Especial cine de montaña (4): Valley Uprising (Nick Rosen / Peter Mortimer 2014)

valleyuprisingCAPResumir la evolución, que no la historia, de la escalada de los últimos 60 años en apenas 1 hora y 38 minutos, con una cantidad ingente de datos y puntos de vista, y a la vez conseguir un producto de entretenimiento de indiscutibles virtudes fílmicas, no es nada fácil. Pero Nick Rosen y Peter Mortimer lo consiguen con creces en Valley Uprising.

Vamos por partes. He dicho: producto de entretenimiento, cantidad ingente de datos y virtudes fílmicas. A continuación voy a explicarme en relación a estas tres afirmaciones, para finalmente justificar por qué defiendo que Valley Uprising (Rebelión en el Valle) es una excelente película documental, capaz de entretener a un amplio público, escalador o no, y que recomiendo fervientemente su visionado. Para esto último, la podéis ver a través de la página web de Sender Films (www.senderfilms.com) donde se puede comprar por 24,90$.

Producto de entretenimiento: el ritmo es dinámico, para dar tanta información en tan poco tiempo se recurre a un discurso figurativo cargado de referentes que apelan a los conocimientos del espectador, ahorrándose así muchas explicaciones y creando un discurso ágil y fácil de interiorizar. ¿Cómo es posible?, pues gracias a un estilo narrativo que adapta su estética a la época que narra, por ejemplo entre otros recursos, detalles que nos sitúan en los años 50, 70, 80… También se aligera el peso documental gracias al humor, a la combinación de imágenes de archivo animadas como si gifs de broma se tratara. Esto nos relaja y divierte para seguir absorbiendo información. A una muy bien elegida banda sonora, a un narrador, Peter Sasgaard (actor que da voz a la voz en off), que transmite con medida y no se hace pesado. A la combinación de declaraciones de escaladores reales siempre con un tiempo muy limitado, y todo ello lanzado como una aparente lluvia de sucesos y anécdotas, pero que guarda un orden cronológico fiel, consiguiendo una imagen global de la evolución de este deporte, la escalada en roca en Yosemite, muy cohesionada.

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Seguramente, el análisis de un estricto historiador no aprobaría ciertas licencias creativas, o quizás sí. Escribir historia es también un acto creativo, menos objetivo de lo que mucha gente cree. Pero en este artículo no estamos hablando de cómo se crea la Historia para que sea fiel a la “realidad”, sino de cómo se consigue que un documental, sin dejar de ser fiel a la verdad, sea capaz de entretener y satisfacer expectativas de un público muy amplio y no sólo el espectador especializado.

Cantidad ingente de datos: hay que ser conscientes de que en Valley Uprising se narra la evolución de la escalada en el Valle de Yosemite desde mediados de los años 50 hasta bien entrados los 2010. La escalada es un deporte relativamente joven y que en medio siglo ha sufrido transformaciones increíbles que rallan la imposibilidad humana, aunque en escalada parece que cada vez que alguien dice que “esto es imposible” llega uno nuevo y lo hace. Yosemite, no es por qué sí la meca de la escalada, sus dos monolitos insignia, el Half Dome y El Capitán, han sido escenario de proezas una y otra vez superadas. Básicamente, la línea va desde que en 1958 Warren Harding, Wayne Merry y George Whitmore, escalaron la ruta The Nose de El Capitan en 47 días, ascendiendo como una expedición usando cuerdas fijas a lo largo de la ruta, uniendo campamentos establecidos a lo largo de la vía, colocando muchos puntos de anclaje, clavos, parabolts, agarrándose en cintas, ayudándose con estribos, asegurados entre ellos para cubrirse la caída con cuerdas no fijas, etc. Hasta que Alex Honnold, escalador con récords de velocidad y escalada en free solo-sin cuerdas, sin ayudas artificiales de ningún tipo, y sin que nadie le esté asegurando la caída(si cae, muere)-, escala en solo –sin nadie asegurándole pero auto asegurándose en algunos tramos- las paredes del Mt. Watkins, El Capitán y Half Dome. Las tres en 18h 50min, en el 2012. Pasando por Lynn Hill, escaladora, pionera de la ascensión en libre y primera persona en escalar en libre en un solo día la vía The Nose. La diferencia de la “escalada en libre”y la “escalada en free solo” es que en libre el escalador va asegurado con una cuerda que le une a otra persona que le evita la caída al suelo si cae de la vía, pero esta cuerda no le ayuda a ascender, para subir sólo puede usar sus manos y pies y ningún elemento artificial, exceptuando las zapatillas deportivas especiales de escalada y el magnesio en las manos para evitar el sudor. En free solo, el escalador no usa ningún elemento artificial para ascender ni va asegurado.

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¿A que estoy empezando a hacerme pesada con tanto dato? Pues Nick Rosen y Peter Mortimer no se hacen nada pesados, y eso que explican muchísimas más cosas; sitúan al espectador en el ambiente bohemio y rebelde de la escalada, para después mostrar su transformación en ambiente de deportistas entrenados y fanáticos del fitness, las competiciones, las rivalidades, el choque de personalidades… Aparecen Yvon Chouinard escalador y alpinista, activo ecologista y propietario fundador de Patagonia (www.patagonia.com), empresa de material de deportes de montaña famosa entre otras cosas por su política ecológica y sostenible. Royal Robbins uno de los pioneros de la escalada en EEUU y de las bases éticas de la escalada en roca (usar el número mínimo de parabolts, sólo los justos y necesarios, sin cuerdas fijas, etc.) y que rivalizó fuertemente con Warren Harding uno de los pioneros y más influyentes personalidades de la escalada y en concreto en el desarrollo de la ascensión en “bigwall”. En Valley Uprising se destaca su rivalidad con Robbins, no solamente personal, también en su visión sobre cómo se debe escalar. Se habla de John Bachar, escalador pionero en el free solo y en los métodos de entrenamiento centrados en la escalada. Dean Potter escalador, alpinista, saltador base y slackliner en altura. Chris McNamara escalador y base jumper… Y muchos más que no cabe nombrar.

Virtudes fílmicas: ya he hablado de ellas cuando he descrito el ritmo, los recursos, pero quiero nombrar específicamente la cualidad poética de esta obra. Esta es una virtud fílmica que no todas las películas consiguen y de la que ninguna producción artística debería carecer.

Podría añadir más,pero prefiero terminar aquí, y quién sabe si algún día lo comentamos en un café o escalando en algún lugar…

Laia Olivares

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