El día de la lechuza (Il giorno della civetta, Damiano Damiani, 1968)

El director italiano Damiano Damiani (1) consiguió con esta película uno de los mejores retratos de la sociedad siciliana y de la opresión que ha sufrido, y todavía sufre, por parte de La Cosa Nostra. Por encima de su calidad cinematográfica, fuera de toda duda, la cinta también gana méritos por su precocidad, pues fue rodada y estrenada durante el año 1968, mucho antes que empezaran las primeras luchas abiertas contra la Mafia por parte de los sectores mas conscientes de la población siciliana (2). El día de la lechuza (Il Giorno della Civetta) es la adaptación de una novela de Leonardo Sciascia (3) de idéntico titulo. Me atrevería a decir que, sin desmerecer el trabajo del excelente escritor italiano, nos encontramos delante de una de esas “rara-avis” en las cuales la película supera a la novela, o como mínimo, la complementa a la perfección.

El día la lechuza sucede en un pequeño pueblo de la Sicilia rural donde el tiempo parece haberse detenido. Un minúsculo universo, fácilmente controlable por el director, donde se reproducen todos los tics, rituales y conflictos de la isla. La película arranca con el asesinato de un constructor al cual la Mafia tenia en su punto de mira. Por supuesto, nadie ha visto o escuchado nada. En la mejor tradición siciliana rural, casi atrapada en el feudalismo, cada cual se ocupa de sus propios asuntos y el crimen organizado se mantiene enquistado a todos los niveles. Cerca de donde han sucedido los hechos solamente vive una familia humilde, en una pequeña alquería. En un primer momento la dueña de la casa, magníficamente interpretada por Claudia Cardinale, también negará saber nada del trágico suceso. No obstante, poco a poco y alentada por Bellodi, el nuevo comisario del pueblo interpretado por Franco Nero, irá implicándose en el caso. Las relaciones que se establecen en la pequeña y cerrada localidad, cargadas de códigos y pactos de silencio que se perpetúan en el tiempo, enseguida empezarán a resquebrajarse gracias al voluntarioso trabajo del agente Bellodi. El policía, recién llegado del norte de Italia, y como dirían muchos, con una concepción un tanto ingenua o idealista de lo que sucede a su alrededor, se empecinará en combatir a los capos intocables de la localidad.

El escenario en el que sucede la mayor parte de la acción es muy simbólico. Se trata de la plaza mayor del pueblo, núcleo y columna vertebral de la pequeña localidad, lugar de reunión y conspiración de todas las partes implicadas en la historia. En un lado de la plaza encontramos la comisaría, en el otro la mansión del capo mafioso de la zona. En medio de todo ello los bares, la gente y las miradas curiosas. Cada cual con su ventana, balcón o poltrona, actuando como espectador o participando activamente en el drama. Es así como la plaza se convierte, como quien no quiere la cosa, en un magnífico teatro de operaciones, en el cual desde cada atalaya y chiringuito los unos observan el movimiento de los otros (en ocasiones utilizando prismáticos y diferentes utensilios de espionaje descaradamente).

Vamos a hablar ahora del malvado de la función, magníficamente interpretado por Lee J. Coob. Operando impunemente desde la terraza de su casa, mueve los hilos como un general de posición privilegiada y moviliza a sus esbirros como si se trataran de figuras del ajedrez. Además, es un padre de familia respetado, con unos códigos de honor extremadamente estrictos y una doble moral muy trabajada. Capaz de admirar la valentía del comisario interpretado por Franco Nero, pese a que sea su enemigo principal, o de repudiar a los cobistas que se mueven a su alrededor por mero interés, a los cuales no considera dignos de llamarse hombres en su estricta escala de valores. La escena en la que entra en la sede del partido de la Democracia Cristiana, como pedro por su casa, ante la atónita mirada de Franco Nero, es muy significativa y el director se posiciona ideológicamente. Dejando de lado que la cinta no explore explícitamente este camino, la connivencia entre las fuerzas públicas del pueblo, la burguesía local e incluso las altas esferas de Roma con la Mafia, queda más que sugerida en todo momento.

Y por fin llegamos a Claudia Cardinale. La actriz realiza uno de los mejores papeles de su carrera, ostentando el protagonismo tanto o más que Nero o Lee J. Cobb. Tras las dudas iniciales, se posiciona a favor del comisario Bellodi en un intento desesperado de luchar contra los caciques del pueblo. Su marido ha desaparecido la misma noche del asesinato y ante la posibilidad de que la Mafia lo haya eliminado también a él, decide enfrentarse a los que controlan el cotarro. Este combate en solitario la enfrentará directamente con las estructuras que dominan su sociedad, empezando por un machismo extremo y continuando por unas tradiciones caducas que se enquistan a su alrededor y que son aceptadas como un hecho casi inmutable y divino por toda la comunidad. La Cardinale, más en forma que nunca, nos ofrece la dignidad y el coraje de la mujer maltratada y añade poesía a la película gracias a su lucha irrenunciable que todos condenan de antemano al fracaso.

Para ir terminando, quiero resaltar que la puesta en escena es excelente. El film transmite a la perfección la desolación del paisaje siciliano. La cacofonia de insectos y grillos, presente durante casi todo el metraje, mezclada con la interesante partitura de Giovanni Fusco, nos traslada a un panorama seco y monótono donde el calor practicamente sale de la pantalla. La suciedad y dejadez de los espacios terminan de dar el toque decadente que nos ayuda a creer que el tiempo se ha detenido para siempre en un lugar definitivamente dejado de la mano de Dios. Especialmente significativa, en este aspecto, es la escena en la cual Franco Nero nos muestra un mapa de Sicilia repleto de agujas rojas. Son señaladores de casos no resueltos y vemos demasiados…

En definitiva, nos encontramos ante una película muy recomendable por diferentes motivos pero sobretodo por su valentía y por su denuncia de un hecho sobrecogedor. Nero lucha contra un muro. Su soltería y juventud le impulsan a creer y arriesgarse en su función policial mientras el capo local, que en el fondo le admira, argumenta que los comisarios anteriores eran unos cobardes fácilmente manipulables porqué tenían una familia que mantener. “Este es un hombre y no un cuacuacuà como los otros” comenta en más de una ocasión, haciendo gala de su particular visión de la sociedad (4). Il Giorno della Civetta es una obra reflexiva y a la vez amena, dotada de un ritmo y planteamiento envidiable, y si nos paramos a pensar, lo que hace realmente grande a la película es que la batalla que nos plantea no es nada más que una disección a pequeña escala de lo que sucede, y ha sucedido siempre, en la sociedad que nos rodea.

Notas:

(1) En activo hasta hace relativamente poco, Damiano Damiani (nacido el 1922 en Italia), es uno de esos directores italianos formados durante el boom del cine italiano de los sesenta y los setenta. Un artesano del séptimo arte que, pese a ser responsable de multitud de títulos puramente alimenticios, ha destacado sobretodo por sus obras progresistas y de temática social entre las cuales cabe destacar Yo soy la revolución (El chuncho, quien sabe?, 1966), uno de los mejores westerns políticos de todos los tiempos, Confesiones de un comisario a un juez de instrucción (Confessioni di un Commissario di Polizia al Procuratore della Repubblica, 1971) y ¿Por qué se asesina a un magistrado? (Perché si uccide un magistrato?, 1974) piezas clave del llamado cine poliziesco italiano de los setenta.

(2) Podemos decir que el precursor en la lucha contra el crimen organizado en Italia fue Giuseppe Impastato, militante de Democracia Proletaria e hijo renegado de un reconocido mafioso. A principios de los setenta puso en marcha una lucha frontal que lo llevaría a morir asesinado a manos de la Cosa Nostra en un espectacular atentado que no se resolvió hasta hace poco. Esta muerte desencadenaría un proceso que culminaría con las primeras manifestaciones multitudinarias contra la Mafia llevadas a cabo en territorio siciliano por organizaciones progresistas de toda índole. Existe una interesante película sobre tales hechos titulada Los Cien Pasos (I cento Passi, Marco Tullio Giordana, 2000).

(3) El escritor, Leonardo Sciascia, (nacido en Racalmuto, Agrigento; el 1921 y calificado a menudo como uno de los mejores escritores italianos del siglo XX) que en sus inicios se había movido en los círculos del PCI (Partido Comunista Italiano) para convertirse en uno de sus críticos años mas tarde, fue el primero en hablar abierta y seriamente del problema del crimen organizado en Italia.

(4) La filosofia del Boss, interpretado por Lee J. Cobb, queda evidenciada en uno de los diálogos más recordados de la película “tengo una cierta práctica del mundo; y eso que llamamos humanidad, y se nos llena la boca al hablar de humanidad, bonita palabra llena de viento, la divido en cinco categorías: los hombres, los medio-hombres, los hombrecillos, los, hablando con respeto, rufianes y los cuaracuacuà… Hombres hay poquísimos; medio-hombres pocos, pues ya seria yo feliz si la humanidad se contentara con medio-hombres… Pero no, la cosa sigue bajando hasta los hombrecillos, que son como los niños que se creen mayores, simios que imitan los gestos de los hombres… y, todavía más abajo, los rufianes que se están convirtiendo en ejército… Y por fin llegamos a los “cuaracuacuà”, que deberían vivir como los patos en las charcas, pues su vida no tiene más sentido ni expresión que la de los patos…”

Dani Morell

 

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3 respuestas a El día de la lechuza (Il giorno della civetta, Damiano Damiani, 1968)

  1. Ayer televisión española-la 2-se apuntó un tanto con la emisión de esta excelente pelicula,pese a un doblaje mas bien discreto-no el original de su estreno alla por el lejano 1968-la pelicula contiene todos los valores que se han destacado en el magnifico comentario que me antecede,pensaba al verla por segunda vez-recuerdo que la vi tambien por televisión española creo que en tiempos de la transición-en min infancia en unpueblo costero del mediterraneo catalan,en aquellas cortinillas que servian de bienvenida a las tiendas y los bares y en las terrazas de estos,naturalmente-gracias a dios-en aquel pueblo no habia mafia,ni Omerta,ni asesinatos ni aquel machismo salvaje que muestra la pelicula,era la España del tardofranquismo eso si y los valores conservadores impregnaban la sociedad,quiza si hay algun pero que ponerle a la pelicula-muy pequeño-es el personaje que en carna FRANCO NERO,en el sentido de que es un hombre absolutamente integro ,la pelicula ni tan solo insinua el mas minimo acercamiento entre el joven e idealista capitan de carabinieri y la esposa-con toda seguridad viuda-del testigo ocular del asesinato que da inció a la pelicula y desencadena toda la trama,cuando digo acercamiento,digo relación sentimental-seguro que si la pelicula hubiese sido norteamericana si lo hubiese habido-como bien dice el comentario-magistral-se respira calor ,subdesarrollo,opresión y la presencia obsesiva de Don Mariano Arena-soberbio lee j cobb,inolvidable juez garth de EL VIRGINIANO e inolvidable en peliculas como LA LEY DEL SILENCIO,EL HOMBRE DEL OESTE,EXODO O NO SE COMPRA EL SILENCIO-y su corte de buitres carroñeros,en aquella terraza que como sombra siniestra y amenazante-pienso por ejemplo en el castillo de Dracula de las peliculas de la hammer-planea sobre la plaza mayor de aquel ignoto pueblo siciliano,la pelicula es amarga y termina mal,el honesto capitan de Carabinieri del norte sera relevado por querer tocar a DON MARIANO y su corte de buitres,la joven viuda debera abandonar aquel pueblo si no quiere ser objeto de las burlas y los desprecios mas humillantes de aquellos ignorantes aldeanos,totalmente sometidos al poder del mafioso-ver la ultima secuencia,cuando DON MARIANO,recien salido de prisión,recibe los saludos de todos los que pasan por delante de la terraza de su mansión,hay algoen la expresión del mafioso realmente paradojico,ha triunfado de nuevo,el impetuoso,joven e idealista capitan debe volver a la peninsula,en su lugar un nuevo capitan-“estara casado””seguro que tiene hijos””asi no se metera donde no le llaman” comentan los mafiosillos que pululan alrededor de DON MARIANO-EL Nuevo capitan seguramente sera mucho mas “sensible” a los deseos de Mariano Arena,pero en el rostro del mafioso no se dibuja la satisfación por el nuevo triunfo,quiza porque el recien llegado capitan solo sea otro “CUARACACÚA” Y el capitan recien relevado era un hombre de verdad,Damiano damiano nos regaló dos años despues otra esplendida diseción del siniestro universo mafioso con la pelicula CONFESIONES DE UN COMISARIO de nuevo con Franco nero-en el papel de un magistrado-y otro soberbio “suporting actor”yanki ,MARTIN BALSAM,como jefe de policia harto de los manejos del mafioso de turno y dispuesto a tomarse la justicia por su mano,el rostro femenino lo puso entonces MARILÚ tolo,una de esos bellezones italianos de pelo largo y ojos rasgados,no muy diferentes de los bellezones españoles,mediterraneos ambos

  2. admin dijo:

    Muchas gracias por tu comentario Ramón, estoy de acuerdo con lo que dices y es que la película realmente consigue transmitir esa sensación/atmósfera continua de omertá y amenaza que describes. Me ha encantado ese símil que haces con el castillo de Drácula de las películas de la Hammer y la terraza de Lee J. Cobb (soberbio actor). Hace poco pude ver la película que comentas “Confesiones de un comisario” y también me encantó (menudo final!). Pocas veces me ha defraudado el director Damiano Damiani. La que todavía no he podido ver es la que junto a “El día de la lechuza” forma lo que algunos han llamado “El dueto siciliano”, me refiero a “A cada uno lo suyo”, de Elio Petri, también basada en una novela de Leonardo Sciacia y considerada una de las precursoras del género poliziesco italiano.

  3. A CADA UNO LO SUYO la pasó televisión española en tiempos de la transición,no recuerdo practicamente nada de ella,salvo el final-la secuencia de la boda de Gabrielle ferzetti e Irene papas-mientras suena una “bossa nova”,CONFESIONES DE UN COMISARIO la vi en el antiguo y difunto cine pedro lv de Barcelona en los primeros setenta y me impresionó,no recuerdo que se haya pasado por ningún canal televisivo desde entonces,todo este policiaco-mafioso,policiaco a secas-BANDIDOS EN MILAN,ROMA COMO CHICAGO,LA POLICIA AGRADECE-fue todo un subgenero del cine italiano durante muchos años,son peliculas que no se pasan jamas por ninguna cadena-LA POLICIA AGRADECE se pasó alla por el 88 en la segunda de RTVE-recuerdo que en aquella epoca,este tipo de peliculas eran calificadas por la prensa cinematografica española del momento como “apologia del fascismo”-acusación reiterada con el estreno de HARRY EL SUCIO por aquel entonces ¿quiza influido por el policiaco italiano?-curioso porque era una prensa que vivia sometida a un regimen dictatorial,donde los derechos de los delincuentes eran escasos o nulos-aun asi ,esa expresión mil veces oida de “entran por una puerta y salen por otra” viene de esa epoca-aunque recuerdo que la prensa de la epoca-sometida al chantaje permanente delsecuestro gubernativo si las informaciones que daba no eran del agrado del regimen-gozaba de cierta manga ancha cuando se trataba de hablar de politica foranea-asi se resaltaba la balsa de aceite que era el franquismo y los continuos conflictos sociolaborales de paises como FRANCIA,ITALIA,REINO UNIDO etc-finalmente un recuerdo para un policiaco español de 1972 muy poco reconocido y que goza de una buena persecución y un final impresionante-la irrupción de cientos de vehiculos de la policia armada,guardia civil y policia nacional en el barrio de chabolas de LA MINA en Barcelona-se trata de RAZZIA-LA REDADA-dirigida por José Antonio de la Loma,muchas gracias por haber leido mi comentario y hasta la vista

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