Vengeance (Johnnie To, 2009)

El Leteo (del griego “Lếthê”, “olvido”) es uno de los ríos que fluye en el Hades en el cual, según la mitología griega, beber de sus aguas provoca el olvido perpetuo, por esa razón todas aquellas almas que caminan hacia la reencarnación deben beber de él despidiéndose lacónicamente de su memoria mortal. ¿Qué es lo que nos aterra tanto del olvido? ¿La falta de recuerdos en sí? ¿O quizás la extrema y abismal liberación que embriaga al individuo en esa situación? Porque la pérdida de memoria, aunque tremendamente trágica y destructiva, también puede ser un acto de renacimiento, una vuelta a comenzar desde el punto cero, una inocencia de conciencia. En este renacer se encuentra el camino de Francis Costello (Johnny Hallyday) en Vengeance, el cual, tal y como si hubiese bebido del mismísimo Leteo, debe recorrer el sendero hacia la amnesia total, tejido éste por la tremenda tragedia familiar del asesinato de sus nietos y su yerno, ante lo cual su destino se fija irremediablemente en la promesa de venganza. En esta ocasión el cineasta Johnnie To rueda una auténtica obra maestra del cine acción, nos cuenta una emotiva historia de violencia, hermandad y honor, y tanto textual como sobretodo visualmente poetiza sobre la capacidad del ser humano por ahondar en su trágica y autodestructiva condición esencial.

Una de las características más destacadas del film es la incuestionable maestría visual con la que su director hace cine y que, habiéndola hecho evidente en anteriores trabajos suyos como Election (Hak seh wui, 2005) o Exiled (Fong juk, 2006), es en Vengeance donde la sublima a un nivel cinematográfico muy elevado. Compartiendo este elemento formal con sus compatriotas cineastas Wong Kar Wai y John Woo, Johnnie To consigue construir una sinfonía de planos y movimientos de cámara embriagados de bellas formas, como si de pintar lienzos se tratara; el director hongkonés en todo momento crea encuadres que visualmente se mueven entre una linealidad lírica de cuerpos y una hipnótica potencia visual. Y todo ello sin olvidar en absoluto el tipo de film que está rodando, por ello es que esta maestría visual está perfectamente entretejida con la genérica trama que estructura la película: por un lado, termina por llevar a cabo un trabajo visual de personajes en el que a éstos se les eleva a iconos cinematográficos que se mueven entre el Alain Delon de Jean-Pierre Mellville y el Chow Yun-Fat de John Woo; y por el otro, determina la creación de bellas secuencias de acción rodadas con coherente equilibrio, estudiosa composición y poética definición.

Imposible no hacer una mención especial al soberbio trabajo del actor y músico Johnny Hallyday: desde su interpretación física, moviéndose por los escenarios como fantasma perdido en la inmensidad, pasando por su ardiente y oscura tonalidad vocal a la hora de trabajar sus diálogos, hasta llegar a la importancia de su rictus facial como metáfora cicatrizante de la tenebrosidad, autodestrucción y ahogada frialdad que definen a este individuo; Hallyday nos brinda una interpretación magnánima para el personaje protagonista. Un personaje en el que Johnnie To juega con nuestras expectativas, pues no esperamos que, sumada a la tragedia de la venganza que Costello debe arrastrar, se le acabe sumando la irreversible condena a la amnesia. En relación a este progresivo estado en el olvido, Costello está condenado a querer cumplir su venganza sabiendo que es muy probable que la olvide, o que olvide los motivos que le han llevado a querer cumplirla. Ante esto Johnnie To rueda una maravillosa secuencia en la que el personaje se arrodilla en la orilla de una playa y a lo largo de las horas y del fluir de la marea pide espiritualmente poder recordar aquello por lo que debe vivir; finalmente en una luminosa visión se le aparecen los cuerpos y rostros de aquellos seres queridos que justifican su destino vengativo y que se muestran ante él otorgándole su recuerdo.

Sin embargo, aún y la irrevocable tragedia que embriaga la no memoria de Costello, sí es cierto que esta dura condena al olvido tiene también su lado positivo: el de la liberación existencial, el del renacer, el de la inocencia del niño que juega, ríe y olvida viviendo en la plena felicidad. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche reflexionaba sobre que el último estado cognitivo-existencial al que podía llegar el individuo era aquel en el que, asimilándose a un niño, el olvido borraría todo aquello que pudiese ligar al sujeto con un pasado y un presente al que prestar atención y vida; sólo existiría el ahora, la inmediatez de la vida minuto a minuto del niño que juega inconscientemente. “¿qué alcanza el niño, que tampoco el león hubiera alcanzado? (…) Inocencia y olvido es el niño, un nuevo comienzo, un juego, un aro que rueda fuera de sí mismo, un primer movimiento, un sagrado decir sí”(1). Es así como el personaje de Hallyday termina riendo en la secuencia final que cierra a créditos, no porque esté contento de haber cumplido su venganza, la cual seguramente ya ha olvidado, sino porque, al igual que el resto de niños sentados junto a él, está liberado de la carga de la memoria, de la consciencia, de una vida sufrida y peleada. Ante él ahora solo queda el acto final de cruzar el río del olvido y adentrarse en una nueva vida que le aleje de la que ha vivido hasta el momento, renaciendo así en una pureza existencial, en una plenitud de inocente inconsciencia.

Bonus especial: Sí, aquí en El Pájaro Burlón nos encanta añadir bonus especiales al final de nuestros artículos. Eso sí, el de hoy es muy especial, pues se trata de un podcast genial de nuestros compañeros Javier J. Valencia y Victor Castillo sobre Vengeance. Es más, no solamente se trata de un muy interesante comentario de esta maravillosa película de Johnnie To, sino que además este podcast tiene un gran regalo intercalado: el temazo “Black is black” del mismísimo Johnny Hallyday. Que lo disfruten:

http://ninjavscommando.wordpress.com/2012/01/09/capitulo-12-vengeance-2009/

(1) NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra. Alianza Editorial, Madrid, 2004.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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