Quién te cantará (Carlos Vermut, 2018)

Nunca es fácil enfrentarse a una película de Carlos Vermut. ‘Quién te cantará’ es un mare magnum de géneros cinematográficos tan complejo que parece que el director de ‘Magical Girl’ nos esté tomado el pelo. Pero es que más allá de comprender el significado de sus largometrajes, lo que busca Vermut es que el espectador los sienta. Que se pierda en sus metáforas y formas visuales mientras, de fondo, goza de unas interpretaciones sublimes que le transportan hasta lugares recónditos de su ser que, a lo mejor, desconocía. ‘Quién te cantará’ no deja de ser, en su complejidad, una historia de fantasmas, pero sin fantasmas. O con fantasmas de carne y hueso, como prefiráis. Vermut establece una relación casi vampírica entre las dos protagonistas, Najwa Nimri y Eva Llorach, que simbolizan el proceso de convertirse en artista y la simbiosis de identidad que sufren algunas personas. Crea la figura ficticia de Lila Cassen como si fuera un ente que vaga de cuerpo en cuerpo hasta aferrarse en uno que le permita transferir su esencia universal al mundo, en este caso, mediante la música. Que refleja el vacío que sienten ambas protagonistas y esclarece la conexión que se forja entre ellas. Cosa que Vermut refuerza con la fuerza de sus imágenes, las cuales combina de manera que parece que, tanto Nimri como Llorach, son dos mitades que se complementan. Es por ello por lo que ‘Quién te cantará’ está constantemente en continuo cambio. Su forma varía según la situación sentimental de sus personajes y cómo estos cada vez más van acercándose en el aspecto místico hasta unirse bajo un mismo ser. Vermut es todo un artista creando formas y transformando los espacios cotidianos en cuadros fantasmagóricos que no se alejan mucho de las fórmulas empleadas en el cine de género cuando se piensa en formar una atmosfera angustiante.

Gesto que enriquece hasta límites increíbles el lenguaje de su filmografía. Pero, en consecuencia, convierte a ‘Quién te cantará’ en un film de difícil acceso. Puede ser un deleite ver las construcciones de puesta en escena que Vermut realiza, pero sus largometrajes son una rara avis dentro de las convenciones del cine comercial actual y puede provocar el rechazo inmediato de los que busquen un thriller o un drama más. Pero, como se suele decir, nunca digas de esta agua no beberé y dale una oportunidad a una de las películas españolas del año. A pesar de que es mucho más que esos dos géneros juntos.

Sería injusto terminar, empero, sin hacer más hincapié en el maravilloso trabajo que realizan Nimri y Llorach en lo que respecta al apartado actoral del film. Sin su talento, y el sacrificio físico al que se someten, ‘Quién te cantará’ quedaría vacía. Su significado, aún sin ser el mismo para cada par de ojos que visionen la cinta, no cobraría vida y jamás llegarían a ningún puerto. También sería injusto, sin embargo, destacar a alguna de las dos por encima de la otra. Porque, aparte de que sería un destrozo para lo que Vermut busca en su película, lo cierto es que incluso para un Goya es un ex aequo de cajón.

Xavi Mogrovejo

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