Todos nos llamamos Alí (Angst essen Seele auf, Rainer Werner Fassbinder, 1974)

alifassb01La cámara de Fassbinder muestra a Alí (El Hedi ben Salem) dentro del dormitorio de su amante, encuadrado por la silueta de la puerta, de espaldas, mirando la cama que tiene ante él. De repente entra en el encuadre el personaje de la amante y Alí, levantando los brazos, adopta el papel de burdo objeto de placer; es un hombre independiente, con personalidad, con fuerza interior, pero al mismo tiempo es débil, autodestructivo, y en ese instante desea con toda su voluntad ser utilizado. Esta desconcertante contradicción es la que define a Todos nos llamamos Alí, un film duro, realista, abierto, turbador y desesperanzador.

alifassb02El juego que lleva a cabo Fassbinder es el de ir poco a poco desconcertando a un espectador que va siendo confundido a medida que la consecución de secuencias hilvana la configuración de unos personajes extremadamente confusos, extraños e  impredecibles. El personaje de la señora mayor que se enamora de Alí se nos muestra en un principio como el de un ser bondadoso, justo, romántico y sobretodo luminosamente claro, es decir, sin ningún lado oscuro. Sin embargo, a medida que avanza la trama, Fassbinder nos va mostrando una serie de secuencias que van conformando poco a poco la indefinible y contradictoria personalidad del personaje: un egoísmo en cuanto a su relación con Alí, con quien poco a poco establece una relación de poder, un pulso de fuerza que rápidamente deja atrás el romanticismo que había caracterizado la unión de los dos amantes. Pero no ocurre sólo con el personaje de la mujer, Alí es, sin lugar a dudas, uno de los personajes cinematográficos más ambiguos y desconcertantes que se pueden encontrar en un film. Primero se nos muestra sincero y afectuoso hacia su esposa, sin embargo su actitud va versando poco a poco hacia la búsqueda de soledad, huyendo de la convivencia, huyendo de la ley de mercado con la que Fassbinder va caracterizando la relación amorosa de los dos personajes. Parece como si Alí realmente fuese capaz de intuir o incluso ver la estructura interna que está marcando su matrimonio, una estructura que se basa en conformar quién es el fuerte y quién es el débil de la relación, llegando a establecer un acreedor, una deuda y un deudor; Alí descubre que no hay amor, que solo hay intereses egoístas para huir de la soledad, la misma soledad que persigue a su esposa, la misma que le persigue a él. Fassbinder retrata así la desesperanza del amor, incluso del amor imposible, del amor revolucionario que supera convenciones, complejos y opresiones; tal y como él lo muestra, el amor no existe, es algo que usamos para argumentar nuestra continua necesidad egoísta de compañía, de cariño, y lo implantamos consecuentemente como una relación de oferta y demanda, interrelacionando precio, producto y gasto.

alifassb03El melodrama distanciado que trabaja Fassbinder se establece a partir de una equilibrada frialdad que inunda la atmosfera del film de un clima realista pero no extremadamente emocional, permitiendo así que nos sumerjamos en la historia de manera dosificada y armoniosa, evitando la efervescencia emocional que produciría una exagerada sensiblería. A ello ayudan brillantemente las bressonianas interpretaciones vaciadas de interpretación que hilvanan una delicada personificación de emociones humanas que se nos muestran sin caer en el exceso del elemento melodramático, llegando incluso a mostrar así a unos individuos que se nos hacen más creíbles, más reales, más humanos. Ahí reside el poder del film: unos seres tan contradictorios, tan oscuros, tan difíciles, son captados por los ojos del espectador como seres verdaderamente reales, profundos, alegóricos, y sobre todo humanos, demasiado humanos.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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