Absentia (Mike Flanagan, 2011)

absentia01El marido de Tricia desapareció hace siete años. Callie, su hermana menor, se instala en su casa para apoyarla emocionalmente mientras Tricia arregla los papeles para declararle legalmente muerto. Pero Tricia sufre terribles alucinaciones, y Callie empieza a sentirse intrigada por un misterioso túnel cercano a la casa, el cual parece estar relacionado con otras desapariciones acaecidas en el vecindario. Poco a poco, descubre que la supuesta muerte de su cuñado puede no ser lo que parece, y que la oscura entidad que habita en el túnel va ahora a por ellas.

Absentia pertenece a ese grupo de películas, ya legión, que optan por evocar el universo literario de H. P. Lovecraft en lugar de adaptar, directa o indirectamente, alguna de sus narraciones. No me refiero a realizar homenajes y/o guiños más o menos cómplices (vistos en películas tan dispares como Posesión Infernal, La Cabaña en el Bosque o Pacific Rim) sino a capturar la esencia de su imaginario de horror cósmico, donde el ser humano no es más que una criatura insignificante en el vasto esquema de un universo regido por entidades monstruosas y primigenias, que aguardan el momento adecuado para invadir nuestro mundo. Dadas las dificultades intrínsecas de adaptar con fidelidad a Lovecraft (escritor poco cinematográfico donde los haya), los ejemplos de este tipo de “pseudoadaptaciones” son abundantes, destacando obras maestras como Alien, el octavo pasajero o La cosa y films excelentes como En la boca del miedo o La Niebla (la de Darabont, no la de Carpenter), pero también bodrios como Dagon: La secta del mar o el díptico La herencia Valdemar / La sombra prohibida.

absentia02Sin duda, el mayor acierto del film es trasladar la atmósfera pulp y arcaizante propia de Lovecraft a un entorno urbano y contemporáneo. La historia no transcurre en una apartada mansión de Nueva Inglaterra ni en una perdida población rural, sino en un barrio obrero de las afueras de Los Ángeles. Sus protagonistas no son profesores universitarios ni científicos eruditos, sino dos jóvenes hermanas, una embarazada y la otra recién recuperada de su adicción a las drogas. La puerta a otra dimensión no se encuentra tras un sello místico, sino entre las sombras de un túnel peatonal que atraviesa un paso a nivel. Y esta actualización no resulta forzada, pues un escenario y unos personajes tan cotidianos provocan que la sensación de extrañeza ante los sucesos fantásticos aumente de manera inusitada… hasta acabar adueñándose por completo del espectador.

Pero (y aquí viene un gran pero) dicha propuesta tan estimulante se ve en gran medida saboteada por la escasez de medios y de presupuesto. Rodada con cámaras digitales Canon y financiada en parte mediante crowdfunding a través de la plataforma Kickstarter, sus principales carencias son un look visual poco atractivo, con una molesta textura de vídeo, y un reparto anodino compuesto por actores aficionados o de escasa experiencia, excepción hecha del gran Doug Jones, que interviene en un memorable cameo. A esto hay que sumarle algunos titubeos y arritmias narrativas propias de principiantes: la película tarda en plantear su trama principal, y cuando ya lo ha hecho, el desarrollo se ve lastrado por algunos pasajes extremadamente lentos y pausados, que nos hacen desear pegarle un tijeretazo y reducir en cinco o diez minutos su ya de por sí breve metraje.

absentia03Es una lástima, porque cuando Absentia pulsa las teclas adecuadas, funciona a pleno rendimiento. ¡Y de qué manera! La idea de una criatura insectoide procedente de otra dimensión, que secuestra a seres humanos con no sé sabe qué siniestras intenciones y actúa en base a un retorcido sistema de trueque, resulta fascinante y altamente perturbadora. No menos escalofriante es el hecho de que haya escogido como portal de acceso a nuestro mundo un túnel situado en una urbanización, y se desplace dentro y a través de las paredes. Las apariciones de la criatura vienen precedidas por un uso magistral del sonido, y a pesar de ser muy fugaces, están hábilmente resueltas con unos efectos especiales la mar de dignos. Además de provocar dos o tres sustos muy logrados, el guion se reserva un par de giros que logran dar un vuelco a la historia, desembocando en un final antológico y que deja en nuestra mente una imagen inquietante como pocas.

En suma, y a pesar de sus limitaciones, Mike Flanagan ha firmado una de las películas lovecraftianas más inteligentes de los últimos tiempos, demostrando que se puede evocar el espíritu del genio de Providence sin banalizarlo ni profanar su tumba. De haber contado con más dinero, estaríamos ante un film excelente, de mucha mayor repercusión. En cambio, Absentia se queda en una producción modesta, premiada por su originalidad en multitud de festivales y que hará las delicias de críticos bohemios y aficionados caza-rarezas. Bien mirado, ya es bastante.

Francisco Gabaldón

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