Camino a la escuela (Sur le chemin de l’école, Pascal Plisson, 2013)

cheminsecole01A muchos espectadores les espanta la palabra “documental”. La tienen asociada a aburrimiento y solamente conocen el género divulgativo. Poca gente sabe que es posiblemente el género más rico que existe.

En este caso, el acercamiento al género es muy cercano a la ficción, -demasiado incluso-, así que no tienen nada que temer. Es más, podríamos aseverar que se trata de un documental de aventuras. Las aventuras de cuatro niños de diversas partes del mundo; Kenia, la Patagonia argentina, India, y el Atlas marroquí. Niños que tienen que hacer un largo trayecto para llegar a su escuela, El camino hacia el conocimiento, como se dice en la película. A pie, a caballo, empujando la silla de ruedas de su hermano… pero siempre por terrenos hostiles y angostos. En el poster podéis ver la relación de distancia y tiempo del recorrido.

cheminsecole02La primera reflexión que nos presenta es más que obvia; el contraste de la vida del primer mundo y ciudades con algunas de las zonas más subdesarrolladas. Cuando uno piensa en las pellas/campanas que hizo de crío, y lo poco valorada que está la educación aquí, no le queda más que agachar la cabeza y callar.

Resulta impresionante no solo el esfuerzo que realizan nuestros protagonistas para llegar a sus colegios, sino la ilusión y la energía positiva con la que lo afrontan. Es la primera generación de la familia que tiene la posibilidad de estudiar, y por consiguiente, de evolucionar, y son plenamente conscientes de ello. Eso los dota de una madurez inaudita para su edad, y de nuevo, agachamos la cabeza.

Aunque insisto en la bofetada en la cara que nos da este film, no es esa su intención, es simplemente una consecuencia. Este largometraje se limita a ensalzar lo cuasi heroico de esas hazañas, y lo retrata de un modo preciosista, con gran cuidado por la fotografía;en parte por esas reglas propias de la ficción y en parte por respeto a los majestuosos paisajes.

cheminsecole03Hace unas líneas apuntada entre guiones que quizás el tratamiento era excesivamente cercano al de la ficción, y es porque la fragmentación de la acción en varios planos sin usar más de una cámara, obliga a repetir esa acción para filmarla de nuevo, y eso resta verosimilitud porque nos conecta enseguida con las películas de toda la vida. No puedes pasar de un plano con lente angular y la steadycam pegada al personaje, a un plano general con continuidad inmediata sin que se note la trampa del cine. A pesar de eso, y aunque como apreciación personal piense que eso le resta autenticidad, el relato fluye con mucha naturalidad y los niños son excepcionales.

Es muy de agradecer el planteamiento vitalista y positivista del relato, que se deja ver en todo momento con una sonrisa en la boca, y prescinde de enfatizar lo dramático que es ya de por sí que los niños no tengan fácil acceso a la educación. De hecho, los infantes lo llevan tan bien, que a veces nos olvidamos del calvario que suponen esos trayectos –y eso que aquí cogemos un taxi para ir a la parada de taxis-.

cheminsecole04No hay voces en off explicativas, ni declaraciones testimoniales, las imágenes hablan por sí solas y la orquestación musical responde a las claves de la aventura casi épica. La convierten en documental el hecho de que son historias reales con sus protagonistas, y que al final se les entrevista muy brevemente.

Es tan bonita de ver que debería gustar a todo el mundo. No me imagino a qué clase de persona no le pueda gustar aunque sea un poco. Y su mejor virtud es que resulta conmovedora pero sin jugar sucio. Son pequeños detalles como la solidaridad de los niños que reciben a Samuel y lo alzan con su silla de ruedas para llevarlo a clase, los que emocionan. Mientras tanto, a unos miles de kilómetros, unos chavales graban una pelea con sus teléfonos móviles y la cuelgan en youtube. –No es que quiera reducir todo esto a algo tan simple como que en occidente somos todos malos, pero estas historias multiplican mi indignación al ver por el mal camino que vamos-.

Id solos o en familia, pero id a verla.

Oscar Sueiro

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