The Nightmare (Rodney Ascher, 2015)

nightmare01La parálisis del sueño es un trastorno que se sufre entre el estado de sueño y de vigilia y que provoca una parálisis transitoria en la que la persona es incapaz de cualquier tipo de movimiento voluntario. Puede suceder en el momento justo de empezar a dormirse o en el momento del despertar, y la persona no puede moverse, ni hablar y en ocasiones ni siquiera abrir los ojos. Esta parálisis puede llegar a durar minutos, provocando gran sensación de ansiedad y angustia, y en muchas ocasiones los que la sufren hablan de alucinaciones terroríficas en las que sienten la presencia de algo que está con ellos en el cuarto, aprisionándoles y haciéndoles sufrir más. Este trastorno existe desde hace siglos, habiendo constancia de él en numerosos documentos históricos, literarios y pictóricos-artísticos (por ejemplo el famoso cuadro de 1781 de Henry Fuseli La pesadilla). Desde que llegó la era de internet, las personas que la sufren han podido compartir entre ellos sus problemas y dificultades. Rodney Ascher –director del notable documental Habitación 237–, siendo él mismo víctima del trastorno, decide en The Nightmare hacer una investigación sobre el tema entrevistando a personas reales que lo sufren y ficcionando con actores profesionales las descripciones oníricas y narraciones terroríficas de sus experiencias durante la parálisis.

nightmare02The Nightmare es un equilibrio interesante entre documental y secuencias ficcionadas, pero el resultado es extraño. Por un lado, dicho equilibrio hace que todo el tema de la parálisis del sueño sea correctamente muy cercano al espectador, puesto que se trata de una cuestión real que sufren muchas personas en el mundo; pero por el otro lado, Ascher establece una continua estructura de entrevista seguida de escena ficcionada que acaba resultando un tanto repetitiva, puesto que no varía. Hay momentos en que alguna entrevista es más terrorífica que otra por lo que narra la persona en cuestión, así como también hay instantes en que una recreación será más aterradora que otra por la misma razón, pero realmente nos vamos acostumbrando al ritmo de la estructura y estamos a la espera de la siguiente parálisis ficcionada o de la siguiente entrevista; lo anticipamos en vez de sorprendernos con ello.

En ese sentido, The Nightmare no baila con los códigos de terror lo suficiente para atrapar al espectador clásico de ficción, ni tampoco varía el planteamiento repetitivo de su estructura documental. Por lo tanto, el resultado es una pieza cinematográfica muy interesante sobre una cuestión real que afecta a muchas personas en el mundo y para la que la medicina no tiene respuestas muy claras. Es una investigación honesta y muy elaborada por parte de Ascher, y busca revelar este trastorno al gran público, que mayoritariamente lo desconoce. Pero, siendo todo ello muy destacable, el documental se queda únicamente en eso y no llega a aterrorizar de forma considerable. Sí que crea una sensación de intranquilidad respecto a este trastorno para aquel público que le interese pero que nunca haya tenido una experiencia similar. Y por supuesto en el caso que el espectador que vea el documental sufra parálisis del sueño, pasará seguramente un muy mal rato.

nightmare03Por otro lado, hay algunas secuencias de recreaciones ficcionadas que resultan demasiado poco elaboradas a nivel cinematográfico en cuanto a factura y forma, dando un resultado un poco zafio. Se entiende que se le quiere dar un halo de austeridad verosímil a dichas recreaciones (en la vida real las alucinaciones no están hechas con postproducción hollywoodiense), y claro que si en ese momento el espectador ya está metido en la historia, no va a notar nada que le chirríe. Pero si en cambio uno está todavía en proceso de empatizar con todo ello, dicha poca elaboración en las secuencias ficcionadas puede provocar que nos distanciemos de la propuesta y que, por tanto, el juego de realidad-ficcionamiento-terror deje de funcionar y nos salgamos del visionado empático.

Eso sí, uno de los mejores momentos a destacar de The Nightmare es la parte en la que las personas reales entrevistadas empiezan a coincidir cuando cuentan cómo fueron y han ido descubriendo en varias películas de terror famosas recreaciones de cosas que ellos habían vivido durante sus alucinaciones y parálisis; películas como Pesadilla en Elm Street o Insidious, y es en este momento del documental en que Ascher logra crear un juego muy bien elaborado de cine dentro del cine, de realidad dentro del cine, de manifestaciones oníricas y alucinaciones que coinciden con experiencias reales en distintas partes del mundo reflejadas en secuencias de films comerciales de terror. En ese punto, tanto el montaje, como la banda sonora, como las entrevistas en voz en off y las recreaciones ficcionadas funcionan perfectamente y provocan una sensación muy lograda de intranquilidad en el espectador.

nightmare04En resumen, como dice en Indiewire Eric Kohn: “’The Nightmare’ maneja un complicado equilibrio entre miedo visceral e investigación honesta”. Y en consecuencia el resultado es un documental muy interesante y más que correcto en su realización, al que hay que dar relevancia porque da una información muy destacable sobre un trastorno que muchas personas sufren en silencio. Pero al mismo tiempo Ascher no llega a ofrecer una experiencia cinematográfica que pueda encumbrarse ni alabarse de forma tan intensa como cabría esperar.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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