Cartas a María (Maite García Ribot, 2014)

cartasamaria01Cartas a María es un documental que camina sobre los pasos de Pedro García León, un republicano exiliado en Francia, de quien la autora, su nieta, recupera la memoria y despeja la incógnita de lo que fuere su vida más allá de la frontera. Es el descubrimiento de las cartas que envió Pedro durante años a su mujer, María, lo que propicia este relato.

Existiendo como existen tantas historias sobre exiliados, prófugos, condenados y demás víctimas de la Guerra civil española, entre otras, ¿qué puede aportarnos la presente película a estas alturas?

Pues bien, más allá del arduo ejercicio de investigación, búsqueda y reconstrucción, -ejemplar en términos académicos e interesante en sí mismo-, la directora propone una cierta relación poética entre imágenes y texto. Resulta tremendamente complicado narrar una historia de la que apenas tenemos unas fotografías y unas cartas como punto de partida, más aun si el objetivo es un largometraje.

cartasamaria02En este caso, además de rodar el seguimiento de las pistas, protagonizado por la misma autora, y las entrevistas, -sin ansia de protagonismo y con cierta distancia, cosa que se agradece-, se recurre a las imágenes de archivo de la época, y con ellas, descartando casi siempre la literalidad, entramos en juego de simbolismo que evoca lugares, estados de ánimo, momentos históricos y también sentimientos. En unos momentos funciona mejor que en otros, pero la tarea de visionado y selección, no se la deseo a nadie. –Y todavía los hay que creen que los documentales no tienen guion-.

En este género, además de la basta documentación que se maneja, también se exige rigurosidad, y hasta donde yo puedo llegar, es un trabajo serio. No me ha extrañado ver acreditado a Magí Crusells como asesor histórico, experto en esa época y antiguo profesor de la Facultad donde trabajo.

Como debilidades de esta obra, veo que para la narración de la voz en off de la versión castellana ha sido la misma directora la encargada de la locución, y aunque esto tiene todo el sentido del mundo dada la implicación personal y la primera persona, he echado en falta una voz profesional, que por otro lado sí existe en la versión catalana. De todos modos, en los créditos se deja ver que la locutora profesional dirigió la locución de la autora, y eso es una muestra de humildad y respeto. Aun con todo, para estos casos, siempre reivindicaré la presencia de una voz formada.

cartasamaria03En un orden de cosas más narrativo, creo que le falta fuerza. La descripción cronológica es muy matemática y a ratos se me antoja un tanto fría. En estos casos, y con fin de mantener la atención del espectador, cabe jugar con las claves de ficción de manera sutil. Hay que ser muy consciente de que este subgénero documental en formato largometraje puede pecar muy fácilmente de linealidad. Especialmente, si la vida del ausente protagonista no es la más rocambolesca y apasionante que se haya contado hasta ahora. –Cuando escribo esto, y a sabiendas de que es una historia personal y no de aventuras, estoy pensando en una película que vi hace unos años en el Festival Punto de vista, que presenta paralelismos con la obra que nos ocupa, y que me atrapó de principio a fin; Tovarisch, I am not dead.

Por último y enlazando con el principio, volviendo a las fortalezas de Cartas a María, decir que me parece un film académicamente ejemplar, tanto por su planteamiento y forma –muy bien también la cinematografía de Núria Roldós-, como por su valor artístico, y del que deberían echar mano muchos profesores de cine ya que invita a varias reflexiones sobre el propio género y su análisis.

En el poso quedan conceptos como: “vida pendiente”. El destino, una decisión tomada en un momento de crisis, hacen que Pedro García León, como pasó con otros miles, se fueran a vivir una vida que les tocaba, lejos de los suyos, muy en contra de los que se plantearon formar una familia.  Todos ellos dejaron una vida pendiente, pero quién sabe si más pronto que tarde, les hubiera significado la muerte. Ni siquiera María podría condenar esa decisión, y tampoco que Pedro, ya casi rendido y con la posibilidad de reunirse con su hermano, terminase trabajando para el enemigo. Nada de eso se le reprocha –ni debería-, no hay juicios, solamente la necesidad de despejar la incógnita de su vida y llenar esos silencios con los que tanto tiempo se conformó la autora.

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También da que pensar y resulta irónico el empeño por rescatar la memoria, y que después de ese esfuerzo, tu propia naturaleza te la arrebate, muchas veces algo antes de tiempo, como al padre de la directora.

Seguramente, cuando siga pensando en Cartas a María, me asaltarán cavilaciones que hoy no he sabido escribir. No en vano, acreditado como guionista, encontramos a Elías León Siminiani, interesantísimo autor del que adoro su pieza maestra, Límites: primera persona.

Tampoco es de extrañar que la producción venga amparada por Paco Poch, cuya aportación al cine documental es vital, ya que además de apadrinar a nuevos talentos, ha trabajado con autores reputados como Patricio Guzmán, Isaki Lacuesta, y Joaquin Oristrell.

En definitiva, un equipo de calidad garantizada. La lástima es que en Barcelona solo se proyecta en los cines Boliche, así que ya os podéis imaginar lo limitado de su distribución. Espero que le sigáis la pista.

Oscar Sueiro

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