Especial Joe Dante – 6ª parte: Matinee (Matinee, 1993)

Estamos ante una de las obras más personales de Joe Dante, en esta película se encuentran prácticamente todas, si no todas, las constantes de su forma de ver y entender el cine. Utilizando la figura de un alocado director de b-movies (personaje magníficamente interpretado por John Goodman) Dante construye un nostálgico y sensible homenaje al cine, a la vez que reconstruye un momento crucial en la historia de Norteamérica, filtrado a través de los ojos de un par de adolescentes que bien podrían ser él mismo.

La película está vehiculada en torno al estreno, en una apacible ciudad del sur de los estados unidos (Key West, Florida), de la película “Mant” (sencillo juego de palabras que cruza la palabra hormiga con hombre) coincidiendo con la crisis de los misiles en Cuba, el momento máximo de tensión en la guerra fría, y por lo tanto, momento máximo de paranoia conspiratoria y terror anticomunista que jamás vivió Norteamérica.

Nos encontramos ante un film más complicado de lo que parece en cuanto a personajes, por un lado tenemos a Goodman encarnando al director de la película “Mant” y a su mujer. Por otro lado, el protagonista adolescente (Gene) y su nuevo amigo (Stan) y por último el publico, la masa entendida como un solo personaje y que juega un papel decisivo en el desarrollo del film. Esta masa anónima, recurrente en la filmografía del director (Piraña, Gremlins…) está aquí mucho más matizada y bien dirigida, y se encamina hacia el desenlace como un solo personaje. También nos encontramos abiertamente con el cine, como vía de escape, de superación, cine dentro del cine y otra vez dentro del cine.

Dante rodó en blanco y negro las secuencias de la inexistente “Mant”, recurso (rodar una película ficticia) que ya había utilizado en Exploradores (Explorers, 1985). “Mant” posee entidad propia y cuenta con personajes independientes de la película que la arropa, como el general interpretado por Kevin McCarthy, otro de sus actores fetiche. “Mant” en cuanto a película ficticia dentro de Matinee, existe, como se explicará más adelante.

Lawrence Woolsey (John Goodman) o William Castle – Corman

“Es verdad que mis películas muestran cosas impactantes, ¿pero no es realmente mas terrible el mundo en el que vivimos cada día?” (Lawrence Woolsey)

Joe Dante bautizó al personaje del director, excelentemente interpretado por el corpulento John Goodman, con el nombre de Lawrence Woolsey y se inspiró básicamente en William Castle, director de múltiples películas de serie B de los años 40, 50 y 60  (13 Fantasmas, EscalofríoLa mansión de los horrores…).

Castle era un artesano correcto y cuenta entre su filmografía con algunos títulos de interés, algunos de ellos apoyados por la interpretación de Vincent Price. Pero es más conocido por su faceta efectista y sus dotes de negociante inusual (acompañaba los estrenos de sus películas de multitud de efectos in situ, como máquinas de humo, actores contratados que asustaban al publico mientras interactuaban con la película, aparatos para hacer vibrar las butacas de la sala…).

A su vez, Dante, no pudo evitar homenajear a otro gran capo de la serie b, Roger Corman, que fue su maestro en el inicio de su carrera. El personaje de Goodman se basa principalmente en Castle pero lleva por nombre Woolsey, el que fuera en su momento el primer jefe de ventas de Corman “creo que hubiese sido un guiño demasiado evidente el ponerle mi propio nombre, así que buscó el de Woolsey” afirmaba Corman en una entrevista reciente.

Asimismo Dante dota a Woolsey de un aire “a lo Hichcock”, gordo y siempre acompañado de un puro. De hecho, la primera vez que lo vemos en pantalla es en el trailer de “Mant”, pues él mismo presenta la película en una escena que nos recuerda exageradamente a las presentaciones del maestro en la serie de televisión Alfred Hichcock presenta (Alfred Hitchcock Presents, 1955-1962). A parte de suponer un homenaje al maestro del suspense, el espectador, al no conocer por lo general las figuras de Corman o de Castle, puede entender más el rol Hichcockniano de Goodman.

Encontramos en Woolsey a uno de los personajes más recurrentes en el autor, al igual que el padre inventor o el anticuario chino de Gremlins, un personaje fuera de lo común, al que todos consideran extravagante o loco, pero que toca mas de pies en el suelo que muchos de los ciudadanos considerados “normales” por esta sociedad. Encontramos de nuevo el adulto-niño, el genio-loco que no ha querido crecer y que prefiere vivir en su mundo antes que aceptar el pesimismo de la realidad.

Goodman llega al pueblo con su mujer, en un coche cochambroso, sin un duro en los bolsillos y ahogado por las deudas. Me parece magnifica la secuencia de presentación en la gasolinera, donde el encargado le pide un autógrafo confundiéndole con Alfred Hichcock, provocando la sonrisa de sorna de su mujer y el evidente y disimulado enfado de él. Por otro lado, y en contraposición al mundo de los adultos, Woolsey es esperado por el adolescente protagonista y su hermano menor como un acontecimiento extraordinario: ¡el director de sus películas favoritas presentará su última monster-movie (“Mant”) en el pequeño cine de su pueblo!

Gene (Simon Fenton)

Esto nos lleva a Gene y su hermano pequeño, éstos acaban de llegar al pueblo y viven con su madre en una base del ejército norteamericano, ya que su padre es militar (no aparece en ningún momento de la película) y evidentemente está destinado en uno de los navíos de la armada anclados en la costa Cubana. Gene no tiene amigos, acostumbrado a cambiar frecuentemente de población debido al trabajo de su progenitor, es un chico algo reservado, fanático del cine de serie b y muy unido a su hermano, al que le gusta asustar llevándolo al cine a ver películas de terror.

Estos personajes son muy importantes para Dante y el espectador que quiera sentirse identificado con ellos, representan la fascinación por la magia del cine, el miedo a una situación que no entienden (guerra fría), la perdida de la inocencia y el despertar hacia su madurez como personas adultas.

En la película, Gene encontrará su primer amor en una chica “diferente de las demás”, de la que hablaremos más adelante, y descubrirá el engaño de la ficción de la mano de Woolsey (Goodman) que se convertirá en una especie de maestro para él.

Gene representa al americano estereotipado, rubio y con ojos azules, típicamente WASP, aunque analizando bien, algo no encaja: es consciente de la mala influencia del militarismo, rehúsa ir a matar ranas por diversión cuando otro joven de la base se lo propone al principio de la película, y es un fanático de las películas de monstruos, como vemos a lo largo de la película. Dante, como siempre, subvierte los esquemas y nos avisa, de nuevo, de que no todo va a ser lo que parece en un principio.

Stan (Omri Katz)

También Stan juega un papel importante. Es el nuevo amigo de Gene y al igual que él, está despertando a la madurez. Encarna perfectamente a su compañero de aventuras, a la vez que sirve de vehículo para presentarnos al villano de la película: Harvey (James Villemaire), un rebelde sin dos dedos de frente que acaba de salir del reformatorio y cree que tiene algún derecho sobre la chica de la que se enamora Stan, Sherry (Kellie Martín), ya que habían sido novios. Stan no le da tantas vueltas a todo como Gene, se queda mas en la superficie y su mayor preocupación es de carácter sexual para con Sherry.

La masa incontrolada

Como hemos dicho antes, la masa, es de vital importancia en cuanto a personaje amorfo y único, representa la gente del pueblo y, en última instancia, a Norteamérica en general y el momento que está viviendo. Se nos presenta arrolladora por primera vez en el supermercado, ante los atónitos y divertidos ojos de los protagonistas, comprando –casi saqueando–, en las tiendas ante el miedo a una posible guerra abierta. Dante nos muestra a la masa estúpida, nos recuerda de nuevo que la gente “decente”, políticamente correcta, es la que puede resultar verdaderamente peligrosa.

Pero esta masa se nos descubre también con simpatía, como público entregado y asustadizo, como una bomba de relojería que puede estallar de improviso y provocar la marabunta en el cine donde se proyecta “Mant”. Joe Dante asume que todos formamos parte de esa entidad única y atemorizada, capaz de dejarse subyugar y sentir temor voluntariamente en el cine a la vez que convive con sus temores reales: “Mi película contrasta el miedo real con el que provocan las películas. Es básicamente, una comedia ligera, pero con algunos elementos bastante serios. Yo tenía la edad de los niños protagonistas en la época de la crisis de los misiles de Cuba, y recuerdo que era una época marcada por el miedo. Estaba plenamente convencido de que el fin del mundo sería el próximo fin de semana”.

Sandra (Lisa Jakub)

De en medio de la masa sobresale Sandra, la chica de la que se enamorara el protagonista Gene. El personaje nos es presentado en la escena del simulacro de bombardeo en la escuela. Mientras suena la sirena en mitad de una clase, un travelling nos guía por el pasillo de las aulas, mientras los niños son obligados a ponerse de cuclillas, con las manos en la nuca para evitar (?¿) el ataque nuclear. Sandra se rebela, no quiere participar de la pantomima e intenta activamente que los demás reaccionen, mientras una represora maestra la arrastra hacia el despacho del director y uno de los alumnos la tacha de agente comunista. Una vez más, Dante presenta un personaje diferente, crítico y capaz de pensar por si solo frente a la masa pasiva. Sus padres también juegan un papel destacado, aunque menor, en el film: representan personajes políticamente alejados de la ideología imperante en esos momentos, son críticos y pacifistas e intentan educar a Sandra sobre esos valores. El actor David Clennon (Palmer en La Cosa de John Carpenter, entre otras muchas) le pidió expresamente el papel de Jack, padre de Sandra, a Dante, éste lo encontró muy pequeño para un actor importante como él, pero Clennon insistió ya que se identificaba plenamente con la ideología política del personaje.

Reincidente Miller

De nuevo encontramos a Dick Miller, cuya presencia no falta en ningún film de Dante hasta esa fecha. Esta vez, se interpreta un “poco mucho” a él mismo encarnando a un actor de serie b que trabaja para Woolsey tanto en sus películas como en la vida real. Jugando dos papeles, se hace pasar por miembro de una absurda asociación reaccionaria, (Ciudadanos por la Decencia en el Espectáculo) echando pestes sobre la película de Woolsey para darle propaganda y conseguir que mas gente vaya a verla, ansiosos por comprobar por ellos mismos, lo amoral y perjudicial que puede llegar a ser la película según esta falsa asociación.

Dante se permite con él, un guiño simpático, en la escena en que Gene, sospechando de Miller, rebusca entre su colección de revistas de cine de terror esparcidas por toda su habitación hasta que da con un antiguo fotocromo de “The Brain Leeches”, con Dick Miller siendo atacado por un “cerebro extraterrestre” y descubriendo así, la jugarreta propagandística de Woolsey.

The Brain Leeches” es una película ficticia, aunque al parecer existe un film del casposo Fred Olen Ray con el mismo título, que no he podido ver. Evidentemente el fotocromo es un montaje, pero nos recuerda sospechosamente a Los devoradores de cerebros (The Brain eaters, Bruno VeSota, 1958) y a El pantano diabólico (Attack of the Giant Leeches, Bernard L. Kowalsky, 1959) ejemplos del cine mas descacharrante de la década de los cincuenta.

Cine en mayúsculas

Por último aunque no menos importante: el cine con mayúsculas, como forma de vida. Se trata de un negocio con matices para Woolsey (Goodman). Dante se arriesga a formular, en boca de Woosley, autenticas declaraciones de amor hacia el cine de serie b y el cine fantástico en general, dotándolo de una función casi terapéutica que se acaba demostrando en la escena final, cuando a la salida del cine los personajes de la película (y a su vez nosotros) sentimos esa misma fascinación. También es diversión y refugio para Gene y, por último, amenaza para la masa acomodada. El cine como espacio vital, como lugar de encuentro final de todos los personajes. El cine como arte y homenaje, como magia. En el fondo, aunque hayamos descubierto todos los trucos de Woolsey (o de Joe Dante), sigue siendo real. El mundo que encierra “Mant” o Matinee existe para nosotros y para Dante desde el momento en que se enciende el proyector hasta el momento en que se apaga.

Sesión matinal

Matinee tuvo algunos problemas durante su gestación, la Warner no estaba del todo satisfecha con Gremlins 2, su anterior película y Dante acabo firmando con la Universal y proponiendo a Charlie Haas para la escritura del guión, cuando el original era de Ed Naha (que detesta la versión final). Por lo tanto, el guión está firmado por Charlie Haas, que en ese momento contaba con pocos trabajos a sus espaldas. Fue también guionista de Gremlins 2 y el telefilme Runnaways Daughters, ambas de Dante, por lo que suponemos que estaba bastante allegado a él y supo plasmar por escrito la idea del director.

Pese a la gran cantidad de personajes y situaciones la narrativa es convencional. Dante no pretende otra cosa que contarnos una historia realista (mas realista que su anterior obra), filtrada por los ojos de un niño que evidentemente no llega a profundizar en el momento que vive su país y el mundo entero.

Casi todos los personajes viven preocupados por el futuro y por un posible desastre nuclear, las playas del pueblo de Florida donde sucede la acción están repletas de militares, el padre del protagonista se encuentra a primera línea, el miedo y la propaganda bélica flotan en el ambiente y parte de la población se atrinchera en sus casas mientras los mas paranoicos instalan Refugios-Búnker en sus sótanos. Cabe mencionar aquí uno de los personajes secundarios de la cinta, el impagable Howard (Robert Picardo), otro de los actores fetiche de Joe Dante, y su  interpretación pasada de rosca del propietario del cine, individuo paranoico que posee uno de los mencionados refugios ¡en el mismo cine!

Pese a todo ello Woolsey parece ser el único al cual esta situación no afecta en absoluto, de hecho para él, es una forma más de aprovecharse del publico, atemorizándolo con mutaciones aberrantes provocadas por la energía atómica: “La bomba atómica es terrible pero mas terrible aún son los efectos de la mutación nuclear” asegura al inicio de la película. Su mundo es el cine y su filosofía: “…Haces los dientes tan largos como quieras, matas al monstruo, se encienden las luces y aquí no ha pasado nada…”

Como le dice a Gene en un momento de la película, y en el discurso a los trabajadores del cine: “…veréis como solamente tendrán una cosa en la cabeza: ¡Auxilio! ¡Auxilio! el público sabe que no le haréis daño, pero aún y así, se pasaran la película muertos de miedo […] y cuando el público piense que todo ha acabado y sus corazones se aceleren como si fueran animales indefensos perdidos en la oscuridad… les salvaremos, y entonces dirán ¡Eh!, si no ha pasado nada! Gracias! ¿Que la puedo volver a ver?…”.

Al final, esta afirmación profética se demuestra: tras la posterior estampida provocada en el publico por la película, un espectador abraza a un desconocido mientras exclama “no ha pasado nada, ¡era la película!” mientras un niño, con los ojos como platos grita “¡esta la vuelvo a ver!”

La escena en la que Gene conoce a Woolsey es una de las mas interesantes del film. Es el momento en que el protagonista entra en contacto realmente con Woolsey (Goodman), y este, como hemos dicho antes, se deja guiar hacia su mundo de serie B. en esta secuencia Dante aprovecha para dibujar un alegato a favor del cine de terror y cargar contra todos los moralistas, que se ensañan contra el cine de género atribuyéndole efectos perniciosos para con la juventud. Cabe remarcar que el villano de la película no es precisamente un fan del cine y a lo largo de la cinta encontramos otros apuntes parecidos, por ejemplo, cuando la madre le aconseja a Gene y a su hermano menor que vayan a ver otro tipo de películas se aburren soberanamente en la sala, mientras al parecer, todo el resto del público, se lo pasa en grande con la proyección de una comedia ligera.

Una película que nos habla sobre el cine y la vida, no podía acabar en otro sitio que en la sala, esa sala que Goodman-Gene-Dante tanto aman y que han estado preparando religiosamente para que el clímax se desenlace en ella. Todos los personajes acaban encontrándose en el estreno, desde Woolsey hasta Harvey, pasando por Sandra y sus padres hasta, evidentemente, Gene y Stan. Todos tendrán que pasar su prueba de fuego para lograr su objetivo: Woolsey consigue su éxito, remarcado por la escena en que él mismo apaga el proyector del que tanto habla. Stan consigue a su chica, Sherry, no sin antes enfrentarse a Harvey, el que en definitiva es el “monstruo de la película” (que para mas inri, va disfrazado de hombre hormiga, trabajo que le ha dado Woolsey en su tradición de incluir actores disfrazados en la sala). Gene también consigue empezar una relación en el Búnker de Howard (Robert Picardo) del cual es salvado por Woolsey después de quedarse encerrado en él. Los padres de Sandra y en definitiva, la masa, pasan también su prueba: después de sentir miedo y salir despavoridos del cine, todos recuperan su normalidad al comprobar que no ha pasado nada.

Pero Woolsey está por encima, lo contempla todo y se ríe. Durante el epilogo, al despedirse de Gene, hojea un periódico donde aparece una muy breve reseña sobre el estreno y exclama “aquí hablan de la película! Nos hace la competencia esto de Cuba, pero es igual…”

Se mantiene inalterable, ajeno a todo lo que no sea su mundo de monstruos y su filosofía optimista, incluso luego, cuando comenta con su mujer lo que ha pasado en el Búnker (el beso entre Gene y Sandra justo cuando abrían la puerta) exclama “a ver como les sale la película, ahora que hemos visto el trailer “.

En definitiva Matinee nos habla del miedo. Dicen que para entender una cultura debes saber a que le teme y esto es exactamente lo que hace esta película. La sociedad americana, como cualquier otra, le teme a la guerra, a la sexualidad y a la inconformidad; aunque a veces puedan celebrar algunas de estas cosas.

Mant como película autónoma

Ya hemos dicho que todo el film gira en torno al estreno de la película “Mant”. Ésta, pese a tratarse de una película inexistente, está construida como tal, posee una introducción y un desenlace y se nos va mostrando en paralelo a la acción que acontece en Key West. “Mant”, rodada en blanco y negro, contiene algunos momentos importantes, Dante deja que se adueñe de la pantalla por momentos, metiéndonos de lleno en ella; mientras que en otros solo actúa de referencia, como marco de fondo, mientras vemos lo que se desarrolla en la sala.

La primera vez que se nos muestra en pantalla, vemos a Woolsey (Goodman) sentado, fumando un puro, mientras en la pared su sombra se observa perfectamente recortada. El parecido con Hichcock es total, hasta que se encienden los focos y Woolsey empieza a hablar. Este primer corte aparece al principio de Matinee, se trata de un trailer de “Mant” esta construido con falsas imágenes de archivo de otras supuestas películas de Woolsey, mezcladas con créditos del tipo “Rodada en Rumble-rama!” o “presentada en Horror-vision!” sistemas cinematográficos inventados por Woolsey, que en realidad no son mas que trucos pirotécnicos y efectos varios que se desarrollan en la sala y que obviamente no afectan realmente a la proyección. Este avance de la película juega dos papeles fundamentales: presentarnos a Woolsey, que esta presentando a su vez la película, y a Gene, el protagonista, que al igual que nosotros, está viendo el trailer por primera vez.

“Mant”, no vuelve a aparecer hasta el desenlace de Matinee, en el cine de Key West. Es en este momento en el que se nos muestra la película en su conjunto. Empieza con los créditos de rigor y a continuación aparece Woolsey de nuevo, esta vez en una base militar de pruebas nucleares, efectúa una presentación sensacionalista, en la que intenta convencer al publico con argumentos paracientificos “totalmente demostrados” de que todo lo que van a ver es factible. Woolsey juega bien su papel de negociante, sabe vender su producto y aprovecharse de temas de rabiosa actualidad en ese momento, como la bomba H, jugando a ser científico y objetivo, cuando solo es el presentador de la parada de monstruos de la feria.

Posteriormente a la presentación de la película por parte de su ficticio director, aparece por fin el título, La grafía de la “M” de Mant es exactamente igual que la de The Deadly Mantis película dirigida en 1957 por Nathan Juran. Este guiño nos advierte y prepara para el festival de homenajes del que vamos a ser testigos, todos los sonidos y músicas que contiene la falsa película, incluso los diálogos de los actores, provienen de películas existentes, siendo uno de los mas evidentes, el sonido que produce el hombre hormiga, extraído directamente de  La humanidad en peligro (Them, Gordon Douglas, 1954). También aparecen diálogos fusilados directamente de El monstruo camina entre nosotros (The Creature Walks among us, John Sherwood, 1956) tercera parte de la trilogía iniciada por Jack Arnold con La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1956) que también aparece mencionada, así como Tarántula (Tarantula, Jack Arnold, 1955), Regreso a la Tierra (This Island Earth, Joseph M. Newman, 1955), Llegó del más allá (It Came from Outer Space, Jack Arnold, 1953) y otras muchas cintas de la época. Por poner un ejemplo evidente, el momento en que Cathy Moriarthy le dice a William Shallert : “ ¿Por que? ¿Porque? ¿porque? ¿esta cosa horrible? proviene de El asombroso hombre creciente (The Amazing Colossal Man, Bert I. Gordon, 1957).

En el tercer corte importante, se nos presentan los personajes, podemos reconocer todos los estereotipos diálogos i situaciones absurdas del cine de serie b de los cincuenta. El Dr. Grabow, dentista que supuestamente ha provocado la mutación del protagonista (otra situación absurda carente de todo rigor científico) aunque no está acreditado, es William Shallert, veterano actor que cuenta en su filmografía con papeles en clásicos del género como la ya mencionada La humanidad en peligro, El ser del planeta X (Man from planet X, Edgar G. Ulmer, 1951), El increíble hombre menguante (Incredíble Shrinking Man, Jack Arnold, 1957), The Monolith Monsters (Ídem, John Sherwood, 1957) y un increíble etcétera que incluye numerosas películas y series de televisión. 

Posteriormente a esta presentación general, entramos ya dentro de la película “Mant” por primera vez, ya que hasta el momento siempre había alguna referencia ante la pantalla que nos situaba en el cine de Key West. Se nos presenta otro personaje estereotipado, el Dr. Flanken, Mad doctor que siguiendo la tradición también esta vez se trata de un actor importante para Dante, Robert Cornthwaite, actor prolífico de la televisión americana (Destination Space, Batman…) con una extensa filmografía como secundario, destacando: La guerra de los mundos (The War of the Worlds, Byron Haskin, 1953) y El enígma de otro mundo (The Thing, Christian Nyby y Howard Hawks, 1951) aunque continúa en la actualidad apareciendo en numerosos programas y series de televisión.

En los siguientes cortes la película va tomando forma, el hombre hormiga empieza a mutar y a crecer atacando a su mujer y al dentista, se desarrolla una esquemática historia de amor, los científicos y las autoridades estudian el problema (todo ello tratado de forma paródica pero no tan alejada de lo que eran aquellas películas), se suceden los diálogos mas que absurdos “La mutación insecto-humano no es una ciencia exacta!”. La verborrea “paracientifica” entrañable y las actuaciones pésimas, pero buscadas, invaden la pantalla.

En el desenlace final, se nos muestra un monstruo gigante en forma de hormiga, ya totalmente mutado y escalando un rascacielos. Nos recuerda a King Kong (ídem, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) o el monstruo radiactivo Godzilla (Gojira, Ishiro Honda, 1954).

El General (siempre hay uno) Ankrum, encargado de acabar con la amenaza, es Kevin McCarthy, otro de los actores fetiche de Dante, encarnando perfectamente al militar desconcertado, ya que de nada sirve todo su arsenal para acabar con el monstruo. La película “Mant” se cierra con un final abierto, que nos recuerda que la amenaza todavía esta latente: el dentista (William Shallert) también se está transformando en hormiga poco a poco, a causa de la mordedura del hombre hormiga original.

“Mant” esta llevada de forma mas que acertada por Dante y consigue comprimir en poco mas de diez minutos mas de una década de cine de serie b americano. Como dato curioso tengo que mencionar que la edición en Laser Disc que se hizo en su momento de la película Matinee incluía en sus extras la película “Mant” editada como obra autonoma.

Valoración final

Los que conecten más con la primera época de Dante tal vez no disfruten del todo con esta película pues Matinee marca un antes y un después en la carrera del director, que sin olvidar, para nada, el cine fantástico, empieza a tratar algunas de sus preocupaciones de forma mas sensible, fórmula que repetirá posteriormente en la casi inédita en el estado español En directo para Newsnet (The Second Civil War, 1997) o en el telefilme Runnaway Daughters de 1994. Se apoyarará para todo ello con la brillante partitura del malogrado Jerry Goldsmith, en su séptima colaboración con el director y por uno de los mejores trabajos de un John Goodman en estado de gracia. Además tiene un evidente punto a su favor: el increíble “ejercicio de cinefilia” que supone Matinee no desagradará a los mas freaks, que encontraran en esta película multitud de agradables sorpresas.

Dante abre y cierra su film con referencias al cine, nos explica varias historias que son una y nos muestra la admiración que siente por el cine y su gente. Una vez mas se nos presenta el dilema ya tratado en este monográfico: ¿Joe Dante es mas fan que director?, en todo caso, con Matinee, nos regala su obra mas personal hasta la fecha.  

Dani Morell

Continúa leyendo el monográfico de Joe Dante en Especial Joe Dante – 7ª parte: El ejército de los muertos (Homecoming, 2005)

Especial Joe Dante – 7ª parte: El ejército de los muertos (Homecoming, 2005)

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