Festival Punto de vista, cine documental, 2015

puntodevistaCAPPara un servidor ya es tradición acudir a Pamplona y entre documental y documental, comer unos pintxos, -¿o es al revés?-. En todo caso, procuro no faltar nunca, aunque mi visita sea fugaz, de fin de semana, que es lo que el trabajo me permite.

En esta edición, me he encontrado con dos buenas noticias; el festival recupera la anualidad –los recortes de cultura nos querían  robar un año-, y la sede es el centro Baluarte, con lo que disponemos de una sala céntrica y bien grande para no quedarnos sin entrada.

Siempre incido en que el cine documental es el gran desconocido por el público, y que la idea generalizada que se tiene de este inabarcable género, es casi únicamente la de la vertiente divulgativa. Entre mis lectores habrá entendidos, pero también muchos iniciados o al menos bienintencionados, así que permitidme introduciros qué tipo de películas podemos ver en PDV. No se trata de films o cortometrajes estrictamente documentales, sino que abren las miras a cualquier tipo de narrativa que se le escape a la ficción convencional. Podemos ver cosas muy afines al vídeo-arte, cine experimental, perfomances, ensayos, auto-retratos, etc.

Ahora que ya ha salido espantado un 99% de lectores, os cuento un poco lo que vi este año.

Before we go es una obra de gran valor que trasciende incluso su calidad cinematográfica, que ya es notable de por sígracias a su osada narrativa, su bonita fotografía, y su sensibilidad en el montaje. El director Jorge León, encabeza esta producción belga en la que tres personas a las puertas de la muerte, acuden a un ensayo entre bambalinas, el ensayo de una obra que probablemente nunca se estrene.

Al inicio podría parecer una terapia artística para enfermos terminales –y quizás lo sea-, pero la entrega de los actores y la conexión con los enfermos es tal, que termina siendo una cura para todos ellos. La energía fluye de unos a otros mientras vemos el backstage de la deslumbrante Gran Ópera Belga. Un retrato bello y delicado que además se permite el lujo de regalarnos secuencias maestras como la musical en el montacargas. Toda una experiencia.

beforewego

Out, de Joan Antúnez, es una divertida virguería, un ejercicio de montaje que muestra de forma creativa el lado menos visible del tenis; los recoge-pelotas, árbitros, público, incluso la realización en una unidad móvil de televisión. Es tan clave la edición de las imágenes como el diseño de sonido, no en vano, la formación del director pertenece casi enteramente a ese campo.

Un experimento ágil y con el sentido del humor muy presente –resulta un tanto ridículo el ir y venir de las cabezas siguiendo la pelota, y también arrancó risas la citada secuencia del realizador-.

The blazing world, de Jessica Bardsley, es un ensayo sobre la cleptomanía que tiene como eje el célebre caso de la actriz Winona Ryder, con lo que enseguida se hizo con la atención de todos, incluso el público más reacio, pero al poco de empezar ya demuestra méritos propios asociados sobre todo a la forma. La autora construye el relato a partir de imágenes ajenas –como no-, ya sea de falsas ficciones que representan la cleptomanía y que en su día se usaban como preventivos, o fragmentos de películas, además de la voz en of y declaraciones de la propia Winona.

Aun con la asociación directa entre cleptomanía y la depresión que establece el film, el tono general es bastante fresco y desdramatizador. Por eso y por su originalidad, se hizo con hueco en el palmarés del festival.

theblazingworld

Working to beat thedevil, de Chu-Li Shewring y Adam Gutch, todavía la estoy asimilando. Su cinematografía está muy por encima de la media, concretamente la fotografía y la dirección artística, que recrean la obsesiva investigación científica del protagonista, generando una especie de ensoñación continua que mezcla lo pesadillesco con una suerte de visión subjetiva del ojo del personaje a través del microscopio. Todo ello narrado en of por él mismo durante su búsqueda Darwiniana. Muy interesante el contenido, pero muy superado por la forma.

working

Solo te puedo mostrar el color, de Fernando Vilchez, cuenta con información e imágenes de fuerte valor documental, pero su intención de reconstrucción histórica se me antojó algo irregular, críptica si se quiere. No entendí bien la contraposición de material de archivo del conflicto minero –el gobierno de Perú incumplió el acuerdo con los nativos de Awajún y se desató la violencia-, con esa exploración inocente de unos jóvenes deambulando y divagando con una cámara en la actualidad. Quizás con intención de pisar la tierra que en su día albergó tanta violencia, o queriendo decir que las nuevas generaciones olvidan pero la tierra no. Lo cierto es que no entré al juego y quedé algo desubicado. No obstante, la obra no está exenta de interés.

solotepuedo

Rainbow’sgravity, de MareikeBernien y KerstinSchroedinger es en realidad un documental denuncia, y digo “en realidad” porque la forma es algo así como una performance de poesía visual. Una narrativa que normalmente resultaría inoportuna pero aquí encaja con coherencia interna dado el tema que delata: lo turbio que envuelve a la empresa Agfay a su negativo de celuloide Agfa color-neu, creado en la Alemania nazi y relacionado con fines propagandísticos, cuya fábrica, donde además se rueda este documental, era insalubre y tóxica para sus trabajadores, a veces semi-esclavos del régimen. Un tanto denso el tratamiento y redundante en sus ínfulas poéticas, pero coherente y robusta en su planteamiento.

rainbow

Lettres du voyant, de Louis Henderson, me da la sensación de que se pierde entre sus buenas intenciones y su ambicioso tratamiento. La propuesta procura entender la Ghana actual a través de la estafa sakawa –chantaje on-line con un toque de vudú-, y la justificación su práctica como venganza al colonialismo, como una forma de recuperar el oro que en su día les fue robado.

La película mezcla el ensayo con trazas de documental convencional, imágenes 3D generadas por ordenador con las que intenta establecer una especie de mapa situacional e histórico, pero la conexión entre todo esto resulta arbitraria y poco cohesionada. Luego, con el director presente –muy majo-, pude comprobar que él lo tiene claro, pero sigo pensando que su dispositivo no funciona.

lettres

Hasta aquí mi vivencia en esta edición, siempre con ganas de más y con la ilusión puesta en el siguiente año. Ruego disculpéis cualquier tipo de laguna en mi texto, pero es que en Pamplona se bebe mucho.

Oscar Sueiro

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