Gringo: Se busca vivo o muerto (Gringo, Nash Edgerton, 2018)

Gringo: Se busca vivo o muerto es de esas películas majas, que caen bien, pero que si no fuera por su poderoso reparto pasaría bastante desapercibida dentro del panorama de estrenos anuales. Lo nuevo de Nash Edgerton cuenta las catastróficas desdichas a las que sucumbe un empresario norteamericano cuando viaja a México para cerrar un asunto de negocios para su empresa farmacéutica. Edgerton, sin embargo, no solo pretende dar al público una comedia corriente y moliente, si no que intenta dejar una impronta con un sello propio mediante el cual expresa sus diferencias con aquellos que se hacen poderosos por saltarse las reglas y jugar en contra del sistema establecido. Que, en realidad, está hecho para exprimir al máximo a cada individuo que tenga intención de vivir en él. Por lo que, a través de diversas metáforas sobre la envidia y las fantasías imposibles, Edgerton expone sus ideales de buena vida. Y, por supuesto, lo hace en voz de sus personajes, encabezados en Gringo por David Oyelowo en el papel de ese pobre desgraciado empresario que sufre una serie de horribles desgracias en México. No es que esté especialmente sobresaliente, pero Oyelowo sabe encajar adecuadamente las dosis de humor con las sobrepasadas escenas de acción con las que Edgerton ensalza su largometraje para que este, de entre otras cosas, no caiga en la monotonía.

Por otro lado, los otros personajes que acompañan a Oyelowo en esta historia están interpretados por pesos pesados como Joel Edgerton, Charlize Theron y otros, con no tanto peso dentro de la industria pero igual de potentes, como Amanda Seyfried y el maravilloso Sharlto Copley, quien dio vida a Murdock en la película de El equipo A de Joe Carnahan y que, aquí, parece repetir personaje al encarnar a una especie de mercenario que actúa como Robin Hood: mata a los ricos, para ganarse una buena suma de dinero, y reparte el sueldo entre lo más pobres. Pero a pesar de que el personaje de Copley sea uno de los más atractivos a seguir, Edgerton y Theron son los que se llevan la mayor parte de protagonismo por representar justo a esa clase social a la que el director está desnudando y dejando en evidencia en contraposición con lo que Harold, Oyelowo, representa. Un hombre trabajador que llegó a Estados Unidos con la esperanza de alcanzar el sueño americano a base de seguir las normas estipuladas y trabajar duro.

El film se construye a base flashbacks y su funcionamiento es similar al de Snatch: cerdos y diamantes de Guy Ritchie, en la que los distintos personajes que componen la historia desarrollan sus arcos argumentales en paralelo los unos con los otros hasta que, llegados a un determinado punto, estas se cruzan y dan forma a la cinta en sí. Una estructura que, aún habiendo sido empleada ya en muchas ocasiones, sigue siendo un formato funcional. Sin olvidarse, claro, de intercalar secuencias de tiroteos, persecuciones y ligeros combates cuerpo a cuerpo para justificar que la mafia, mexicana en este caso, está involucrada en el argumento del largometraje. Por lo que en Gringo: Se busca vivo o muerto, no solo se cuece una comedia, también un thriller –bastante ligero- que ayuda a proporcionar ritmo en los momentos más necesarios donde parece que la cinta ya se ha vuelto totalmente predecible y ya no hay nada que rascar en ella.

Nash Edgerton ha realizado, en conjunto, un producto que da la impresión de ya haberse visto pero que, con su comedia, los toques de thriller y el conocido reparto que la compone, guarda cierto atractivo en su interior que, por lo menos, la hacen entretenida. Un film que se plantea con una estructura muy ordenada y que, a medida que avanza la llegada del tercer acto, se vuelve un total descontrol.

Xavi Mogrovejo

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