Crónica del Festival de Sitges 2018 (4) – Domingo 7 de Octubre

Sitges 2018

Bienvenidos a las crónicas exprés de El pájaro burlón a cargo de nuestro especialista: Óscar Sueiro. Las notas de las películas solo se corresponden a su experiencia personal y probablemente cambien cuando pasen los días. Esperamos que os sirvan como guía de cine.

UNDER THE SILVER LAKE, David Robert Mitchell

Esperadísimo tercer largometraje del director de It Follows, una de las mejores películas de terror de los últimos años, que se desmarca totalmente con esta aventura pulp multi-referencial y conspiranoica.

Lo curioso del caso es que me gusta el contenido pero no tanto el continente. Es decir, entiendo y aprecio la intención y las referencias, pero no me funcionan su estructura y su desarrollo. Solo entro en su juego en las situaciones más simpáticas, y también en alguno de sus misterios, pero al fin y al cabo, sigo a Andrew Garfield sin gran empatía ni interés de un lugar a otro.

El guion tiene un trabajo y valor inmenso, pero abarca tanto y retrata un mundo tan superfluo, que no conecto -ni aunque en gran parte sea una sátira de este-. En definitiva, no es cuestión de que sea una mala película, de hecho, David Robert Mitchell me parece un gran narrador, pero hay una capa de frialdad, de cálculo, y de artificio, que me distancian de la emoción. 6

THE NIGHT COMES FOR US, Timo Tjahjanto

Ya conocía al Timo por su segmento en V/H/S/2 y Headshot, ambas vistas también en Sitges, y bien, correcto, con despuntes potentes, pero nada para tomar nota. De modo que ha resultado ser un título con una contundencia inesperada. Y a uno de sus protagonistas, Iko Uwais, lo conocemos todos por los films de artes marciales dirigidos por Gareth Evans que lo revolucionaron todo: Merantau (en menor medida), y The Raid 1 y 2 (que fueron un bombazo).

Supongo que ya habréis leído que va en la línea de The Raid pero que es aún más violenta. Pues bien, no solo es más salvaje, sino que hace parecer a esa saga una franquicia Disney. Os digo, incluso os advierto, que si no estáis acostumbrados a la acción violenta oriental, o al gore, no os acerquéis a esta. En parte se hace digerible por el exceso, que es tal, que no te la puedes tomar en serio. Para un festival como Sitges es una fiesta, pero para un espectador normal puede ser un calvario.

En lo bueno tenemos las coreografías de artes marciales y lo bien potenciadas que están con la planificación de cámara, y en lo malo, que es tan sangrienta, que las artes marciales quedan eclipsadas. Para que yo diga que es demasiado…

Los actores y especialistas lo dan todo, la fotografía es adecuada y luce, y la trama, aunque cien veces vista, cumple. Tiene personajes con viaje y redención y también caricaturas, pero no nos vayamos por las ramas; es una peli acción extrema y eso es lo único que tenéis que esperar de ella. 6,5

THE DARK, Justin P. Lange

Con The Dark, Justin P. Lange consigue el sueño de muchos realizadores: que su cortometraje que se convierta en largo.

Es muy de agradecer que se intente dar un poco más de profundidad al típico argumento de “por algún motivo me adentro en un bosque o en la américa profunda y allí un/unos salvajes me asesinan despiadadamente”. Esta premisa da varias películas al año y algunas no están mal, aunque en el fondo son siempre lo mismo. En el film que nos ocupa, el encuentro de esa criatura con un niño secuestrado -y cegado, literalmente y metafóricamente por su secuestrador-, se reconozcan en el dolor. Su proceso de  transformación se irá revelando y el trauma remitirá en buena parte.

Resulta interesante en todo momento, aunque hay tempos reflexivos que se escapan un poco de duración. Un tiempo que no suma y que se podría haber administrado mejor para que luego, cambios más significativos no fuesen tan bruscos e inverosímiles. Es en el desarrollo de los dos protagonistas y su resolución dónde el relato pierde algo de credibilidad y fuerza aunque de todos modos se ve con agrado. Una buena historia que deja un poso de gran oportunidad desperdiciada. 6,5

GALVESTON, Mélanie Laurent

Como no se puede estar a todo, un servidor desconocía que Mélanie Laurent, además de ser actriz, también dirigía y que ya había realizado tres películas que no pintan nada mal.

En esta ocasión, adapta una novela de Nic Pizzolatto, conocido por la serie de éxito True Detective. Una suerte de neo-noir y thriller en la onda de Drive pero provinciano y menos sofisticado; un hombre con pasado violento pero con principios, una mujer que se cruza en su camino y necesita ayuda, a eso sumamos que tiene una hija, que hay una banda de crímen organizado que le persigue… Cine negro al fin y al cabo, pero como la referencia es tan cercana y los acordes musicales también nos remiten a ella, tenía que citarla.

Aunque da la sensación de que hay un molde para estos dramas indie intensos, no se puede negar que la forma acompaña estupendamente al cuento -oscuro-, que las interpretaciones están a la altura, y que todo el tono es coherente. En definitiva, que aunque haya algo de deja vu, está muy bien dirigida. Y ya que de algún modo está en el universo True Detective, también hay un plano secuencia que dice “aquí estoy yo”. 7

GHOSTLAND, Pascal Laugier

Desde 2004, Laugier ha conseguido estrenar un largo cada cuatro años, una media que no está mal, pero aquí y en el mundo entero le conocimos por su segunda película: Martyrs, que se sumaba a la nueva ola de horror francés con mucha contundencia.

Terror con algo que contar y cierta mitología, que junto con su violencia extrema, conquistaron a crítica y público -me sumo moderadamente-, especialmente fuera de su país, Francia.

Su posterior aportación, El hombre de las sombras (The tall man), me pareció tramposa a un nivel imperdonable y por encima remataba con un discurso lamentable que prefiero no recordar. Pero, como no soy rencoroso, he venido a ver su cuarto film libre de prejuicios, y bingo, vuelta al terror puro con algunas set pieces brillantes -el primer home invasion es tremendo-.

El guion es juguetón y seguro que algún exaltado se enfada, pero si entras en su órbita y lo aceptas, lo disfrutas e incluso te propone secuencias dramáticas que funcionan. También algo de humor negro y alguna tontería, pero este es el tipo de películas que tiene que estar en Sitges sí o sí. Sin ir de extrema, sin rizar el rizo, y sin querer revolucionar nada, será seguramente, una de las mejores cintas de género del año. 6,5

Oscar Sueiro

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