Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, Zack Snyder, 2004)

Sí señores, el re-amanecer del género. Amanecer de los muertos revitaliza el “subgénero zombies” y con él todo el género de terror. Hacía años que no disfrutábamos tanto de un auténtico film de muertos vivientes hecho con tanto cariño y esmero. Este cariño y este esmero de los que hablo se respiran en la puesta en escena, en la realización, en el montaje, en la banda sonora, y sobre todo, en cada uno de los momentos gore del metraje. Es justamente eso lo que se echaba de menos: el maquillaje a la antigua usanza (aconsejo encarecidamente los extras del dvd donde podréis comprobar con exactitud de lo que estoy hablando). Los Fx digitales también están bien si son utilizados en pequeñas dosis pero aun así, nada es tan efectivo como la casquería propia de sus antecesoras: El día de los muertos (¿a quién no impactó el trabajo de Tom Savini en esta tercera parte de la trilogía?) y Zombie, película a la que ésta “remakea”. También se hace patente ese cariño si nos fijamos en los cameos que hacen algunos personajes : Tom Savini, Ken Foree…

Amanecer de los Muertos marca claramente sus intenciones desde el principio. En tan solo 10 minutos ya estamos agarrados a la butaca y diciéndonos a nosotros mismos: esto va en serio… esto va en serio… Y así es. Dawn of the Dead es una película de terror sin concesiones. Cualquiera puede ser la víctima. Pero tranquilos, que el director también nos da respiros y pinceladas humorísticas muy acertadas. Es una peli disfrutable en todo momento. Está muy bien calibrada, es decir, dosifica muy bien las secuencias de acción para que el espectador no esté continuamente agarrotado, y es que sin ir más lejos, lo del principio del film que comentaba antes es de infarto. A penas ha empezado la película y ya han sido infectados el marido de la protagonista y su hija. Con eso, y el panorama que se encuentra cuando sale de casa, podemos decir que no se anda con chiquitas.

A diferencia de la mayoría de zombie-movies, éstos corren que se las pelan. En pocas ocasiones se había visto esto… las precursoras de los veloci-zombies podrían ser “La invasión de los zombies atómicos” de Umberto Lenzi , “El regreso de los muertos vivientes” de Dan O’Banon, y “Mondo Zombie” de JR Bootwalker, y más actualmente hemos podido verlos en la interesante “28 días después” de Danny Boyle. Pero nunca habían resultado tan angustiantes como hasta ahora. Luego ya habría que diferenciar entre zombis, infectados, etc.

Antes conseguían la sensación de asedio mediante la cantidad (400.000 zombies por cada ser humano, como anunciaba Day of the Dead), y ahora la consiguen combinando cantidad, velocidad y fiereza. Todo un acierto si está bien llevado. No hay más que ver la reacción que tienen los zombies cuando llega el camión al centro comercial, o cuando algunos de los personajes bajan al parking. Una mezcla entre hambre y rabia. Realmente aterrador. También cabe destacar la historia del personaje secundario Andy, con el que nuestros protagonistas mantienen una relación a corta distancia que se va estrechando dada la situación extrema en la que se encuentran. Andy forma parte de esa galería de personajes que nos muestra la película; todos ellos con unos valores y unas motivaciones concretas, pero sin llegar al estereotipo.

La verdad es que es un film cuyos personajes tienen algo más de profundidad que a la que nos tiene acostumbrados el género (George A. Romero también lo hizo así en su “trilogía de los muertos”). No entraré en comparaciones entre las dos versiones; 1978 vs 2004, porque la de Romero no puede competir técnicamente ni cinematográficamente con la de Zack Snyder, pero es que la última versión no puede competir en encanto con la primera. Aunque sólo fuera por el hecho de ser el precursor, George A. Romero tiene todo el mérito del mundo ya que fue él quien experimentó con el subgénero y lo re-inventó. Zack Snyder solamente ha tenido que trabajar en un terreno ya labrado y con todos los medios a su alcance (cosa que tampoco le resta mérito, ya que con muchos medios también se hacen bodrios “terroríficos”).

Está claro que en todo esto también tiene que ver el siempre olvidado guionista, James Gunn que es quién escribe –brillantemente- en esta ocasión la historia apocalíptica de muertos vivientes. Porque la verdad es que muchos temblamos cuando oímos la palabra “remake” que está tan de moda últimamente. Es muy fácil caer en ñoñerías, crear personajes totalmente planos y escribir chistes de parvulario. Pero en este caso no creo que haya motivos de queja. Y menos aun tratándose de una película de género que intenta ser apta para todos los públicos a partir de 13 años. Les fue de un pelo que pusieran el límite en 18. Tuvieron que cortar momentos gore, pero afortunadamente, lo tenemos todo en la edición dvd.

Óscar Sueiro

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