Maps to the Stars (David Cronenberg, 2014)

mapsstars01Al contrario que la fácil etiqueta que le han puesto los críticos, (“Maps”) no posee un hueso satírico en su caótico e histérico cuerpo. Os he dado la extensión de la tierra que yo veo, que he visto, y que he vivido. Es la saga de una actriz maldita, hechizada por el espectro de su legendaria madre, de una estrella juvenil arruinada por la pronta fama, presa de la adicción y la alucinación fantasmal. De la mutilación, tanto real como metafórica, a veces causada por la fama y sus repercusiones –riqueza, vergüenza y pesadilla-. Yo veo nuestra película como una obra fantasmagórica, no como una sátira.

Bruce Wagner, para The Guardian

Bruce Wagner, guionista de la nueva película de David Cronenberg, se crió en Beverly Hills -donde fue a vivir con apenas ocho años- y ha vivido toda su vida en la Meca del Cine. En el mismo link en The Guardian habla de su juventud, de sus trabajos como librero, conductor de ambulancias, o chófer de las estrellas, antes de labrarse una carrera como escritor de guiones. Y también trata de hacer entender que no hay ninguna intención de resultar irónico ni sarcástico en Maps to the Stars (aunque sí posea ciertos momentos de humor negro). Vivir en esa localidad, tan estresante, tan plagada de egos exagerados, promesas incumplidas y cientos y cientos de sueños rotos puede dotar de una mirada única al que ha conocido sus entresijos, al que no tiene porque sentir ni compasión ni condescendencia, pero tampoco reírse a costa de un modelo de vida que para bien o para mal es el que ha conocido. Y que de puertas afuera casi puede ser, a primera vista, complicado de entender. Hollywood es considerado un lugar al que conquistar y quedarse, pero no donde nacer y crecer.

mapsstars02Habla de lo que conoces, se dice habitualmente que debe ser una de las primeras lecciones de un futuro escritor. Habla de lo que conoces, sí, pero hazlo a tu manera, y Wagner lo ha hecho: ya describió –esta vez sí, con una visión completamente satírica- las vivencias de un grupo de ricos y famosos en el libreto de Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills (Paul Bartel, 1989), que podría definirse como un anticipo –de tono cómico y desenfadado- del título que nos ocupa. Fue el autor del cómic Wild Palms, dibujado por Julian Allen, serializado en los primeros años 90 en la revista Details y que anticipaba el asentamiento real de ciertas sectas en Los Ángeles que se irían haciendo con el poder –no era coincidencia el auge de la Cienciología entonces-, mezclado con elementos de ciencia ficción alucinógena (el cómic fue editado en forma completa en España en un álbum por Ediciones B en Marzo de 1994). El cómic se convirtió, producida por Oliver Stone y con directores como Phil Joanou o Katheryn Bigelow, en una mini-serie de televisión que fue emitida en EEUU por la cadena ABC en 1993, de fuerte inversión económica y que fue un sonoro fracaso de audiencia en su momento; una pena, ya que la misma potenciaba los elementos cyberpunk del cómic original y los unía con la idiosincrasia propia de LA, más un aumento destacado del soap opera. Una especie de culebrón futurista que mereció mejor suerte, y que en España emitió Antena 3 en 1995 en horario de madrugada y que Filmax editó en video, pero que de momento no ha conocido versión en DVD o BluRay por estos lares. Y fue etiquetado por parte de la crítica literaria como un “escritor de Hollywood” debido a que de nuevo fijó en su ciudad adoptiva las tramas principales de lo que él llama la “trilogía de los móviles”, las novelas I’m Losing You (1996, llevada al cine en 1998 por el propio Wagner con Andrew McCarthy y Rosanna Arquette y producida por el propio Cronenberg, en el primer trabajo conjunto de ambos y editada en DVD en España con el título de Te estoy perdiendo), I’ll Let You Go (2002) y Still Holding (2003), comparadas en su día con frecuencia con los trabajos de Brett Easton Ellis, y en las que es habitual que celebridades reales de Hollywood se conviertan en personajes secundarios de sus historias.

mapsstars03En Maps to the Stars, sigue con su peculiar radiografía de las zonas más glamourosas de Los Angeles, pero esta vez en formato folletín de realización neutra y fondo sórdido, como si Peyton Place se rodara pensando en su emisión en el Infierno. Agatha Weiss (Mia Wasikowska), una joven parcialmente desfigurada a causa del rastro de quemaduras en su piel, retorna a la ciudad tras un periodo de reclusión y entra a trabajar como asistente de la actriz Havana Segrand (Julianne Moore), caprichosa e histérica estrella en decadencia que chapotea como un pez fuera del agua intentando mantener su status a pesar de la progresiva ausencia de ofertas de trabajo, y que vive dominada por el fantasma de su abusiva madre, una legendaria estrella fallecida tiempo atrás (Sarah Gadon). Agatha por su parte intenta reconciliarse con su familia, en especial con su hermano Benji (Evan Bird), estrella juvenil del cine con tendencia a los excesos. A su alrededor pululan diferentes personajes, cada cual con su obsesión o su manía: Jerome Fontana (Robert Pattison), un aspirante a actor que se mantiene como chófer de las estrellas, o los padres de Agatha y Benji (John Cusack y Olivia Williams), el primero un psicólogo especializado en tratar a famosos y la segunda una posesiva manager de su hijo.

mapsstars04El aspecto seco, poco dado a potenciar las emociones, que lleva utilizando David Cronenberg en sus últimas obras (en especial en las dos previas a esta, Un método peligroso y Cosmópolis) se pone al servicio del trabajo del desarrollo de personajes propuesto por Wagner: es un folletín, sí, pero sin grandes giros ni pasiones desbordadas plasmadas en pantalla; eso queda reflejado únicamente en el film dentro del film protagonizado por la fantasmal madre de Havana y que parece poseer a los personajes principales, incapaces de apartar la mirada del abismo. No hay un tono de pesadilla en el relato, Cronenberg huye de eso, pero sí asco y sordidez, apenas hay perdón a la estupidez de la mayoría de los protagonistas que poco a poco van cayendo y cayendo en la náusea, incapaces de dar con el sentido común, el tesoro más preciado que resulta invisible a sus ojos. Hay un lazo de unión entre las generaciones anteriores y las actuales, la locura y el cine, de las cuales los personajes protagonistas no pueden escapar, y desemboca en desesperación y celos, en paranoia y neurosis, en sangre y crimen.

mapsstars05La mayor pega de la obra, dentro de su mortal cocktail de  perversas emociones, es su negativa a resultar apasionante. Su discurso es plácido, aunque el contenido del mismo se compone de rayos y de truenos. Y a la vez es su mayor virtud: provoca que el espectador vea a los enfebrecidos personajes con cómoda distancia y sin sentir por ellos empatía, apenas emociones positivas ni deseos de justificarlos. Sus actos hablan por ellos. Ningún personaje es un ancla, nadie representa a la cordura. Según parece querer decir Bruce Wagner, Los Angeles del film está abocada a la angustia emocional y a la desesperanza perpetua. Es una interesantísima opción de llevar el timón de la obra, muy atractiva para el autor de este texto, pero que inevitablemente dividirá a los seguidores del director canadiense (lo cual no ha sido nunca algo poco habitual, si bien lleva unos cuantos trabajos que dividen hasta a sus propios fieles), que brilla en su trabajo con los actores. Julianne Moore ganó el premio a la mejor actriz en el pasado Festival de Cannes y lleva un año entre este filme y Siempre Alice recibiendo honores y galardones por doquier: merecidos, sin duda, para una de las mejores actrices de su generación. El canadiense saca oro del eternamente cuestionado Pattison, como ya hizo en Cosmópolis, aprovecha el bótox de John Cusack para dotar a su personaje del rostro necesario para envilecerle en sus primeros planos, y sobre todo le da terreno de juego a Mia Wasikowsa, la verdadera estrella de la película, formidable en su papel de víctima y culpable de los pecados de una ciudad hechizada por los fantasmas de los abusos, los excesos y la falsedad.

Javier J. Valencia

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