Especial Joe Dante – 2ª parte: Piraña (Piranha, 1978)

Cuenta la leyenda que en la New World Pictures, el pequeño imperio cinematográfico de Roger Corman, a todos les llegaba la oportunidad de dar el gran salto a la dirección en solitario. A Joe Dante, hasta entonces montador de trailers y ocasional codirector, efectivamente le llegó con la oportunidad de dirigir Piraña. Antes había co-dirigido Hollywood Boulevard con Allan Arkush y The Movie Orgy, un experimento personal de siete horas de duración.

La idea original de Piraña fue de Jeff Schechtman, co-productor de la misma, y el guión original, algo exagerado según Corman, era de Richard Robinson. La re-escritura del guión corrió a cargo de John Sayles, otro joven en plantilla de la New World, actualmente aclamado director independiente (El Secreto de la Isla de las Focas 1995, Lone Star 1996, Silver City 2004). Otro director, el ahora reputado Paul Bartel, aparece en el reparto; posteriormente dirigiría Y si nos comemos a Raoul de 1983 o Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills en 1989. Según el propio Corman y muy en su línea, el libreto del guión era anterior al de Jaws (Tiburón). Proviniendo de él tal información es indemostrable, aunque, pese a tratarse de una explotación de tal película, Dante se distancia voluntariamente de ella a los pocos minutos de proyección, como veremos más adelante.

Los efectos chirrian en algunos aspectos pero en general están bien resueltos. Rob Bottin se encargó del maquillaje y de algún modelado de las pirañas, siendo este su primer trabajo acreditado. La interesante banda sonora fue compuesta por el extremadamente prolífico compositor italiano Pino Donaggio y el montaje corrió a cargo de Mark Goldblatt ahora conocido montador responsable del montaje de Robocop, Starship Troopers, Pearl Harbor o Terminator entre otros y de la dirección de la divertida “película de zombis” ¿Estamos muertos o que? Un ejemplo más del hervidero de talentos que fue la New World.

El rodaje de Piraña se vio amenazado en mas de una ocasión por problemas de producción. Parece ser que Corman no estaba dispuesto a pasar de 650.000 dólares, presupuesto relativamente alto para la New World, y acabó accediendo a invertir 750.000 tras la promesa de la United Artists de distribuir la película internacionalmente, no sin antes amenazar con paralizar el rodaje en mas de una ocasión, en lo que según él, no eran mas que medidas de presión. Sin embargo, Piraña recaudó y sobrepasó con creces su coste inicial. Este éxito, permitió que Corman premiara rápidamente a Dante con el ofrecimiento de dirigir Humanoids from the Deep (Humanoides del abismo). Joe Dante la rechazó por “tratarse exactamente de la misma película”. Afirma “No fue una decisión consciente abandonar a Roger. Fue solo que después de un tiempo, la gente sabe de ti y muy pronto empiezan a ofrecerte dinero de verdad para hacer proyectos de verdad que no tienen que estar terminados en diez días” No obstante, la película se acabó rodando a cargo de la veterana de la New World, Barbara Peters, con un resultado mediocre pero entretenido.

El éxito de Piranha fue tal que tuvo una secuela, Piraña 2, Los vampiros del mar, un despropósito de producción Italo-Americana rodado en Jamaica a todas luces inferior, pero no exenta de interés por tratarse, al igual que la primera, de la Opera Prima de otro director de brillante carrera: James Cameron. La secuela, a diferencia de la primera y aparte de no contemplar ningún tipo de critica política o social, se toma demasiado en serio a ella misma, tornándola mas ridícula si cabe.

Como veremos y dejando a un lado los habituales problemas de producción, Dante contó con una relativa libertad de movimientos en cuanto a elección del reparto. En Piraña, encontramos ya a dos de sus actores fetiche: Dick Miller, que por el momento ha aparecido en todas sus películas y casi todos sus telefilmes, y Kevin McCarthy, conocido entre muchos otros papeles por protagonizar la cult movie de Don Siegel La invasión de los ladrones de cuerpos (1956). También encontramos en el reparto a la hipnotizante Barbara Steele, musa de la serie B, conocida por sus papeles en La máscara del Demonio del maestro Mario Bava o The Pit and the Pendulum del mismo Roger Corman. Como anécdota, cabe apuntar, la breve aparición del mismo Dante haciendo de buceador y del guionista John Sayles de soldado centinela.

No Trespassing

Antes de proseguir debo advertirles que el siguiente análisis de la película contiene spoilers por lo que si no la han visto les aconsejo que se salten los siguientes párrafos y vayan directamente al apartado final de “valoración“.

Al igual que en el final de Ciudadano Kane de Orson Welles, El primer plano de un roído cartel que reza “No Trespassing” abre la película de Dante. La primera imagen del film es ya una declaración de principios del director, nos advierte que sus personajes, y él mismo, van a saltarse tal advertencia, y a su vez, nos invita a nosotros a hacer lo mismo. Desde el primer momento de su carrera, Dante se declara un subversivo, condición que pese a haberle acarreado no pocos problemas, mantiene en la actualidad dentro de la industria.

Los personajes que nos presenta a continuación son una pareja de excursionistas que decide hacer caso omiso del cartel para saltarse tranquilamente el aviso. Una vez cruzada la valla, descubrimos una extraña factoría, que en un primer momento se nos antoja abandonada. La pareja decide bañarse en una especie de piscina industrial en la que por nada del mundo se meterían ustedes o yo, y con acierto, ya que son devorados en pocos minutos por las susodichas pirañas. A continuación, un pequeño travelling desde la piscina-vivero hasta a la factoría, nos muestra a alguien que sale por una puerta, evidentemente las instalaciones no están abandonadas. Acto seguido, y sobre un bello plano del agua oscura de la piscina, levemente iluminada por la luna, aparece el titulo de la película en rojo.

Hasta aquí, la formula de Tiburón se calca a la perfección, incluso después de los créditos iniciales, la primera imagen que nos muestra el director, es la de la protagonista jugando a una máquina de videojuegos basada en la película de Spielberg Jaws. Esta pequeña gamberrada, lejos de prepararnos para afrontar una copia idéntica de la película de Spielberg, nos indica que va a desviarse por completo de ella, Dante se ríe de si mismo y nos propone disfrutar sin complejos de su película, con un sarcasmo distante y sin olvidar de la fuente que bebe.

La joven protagonista es Maggie, interpretada por Heather Menzies, actriz secundaria de mediocres telefilmes, apenas recordada por su aparición en Sonrisas y Lagrimas de Robert Wise. Maggie es una especie de detective de una empresa rastreadora, que ha sido contratada para encontrar a la malograda pareja del principio. En los cuatro planos iniciales se nos presenta a la protagonista, algo alocada, pero segura de si misma. Ésta llega al lugar donde fueron vistos por última vez los desaparecidos, en busca de pistas, y entra en contacto con Paul Grogan, un solitario personaje interpretado por Bradford Dillman, otro olvidado secundario veterano, conocido por su interpretación de Francisco de Asís a las ordenes de Michael Curtiz en la película del mismo nombre, o por haber compartido cartel con Orson Welles en Compulsión de Richard Fleisher. Paul grogan, es un huraño alcohólico que vive apartado de la civilización, como único amigo parece tener a Jack (Kennan Wynn, otro veterano secundario, Dr.Strangelove de Kubrick, Hasta que llegó su hora de Sergio Leone, Sed de mal de Orson Welles, entre muchas otras) un simpático anciano que vive de manera similar en la zona.

Evidentemente, la llegada de la alocada Maggie no le alegra en absoluto, pero se ofrece a acompañarla a la piscifactoria, donde encuentran un collar de la desaparecida, en el borde de la piscina. Seguros de hallarse tras la pista correcta, entran en las instalaciones, descubriendo un laboratorio digno de pertenecer al Doctor Pretorius. Multitud de botes de cristal repletos de monstruosos experimentos adornan las paredes y estanterías, incluso un pequeño monstruo “a lo Harryhausen” animado por la técnica stop-motion escapado sin duda de alguno de los botes, recorre la estancia.

La misma Maggie, es la desencadenante de la tragedia, sin saberlo suelta a las pirañas rio abajo empeñada en descubrir el paradero de los desaparecidos. En ese instante hace acto de presencia el Dr. Robert Hoak (Kevin McCarthy) que histéricamente trata de evitar que la piscina sea vaciada, ganándose un buen golpe en la cabeza, propinada por Paul Grogan. Posteriormente descubriremos que Paul grogan tiene una hija llamada Suzie, interpretada por Shannon Collins, también descubriremos que la pequeña se encuentra unos kilómetros río abajo, en un campamento de verano para niños. En él trabajan Paul Bartel, en su genial recreación de un odioso coordinador de monitores llamado Dumont, y dos monitoras del campamento: Melody Thomas (Marnie la ladrona, de niña, en el flashback de la película de Hicthkock) y Belinda Balaski, otra habitual en las películas de Dante.

Suzi teme el río, intuye que algo maligno se encuentra en él y se niega a participar en las actividades del campamento. Pero el “Ogro” señor Dumont no atiende a razones afirmando oportunamente que “Las personas se comen a los peces y no los peces a las personas” justo en el momento en que, en paralelo, sucede el primer ataque de las pirañas, ya en libertad, que tiene por objetivo a Jack (Keenan Wynn) el simpático anciano amigo del solitario Paul.

Mientras, los protagonistas, junto con su nuevo y contusionado acompañante, el Doctor Hoak, bajan río abajo con una balsa. Estos escuchan las explicaciones del mismo: las pirañas forman parte de un experimento militar del gobierno, que pretendía utilizarlas como arma en la guerra del Vietnam, Paul y Maggie no acaban de creerle, hasta que encuentran el cuerpo sin vida -y sin pies- del anciano.

El Dr. Hoak se siente responsable de su terrorífica creación, y no duda en perder la vida mas adelante, cuando le salva la vida a un chico que se encuentra en la canoa volcada de su padre, que ha muerto en otro ataque de las pirañas asesinas.

A partir de este momento la película se acelera, el objetivo de los protagonistas se centra primero en avisar al trabajador de la presa, para que no la abra a la hora habitual, y posteriormente en avisar al campamento del peligro que contiene el río.

A su vez, hacen acto de presencia los militares, una unidad dirigida por el Coronel Waxman, interpretado por Bruce Gordon, secundario que ha intervenido en prácticamente todas las series de televisión norteamericanas hasta los setenta y por la doctora Mengers, Barbara Steele deciden verter veneno en el agua mientras proclaman alegremente “a veces hay que destruir para poder salvar”.

Ninguna de las soluciones es valida, evidentemente, y las pirañas consiguen proseguir su camino a través de un afluyente que rodea la presa.

En medio de todo este ajetreo, Dante nos presenta un nuevo personaje, Buck Gardner, empresario interpretado por el siempre bienvenido Dick Miller, del que hablaremos mas adelante, que ha decidido inaugurar un parque acuático en el mismo río, cerca del campamento.

Como siempre, Dante, recurre a su habitual trouppe de personajes, que le permiten contarnos la historia desde sus diferentes puntos de vista, para posicionarnos en el suyo.

Los buenos, los malos y los inocentes

La Película está diferenciada en tres grandes bloques de personajes y localizaciones, Paul, Maggie y el Dr. Hoak recorriendo el río por agua y por tierra por un lado, al que llamaremos “Los Buenos”. El Coronel Waxman, la Doctora Mengers y el empresario Buck Gardner protegiendo sus intereses por el otro lado, al que llamaremos “Los Malos”. Por último, Suzie, el Instructor Dumont y las monitoras Betsy y Dickinson, en el campamento, ajenos a todo lo que acontece, “Los Inocentes”.

Evidentemente estas tres grandes líneas se cruzan y entrecruzan durante todo el filme de diferentes y contradictorias maneras, convirtiendo el río y la masa que habita en él, en un personaje más de la película. Dante, ya apunta una de sus obsesiones: la masa, que se verá mucho mas desarrollada posteriormente en películas como Gremlins o Matinee.

“Los buenos”

“los buenos”, suelen ser los personajes mas interesantes del director, Son personajes atípicos, antihéroes, que no dudan en demostrar su valía, a pesar que la sociedad los ha apartado de su camino. La alocada Maggie, cree que todo y todos giran a su alrededor, segura de si misma, exige la colaboración de los demás sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos. Paul, es también un solitario, a su manera es feliz en su aislamiento.

El Dr. Hoak, otro personaje peculiar, siente remordimientos por el mal que pueden causar sus creaciones, pero como científico, asegura que la culpa última es de los militares, ¿Quien es más loco, el científico, o los militares que han tenido la absurda ocurrencia de utilizar Pirañas como arma de guerra?

En todo caso, los héroes de Piranha, tienen un punto en común: un sano y absoluto desprecio por la autoridad, cuestión que se verá reforzada por Maggie y Paul al no dudar en escaparse alegremente de la comisaría donde son encarcelados, noqueando al policía que los custodia y huyendo en un coche patrulla robado, en una escena brillantemente planificada por el director.

Dante se torna aquí de nuevo un subversivo, La ley y los militares son un obstáculo que hay que superar en pro de la justicia, en ese caso, salvar a sus seres queridos y en última instancia a la humanidad.

“Los inocentes”

Los Inocentes son la cara pública de la masa, recurso imprescindible para que una película de estas características funcione.

Aunque, evidentemente, los inocentes entran dentro de la categoría de buenos, hemos decidido separarlos de los protagonistas por no tener ninguna culpa de lo que acontece en el río, así como Maggie y Paul, aun sin saberlo, han soltado a las pirañas, y el Dr. Hoak las ha creado, sin pensar en el futuro uso que el estado haría con ellas. Suzie, Las monitoras y Dumont son meros títeres de todo lo que sucede. Siguiendo con el habitual desprecio del director por la autoridad, Dumont es retratado como un aborrecible monitor cascarrabias, al que todos odian. Suzie, como prácticamente todos los niños protagonistas que aparecen en los filmes de Dante, es una marginada, no quiere participar en las actividades de los demás en el campamento. Las monitoras deciden también ponerse de su parte, ignorando las regañonas del Sr. Dumont y compinchandose con su semejante (ellas también están a las ordenes de Dumont, al igual que Suzie)

La niña Sobresale entre ellos, se resiste a ser como los otros, pero demuestra su determinación cuando hace falta, sin dudar. En el momento de peligro intenta salvar a una de sus monitoras que ha caído al agua, con una ridícula lancha hinchable del campamento.

El espectador tiene su recompensa malévola cuando las pirañas atacan al perplejo Dumont (todos hemos sufrido un señor Dumont en algún momento), mordiendo en la cara. El castigo de Dante no pasa de ahí.

No sigue la misma suerte una de las monitoras, que perece en el ataque, a partir de ese instante de crueldad, todos estaremos de acuerdo: las pirañas deben ser absolutamente eliminadas, aunque sea por los métodos empleados por los militares. Aún y así Dante, nos reserva algún que otro “castigo” ejemplar.

“Los malos”

Como hemos comentado mas arriba, los protagonistas de Dante son siempre los marginados, los bichos raros. No es de extrañar que los malos, sean pues, los que ocupan posiciones de poder y están bien considerados en la sociedad.

Buck Gardner (Dick Miller) es un empresario decidido a inaugurar su nuevo parque de atracciones acuático, mas tarde veremos que su verdadera intención es vender el mayor número de parcelas posibles a los incautos que han decidido asistir a la fiesta. Justo cuando acaba su discurso y se gira de espaldas al publico, susurra entre dientes “A ver cuantos pican…”. Para mas inri, mas tarde descubriremos que las, según él, magnificas atracciones son compradas de saldo a antiguos parques de atracciones.

El coronel Waxman y la Doctora Mengers, que supuestamente han aparecido para salvaguardar a los inocentes, ¡son socios capitalistas del proyecto de Buck Gardner! por lo que entre todos desoyen a los protagonistas y lo único que protegen son sus intereses para con el parque y sus parcelas, provocando la masacre final.

Dante no deja títere con cabeza, nos invita a reflexionar sobre el papel de la autoridad y la especulación que representa y deja que la solución final recaiga en los protagonistas, sin conceder ni un ápice de bondad, valentía o decisión a los poderosos.

Al final, Dante nos implora que movamos ficha, la Doctora Mengers se ha salvado, y no parece que esté en absoluto arrepentida, los protagonistas también se han salvado, pero el mal ha triunfado y volverá a golpear donde menos nos lo esperemos…

Valoración

Algunos críticos maliciosos han llegado a calificar esta película como El Ciudadano Kane de Joe Dante, esta afirmación, evidentemente malintencionada, le quita valor a las películas superiores y más elaboradas que Dante ha rodado con posterioridad, si bien es cierto que las constantes de su cine prácticamente no han cambiado desde Piraña (1978) hasta Small Soldiers (1998). Por poner de ejemplo dos películas alejadas 20 años entre sí.

Dante demuestra en esta, su primera película, ser un buen conocedor de los míticos filmes de serie b americanos y de las llamadas Monster-movies que tan en boga estuvieron en los años cincuenta. Los resortes son manejados con soltura: experimentos científicos absurdos, mutaciones monstruosas, ecologismo barato…etc.

El director prefiere atribuir todos los males al gobierno y las instituciones, al contrario que la mayoría de los filmes mencionados, que basaban sus temores en el enemigo exterior (guerra fría), dotando su cine de unas características mas modernas y acordes con la realidad (era Reagan) pero ganándose una serie de enemigos que lo han encasillado en un cine palomitero y de diversión, no exento de critica social y mala leche gamberra, pero denostado continuamente por la critica “seria”.

El director ya profesa en Piranha, su admiración por los grandes del género, Bert I Gordon, James Whale, Jack Arnold… admiración que cada vez irá a más, en sus posteriores obras, convirtiéndole en un pequeño autor al que muchos han llamado malévolamente “Más fan que director”.

La opera prima de Dante sorprende por su solidez, el ritmo es trepidante, pese a lo sencillo de la narración, los personajes- su fuerte- están magníficamente retratados y al igual que la gente de la calle tienen sus contradicciones. Si bien es evidente que el paso de los años ha afectado un tanto al diseño de las pirañas, la película conserva toda su frescura inicial.

Quien se haya enamorado de los personajes de Piranha, está de enhorabuena, pues volverá a encontrarlos a lo largo de toda su filmografía.

No es de extrañar que este pequeño diamante en bruto llamara la atención de la industria de Hollywood poderosamente, obligando a su director a salir de la New World y a explorar nuevos derroteros. Dante escribió con fuego su debut, que le ha permitido continuar su carrera hasta hoy sin encasillarse en ningún género.

Dani Morell

Especial Joe Dante – 3ª parte: Aullidos (The Howling, 1980)

 

Esta entrada fue publicada en Cine Terror, Especiales y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Especial Joe Dante – 2ª parte: Piraña (Piranha, 1978)

  1. carlos dijo:

    Hola me gustado mucho los comentarios de la película Piraña de Joe Dantes
    pero tengo una pregunta la picifactoria que se ve cuando Maggie y Paul bajan esta larga escalera es realmente de verdad o esta grabado en un estudio
    a veces no enseña todos los decorados de una película
    etcc
    debería haber una continuación lo digo por el final
    se van a la mar y después que
    adiós

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.