Una historia de violencia (David Cronenberg, 2005)

En Una historia de violencia el director canadiense se vale de un cómic de John Wagner y Vince Locke para hablarnos de algunos de sus temas favoritos: la violencia, la mutabilidad del ser humano, la sexualidad… 
La verdad es que esta vez es más formal respecto a obras anteriores. Haciendo uso de la clásica narrativa lineal consigue hacer más digerible la historia, puediendo así, llegar a cualquier tipo de espectador. Pero no nos equivoquemos, David Cronenberg está detrás de las cámaras. En Spider (Spider, 2005), su trabajo inmediatamente anterior, ya nos mostraba a un personaje enmarcado en una realidad subjetiva y con cierta crisis de identidad. Eso es justamente lo que sufre Viggo Mortensen en Una historia de violencia: una crisis de identidad. 
El detonante de esta crisis es la irrupción de un acto violento en un momento de su vida que transcurre con tranquilidad en Millbrook, un pueblecito de la américa profunda. Por lo que queda claro que el director marca como epicentro del film ese acto violento y sus consecuencias. Y es a partir de ese punto de inflexión, donde aparece el término “mutabilidad del ser humano”, que apuntaba antes como una de las obsesiones de Cronenberg, y que se presenta como una metamorfosis psíquica, no física, como ya nos tenía acostumbrados por títulos como: La Mosca, Videodrome, Cromosoma 3, Vinieron de dentro de…

Si por algo se solía criticar negativamente al cine de Cronenberg (yo jamás lo he hecho), era por lo espeso y confuso de su contenido y forma. Bien, pues ahora, ni eso le podrán reprochar al maestro, porque es increíble la sensación que queda después de ver la película. Dura 97 minutos y parece que hayamos visto un mediometraje. Y por el ritmo no puede ser, porque sí que está bien llevado, pero es más bien un ritmo pausado. Así que debe ser porque la historia te atrapa de tal forma que pierdes toda noción del tiempo.
Podemos decir entonces, que David Cronenberg ha alcanzado el perfecto dominio de las artes cinamatoráficas, y que está por encima de los géneros, o que no solo hace films destinados a un tipo muy concreto de espectadores. Objetivamente, hace buen cine. (No quiero escandalizar con la comparación, pero si me dijeran que A History of Violence es una película de Clint Eastwood me lo creería ).

Debo remarcar, también como punto a favor, el modo en que se trata la violencia. El hecho de que se retrate con tanta crudeza y rotundidad le da un realismo brutal y por lo tanto un mayor impacto. Más aun hoy en día, cuando estamos acostumbrados a ver la violencia en el cine con artificiosidad y frivolidad. Todo lo contrario a lo que hace Cronenberg, que consigue que los golpes duelan también al espectador.
 Es curioso como aceptamos con agrado todas las muertes que vemos a lo largo del metraje (con agrado pero alucinados). Empatizamos con el protagonista y comprendemos que en esos casos la violencia es la única salida. Y además es que esos malhechores merecen morir! Es decir, el director de la película nos maneja a su antojo.

Hay muchos detalles más a comentar, pero temo destripar cosas importantes a los que no han visto la película. 
Podría analizar la relación del protagonista con su mujer antes y después de ese acto violento. Y lo mismo con su hijo. Pero sobretodo la secuencia final en la que se prescinde del verbo y nos lo dicen todo con las miradas. Brillante.
 Con esto aprovecho para destacar todas las interpretaciones y la banda sonora de Howard Shore, que acompaña a las imágenes con elegancia sin estar por encima de ellas (como pasaba a ratos en El Señor de los Anillos).

En fin, una obra maestra imprescindible.

Oscar Sueiro.

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Una respuesta a Una historia de violencia (David Cronenberg, 2005)

  1. Evil Konan dijo:

    Una gran película que se me hizo jodidamente corta. Al acabar estaba deseando más, ver más de esa metamorfosis psicológica que estaba sufriendo toda la familia, más de ver a Viggo Mortensen convertido en una maquina de matar aunque resulte más inquietante cuando trata de comportarse como una persona normal; más de esa Maria Bello convertida en una MILF que se la pone dura al personal, e incluso más del joven Ashton Holmes y como sería su vida en el insti con sus compañeros, los abusones, su adorable novia y demás… al acabar la película maldecía a Cronemberg clamando por media hora más cuando hay tantas películas en aquella época en que le sobraban una hora de metraje al menos.

    Ya alejándome de la película… hace poco me hice con un comic que Cronemberg también debería adaptar porque va muy en su estilo”Surfing on the Third Wave” de Miguel Ángel Martín. Entenderé de que si llegara un improbable caso de que la adaptara tendría que hacer muchas concesiones a Hollywood o cualquier productora estadounidense-canadiense debido a su material pornográfico… (Salía en El Víbora, nada menos) Es un retrato de una sociedad post-industrial con personajes que resultan creíbles y realistas, pese a que protagonizan escenas amorales, violentas o depravadas.

    Alguien debería pasar un ejemplar a nuestro amigo Cronemberg.

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