Samba (Olivier Nakache, Éric Toledano, 2014)

sambaCAPLa semana del estreno y seguramente las que le sigan, la conoceréis como “la de los directores de Intocable” -con la que además comparte protagonista, Omar Sy-, pero supongo que con el tiempo irá adquiriendo entidad propia. Por otro lado, los directores tampoco han hecho mucho por desencasillarse, sino más bien, reafirmarse en su estilo; la tragicomedia, más comedia que drama, con tintes teatrales, casi caricaturescos. Inspirados en la comedia italiana de los años setenta, el dúo de galos escoge una problemática social -la inmigración en este caso-, la investiga, construye una historia y luego estudia cómo introducir el humor en ella.

Lo cierto es que con solo dos largometrajes en su haber, han conseguido ser totalmente reconocibles. No sé si seguirán ese camino o cambiarán de tercio, pero parece que se sienten cómodos con esta fórmula, que dominan muy bien; el público ríe cuando tiene que reír, y también se silencia en los momentos de suspense y acción. En este sentido, el film es muy matemático y sabe atrapar al espectador medio, es decir, al de las salas más comerciales, en todo momento.

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En cuanto a mí, no diré que no pasé un buen rato y que no me interesé por los personajes, pero sí eché de menos la capacidad de sorprenderme, más profundidad y evolución en los personajes, y algo más de calado en general. Pero la película va de cara y de forma muy transparente. El tema es serio y se trata con bastante rigor, pero tampoco es un documental, sería más bien algo que pretende concienciarnos entre risas, y en este sentido, dudo que el drama trascienda por encima de la comedia, con lo que esa función de concienciación no dure más allá de los minutos en los que el relato se torna severo. Ojalá me equivoque y Samba mejore en algo esta sociedad xenófoba, pero una cosa es empatizar o sentir condescendencia con un negro apuesto protagonista de una película, y otra ser consecuente con la realidad de la calle. En todo caso, ahí mi decepción es más para con el público que para con los autores.

Aunque, como he dicho, el film no profundiza ni sorprende, respeto mucho que sepa muy bien en qué liga juega y no se meta en camisas de once varas. Por ese motivo, funciona tan bien, porque no divaga, va al grano. Todos los personajes son buenos o divertidos, o ambas cosas. Enseguida se les aprecia y te introducen en sus vidas, ríes con ellos y también sufres un poco. Los actores están estupendos, destacando a Charlotte Gainsbourg, una todoterreno, capaz de parecer guapa y fea, alegre y melancólica, solamente con una mueca sutil. El resto, muy en su sitio, se dedican a caer bien, cosa que el guión, débil en lo literario y académico pero fuerte en lo dialogado, les pone muy fácil.

Con todo, es una película bien intencionada que cae simpática, y espero que funcione en taquilla como funcionó Intocable, y con la que como mínimo, pasaréis un par de horas muy agradables. Para todos los públicos y recomendable a cualquiera.

Oscar Sueiro

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