Un mar de enredos (Overboard, Rob Greenberg, 2018)

 

El verano ha llegado cargado de remakes. Primero fue ‘mejor verano de mi vida’ y ahora le toca el turno a ‘Un mar de líos’ (Garry Marshall, 1987), film protagonizado por Kurt Russell, transformado ahora en ‘Un mar de enredos’. Una vuelta de tuerca a la misma historia que nos contaba Marshall pero invirtiendo los sexos de los personajes, es decir, ahora el que tiene pasta es un hombre y la que tiene que hacerle algún arreglo a su fantástico yate es una mujer que se está preparando para ser enfermera mientras se encarga de cuidar a sus tres hijas pequeñas. Una mujer a la que da vida una destacable Anna Faris, conocida sobre todo por sus interpretaciones en la saga ‘Scary Movie’, de la que terminó convirtiéndose en un componente imprescindible. En ‘Un mar de enredos’ no se le da mal recuperar esa torpeza con la que caracteriza a sus personajes de aquella saga, pero no le sienta nada bien enredarse –nunca mejor dicho- en una comedia veraniega donde la parodia queda descartada para que el director, Rob Greenberg, pueda casi hacer un calco del film de Marshall.

Y precisamente lo que mejor puede hacer un remake es intentar apostar por la novedad –dentro de lo que cabe- para aportar algún punto de vista distinto a la versión original a la que se enfrenta, o una posible interpretación nueva. Sin embargo, ‘Un mar de enredos’ no ofrece dicha posibilidad. Puede que haga más hincapié en temas raciales, pero desde luego no consigue distanciarse lo suficiente del film de Marshall para poder resultar siquiera interesante. Genera la sensación de déjà vu constante, por muy bien que estén sus protagonistas, la ya mencionada Anna Faris y el camaleónico Eugenio Derbez, sus aptitudes no son suficientes como para sostener sus espaldas un largometraje carente de cualquier tipo de emoción. Cuesta subirse a bordo de su forzado humor lleno de clichés que, a la vez, pretende compensarse con un poco de drama familiar para rematarlo con un clímax, ya conocido, que se queda a medio gas.

Rob Greenberg, director procedente del mundo de la televisión (‘Cómo conocí a vuestra madre’) que salta a la gran pantalla, se ha olvidado de dejar parte de su estilo en ‘Un mar de enredos’. Quizá por miedo a fracasar con su primera dirección en formato cinematográfico, o puede que porque ‘Un mar de líos’ no tuviera contenido suficiente como para aportarle novedades más allá del cambio de sexos. Que, por otro lado, demuestra que la historia funciona igual de bien visto desde los dos puntos de vista. Solo que Greenberg no tiene la gracia ni el tacto de Marshall. Recordemos que este segundo ha traído al cine películas como ‘Pretty Woman’ (1990), ‘Novia a la fuga’ (1999) o ‘Princesa por sorpresa’ (2001) –con esa maravillosa Anne Hathaway adolescente-. Por lo que es bastante complicado hacerle sombra o conseguir robarle alguna de sus obras.

Como comedia veraniega pasajera, está claro que ‘Un mar de enredos’ puede ser lo que salve la cartelera de muchos espectadores, pero no merece ningún alago más allá de el de sonsacar alguna puntual sonrisa.

Xavi Mogrovejo

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