio Dante bromearía años más tarde: “El público me debe un agradecimiento eterno” (2)

El director desembarcó en el proyecto gracias a Michael Finnell, uno de los incontables alumnos aventajados de Corman, con quien Dante posteriormente trabajará a lo largo de su filmografía. Éste le echó un cable y le propuso para dirigir la mencionada Aullidos, una película que preparaba junto al también productor Daniel Blatt (años más tarde, productor ejecutivo de la serie V, invasión extraterrestre).

Aullidos se trata de una adaptación muy sui-generis de la novela de Gary Brandner del mismo titulo. El libro, a juzgar por los comentarios de diversos críticos y del propio Dante, deja bastante que desear y está mal escrito. Además, según el crítico Mike Sutton, el guión definitivo solo se basa de manera parcial en la novela, por lo que podemos decir, casi con total seguridad que por esta vez la película supera a la novela.

Dante, recién salido de la factoría Corman, se rodeó de nuevo de un equipo propio, encabezado por su colega John Sayles (que en ese momento preparaba los guiones de La bestia bajo el asfalto (Alligator, 1980) y Los siete magníficos del espacio (Battle Beyond the Stars, 1980), y viendo en ello la oportunidad de abordar un proyecto bastante mas agradecido se lanzó a dirigir y a editar su personal homenaje (como no podía ser de otro modo) al Hombre lobo.

Para Dante, Aullidos, también fue una película-frontera en cuanto al montaje. En ella, trabajó por ultima vez como editor (cargo que hasta el momento había ostentado en la New World) ayudado por el insuperable (en el aspecto técnico) Mark Goldblatt, también proveniente de la Factoría Corman y que ya había ejercido como editor en la opera prima del director (Piraña).

El joven realizador, como experto conocedor del tema licantropo y de la historia del cine en general, consiguió, con su primer trabajo fuera de la factoría Corman, un pequeño clásico del cine de terror actual. Para muchos críticos y aficionados Aullidos todavía sigue siendo la mejor película sobre hombres lobo rodada en los últimos treinta años.

Balas de plata: el mito del hombre lobo

A menudo se le recrimina a Dante que su protagonista Karen, en Aullidos, no huya ante Eddie cuando este tarda más de dos minutos en transformarse ante sus ojos. Podríamos buscar incongruencias en el guión o fallos en la planificación, pero a mi me gusta pensar que Karen no se va, porque, al igual que nosotros, esta absolutamente fascinada por el Hombre lobo.

Como nos recuerda Carlos Díaz Maroto en su libro Los Hombres lobo en el cine: El mito del Hombre Lobo es un mito viejo como el hombre mismo (…) El mito de la zoantropía es representativo de toda la cultura humana desde principio de los tiempos. Al animal se le cedían rasgos de divinidad (teomorfismo) y, en ocasiones se le confería una imagen antropomórfica.

No es de extrañar que el cine, al igual que todas las otras formas de arte, se interesara rápidamente por el mito del hombre lobo, siendo la primera cinta destacable El lobo humano de Stuart Walker, pistoletazo de salida para un constante degoteo de adaptaciones cinematográficas mas o menos (mas menos que más) acertadas sobre el hombre lobo.

Joe Dante se acercó con The Howling a uno de los grandes mitos del terror clásico, cosa que desgraciadamente no ha vuelto a hacer en toda su carrera. En numerosas ocasiones su nombre se ha visto ligado a proyectos similares que han acabado en otras manos. El caso más evidente y destacado fue el de la versión actual de La Momia, inteligentemente (en el aspecto comercial) escrita y dirigida al final por Stephen Sommers. Sin querer quitarle su mérito específico, nos hubiera encantado conocer la versión que Dante tenia en mente.

Con Aullidos, Dante decide que sus hombres lobo serán abiertamente sexuales, primarios y salvajes. Pretende hacer “su versión” y quiere que sea “la definitiva”. Tiene algunas cartas a su favor, como veremos a lo largo de este capitulo y el mismo Dante comentó en una ocasión: “Mi película era la primera película auténtica de licántropos desde “Curse of the Werewolf” (3) (se refiere a la versión de Terence Fisher de 1961), en la que por vez primera se tratan sin tapujos los temas antes mencionados, lo que en su momento, acarreó no pocos problemas de censura para con la película.

Todo lo que hasta ese momento se había ocultado o insinuado en las otras versiones aparece en este film con toda la fuerza que es capaz de desplegar la mente del joven director. En ella esta presente la transformación obligatoria en toda película sobre el mito, pero con una intensidad salvaje, sin los, a veces, risibles ocultamientos a los que nos tenía acostumbrado el cine hasta ese momento. Como veremos mas adelante Rob Bottin se encargo de unos efectos, que todavía hoy provocan asombro en el espectador. Tampoco debemos olvidar la atmósfera de cuento que buscaba el director y que invade la película por momentos como nos recuerda el bosque continuamente bañado por la niebla y las diferentes escenas que en él se suceden.

Los hombres y las mujeres lobo de Dante se convierten cuando quieren, pues no dejan de ser una metáfora exagerada (no tanto) de la dualidad que existe en cada ser humano y por lo tanto no precisan de la luna llena para mutar. “¡Tonterías de los de Hollywood!” exclama un cínico Dick Miller (propietario de la curiosa librería que aparece en Aullidos) al ser interrogado sobre la acción de la luna llena. A la vez y como es lógico, cuando vuelven a la forma humana, recuerdan sus correrías como lobos, cosa que no pasaba en otros acercamientos cinematográficos al mito.

Como vemos, Dante, ayudado por Sayles en esta ocasión, moderniza y maneja los tópicos a su antojo, desechando lo que no le interesa y aceptando lo que le funciona narrativamente, por eso otros tópicos sin embargo, son imprescindibles y necesarios para el Dante más mitómano, a saber: la bala de plata es lo único que destruye al hombre lobo y sus miembros, una vez amputados, se regeneran.

1980 El año del lobo

Tres destacables películas relacionadas con el mito del licántropo aparecieron prácticamente a la vez: Aullidos de Joe Dante, Lobos Humanos, del desconocido Michael Wadleigh, (director del famoso documental Woodstock) y Un hombre lobo americano en Londres de John Landis.

Lobos Humanos (Wolfen) es la más olvidada de ellas, pero no por eso la menos interesante. Basada en la apreciable novela El despertar de los lobos de Withley Strieber (autor de la novela en que se basó El Ansia de Tony Scott), en la película no aparecen hombres lobo clasicos sino una especie de “lobo Hombre” igual de interesante, que no se transforma, sino que vive oculto en la sociedad.

Centrándonos pues en las más recordadas, entre la película de Dante y la de Landis encontramos algunos puntos en común. Se ha escrito mucho sobre ambas, comparando e intentando establecer cual de las dos es la mejor. No pretendemos aquí entrar en comparaciones, tan solo apuntar algunos datos que sirvan para el análisis.

El primer tema sobre el que debemos hablar es el de los efectos especiales y sobre dos nombres que brillarían con luz propia a partir de ese momento: Rick Baker y Rob Bottin. Desde que participara en Schlock, el monstruo de las bananas, la opera prima de su colega Landis, Rick Baker perseguía un sueño: una transformación completa, que pudiera ser rodada en un solo plano sin utilizar stop motion, ni encadenados progresivos como se había hecho hasta la fecha. Es lógico suponer que Baker comentara sus revolucionarias ideas a su joven protegido, Rob Bottin, que llegado el momento las aplicaría a su manera, creando las míticas transformaciones de Aullidos con tan solo 21 años (destacando la de Robert Picardo, de mas de dos minutos de duración, que se ha quedado pegada en la retina de tantos aficionados al género). Según la pagina no oficial de Aullidos, esto provocó un pequeño enfado en Landis, que al parecer le recriminó a Baker su falta de confidencialidad. Posteriormente, ese mismo año, y suponemos que solventado el enfado, similares técnicas fueron aplicadas por el propio Baker en el recordado film de John Landis.

Este tour de force, a todas luces competitivo, propició un auge la carrera de ambos artesanos, que acabaron compartiendo créditos en Aullidos (Baker aparece como asesor de FX) convirtiéndose con el tiempo en dos puntales indiscutibles en su campo.

Obviando las transformaciones, evidentemente espectaculares en ambos casos, también entran en juego los diseños de los lobos, muy interesantes en las dos películas. Bottin se dejó la piel en Aullidos, hasta el punto de actuar como productor asociado de la misma. Nos legó unos hombres lobo enormes, que se mantenían de pié amenazadoramente, demostrando así su capacidad de diseño, que explotaría totalmente poco después con los inigualables efectos de La Cosa de John Carpenter.

Dejando aparte la indiscutible calidad de los efectos de Baker en el filme de Landis y como dato curioso, cabe apuntar la opinión del crítico de cine Nathan Rabin que califica los lobos de Rob Bottin como más atractivos para los seguidores de la Revista Fangoria. Que cada cual interprete esto a su manera, pero tampoco está de más apuntar que en la película de Landis se gastaron 10.000.000 de dólares; nueve millones más que en la de Dante.

En definitiva, y lejos de absurdas polémicas, Aullidos y su inmediata predecesora en el tiempo, Un hombre lobo americano en Londres, significaron un punto de inflexión y una escuela innegable que, hasta la llegada de los efectos digitales, se ha explotado hasta la saciedad en materia de efectos especiales.

Pocos años mas tarde aun tendría que llegar otra destacada película sobre el tema, En compañía de lobos de Neil Jordan (Entrevista con el Vampiro, Juego de lágrimas), en la cual también se aplicaron las técnicas inventadas por Baker y Bottin.

Toma un pedazo de mi mente: analizando la película

Aullidos se trata de un filme harto interesante de analizar. Es, sin lugar a dudas la primera gran película de Dante y curiosamente una de las más adultas de toda su filmografía. Tan solo con el prologo, en el cual se mezclan sexo, sordidez y violencia con un estilo narrativo sorprendente para un director tan primerizo, ya se adivinan muchas de las futuras cualidades de este realizador. Los toques de cuento perverso que imprime Dante en The Howling, cuyos ecos resuenan posteriormente en películas dirigidas a un público más mayoritario como Gremlins o Pequeños Guerreros, se despliegan en ésta, más feroces que nunca. El principio de la película (parte en que se extenderá más este análisis) contiene prácticamente todas las claves para entender el conjunto de esta pequeña gran obra.

La secuencia inicial de Aullidos arranca con interferencias televisivas. Los títulos de crédito se entrelazan con el ruido de imagen y la mezcla de frecuencias y sintonías. Joe Dante decide empezar de esta curiosa forma su versión sobre el hombre lobo. La intención del autor no reviste mucho secreto, crear expectación, modernizar al licántropo y exponer una de sus preocupaciones básicas: los medios de comunicación y la violencia en la sociedad contemporánea. La película que nos presenta va a tratar sobre un mito ancestral, con todo su componente de magia y leyenda, sin embargo estará ambientada en la sociedad actual e íntimamente ligada a los mass-media. Este es un tema (el “terror real” que aflige a nuestra sociedad) que preocupa incesantemente al director, como ha demostrado en numerosas ocasiones. “No puedo decir la palabra terror sin dejar de pensar en lo que esta ocurriendo en el Medio Este. En los años 60, antes de Vietnam, el terror era un francotirador disparando a alguien en una autopista” comentaba en una entrevista concedida a Bill Waren para la revista Fangoria.

A medida que avanza la secuencia, la imagen se estabiliza, mostrándonos una entrevista televisiva al doctor George Waggner (como veremos mas extensamente en el siguiente capitulo, Dante decidió otorgar nombres de directores relacionados con el hombre lobo a los protagonistas de su película), interpretado por el veterano actor británico Patrick Macnee. Como dato anecdótico cabe apuntar que el malogrado Macnee, recordado sobretodo por protagonizar la serie de televisión Los Vengadores y actuar de eterno secundario cinematográfico (Panorama para Matar, Museo de Cera…) trabajó en una ocasión a las órdenes del auténtico George Waggner en la serie Northwest Passage una producción para la televisión de 1958.

Una vez salvado el prólogo con Macnee y presentado éste, el cual no adquirirá protagonismo hasta mas avanzada la trama, vemos quien y qué se esconde tras el programa de televisión. Se trata de la KDHB-TV canal 6, Los Ángeles, una pequeña emisora local dirigida por Fred Francis (el reincidente Kevin McCarthy) que en esos momentos posee una interesante exclusiva: Su locutora estrella Karen White es objeto de llamadas telefónicas por parte de un conocido y salvaje asesino en serie que azota la ciudad: Eddie Quist (interpretado por el actor Robert Picardo en la que sería la primera de su larga lista de colaboraciones con el director). Aprovechando tal situación, el equipo televisivo y la policía colaboran en una operación encubierta. Con la intención de capturar al psicópata, unos, y poseer una substanciosa exclusiva de primera mano, los otros. En definitiva deciden utilizar a Karen como anzuelo, y con el consentimiento de ésta capturar al peligroso personaje.

Una vez situados en el meollo, descubrimos a Karen White. Se trata de una atractiva presentadora de informativos que roza la treintena. Interpretada por Dee Wallace-Stone, que hasta ese momento había trabajado a las ordenes de Wes Craven en Las colinas tienen ojos y de Blake Edwards en 10, la mujer perfecta y que posteriormente seria recordada por interpretar a la madre de Elliot en ET, el extraterrestre a las ordenes de Steven Spielberg.

Como nos informa la escena en que aparta sin miramientos a un “chulo” que le impide el paso en un sórdido callejón, la locutora es una mujer fuerte y decidida. Karen avanza con determinación por una de las zonas más sórdidas de Los Ángeles, un barrio abarrotado de Sex-Shops y locales de alterne. La chica se enfrenta a la amenaza repleta de micrófonos con los que la policía, se supone, debe seguirle la pista. A pesar de la tecnología, rápidamente descubrimos la verdad: en el despacho donde se desarrolla el seguimiento, periodistas de la cadena y policías se pelean con el receptor, pues la señal llega a duras penas y entrecortada.

Bill, el Marido de Karen, al que hemos visto preocupado rondando por la televisión, empieza a cobrar protagonismo. Después de observar el lamentable estado en el que quedan las victimas de Eddie, gracias a imágenes de archivo de la televisión, empieza a impacientarse y destacar su presencia en el lugar. Se trata de Christopher Stone, marido de la actriz Dee Wallace en la vida real, otro actor venido a menos al que últimamente también podemos encontrar frecuentando multitud de producciones menores.

De la mano de la periodista de la KDHB-TV Terry Fisher (Belinda Balasky), que posteriormente jugará un papel esencial, el marido de Karen es presentado a los policías encargados del caso, y estos a su vez se nos presentan a nosotros. En el mencionado despacho, reconvertido en cuartel general de prensa y policía, los nervios están a flor de piel. Al cortarse la comunicación definitivamente, envían a una patrulla al lugar. Dante aprovecha este momento para dibujarnos un poco más la personalidad de Karen, los policías creen que Bill se apellida White, como Karen, pero este les informa de su error; su mujer conserva el nombre de soltera.

Mientras, Karen, ajena al pequeño caos que se genera a su alrededor, sigue las instrucciones de su salvaje admirador. Entra en una cabina telefónica siguiendo una señal acordada (una pegatina smyley) y mientras un hombre sospechoso espera fuera, continua el juego propuesto por Eddie.

El joven psicópata se pone en contacto telefónico con ella (solo vemos su boca pegada al teléfono en un plano muy cerrado) y le indica donde debe dirigirse para entrevistarse con él. Mientras, y con la comunicación totalmente perdida, una patrulla policial (Kennet Tobey y Steve Nevil) se apresura a localizarla.

En una rápida sucesión de planos de la protagonista, mezclados con los subjetivos de lo que ésta observa, descubrimos que se encamina hacia un sex shop determinado. Una vez en su interior y mientras algún que otro cliente sale espantado por la presencia femenina, ella se dirige hacia las cabinas y se detiene asustada pero decidida ante la que lleva otra pegatina smyley (idéntica a la de la cabina telefónica)

En este momento los acontecimientos se precipitan. Se trata de una memorable escena rodada por Dante. Karen entra en la cabina y se sienta frente a la pantalla, descubrimos que el peligroso Eddie se encuentra en el reducido y oscuro lugar. Sin permitir que Karen se gire para observarle inserta una moneda en la ranura pertinente y empieza la proyección pornográfica.

La proyección, que en un principio solo entrevemos reflejada en la cara de la actriz, se nos revela como una película sórdida, casi amateur, muy propia de la época. En ella se simula una violación que pretende pasar por real: una chica amordazada y atada a una cama es forzada por diversos personajes a los que no vemos la cara, todo ello cámara en mano y en una habitación que podría estar diseñada por el mismísimo Leatherface. Con esta proyección Dante pretende inquietarnos y supera el examen con una nota elevada, Karen Asustada observa la malsana película mientras Eddie le habla casi al oído “Todavía no puedes volverte”. Algunos han querido ver connotaciones católicas peyorativas en esta escena. La cabina como metáfora del confesionario, Eddie buscando la absolución de sus pecados y Karen como confesora y mártir. Por otro lado, Eddie tienta o parece tentar a Karen con palabras hermosas sobre el privilegio de ser licántropo. Dante nunca ha negado este extremo (4), y alude continuamente a su educación católica y sus años de adscripción a este credo. Conociendo la manera de pensar del director, se podría interpretar esta escena, como una venganza velada del director hacia el represor catolicismo, del que formó parte durante tantos años.

En el exterior, los policías han encontrado el rastro gracias a una prostituta. Se dirigen rápidamente hacia el sex shop. Mientras en la emisora local los nervios aumentan vertiginosamente pero el programa de televisión antes mencionado continúa. El Doctor Waggner (Macnee) del que ya casi nos habíamos olvidado sigue hablando sobre su libro y su sospechosamente relacionada temática: impulsos salvajes, frustración, lucha entre cuerpo y mente…etc

En la cabina Eddie continúa hablando con la aterrorizada Karen, adivinamos que siente atracción por ella, le habla sobre cuanto bien le hará sentir… La respiración del psicópata se acelera y por fin le da permiso para volverse. Parece que se está transformando en algo… Karen grita. En ese momento los patrulleros han encontrado por fin el sex shop y entran a saco a la sección de cabinas. El policía más joven e inexperto dispara a quemarropa contra la puerta de una de ellas…

Dante en una primera y sencilla elipsis nos muestra a Karen abatida, acompañada ya por su marido, Bill, abandona el lugar rodeada de cámaras de televisión. Al salir vemos a un superior de la policía amonestando al aturdido autor de los disparos (no en vano, Dante escoge a un jovencísimo y nervioso actor) Una de las cámaras pertenece a la emisora en la que trabaja la reportera, por lo que de nuevo Dante aprovecha para montar en paralelo y captar las reacciones de sus compañeros de trabajo, que siguen la acción en directo desde los estudios.

Es en este momento cuando Dante decide cambiar totalmente el tono de la película. Para ello utiliza una elipsis que deja en ridículo a la otra. Mientras los periodistas le preguntan sobre lo sucedido, encuadra a Karen en estado de Shock. En su cara los reflejos de las sirenas revolotean y empieza una panorámica circular, sin ningún tipo de corte observamos que en realidad se encuentra en el salón de su hogar. Cuando la panorámica termina y la luz de las sirenas ha ido desapareciendo muy sutilmente, en el sofá de la mencionada estancia, vemos a Karen dormida. Se trata de un sencillo pero efectivo recurso, que debió de rodarse seguido y sin cortes.

Con esta destacable secuencia montada en paralelo y con diferentes acciones y personajes, Dante consigue presentarnos a todos los protagonistas humanos (y algunos que no lo son) en poco más de 15 minutos y a la vez construye una magnífica apertura de suspense, narrada con un sentido del ritmo más que apreciable y con evidentes muestras de su buen hacer. Con este sencillo planteamiento conocemos multitud de personajes, comprendemos la naturaleza del caso y nos vemos inmersos en el mismo.

A partir de este momento la cinta adquiere definitivamente el toque macabro de cuento de terror para adultos, entran en juego los parajes neblinosos y los personajes de la extravagante colonia dirigida por el doctor Waggner. La colonia de reposo encierra un horrible secreto, pues todos los habitantes de la misma son hombres lobo. En la magnífica secuencia de bienvenida, que sucede en una fiesta country en la playa de la colonia se nos presentan casi todos los personajes que rodearan a la pareja hasta ese momento. Entre ellos cabe destacar a la explosiva y ninfomana Marsha Quist, hermana de Eddie, que trae de cabeza a Bill interpretada por la misteriosa y felina Elisabeth Brooks (5). A la rápidamente amiga de Karen, Donna, encarnada por Margie Impert (habitual de la televisión) El entrañable John Carradine, interpretando a un viejo amante de las tradiciones del que hablaremos más adelante… y al propio doctor Waggner, y su imposible cruzada para humanizar a los hombres lobo.

También a posteriori adquieren relevancia los periodistas y compañeros de profesión de la protagonista que nos sirven de nexo de unión con el mundo exterior. Chris y Terry Fisher, la realizadora, que en un primer momento nos habían parecido irrelevantes, ocupan su lugar en el engranaje, gracias a su labor de investigación, que nos mantiene unidos a lo que acontece fuera de la colonia y que incluye las míticas visitas a la librería regentada por Dick Miller, huraño librero experto en hombres lobo y otras supercherías.

Chris esta correctamente interpretado por Dennis Dugan, actor y director responsable de comedias tan olvidables como Beverly Hills Ninja (La Salchicha Peleona) o Seguridad Nacional. Terry Fisher, su compañera sentimental y de profesión, se trata de Belinda Balasky otra de las protegidas del director.

Por último hay que destacar de nuevo las dos secuencias en que se observan las antológicas transformaciones de las que ya hemos hablado en el capitulo anterior. Estas se suceden mientras Chris intenta comunicarse por teléfono con la asustada Terry, testigo de excepción de la misma y acto seguido, la más completa, cuando Karen descubre el cadáver de la recién fallecida periodista. En cuanto a la edición de la alabada escena, Dante nos sorprende de nuevo con un montaje paralelo durante la larga mutación de Quist (Picardo) pues lo que vemos intercalado se trata de un corto animado de la Warner sobre la Caperucita Roja. Así pues la angustiosa transformación completa de Picardo hasta la aparición final del lobo ante Karen, se ve salpicada por los breves insertos del lobo caricaturesco animado de la Warner, filmada directamente de la pantalla del televisor de Chris.

Estas pinceladas de humor negro, junto a otras igual de oscuras como el momento en que Eddie extrae un pedazo de cerebro de su frente y se lo ofrece divertido a la chica mientras exclama “Toma un pedazo de mi mente” nos recuerdan que estamos ante una comedia terrorífica. Algunos críticos calificaron este (según ellos) extraño cruce de géneros de extravagante e innecesario. Con los años el sentido del humor de Aullidos se mantiene fresco y elegante y Dante justificaría en su momento (en una entrevista concedida a Bill Krohn) el tono de comedia de su film comparándolo al tipo de humor que se muestra en El hombre invisible de James Whale, que incluye momentos de comedia aplastante en pasajes realmente trágicos o terroríficos.

También el austero pero magnifico trabajo como director artístico de Robert A. Burns (La matanza de Texas), y la filtrada fotografía (muy en boga por aquella época) del colega de Dante, John Hora, merecen una mención especial y ayudan a imprimir ese toque macabro y malsano que en ocasiones resulta realmente inquietante. La decoración primitiva, de la cabaña de Marsha, por ejemplo, recuerda poderosamente a la mencionada The Texas Chainsaw Massacre de Tobe Hooper. A esa sensación de sordidez, contribuye a menudo la repetitiva banda sonora de Pinno Donnagio, que combina los instrumentos con sonidos de efecto perturbadores, acentuando la extraña atmósfera que envuelve la colonia.

No se puede domar aquello que nació salvaje

“No se puede domar aquello que nació salvaje. ¡No es natural!” Con esta frase John Carradine protagoniza uno de sus momentos de gloria en el filme y, por que no, de toda su carrera. Sobre la participación del actor en la película circula el rumor a modo de anécdota, que hasta que alguien le informó de la existencia de un catering, Carradine se traia la comida de su casa al set, acostumbrado a una larga carrera de rodajes de bajo presupuesto (6) Dante, conocedor y admirador de su figura dentro de la serie B y Z, le otorga las frases más psicotrónicas de la cinta, le hace pasar por loco en un principio, mientras explica teorías absurdas sobre la responsabilidad de los OVNIS en los hechos que suceden en la colonia y otras lindezas por el estilo.

Con Aullidos, de nuevo el director nos ametralla con una serie interminable de homenajes y referencias al cine, soltadas de manera elegante y sin que estas afecten para nada en el transcurrir de la película. Como siempre Dante no quiere demostrarnos que ha hecho un chiste. Simplemente lo lanza al aire para regocijo de quien lo pille.

La muestra más evidente de ello es el tema de los nombres de los personajes, cogidos directamente de directores de cine auténticos, que estuvieron relacionados en alguna ocasión con el hombre lobo. Preguntado sobre este tema en particular, Dante respondió tranquilamente “No quería hacerlo sin saludar a mis predecesores” (7)

El Doctor George Waggner, toma prestado el nombre del que dirigiera el “fallido” clásico de la Universal The Wolf Man de 1941. Belinda Balasky es Terry Fisher, sin duda alguna, el apellido se trata de un homenaje a Terence Fisher, el que dirigiera una de las mejores aportaciones al mito para la Hammer (The Curse of the Werewolf de 1961). Kevin McCarthy, el director de la cadena de televisión, lleva por nombre Fred Francis en referencia a Freddie Francis, otro de los habituales de la Hammer, director de Legend of the Werewolf de 1975. John Carradine es Erle C. Kenton, Director responsable de dos películas “reunión de monstruos” con licántropo incluido: House o Frankenstein de 1944, y House of Drácula de 1945. Dante le otorgó este nombre al personaje de Carradine porque curiosamente en las dos películas actuó él mismo, ejerciendo como Drácula. El veterano y malogrado actor Slim Pickens (el que cabalgara sobre la bomba atómica en Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick), en el papel de sheriff de la zona, también bajo el influjo de la maldición, se llama Sam Newfield, recordando al que realizara The Mad Monster de 1942, una especie de cruce entre el hombre lobo y la isla del Doctor Moreau. Christopher Stone, el marido de la protagonista, lleva por nombre William Neill (Bill) realizador de Frankenstein meets the Wolf Man de 1943. Roy William Neill fue un prolifico director recordado entre otras por sus películas sobre Sherlock Holmes interpretadas por Basil Rathbone. El secundario James Murtaugh es Jerry Warren, director de Face of the Screaming Werewolf de 1964. Warren es un personaje íntimamente ligado al cine de terror ridículo de serie Z y todo un personaje, recordado por la pésima calidad de todas sus producciones. Jim McKrell, que hace una breve aparición como aborrecible presentador de telediario, es en realidad un locutor y presentador de renombre en estados unidos, que ha participado como actor en diversas películas. Su personaje lleva por nombre Lew Landers extremadamente prolífico director de Return of the Vampire de 1944 en la que absurdamente, un esclavo del vampiro protagonista (Bela Lugosi) se convierte en hombre lobo y permanece como tal de día y de noche. Noble Willingham, que tiene un pequeño papel como habitante de la colonia. Se lleva el nombre de Charles T Barton, responsable de Abbot and Costello Meets Frankenstein. Por último, y no menos importante, Dante no se olvidó de nuestro querido Jacinto Molina, más conocido como Paul Naschy, que ha interpretado al hombre lobo en numerosas ocasiones, a parte de dirigir varios filmes sobre el mito. El dibujante Croata Ivan Saric, que aparece en un breve papel, es Jack Molina.

En relación a los nombres restantes, que no tienen que ver con el hombre lobo, el joven director comentaría posteriormente que se debían a jugadores de Béisbol de la liga americana, tal y como decidió el guionista, John Sayles (8)

Dante también decide que por su película desfilaran algunos personajes más o menos significativos. Forrest J Ackerman, historiador y editor de la antes mencionada Famous Monsters of Filmland, tiene una brevisima aparición como cliente en la librería regentada por Miller. Por supuesto, bajo el brazo lleva un ejemplar de su mítica publicación. Un papel un poco más largo le es otorgado a su antiguo jefe Roger Corman, para quien también hay un agradecimiento especial en los créditos finales. Cabe mencionar un par de anécdotas relacionadas con este cameo. Corman, que aparece en la secuencia inicial de la película, esperando a que la asustada Karen salga de la cabina de teléfono donde la llama el asesino, es confundido por la actriz con el psicópata asesino (¿a modo de venganza tal vez?) Al final, cuando la protagonista abandona la cabina, Corman entra, pero antes de llamar rebusca simbólicamente en sus bolsillos, sin encontrar monedas. (No hace falta recordar la fama de tacaño que acompaña al productor…)

Continuando con los cameos, En The Howling, también aparecen Kenneth Tobey, protagonista de The Thing From Another World, el famoso clásico de Cristian Niby y Howard Hawks “remakeado” con superioridad por John Carpenter y actor en multitud de producciones similares tales como It Came Beneath the Sea, o The Beast From 20.000 Fathoms, ambas con efectos del maestro Ray Harryhausen. Tobey se encarga de interpretar al policía veterano de la patrulla que salva a Karen de Eddie al inicio de la cinta.

También esta vez hay papeles para el trío de marras. Dick Miller, Robert Picardo y Kevin McCarthy , sobre los que ya hemos hablado en otros apartados, ostentan tres importantes apariciones en el filme (9). Siendo la mas destacada de ellas la de Miller, como propietario y dependiente de la librería ocultista antes mencionada. Su irónico papel como cínico e incrédulo negociante contiene frases míticas como la que suelta despectivamente una vez preguntado sobre su nivel de creencia en el tema del ocultismo “¿usted cree que soy idiota?”.

También alguno de los técnicos cuenta con su minuto de gloria en la película. Pues el mismo John Sayles, el brillante guionista del meollo, es el ayudante del doctor en la morgue que visitan Chris y Ferry hacia la mitad de la cinta

La obsesión por llenar la pantalla de carteles de películas, que se manifestará en los años posteriores, aun no afecta al director, que sin embargo aprovecha una escena en el despacho del doctor Waggner, para colgar una fotografía enmarcada de Lon Chaney (actor que interpretó al hombre lobo en diversas ocasiones). Lo que utiliza ya con profusión es el inserto de diversas imágenes de películas relacionadas con el tema. Aprovechando cualquier televisor que tenga a mano Dante nos muestra diversas escenas clave de la versión de la universal de 1941 (The Wolf Man). Asimismo decide incluir una breve imagen de la misma película después de los créditos finales, anticipándose a una moda que llegaría con fuerza durante los años venideros. El director elige este ultimo corte inteligentemente y como gran conocedor de la historia del cine situa en pantalla a la actriz rusa Maria Ouspenskaya, una de las grandes damas de Hollywood, relacionada con el hombre lobo en el clásico de 1941 y en Frankenstein Meets The Wolf Man de 1943.

Al igual que en Piraña, su anterior filme, Dante utiliza stop motion de pasada y solamente en dos ocasiones. Casi como un homenaje más. En Aullidos el encargado de llevarla a cabo fue Dave Allen, conocido animador responsable de los efectos de Flesh Gordon (la parodia), El secreto de la Pirámide o multitud de producciones de la factoría de los hermanos Band (Full Moon Entertainment). Gracias al trabajo del animador, podemos observar a los lobos, totalmente de pié y de cuerpo entero, en fugaces pero brillantes insertos.

Por último, y como dato divertido, Dante también se atreve con el repetido “plano del incendio” de Corman. Utilizado en numerosas adaptaciones de Poe, rodadas por Roger Corman en su etapa como director, el famoso plano del incendio, se trata de material de archivo del productor. Siguiendo su política de ahorro, un mismo decorado ardiendo, era utilizado en numerosas ocasiones para el clímax final de muchas de las películas de la factoría.

Aullidos incorpora también este plano, como homenaje, fácilmente reconocible en la escena del incendio del granero, hacia el final de la película.

Quedarse con la boca abierta: las secuelas

Dejando aparte Gremlins, que dirigió él mismo, Aullidos se trata de la única película de Joe Dante que ha generado varias secuelas independientes, en las que el director no tuvo nada que ver. Ni más ni menos que seis, son las continuaciones que posee y sorprendentemente ninguna de ellas llega a la calidad mínima requerida para extendernos demasiado en su análisis.

The Howling II You Sister is a Werewolf, también llamada The Howling II: Stirba Werewolf Bitch del crítico y director Philipe Mora es una de las peores. Se llevó a cabo “gracias” a la intervención de Steven A. Lane, que parece, ha vivido los últimos veinte años del inexplicable filón.

Cuenta con la interpretación de Christopher Lee en un papel protagonista y ya desde el psicotónico inicio de la misma, en la que vemos al actor soltando un aburrido monologo (atención, porque se nota que lo lee de un papel) acompañado por un esqueleto y sobrepuesto en un travelling por el espacio. Empezamos a temblar.

Aunque la película se basa de nuevo en una novela de Gary Brandner, aquí metido ya en tareas de guionaje, absolutamente ninguno de los protagonistas tiene nada que ver con los de la obra original. Sin embargo, se intenta encadenar con la primera historia mediante algunos personajes, como Ben White, el supuesto hermano de Karen. El autor de la novela en la que se inspiró Aullidos, al que ya se le empieza a ver el plumero, tituló el libro The Howling II. Posteriormente también explotó el filón hasta límites insospechados, como veremos mas adelante.

Sobre esta primera continuación, Dante ha hablado en alguna ocasión de manera mordaz: “Christopher Lee dedicó mucho tiempo en defender la suya, así que fue la primera que vi y solo puedo decir que mi boca permaneció abierta mucho tiempo después de verla…” (10)

De manera surrealista y contra todo pronostico, la tercera parte volvió a caer en las manos de Philipe Mora. Aprovechándose de las entonces polémicas ayudas gubernamentales australianas a la industria cinematográfica (que propiciaron una histórica serie de desaguisados antológicos pero también algunas pequeñas joyas) (11) Se lanzó a dirigir The Marsupials: The Howling III en la que intentaba cruzar las peripecias de un director de serie Z que esta rodando un filme de terror con un intento barato de explicar el origen del mito licántropo, a partir del Diablo de Tasmania, trasladándonos para todo ello a Australia.

Realizada en clave de parodia, con unos muñecos realmente patéticos y con un clímax risible, ambientado en la entrega de los Oscar, que intenta ser trasgresor, (un ridículo hombre lobo destruye un oscar en un penoso primer plano), esta tercera parte resulta mas infumable, si cabe, que su inmediata predecesora. Sobre ella, el realizador que nos ocupa, comentaría irónicamente: “También he visto la de los canguros y, hum…, no era del todo mala”. A raíz de esto, el crítico y escritor Kim Newman bromeó con Dante, en una interesante entrevista, en la que le sugirió que Philipe Mora dirigiera Gremlins 3 (12), el director lo encontró muy cómico.

La cuarta entrega The Howling IV, The Original Nightmare (estrenada directamente en video) pese a intentar reconducir el meollo a sus orígenes, como su titulo informa, resulta a todas luces vergonzosa. De nuevo Produce Steven A. Lane, basándose en las tres primeras novelas. Para la dirección, confían en un John Hough en horas bajas, el que fuera responsable de algunas obras nada desdeñables (la producción de Disney La Montaña Mágica con Donald Pleasance y Ray Milland, la adaptación de la genial novela de Matheson La casa infernal, titulada La leyenda de la mansión del Infierno o la simpática Biggles el viajero del tiempo). Con todo, y a pesar de la ambientación rural, medianamente parecida a la original y alguna escena interesante y escabrosa, como la disolución total del personaje protagonista antes de convertirse en un lobo que emerge del charco resultante, no consigue arrancar en ningún momento, legando otro bodrio a la larga lista de la saga.

Y por si alguien albergaba algún tipo de esperanza con la quinta entrega, Howling: The Rebirth lo pondrá en su sitio. Con las mismas manos negras detrás del despropósito, se nos presenta una nueva secuela absolutamente injustificada. Dirigida por el desconocido Neal Sundstrom, en esta, se nos narra una olvidable historia situada en un castillo, en la que el hombre lobo (ridícula y fugaz aparición de su cabeza de pluche hacia el final) es una excusa para plagiar de forma burda Los Diez Negritos de Agatha Christie. El prometedor inicio sobre la maldición que pesa sobre el castillo narrado en forma de flashback es lo único salvable de una película sobre la que Dante comentó: “Hay otra, lo siento pero los números se me mezclan, donde unos niños quedan atrapados en un castillo, pero finalmente no pasa nada, es infame” (algo mas que los números se le mezclan al director, pues entre los encerrados no figura ningún niño)

A alguien le dio por comentar hace unos años, que Howling VI, de Hope Perello era un soplo de aire fresco a la saga. Steven A. Lane y otro de los productores reincidentes durante todas las continuaciones Robert Pringle ya dentro de la empresa propia Allied Lane Pringle Productions fueron de nuevo los responsables de la sexta entrega de Aullidos. Howling VI, lleva por subtitulo The Freaks, como claro homenaje a la película de Tod Browning Freaks. Está ambientada en una pueblecito rural al que llega una caravana de fenómenos de circo llamada Harkers World of Wonders y es igual de mala que las otras, pero no tan aburrida. La idea argumental es original, en ella el hombre lobo es el bueno de la película, y deberá luchar contra algunos de los Freaks, pero poco a poco la cosa degenera en un sinsentido, que pese a contener alguna que otra escena interesante y unos maquillajes superiores a los de sus inmediatas predecesoras no acaba de arrancar coherentemente en ningún momento.

Y ya para acabar, de la séptima entrega se comentan barbaridades. (un servidor se plantó en la sexta) Por lo que se dice, este filme, que está realizado casi íntegramente por Clive Turner, (que desempeñó casi todos los cargos importantes de la película, incluido el de actor principal) debe de ser uno de los peores de la historia del cine de terror, que ya es difícil. El director, que ostenta este mérito, desgraciadamente estuvo implicado en la escritura de los guiones de la cuarta y quinta entrega y se trata de un técnico de sonido que debía tener un sueño y lo realizó de esta manera. También se comenta que en ella no aparece ni por asomo ningún hombre lobo.

Joe Dante comentó en la misma ocasión “He oído que quieren volver a filmar la historia del libro original. Era realmente lamentable, pero aparentemente van a rodarla”. ¿Habrá algún día Howling VIII? Todo apunta a que no, pero desde la segunda entrega, que ya pedía a gritos concluir la saga, ha llovido mucho…

Valoración

El subtexto y la dualidad que esconde esta película de Dante, es mas evidente que en Piraña, la otra colaboración del guionista y Director John Sayles con el realizador que nos ocupa. Una buena muestra de ello es la transformación de Quist en paralelo a los dibujos animados (los tres cerditos) de la Warner. Estamos viendo dos películas en una. Metafóricamente, estamos viendo al hombre y al lobo.

Aullidos es un cuento de hadas maléfico, va por delante de su tiempo en múltiples aspectos y se sirve crudo. Posteriormente Dante seria suavizado (no demasiado) por la mano de Steven Spielberg en Gremlins. Y es que Dante repite sus esquemas una y otra vez desde el inicio de su carrera, pero los envuelve de diversas formas.

Aullidos es también una película política, no olvidemos que Sayles, al igual que Dante es también un autor politizado. Ambos son hombres de los setenta, hablando de temas de los setenta. La guerra del Vietnam, las ideas de la New Wave y el sexo libre impregnan el filme, sin saturarlo.

El grupo de terapia al que asiste Karen, muy en boga por aquella época, la misma idea de la Colonia del Dr Waggner, un intento de comuna libre y el tratamiento que hace Dante de los medios de comunicación, ligados al poder y a la policía, resaltan una y otra vez la voluntad de izquierdista que habita detrás de la cinta. (13)

A lo largo de este análisis hemos hablado de Subtexto, dualidad y perversión. Algunas de ellas, también son palabras que van íntimamente ligadas al sexo. Sex shops, prostitutas y proxenetas abren la secuencia inicial. Sordidez y violencia, en las imágenes proyectadas en la cabina, ponen la guinda al pastel. También por primera y única vez en una película de Joe Dante, se nos muestra un desnudo integral en pantalla. En la celebrada escena de la hoguera. La malograda y exuberante Elisabeth Brooks, en su papel como Marsha Quist es la responsable del mismo. Aunque en su momento declararía que las imágenes habían sido robadas, ya que el equipo de cámara le aseguró que gracias al fuego y al humo su figura quedaría tapada (14). Las imágenes están ahí y su elegancia, como contrapunto a la secuencia inicial, salta a la vista.

Aullidos es una película amena, con un ritmo sosegado pero constante hasta prácticamente el final. Esta enmarcada claramente dentro del género de terror, aunque desgraciadamente Dante no se prodigará mucho más en este genero hasta el momento. Se trata de una exploración en profundidad sobre temas que no han perdido actualidad en absoluto y sobre el ancestral mito de la licantropía. Como vemos, de nuevo la dualidad, a pesar de ser también una comedia estamos ante una película seria que aborda temas delicados con gran destreza y valentía.

Vincent Canby, periodista y crítico del New York Times, dijo en una ocasión “Aullidos es una película ridícula, pero no estupida” lo que es un gran halago, proviniendo de gentes a las que, hasta ese momento, no concebían que una película de horror y de serie B, les sorprendiera de esa forma. Sayles y Dante tienen mucha responsabilidad en esto, y aunque no cambiaron la forma de ver y entender el cine. Siguen ahí. En sus trece.

Notas

1. Ver el apartado dedicado a Piraña, en el que se explica la negativa de Dante a dirigir Humanoids from the Deep

2. Según una entrevista concedida a Bill Krohn, publicada en el Libro Joe Dante et les Gremlins de Hollywood (Cahiers du cinema)

3. Pedro Berruezo. El Cine de Terror Contemporáneo (La Factoría) extraído de La Guía del Cine de terror (VV.AA)

4. Según una entrevista concedida a Bill Krohn (Cahiers)

5. La Actriz y modelo Elisabeth Brooks, de ascendencia indígena norteamericana, conocida básicamente por su papel en Aullidos y su breve aparición en Family Plot de Alfred Hitchcock, falleció en 1997 a causa de un cáncer. Posteriormente a su muerte, Dante dijo: “Elisabeth aportó al papel, exactamente lo que buscaba. Ella era una mujer hermosa y exótica y la echaremos de menos” (extraído de nightmarez.com tribute to Elisabeth Brooks The Howling as seen in Femme Fatales, Julio 1998)

6. Según el making of de la película (Unleashing the Beast) incluido en la edición americana de la película.

7. Entrevista Bill Krohn

8. Entrevista Bill Krohn

9. Aparece alguno de los tres, cuando no los tres en prácticamente todas las películas del director hasta la fecha

10. Todos los comentarios realizados por Dante sobre las continuaciones de su película, han sido extraídos del libro Shock Xpress The Essential Guide to Exploitation Cinema, (VV.AA) editado por Stefan Jaworzyn. En el capítulo-entrevista a Joe Dante titulada Pessimism, depresión and a diminutive Godzilla, realizada por Kim Newman.

11. Según el libro sobre cine de terror en las Antípodas titulado Fantípodes Una aproximació al cinema fantastic Australià (VV.AA) Ed. Paidós.

12. Hasta la fecha, tal película no existe. Los rumores sobre su posible producción nunca han cesado.

13. En este caso, cabe remarcar el interesante trabajo que hace Jack Ryan en su libro sobre Sayles, en el que analiza el texto (tanto el de Piraña como el de Aullidos) del guionista explicando todas y cada una de las connotaciones políticas que contiene y los relaciona con los sucesos de Saigón y el desencanto en que sumieron a la opinión publica Norteamericana.

14. El desnudo integral de Elisabeth Brooks acarrearía algún que otro problema a la actriz que posteriormente también se quejó de su inclusión, sin su consentimiento, de esos fotogramas en el anual de la revista Playboy de 1981.

Dani Morell

Especial Joe Dante – 4ª parte: It’s a Good Life (En los límites de la realidad, 1983)

 

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