Foxcatcher (Bennett Miller, 2014)

Foxcatcher01Como una parte de mis lectores acuden a mí para saber más sobre la película, o saber algo, quiero aclarar algunas cosas: no es una película sobre lucha libre, ni siquiera pertenece al subgénero de cine de deportes –sigo sin saber nada sobre la lucha libre-, y si eres de los que tienes gatillo fácil con la muletilla “es lenta”, probablemente no te va a gustar.

Foxcatcher es un film de personajes, el peso está en su ser y en sus relaciones. Como ya ocurría con la maravillosa El buscavidas (Robert Rossen, 1961) donde las salas de billar eran el marco perfecto para hablar de ganadores y perdedores –entre otras muchas cosas-, aquí la lucha libre es solo un pretexto, aunque en este caso está basada en hechos reales, lo mismo hubiera valido el boxeo, que el ajedrez.

Odio escribir cosas parecidas a sinopsis, pero necesito introducir a los protagonistas para luego profundizar en sus acciones.

E. Max Frye y Dan Futterman, guionistas, nos presentan a Mark (Channing Tatum), un luchador medalla de oro con facciones simiescas, fuerte como un toro, pero no con muchas luces, hasta el momento siempre criado –sus padres dejaron de ejercer como tal cuando él tenía dos años- y guiado por su hermano David (Mark Ruffalo), también medallista y su entrenador personal. David es más inteligente, sensato, tiene mujer e hijos y a diferencia de Mark, la lucha no lo es todo para él.

Foxcatcher02En pocos minutos describen el paupérrimo día a día de Mark y con una secuencia de entreno, también su temperamento y la rivalidad con su hermano -eso no significa que no le quiera, pero sí que no le gusta vivir a su sombra-. Entonces entre en juego John (casi irreconocible Steve Carrell. Sí, el de The Office versión americana, Virgen a los 40, y uno de los tipos más divertidos del mundo), que embaucará a Mark con grandes promesas de futuro, dinero y calidad de vida. En todo caso, tienen un deseo común: ganar la medalla de oro en las Olimpiadas de Seúl.

En el plan inicial, John quiere a los dos hermanos en su equipo, pero tendrá que renunciar a David porque no está dispuesto a mudarse, de modo que se conforma –aparentemente- con Mark, y empieza, no solamente su entrenamiento, sino un proceso de apadrinamiento, absorción, anulación, manipulación y sustitución de la figura paterna y de mentor que hasta el momento ocupaba su hermano David.

Foxcatcher03Ahora ya basta de contaros la película.

¿Por qué Foxcatcher es excelente? Pues por la profundidad de sus personajes, especialmente John, y porque cada una de sus decisiones y acciones es coherente. Y no solo eso, sino que está estrecha y rigurosamente ligada a su pasado y su presente. Hay mucha tristeza en ellos –excepto en David-, mucha contención y mucha ira. El tono y atmósfera del film, hacen que respires su mismo aire opresivo. También porque muestra más de lo que verbaliza, porque usa más el cine que la palabra, y en un primer plano de John, aunque dure apenas unos segundos, hay admiración, envidia, pesar, ira, miedo, dolor, maldad, e incluso inocencia.

Porque contiene secuencias que le dan la vuelta entera a nuestro concepto de John –me refiero a la de entreno grupal presenciado por su avergonzada madre (Vanessa Redgrave), a la que nunca en la vida pudo contentar, y respeta, teme y odia a partes iguales-. Por la bofetada que le da al sueño americano, porque John es millonario pero es un absoluto perdedor frustrado.

Foxcatcher04Porque John es homosexual y está dibujado con dos pinceladas, y porque saber hacer eso, es saber escribir, es saber rodar.

Porque adoro a John, ese desgraciado que recuerda a Benjamin Linus de Lost, un personaje que dejará huella en la historia del cine.

Porque es una película personal a pesar de que nazca de un hecho ya acaecido y venga escrita por otros. Y sobre todo, porque no he parado de pensar en ella desde que la vi, siempre encontrándole nuevos matices. Y porque los actores no son actores, entregan su alma a los personajes.

Me encanta la lucha de John por hacerse con la sumisión de Mark, y el amor fraternal de David que no se rinde al poder. Que Mark esté perdido en medio, que aunque su aspiración sea noble, se vea envuelto de codicia y se pudra todo a su alrededor. Que el conflicto dé vueltas sobre sí mismo, que no se resuelva de un plumazo, o con una charla grandilocuente de guionista con afán de lucimiento, que termine como tiene que terminar algo así de oscuro y de lo que ya nos van avisando a medida que avanza el metraje; una bomba de relojería con un tic-tac lento y angustioso.

Oscar Sueiro

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