El mejor verano de mi vida (Dani de la Orden, 2018)

Parece que ahora la moda del cine español es hacer remakes de películas italianas. Álex de la Iglesia lo hizo el año pasado con ‘Perfectos desconocidos’, film original de Paolo Genovese, siendo bastante fiel al producto original pero dándole esas pequeñas pinceladas que ya identificamos como su propia marca –sobre todo en esos giros fantásticos en su conclusión-. Dani de la Orden ha sido el nuevo encargado de llevar a cabo un remake ítalo, en este caso de ‘Sole a catinelle’ de Gennaro Nunziante, traducido aquí como ‘El mejor verano de mi vida’. De la Orden, al contrario que De la Iglesia, no tiene ese sello de autor identificativo que permite estudiar su trabajo desde una perspectiva más personal. Es una idea que se ve claramente reflejada en este nuevo film, que podría haber seguido la estela de su anterior cinta, ‘El pregón’, para así poder formar una marca de agua propia en su filmografía. Pero De la Orden ha optado por americanizar el film de Nunziante tanto como le sea posible, hablando en términos de estilo. Lo que podría parecer a priori una versión españolizada de ‘Las vaciones de Mr. Bean’ (Steve Bendelack, 2007) o ‘Las vacaciones del señor Hulot’ (Jacques Tati, 1953), termina siendo un producto en un limbo cinematográfico sin encontrar refugio.

‘El mejor verano de mi vida’ es una sucesión de gags constante protagonizados por el cómico Leo Harlem –con un coche sacado de ‘Mr. Magoo’ (Stanley Tong, 1998)- que parece que se le haya hecho cuesta arriba adaptarse a este papel a medias tintas del Torrente de Santiago Segura con su innata costumbre de soltar un chiste al final de todas sus líneas de guion. Y dicho así tampoco es que sea nada malo, si no fuera porque ese humor que el personaje de Harlem desprende llega a ser tedioso. Como si se le tuvieran que reír las gracias para que no se sienta mal por intentar ser el más gracioso del corrillo.

El film remonta bastante cuando llega a su segundo acto y aparecen actores como Arturo Valls, Jordi Sánchez –que claramente ha encontrado su zona de confort interpretativa en los gestos de Antonio Recio de ‘La que se avecina’– y las breves intervenciones de Salva Reina, que son una verdadera delicia. Con ‘El Pregón’ ya le pasó algo similar a De la Orden, sus actores terminan haciéndose más con el largometraje que él mismo. En cualquier caso, con la incorporación paulatina de esos intérpretes es cuando el film consigue encontrar el tono de comedia adecuado y funcionar como tal. Aunque esa funcionalidad dura poco, porque De la Orden añade a ‘El mejor verano de mi vida’ unas capas gruesísimas de drama que juegan a cambiar de registro al largometraje y hacer esa extraña mezcla que parece estar en auge: la comedia dramática. Con tendencia a colindar con el género romántico con el objetivo de transmitir la lección de luchar hasta la saciedad por la persona a la que realmente se ama. Solo que aquí se arrastra hasta el concepto de familia en su conjunto, teniendo en cuenta que hay hijos, e hijas, de por medio. Abarca demasiado, pero termina quedándose, como comentaba, en un limbo con final feliz prefabricado –donde peca de un dramatismo excesivo en su clímax-.

‘El mejor verano de mi vida’ parece un producto similar al de los blockbusters norteamericanos; que vienen ya precocinados y las productoras solo buscan a cualquier director, en la mayoría de los casos, no en todos, para que dirija tal y como ellos quieren el proyecto. Es ideal para aquellos a los que les encanten las películas cómicas con romanticismo y drama incluido donde poco más se pretende que el espectador pueda pasar un tiempo de entretenimiento y olvidarse del film al poco tiempo de haberla visto. Pero si se busca un remake firmado por alguien de la talla de Álex de la Iglesia o semejante, este no es el lugar idóneo para encontrarlo.

Xavi Mogrovejo

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