Drácula: 10 versiones de la obra de Bram Stoker

daveEl próximo 25 de Octubre se estrena en Estados Unidos en la cadena NBC Dracula, la esperada entrada del vampiro más famoso de todos los tiempos en la edad de oro de las series de televisión. Si bien por las primeras imágenes el proyecto está levantando más de una suspicacia, no puedo negar que preguntarse qué habrán hecho con semejante material y cómo habrán decidido trasladarlo a la pequeña pantalla (y si funciona y la serie se extiende, por cuánto tiempo perdurará el material de la novela original hasta perderse en las tramas de la ficción catódica) me resulta casi inevitable. Y me hago cargo de que a muchos lectores de EPB les pasa lo mismo, así que para matar el tiempo hasta la emisión del episodio piloto propongo un repaso por diez de las adaptaciones del inmortal libro de Bram Stoker. Algunas bastante recientes, otras olvidadas, otras más o menos populares. Eso sí, para que no vuelvan a leer lo mismo una y otra vez he dejado de lado las cuatro que creo son las más famosas: el Nosferatu de Murnau y los respectivos Dracula de Tod Browning, Terence Fisher y Francis Ford Coppola, intentando que las diez que aparezcan en esta lista sean un poquito más insólitas y desconocidas para el público no metido en el tema en exceso. Sin más dilación, vamos con las películas, ordenadas cronológicamente:

DRACULA (1931) EEUU

D: George Melford  Int: Carlos Villarías, Lupita Tovar, Eduardo Arozamena, Barry Norton

El “otro” Dracula de Universal. Mientras por el día se rodaba la versión de Tod Browning con el inmortal Bela Lugosi en el papel protagonista, por la noche se hacía lo mismo para el mercado hispanoparlante, utilizando la misma planificación e idénticos decorados, pero cambiando obviamente a los integrantes del reparto. Tiene sus admiradores quienes la señalan como mejor a su “hermana”, destacando la agilidad de su montaje y su ritmo contra la de Browning, pero a título personal me parece muy exagerado, algo que creo que procede más de proyectar un deseo tras haber descubierto una presunta joya –la película estuvo perdida hasta la década de los 70- que de la realidad. Es una versión curiosa aunque inferior, y comparar a Villarías (totalmente sobreactuado, aunque el resto del reparto no se queda muy lejos) con Lugosi me parece absolutamente demencial.

NACHTS, WENN DRACULA ERWATCH (El Conde Dracula, 1970) Alemania – Italia- España – Reino Unido

D: Jesús Franco I: Christopher Lee, Klaus Kinski, Herbert Lom, Soledad Miranda

Christopher Lee volvió a rodar una adaptación de la novela de Stoker bajo la promesa de que sería una adaptación más fiel a la novela de lo que fuera la de Terence Fisher y se tomó muy en serio su rol, bastante alejado de lo que había sido su interpretación durante la saga de películas de la Hammer (que retomaría no mucho después) e intentando ser más cercano al personaje original. A pesar de las posibilidades del proyecto, tanto a niveles de producción como de reparto, la película solo podrá interesarles a los seguidores de Jesús Franco, que vuelve a filmar con su particular estilo con el que no congenio en absoluto –al menos a día de hoy, que tiene demasiadas películas para juzgar su carrera por solo unas pocas-. Tediosa hasta decir basta, es infinitamente inferior a la de Fisher, por no decir a cualquier Hammer protagonizada por el Conde.

DRACULA (1974) EEUU

D: Dan Curtis  I: Jack Palance, Penelope Horner, Nigel Davenport, Fiona Lewis

En principio, un proyecto para televisión adaptando la novela de Stoker dirigido por el especialista Dan Curtis tanto en magníficas TV Movies (a su mano maestra se deben los dos maravillosos telefilmes de Kolchak y el de su “hermano pequeño” The Norliss Tapes) como en cine de vampiros (House of Dark Shadows, primera extrapolación del popular culebrón al menos en EEUU), con guión del legendario Richard Matheson (escritor de maravillas como Soy leyenda o La casa infernal) y protagonizado por una opción tan interesante como Jack Palance para interpretar al Conde parecía una apuesta ganadora. Sin embargo, no se sabe si por la mala transcripción del guión a la pantalla, una un tanto deficiente puesta en escena o carencias en el presupuesto, la cosa no terminó de funcionar. Palance es de todos modos lo mejor de la película, encarnando a una criatura que recuerda su pasado como fiero guerrero y viaja a Londres a reclamar su amor perdido, en un estilo que recuerda en cierto modo también al Barnabás Collins de la serie que Curtis adaptó. A pesar de sus defectos tiene sus puntos de interés, con sorprendentes giros sobre la novela –como la ausencia de Renfield, que repercute en la versión de Jonathan Harker- y una magnífica secuencia final.

COUNT DRACULA (1977) Reino Unido

D: Philip Saville I: Louis Jordan, Frank Finlay, Judi Bowker, Jack Sheperd

Dentro de un programa televisivo dedicado a las adaptaciones de clásicos de la literatura de la BBC, Philip Saville se sacó de la manga una de las más fieles adaptaciones de la obra de Stoker, muy disfrutable para todos los amantes del libro original si uno es capaz de pasar por encima su austera realización (para entendernos, el diseño de producción estaría un par de pasos por delante de uno Estudio 1, pero no mucho más). La narración sigue fielmente el trazado literario y las novedades que aporta en su mayoría se deben a agilizar el tiempo y demuestran una hábil capacidad de síntesis (Quincy y Arthur se fusionan en un solo personaje, Mina y Lucy son hermanas), a excepción de la interpretación del propio Conde: en lugar de un monstruo cruel y despiadado, Jordan interpreta al vampiro de un modo tranquilo y solemne, vestido con una capa semejante a una sotana que le dota de un aspecto religioso, casi pastoral, una santidad del mal.

DRACULA (1979) EEUU

D: John Badham  I: Frank Langella, Laurence Olivier, Kate Nelligan, Donald Pleasance

La película de Badham realmente es una adaptación de la obra de teatro de Hamilton Deane y John L. Balderstone, (al igual que lo fuera la versión de Tod Browning con Bela Lugosi) y el excelente Frank Langella ya había interpretado la obra en Broadway en multitud de ocasiones para cuando le tocó ponerse la capa, resultando fácilmente lo mejor de una versión saturada de romanticismo que sin duda debió tener muy en cuenta Coppola cuando llevó a cabo su versión en 1992. En su momento todavía la imagen del vampiro como criatura  torturada y apasionada no se había apoderado de la imagen del mismo en el inconsciente popular y resultaba entonces bastante innovadora. Por lo demás, un resultado desigual, que combina momentos brillantes (la aparición de una vampirizada Mina –que vuelve a intercambiar roles con Lucy- en la cripta) con otros absolutamente ridículos (las horterísimas escenas de sexo entre el Conde y Lucy, diseñadas por Maurice Binder, que tienen un tono a títulos de crédito de película de James Bond absolutamente fuera de tono).

NOSFERATU, EL VAMPIRO DE LA NOCHE (Nosferatu: Phantom der Nacht, 1979) Francia / Alemania

D: Werner Herzog  I: Klaus Kinski, Isabelle Adjani, Bruno Ganz, Roland Topor

Con un presupuesto escasísimo, pero con las ideas claras, una imaginación desbordante y un poderosísimo don para la creación de atmósferas se sacó de la manga el alemán Werner Herzog un remake del Nosferatu de Murnau completamente alucinante. La primera parte en el castillo es sencillamente mágica, logrando una verdadera sensación de estar visitando un lugar encantado, a lo que ayuda el talento natural del cineasta germano para introducir al espectador en los escenarios naturales donde trabaja. Toda la parte del Conde en la localidad de Wismar resulta mostrada como si de extrañas pinturas se tratara, cautivadora y con un extraño sentido del humor en ocasiones. Mina se transforma en Lucy (¿por la sexualidad latente del personaje o por motivaciones esotéricas de Herzog?), interpretada por una Isabelle Adjani que en aquellos días podía presumir de ser la mujer más bella del mundo, radiante de luz, mientras un Kinski muy moderado (bueno, tratándose de Kinski al menos) logra transmitir la soledad del vampiro. Las mejoras obras de su director suelen ser únicas e incomparables, y ésta se cuenta entre ellas.

DRÁCULA, UN MUERTO MUY CONTENTO Y FELIZ (Dracula: Dead and Loving It, 1995) EEUU

D: Mel Brooks  I: Leslie Nielsen, Mel Brooks, Lysette Anthony, Amy Yasbeck

Hacia la mitad de los años 90 el estilo de humor del director Mel Brooks había quedado ya un tanto desfasado y superado por propuestas a las cuales influenció en grado sumo, véase el trio ZAZ y sus disparatadas parodias de género que triunfaron en los 90. Brooks cogió al actor fetiche de estos, el inolvidable Leslie Nielsen, y le dio el protagonismo como el Conde en esta versión que no solo disfruta riéndose de la novela de Stoker si no de las versiones más populares de la misma, de Browning a Coppola pasando por la Hammer. Si bien es un cuidado homenaje, la verdad es que no resulta demasiado divertida a pesar de los esfuerzos de Nielsen y Brooks. Es floja, pero tengo demasiada simpatía al de pelo blanco como para no encontrarle sus momentos de fortuna.

DRACULA: PAGES FROM A VIRGIN’S DIARY (2002) Canadá

D: Guy Maddin  I: CindyMarie Small, Zhang Wei-Qiang, Tara Birtwhistle, David Moroni

Guy Maddin, director canadiense obsesionado con la época del cine mudo y con un imaginario particular fascinante y sugerente, se sacó de la manga una adaptación de la novela de Bram Stoker interpretada en ballet, con música de Mahler, en blanco y negro, que a su vez es bastante respetuosa con el original literario (al menos dentro de lo que cabe dadas las características de la obra; se le da más protagonismo a Lucy, Arthur y Quincy se fusionan al igual que en la de Saville, es capaz de contar en una rápida ensoñación de apenas 90 segundos toda la parte inicial protagonizada por Harker y lo más destacado de todo, el Conde es interpretado por un oriental, ¿una pretensión de señalar la xenofóbia de la Londres de la época?) y que se resulta hipnótica incluso para los que (lo admito) no hemos visto un espectáculo de danza en nuestra vida. Se llevó el premio a la mejor película en el Sitges 2002 y sirvió para que su director tuviera su pequeño y merecido reconocimiento.

DRACULA (2006)  Reino Unido

D: Bill Eagles  Int: Stephanie Leonidas, Marc Warren, David Suchet, Sophia Myles

La BBC tiene la bonita costumbre de regalar a sus espectadores adaptaciones de los clásicos de la literatura británica durante las fechas navideñas, que en los últimos tiempos han ido desde El perro de los Baskerville hasta El día de los trífidos, y en el 2006 adaptaron de nuevo la novela de Stoker después de los fantásticos resultados que dio a nivel cualitativo la versión de 1977. Bueno, mejor entrecomillar “adaptaron”, por que hicieron cambios por doquier en el texto original, presentando a Arthur Holmwood (Dan Stevens, protagonista futuro de Downton Abbey) como un enfermo de sífilis perteneciente a una oscura secta que quiere traer a Dracula a Inglaterra para sus fines. El Dr. Seward ocupa la parte de héroe de la función hasta la aparición sorpresa de Van Helsing, que entra en la historia de un modo totalmente opuesto al libro. Y Mina y el Conde tienen una relación que roza el absurdo de lo incoherente que resulta, estando francamente mal tanto Stephanie Leonidas como Marc Warren en sus papeles. Totalmente olvidable.

DRACULA 3D (2012)  Italia / Francia / España

D: Dario Argento  I: Marta Gastini, Thomas Krestchmann, Rutger Hauer, Asia Argento

Lo “mejor” para el final. Me duele sinceramente por toda la gente de mi entorno que tuvo durante mucho tiempo a Dario Argento en su particular lista de directores favoritos, por que lo de este señor en los últimos años es para mear y no echar gota. Salvo que Enrique Cerezo (productor y… ¡guionista!  del desastre) necesitara blanquear dinero negro para sus negocios futbolísticos, uno no llega a entender por qué semejante engendro ha podido ver la luz del día. Las interpretaciones son de un nivel amateur (a pesar de que la pobre Marta Gastini –Mina- parece querer tomárselo en serio), el aspecto visual parece pretender tener un enfoque clásico pero se queda en un look de cortometraje de primer curso de realización, y mejor no hablar de los efectos visuales (véase un Thomas Kretschmann que pretende ser amenazante subido a una especie de monopatín atacando a Harker, o el momento más bajo de un título ya de por si lamentable, la conversión del Conde en mantis). La acción ya no sucede en Londres, si no en un pueblecito cercano al castillo del Conde, con el sinsentido que conlleva a poco que uno se pare a pensar en la trama de la novela. Un horror de principio a fin.

Y esto es todo por el momento. Más adelante incidiremos en el tema con un listado de películas del personaje más allá de la novela de Stoker (que son muy numerosas, por cierto) y de mientras, toca esperar los nuevos proyectos sobre la figura del aristócrata de la oscuridad, como Dracula Untold, acercamiento a la figura de Vlad previamente a convertise en vampiro, mezclando hechos históricos con mitología fantástica, o la muy estimulante sobre el papel The Last Voyage of Demeter, centrándose en el terrorífico viaje en barco de Dracula de Transilvania a Londres, recogido en la novela en un estremecedor diario del capitán del navío, y que de momento parece haber quedado atascado después de haber intentado fichar para su reparto a Viggo Mortensen y a Ben Kingsley.

Javier J. Valencia

 

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